Capitulo II.

Shinobi´s world for dummies Vol. I

El ninja le había dejado en frente de su casa sin siquiera despedirse o mostrar algún tipo de cortesía, la hostilidad con su persona era evidente casi palpable.

Tomo el pórtico en sus manos y abrió la puerta, consciente de que el seguro no funcionaba. Su cabeza se sentía como un globo aerostático lleno de helio, un continuo zumbido acompañado de una fuerte jaqueca iba y venía sin parar.

Abrió el frasco de los calmantes y tomo más de los recomendados por el doctor, cayó desplomado sobre la cama y durmió hasta el anochecer.

Con pasos torpes se hizo camino al cuarto de baño y lavo su rostro, alzo la tapa del váter para orinar y dio un sobresalto al ver lo que había entre sus manos. ¡Cómo demonios se había achicado tanto! Corrió a verse en el espejo pero no pudo encontrar ninguno, corrió a la cocina a buscar cualquier utensilio que tuviera una superficie lo suficientemente pulida como para reflejarse en él, sostuvo un cuchillo en sus manos y antes de ver su reflejo pensó que todo el lugar le parecía extrañamente familia, de hecho, ¿Cómo supo dónde estaba el chuchillo o el baño?

Una sensación de Déjà vu invadió su cuerpo. Él ya había estado aquí, hace muchos años esta había sido su casa. ¿Pero cómo demonios había vuelto? Pasó sus manos por su cabeza y pensó, "¿Vamos Naruto que es lo último que recuerdas? ¿Cómo llegaste aquí?" Recordó el hospital y los sedantes, recordó el amanecer, recordó la pelea con el extraño hombre y luego… todo estaba en blanco… casi… recordaba lo que había hecho la semana pasada, el mes pasado, ¡El año pasado inclusive! Pero no podía recordar con claridad lo que había sucedido en las últimas 48 horas.

Poso sus dedos en su ceño fruncido y pensó intensamente.

¡Pospuesto! Estaba soñando, eso debía ser, cuando sueñas nunca recuerdas el principio del sueño, simplemente apareces ahí y te dejas llevar por la corriente.

Ahora… ¿Cómo demostrar que era un sueño?

Vio el cuchillo a su lado y lo empujo alejándolo de él, debía haber una forma más benigna de probar su teoría ¿verdad? La auto-mutilación no era una idea que le encantara. Además, sentir dolor entre sueños era algo normal, cortarse y sangrar no le proporcionaría ningún dato que le confirmara o desmintiera su situación actual, el mismo había experimentado dolor en algunas de sus pesadillas ¿Y acaso no tenía migraña hace unos momentos?

Se sentó en el piso y pensó.

Comprobar la física del sueño. El los sueños las leyes de la física no siempre se aplican.

Tomo el cuchillo y lo dejo caer, clavándose en el piso de madera al instante ¡Demonios!

Busco en el closet y encontró unas canicas, las hizo rodar hasta debajo de la cama ¡Demonios!

Fue a la cocina y vertió agua y aceite en un recipiente, ambo se mantuvieron separadas no importando cuan fuerte los agitara ¡Demonios!

Vio el reloj de la pared y memorizo la hora, 7:32 Pm, volteo el rostro y volvió a mirar 7:33 Pm ¡Demonios!

Corrió al interruptor y lo activo una y otra vez, siempre obteniendo los mismos resultados ¡Demonios!

Enojado busco el cuchillo y arranco el interruptor de la pared, nervioso pero decidido toco uno de los cables recibiendo una fuerte descarga eléctrica ¡DEMONIOOOOOS!

Otra vez sentado en el piso, frustrado y a oscuras, siguió pensando.

Cálculos complejos. Es difícil mantener la concentración y hacer cálculos complejos en los sueños.

"Dos y dos, son cuatro, cuatro y dos, son seis, seis y dos, son ocho, y ocho, dieciséis, y ocho, veinticuatro, y ocho, treinta y dos, estas son las cuentas, que he sacado yo. ¡Demonios!"

Se dirigió a la cocina y vertió el recipiente con la mezcla en el fregadero, al ver la mancha de agua que dedo sobre la meseta, se le ocurrió una idea.

