Capitulo 2

-Esa voz…-La oscuridad la rodeaba, nuevamente se encontraba en ese frío lugar, lleno de nada.

-¿Por qué siempre esta oscuridad?-Susurraba Bulma, sin moverse-No puedo ver nada-La desesperación, comenzó a apoderarse de ella.

Se arrodillo lentamente en el suelo, no sabia que hacer, no tenia donde ir, no había salida.

Una suave brisa toco su cabello, como una caricia de consuelo, pero que solo logro asustarla. Recorrió su nuca, sus labios, y bajo lentamente por el resto de su cuerpo. Un escalofrío se apodero de su espina. Y de la nada, volvió a escuchar esa voz, pero en un suave susurro cerca de su oído.

-Tu recuerdo no basta-

-Esa voz.-Bulma cerró los ojos, para acariciar con sus sentidos cada palabra que estaba escuchando, sabia que era el.-Vegeta-Dijo muy suavemente. Un inmenso rencor fue demostrado, al apretar sus puños.

Una luz comenzó a visualizarse, de entre la nada, un hombre de pie, de espalda a ella, con una armadura azul, típica del Rey Sayajin.

Se paro lentamente, con sus ojos fijos en imagen de Vegeta. Estaban tan cerca, pero no camino hacia el, quería hacerlo, pero el odio le pudo mas, solo seguía apretando sus puños con aun mas fuerzas.

El silencio se adueño del lugar, hasta que nuevamente, la voz de el, lleno el vacío.

-Y hoy que aquí no estas-Vegeta sonaba muy tranquilo, pero inseguro- Ya no hay nada que te estorbe. Se que fui un torpe, al dejarte escapar- Un inmenso y profundo dolor, se ocultaba, en cada palabra.- Pero, no vuelvo a tras, estas bien donde estas- Apretó sus dientes, pero se aflojo rápidamente.

Bulma, en cambio, no podía quedarse con estupidas excusas, o palabras, necesitaba gritar, solo quería un ¿Por qué?-Extraño abrazarte, extraño tenerte, extraño tus besos. Quiero volver a verte-Lagrimas comenzaron a salir de sus ojos, el dolor la estaba matando-Si lloro no es por débil, me canse de ser tan fuerte.-

El tono de su voz era cada vez mas elevado-Con tigo estuve de pie y en el suelo, jamás te falle, fui todo lo que tu querías que fuera.-Agacho su rostro, mientras sentía caer sus lagrimas por sus mejillas-Trato de apartarte de mi mente, ya ¡déjame en paz!-

Vegeta seguía inmóvil- ¿Te perdí?-

Bulma se sorprendió, al oír su pregunta. ¿En verdad el estaba preocupado, por perderla? ¿O solo trataba de jugar con su mente, buscando su momento de debilidad, para que volviera a el?

-¿Por qué?-La mujer se quebró del todo, su cuerpo se aflojo, en casi un desmayo, pero no le importo, se dejo caer. El frío del suelo oscuro, abrazo su cuerpo débil, la soledad la tapaba, y el silencio solo era interrumpido, por su respiración agitada, de tanto llorar.-Yo intento, matar el sentimiento. Con amar no me alcanza.-

Su ojos le dolían, apenas si pudo distinguir, la imagen de Vegeta, comenzar a desaparecer frente a ella, repitiendo solo esas palabras.

-Tu recuerdo no basta-

La mujer cerró sus ojos fuertemente, y soltó un grito desgarrador, mezclado con llanto y sufrimiento.

Se despertó, sobresaltada de su cama, estaba sentada, bañada en lágrimas y sudor, con un fuerte ardor en su marca, la cual cada vez, era menos visible.

Se levanto lentamente, fue al baño, y se lavo la cara, pero al levantar su vista, pudo ver, en su reflejo del espejo, aquella marca, la que una vez significo, su mayor felicidad, hoy era su mayor tormento.

Lagrimas volvieron a caer por sus mejilla.-Ya no puedo seguir así- Se dijo a si misma- Tengo que olvidar. Tengo que salvarme de este dolor-

Volvió a su cama, pero al acostarse, esa frase paso por sus pensamientos"-Tu recuerdo no basta-"

Bulma suspiro-¿Por qué Vegeta? ¿Por qué aun te aferras, por que no me dejas en paz? deja de atormentante por favor. Usas esta marca para llegar a mis sueños, pero no m das un porque, solo dices palabras sin sentido. Nada cambiara lo que vi.- Su mente volvió a llevarla nuevamente a ese día en el palacio.

-¡No!-Se dijo, ya no volveré a pensar en eso, ya no me seguiré lastimando. Voy a olvidarte, así sea lo ultimo que haga, se que de una forma u otra, te olvidare.

Mientras en el planeta Vegita, Vegeta estaba recostado, observando el lado vacío de su cama, en donde una vez, durmió su mujer.

Ese ardor en su marca, solo le recordaba, que Bulma quería olvidarlo. Tenía que hacer algo, ella es su mujer, su compañera de vida, su Reina y madrea de su hijo, no podía permitir que un estupido mal entendido, arruinara su vida, alejándolo de lo único que le transmitía paz. Debía ir por ella, dejaría su orgullo de lago, y esta vez la recuperaría.

El cerró sus ojos, para intentar dormir-Tu recuerdo no basta-Fue su último susurro, para después entregarse completamente al sueño.