"La circunferencia de un circulo es igual al Diámetro por el π"

¡Algo más difícil! Pensó.

"El π es la relación entre la longitud de una circunferencia y su diámetro"

¡Con números!

"El π es igual a 3.14159… 2… 6… 5… 3…5… 8?" ¡Demonios! Nunca había podido recitar más allá del décimo decimal.

Exasperado y negado aceptar que este mundo era real, vio el cuchillo y considero que la auto-mutilación no era tan mal idea después de todo.

Fuertes y sonoros quejidos salieron del apartamento del muchacho esa noche.

Era casi el amanecer, su hogar estaba virtualmente destrozado por los experimentos fallidos y se sentía como si se encontrara al borde de una de las más profundas crisis nerviosas que jamás había experimentado.

Todos los datos le confirmaban que no se encontraba en un sueño, pero se negaba rotundamente a creerlo, lo peor era que esa actitud contradecía todas sus creencias ¿Cómo él, siendo un hombre de ciencia, podría refutar tan severamente una verdad tan absoluta?.

"Si el siguiente experimento falla lo aceptare" se decía a sí mismo y como en el transcurso de la noche todos habían fallado… esa era la razón por la que se encontraba en la azotea de su edificio…

"La adrenalina que correrá por mi cuerpo y la impresión que me causara el impacto me despertara… son solo 3 pisos… ¡Vamos tu puedes!"

El viento frio de la mañana helo su rostro y con un leve impulso se lanzó al vacío.

Su mente funcionaba a millas por horas, dándose cuenta de lo estúpida que había sido su decisión y de lo mucho que se arrepentía. A solo metros del pavimento blandió sus manos en el aire y sintió como si una extensión de su cuerpo tocara el suelo y lo impulsara en dirección contraria, evitando que se accidentara en el pavimento.

El efecto de acción-reacción lo impulso hacia atrás con tal fuerza que choco contra la pared del callejón. Luego de frotar su espalda para aliviar el dolor, alzo sus manos para inspeccionarlas y tratar de entender que había sucedido.

Cerro sus ojos y extendió su mano asía los contenedores de basura y trato de emular la misma sensación que había sentido hace unos segundos, no fue fácil pero logro reproducirla.

Sentía como su mano se alargaba y tocaba la superficie metálica del contenedor, podía sentir el frio del metal, como se curvaba e inclusive la mugre que tenía incrustada. Abrió sus ojos y su brazo no había cambiado ni en forma o tamaño, pero indudablemente podía sentir la superficie del contenedor, alargo la distancia de lo que sea que estuviera saliendo de su brazo y logro mover el contenedor.

"¡POR TODOS LOS CIELOS! ¡TENGO SUPER PODERES!"

Sus manos temblaban de la emoción, toda su vida siempre quiso tener habilidades especiales y luchar contra el crimen, mientras lucia el más épico de los súper trajes. ¡Calma! Se dijo a si mismo mientras refrenaba su niño interno, luego abra suficiente tiempo para eso.

Ya que había comprobado que no se encontraba en un sueño, debía averiguar cómo diablos se había encogido y de donde había surgido esta ¿Telequinesis? No… ¿Aura espectro extensible? No… Chakra… la palabra resonó en su cabeza, liberando recuerdos que él mismo había guardado en lo más profundo de su subconsciente.

¡Lo recordaba todo! O al menos una parte… la aldea, los ninjas, la academia, la pelea, las personas… él había regresado… a donde pertenecía…

Pero estaban muy equivocados si pretendían que él se quedaría.

Prioridad No. 1: Volver a casa (A la casa-casa, no al apartamento de arriba al que también podría referirse como casa).

Para ello necesitaba mucha ayuda y aún más importante información, mucha información.

Subió a casa (La falsa casa) y trato de poner orden al desastre que había armado, si sus suposiciones eran correctas, podría estar estancado allí durante un largo tiempo.

Ya había terminado cuando vio como el sol se levantaba sobre el horizonte, "Vaya…" suspiro. Nunca se cansaría de verlo.

Salió a la calle y se dio cuenta que no tenía ni idea a donde tenía que ir, si sabía a donde quería ir, pero no sabía cómo llegar. Todo el lugar parecía habitual, pero una cosa era la sensación de familiaridad y otra muy distinta conocer el lugar. Bueno… preguntando se llega a roma, pedir direcciones era algo sencillo.

"Esto… disculpe señor podría decirme…" Le dijo a un hombre que pasaba frente suyo, este le respondió con un gesto de indignación y volteando el rostro.

Eso había sido un poco raro, y tengan en cuenta que lo pensaba alguien que había descubierto hace poco que tenía súper poderes.

"Disculpen, serían tan amables de indicarme…"

"No nos molestes mocoso" Fue la respuesta de un par de mujeres que el chico encontró más adelante.

Estas se alejaron rápidamente, cuchicheando entre ellas de como el chico había tenido la osadía de dirigirles la palabra.

En su mente no cabía la idea de que había hecho él para recibir tal trato, ¿Acaso había sido grosero? No… ¿Olía mal? Tampoco… Llevándose la mano a la boca y dando una sonora aspiración, dijo.

"El zorro"

Él era una prisión andante, y por ello todo el mundo en la aldea lo odiaba… demonios… las cosas se empezaban complicar.

Varias cuadras más adelante, cuando alguien por fin se dignó en darle indicaciones pudo emprender su viaje al centro de recolección, organización y almacenaje de información; o biblioteca si así preferís llamarle.

Tras perderse en dos ocasiones, llego a su destino. Al entrar le recibieron con una calurosa bienvenida, parecía que no le conocían mucho por estos lares.

"Bienvenido a la Biblioteca Comunitaria Senju de Konoha, ¿En qué puedo ayudarle jovencito?"

"Esto… Buenos días señorita bibliotecaria, me gustaría saber dónde está su pabellón de ciencias y específicamente en que secciones encontraría información sobre física moderna; cuántica, atómica y relativista por favor, justo en ese orden. También estoy interesado en los almanaques de los últimos cincuenta años y no sé si tengan disponible o no algún libro que hable sobre la historia de las ciencias y sus principales precursores, también quisiera encontrar algún ejemplar de astrofísica y astronomía observacional; si, creo que eso estaría bien para empezar"

Una vena palpitante fue creciendo en la frente de la mujer mientras el chico hablaba. También, su expresión fue cambiando de amable a asqueada.

"Maldito mocoso… vete hacerle tus bromas a tu madre y deja de molestarme, esta es una institución respetable, no me levanto temprano en las mañanas para que mierdillas como tu vengan a gastarme bromas"

"Pero no estoy bromeando en verdad necesito…"

No pudo terminar de hablar cuando la mujer lo empezó a empujar hasta la puerta.

"¡Sio! ¡Ushcale Uschale! ¡Se me va! ¡Se me va!"

"Oiga señora pero déjeme explicarle…"

Cuanto odiaba que le tratasen como un niño, los adultos podrían ser insufribles a veces, con su sentido de superioridad ante los más jóvenes.

Si pretendía entrar y lograr su cometido, debía plantarse fuerte y demostrarle que no estaba bromeando. Que en verdad necesitaba obtener información del lugar. Hizo una rápida maniobra y le coloco detrás de la joven, tomo un profundo respiro preparándose para lo que iba a decir.

"No sé qué le pude haber dicho para que se ofendiera tanto, pero le ofrezco mis más sinceras disculpas y le aseguro que no fue mi intención el ofender este lugar o lo que representa, en mi corazón tengo la más alta estima por su trabajo y por los servicios que ofrece a todas las mentes que quieren venir a nutrirse a este recinto, a mí me gusta considerarme una de esas mentes, por lo cual procuro proteger y preservar tanto la integridad física de los ejemplares como propiciar la atmosfera erudita del ambiente, créame cuando le digo que una broma en un lugar como este me enfermaría tanto como a usted, no soportaría el pensar que alguien mancillara la santidad de un centro dedicado al conocimiento y si eso no fuera poco, me veo en una precaria situación, la cual creo que solo podría superar con una profunda investigación de los tópicos enumerados anteriormente, por favor señorita apiádese de un alma necesitada de discernimiento y perdone las transgresiones que mi persona haya podido causado hacia a la suya."

La chica que dio un tras pies, casi cayendo al piso, cuando el rubio se escapó de su empuje, quedo pasmada ante la palabrería del muchacho, si antes se sentía agraviada por su broma de mal gusto, ahora estaba furiosa por querer ofender su inteligencia (Aunque debía admitir que no entendía ni la mitad de lo que decía el muchacho…) pero seguro que todas eran palabras inventadas como las que dijo al principio, atrosfícisco… cuantiqu… puras charlatanerías.

"¡Te me vas!" Dijo mientras trataba de agarrarle por el brazo.

Naruto continúo esquivando sus intentos mientras se excusaba una y otra vez.

La furia de la mujer crecía en desmedida con cada fallo, hasta que en un rápido movimiento pudo tomar al chico por la oreja.

"Te voy a enseñar a respetar a los mayores" Dijo mientras daba un fuerte tirón.

El rubio respondió con un grito de dolor, la miro desafiantemente a los ojos y la amenazo.

"¡SUELTEME!"

Ella, confiada en su superioridad física hizo caso omiso de las amenazas del chico, hasta que sintió el fuerte manotazo que desprendió el agarre de su oreja.

Antes que su mano terminara de balancearse por el golpe, el chico ya se encontraba en el aire asestándole un fuerte puñetazo en la nariz.

La pobre joven cayó al piso desconcertada, miro al ya no considerado tan niño con pavor, este le devolvía una mirada desafiante llena de ira.

Llevo su mano a su nariz y se dio cuenta que estaba sangrando.

Al ver el líquido rojo dio un agudo grito que se esparció por todo el edificio.

El conserje corrió a la escena y se encontró a una recepcionista casi desmallada, cubierta de sangre y a un delincuente en pose de combate junto a ella.

Alzo su trapeador y se lanzó en contra del muchacho.

"¡Ya verás lo que te hare ratero!"

La pelea con el conserje fue breve pero aparatosa, Naruto no quería agredir a estas personas pero ellas lo estaban agrediendo a él, era obvio que ellos no atendían a razones por lo que hablar se lo encontró de más, solo se dispuso a desarmarlo e inutilizarlo de la forma menos dolorosa posible.

Que quejica había resultado el viejo conserje, lloro más fuerte e hizo más muecas de dolor que la chica, y a ella Naruto la había atacado más severamente. Los alaridos del señor fueron tal que los bibliotecarios restantes salieron a averiguar la situación y como era de esperar todos salieron a la batalla sin siquiera preguntar que sucedía, allí fue cuando el chico decidió que era mejor solo irse y esperar a que se calmaran las aguas.

Pero no se lo pondrían tan fácil, cuando este se dispuso a correr por los escalones, el viejo corrió a la puerta y grito.

"¡Atrapen a ese ratero!"

Los hombres que se encontraban pasando por las afueras escucharon las suplicas del anciano y nuevamente sin procurar investigar lo que estaba sucediendo, se lanzaron a perseguirle.

El rubio rodo los ojos y suspiro en exasperación.

El primero trato de restringirlo con ambas manos pero fallo pobremente y se llevó un fuerte golpe en el estómago, cayendo sin aire al piso. El chico rodo a su izquierda para evitar ser aplastado por la mole y dio una fuerte patada barredora al segundo metiche, cayendo este por los escalones y golpeándose varias veces en el camino.

Más gente se fue acercando a ver el alboroto que se había formado y con ellos más sujetos con complejo de "Caballero blanco" listos para batirse con el malandro de doce años.

Ya había noqueado a varios de sus contrincantes cuando algunos empezaron a sacar armas, esto pintaba cada vez peor, Naruto corrió dentro de la biblioteca con la esperanza de ocultarse, cerró las puertas tras él y puso el seguro.

Como de la nada sintió como alguien se le acercaba rápida y silenciosamente, si hubiera parpadeado se lo hubiera perdido. Se lanzó bruscamente al sujeto, lanzándole una patada al rostro. Este lo bloqueo con tal serenidad que pareciese como si de ahuyentar una mosca se tratase, ni siquiera saco la mano que tenía en su bolsillo, lo bloqueo con la misma mano en la que sostenía un libro y hasta parecía que intentaba continuar leyendo mientras realizaba la maniobra.

Para sorpresa del sujeto, la intensidad de la patada fue mucho mayor de lo que esperaba, provocando que el libro se estampara en su rostro.

"Vaya…" dijo Kakashi mientras descubría su cara de entre las páginas. "…esto definitivamente se ve interesante"

Naruto dio dos volteretas inversas al aterrizar para crear distancias entre los dos. Patear a ese hombre se sintió como golpear concreto, ¿Qué demonios llevaría bajo la ropa? ¿Placas de titanio?

En posición de pelea y sintiéndose más amenazado de lo que se había sentido en años, Naruto observaba al hombre mientras pensaba en una manera de escapar de esta situación. Su oponente no era alguien débil, era alguien muy fuerte y en sus condiciones actuales, no podría vencerle, las excusas no parecían servir con esta gente y la verdad es que tenía la cabeza demasiado caliente como para pensar en un buen plan.

El temblor empezó a recorrer su pierna de forma involuntaria, su rostro ya no pudo enmascarar el dolor y cayó al piso llorando mientras la sostenía. ¡Joder como dolía! Parecía que se la hubiera roto.

El ninja de la máscara, quedo decepcionado al no poder comprobar más de las habilidades del pequeño.

Se acercó al niño el cual se había vuelto una bolita en el piso y lo cargo caminando hacia la salida. Todos se quedaron sorprendidos pero aliviados al ver que un ninja de renombre se había encargado del rufián de pelos de pincho.

Mientras se alejaban de la multitud, el pequeño no puedo evitar musitar entre lágrimas.

"Malditos…"

Por alguna razón esto le pareció realmente gracioso al Jonin.

¡SI~GOE ~SUYA!

El anciano observaba al joven de pierna vendada con una mirada severa. Este a su vez esquivaba la mirada y hacia pucheros.

"Doce personas heridas y más de cincuenta quejas en la oficialía ¿Me podrías decir que estabas pensando Naruto?"

El chico a pesar de estar convencido de su inocencia no podía evitar sentirse un poco culpable e infantil ante la obvia reprimenda que estaba recibiendo del jefe de la aldea, siempre se sintió extrañamente incomodo ante las figuras de autoridad.

"No fue mi culpa ellos empezaron…" dijo entre dientes.

"¿Podrías hablar más alto jovencito? No hay necesidad de balbucear"

El rubio se puso de pie para gritarle, olvidando que su pierna estaba herida, volvió a sentarse retorciéndose de dolor, respiro profundamente y pensó que para variar alguien quería escuchar lo que él tenía que decir, así que debía aprovechar la oportunidad.

Se irguió, arreglando su postura y pensó en todo lo que podía recordar del señor Hokague… lamentablemente no fue mucho, su memoria parecía recalcar aspectos instintivos del mundo en el que se encontraba no detalles o conceptos, toda la información que había en el expediente Hokague de su mente se resumía en una nota de papel arrugada que decía: Soporta tus travesuras, trátalo bien.

"No fue mi culpa, hoy quise ir a la biblioteca y luego de pedirle ayuda a la recepcionista, esta me ataco, la situación se complicó y poco a poco llegaron más personas tratando de atacarme, yo solo me defendí, utilice únicamente maniobras de defensa personal"

El muchacho decía la verdad, él informe que tenía en frente suyo detallaba que con algunas excepciones, los agraviados habían sufrido técnicas de desarme y neutralización. Pero esto solo levantaba más dudas, ¿Dónde había aprendido Naruto esas técnicas? ¿Por qué le ataco la bibliotecaria sin razón? Y aún más sorprendente ¿Qué demonios hacia Naruto Uzumaki en una biblioteca? Sarutobi quería respuestas y las quería ahora.

"Bien Naruto ¿Por qué crees que la señorita bibliotecaria te acato? ¿Qué tipo de ayuda le pediste?"

"Solo pedí unos libros, ella por alguna razón se sintió ofendida y empezó a echarme de la biblioteca, cuando me negué me halo las orejas y la golpee…" Con las últimas palabras el tono del muchacho descendió notoriamente, al darse cuenta que tal vez sobre-reaccionó ante la situación.

"¿Qué tipo de libros pediste? Tal vez esta es otra de tus bromas y preguntaste por material de carácter adulto"

"¡No, lo juro! Yo solo pedí…" Su cerebro intercepto sus palabras antes de pronunciarlas, a juzgar por la reacción de la recepcionista, los libros que el pidió o eran tabú en esta sociedad o simplemente no existían, lo que significaba que si se los mencionaba al Hokague este empezaría hacer aún más preguntas, de cómo conocía esas ciencias o que significan esas palabras, en ambas situaciones tendría que revelar su pasado y de dónde provenía. No conocía a estas personas no sabía si al descubrir su verdadera identidad lo encerrarían en un laboratorio para hacer experimentos con él, no podía correr ese riesgo, no sin al menos conocer más sobre aquellos a los cuales confiar su secreto. "…libros de técnicas ninjas"

Sarutobi no era un experto en interrogatorios pero sabía reconocer una mentira cuando la veía, en especial con alguien tan transparente como Naruto. Lo dejo pasar sabiendo que de una forma u otra obtendría la verdad más adelante.

"Bien ¿Y crees que tu reacción fue digna de un aspirante a genin? Los ninjas estamos para servir a la aldea no para atacarla, crees que este es el camino ninja que debes seguir si algún día quieres convertirte en Hokague"

Recuerdos bombardearon la mente del joven, como reprobó la academia, múltiples escenas en las que el promulgaba a todo pulmón que su sueño era convertirse en Hokague, el robo del pergamino, la batalla del claro del bosque, la escena del amanecer en el hospital. Su rostro se torció al darse cuenta que su reacción en la biblioteca había traicionado una parte de sí mismo, o al menos una parte del Naruto de Konoha.

Sarutobi interpreto esto como que había tocado un punto sensible en la moral del chico y decidió explotarlo.

"Agredir a una joven mujer indefensa y sin entrenamiento no es la forma en la que los hombres de la Hoja hacemos las cosas ¿Crees que me equivoque al permitirte graduar de la academia?"

¡Al demonio con eso! Si había algo que el rubio no soportaría era ser censurado por los ideales sexistas que un tercero quisiera meter por la garganta, no importando cuantas notas mentales existieran sobre el anciano o cuanto traicionara a su yo más joven, Naruto daría su opinión y pondría en su lugar al retrograda de enfrente suyo.

"¿Y cree usted cree es correcto agredir a un niño? Ella me agredió sin pensar si podía defenderme o no, de hecho estoy convencido que ella utilizo la fuerza bruta en mí, porque pensó que podía salirse con la suya. ¿Qué respeto o compasión puedo sentir por una mujer que agrede a un ser más débil solo porque puede? ¿Y qué tal si ella no hubiera sido mujer? ¿Hubieran sido justificadas mis acciones? ¿Acaso agredir a un hombre es menos deshonroso que agredir a una mujer? No le escucho sermoneándome por atacar a los otros once hombres ¿Qué hace que su sexo la haga tan especial? Las heridas de los demás no fueron menos severas y ni mis intenciones fueron distintas a evitar más perjurios a mi persona. Así que le recomiendo señor Hokague, si piensa reprocharme al menos considere detenidamente las razones, ya no aceptare ser víctima de sus reprimendas por sus conceptos injustos"

Quedando boquiabierto, la pipa del anciano callo sobre el escritorio, Sarutobi no estaba listo para un Naruto con ideas genero/sociológicas tan asertivas. Un frio helo su alma y una pregunta ocupo toda su mente ¿Quién era este niño?

De repente el pequeño se sintió rodeado, como si mil sombras salieran de la nada y empezaran a observarle, esperando el momento justo para atacarle. Lo que lo hacía más aterrador es que nada había cambiado, ni el más mínimo movimiento se había producido en la sala, todo seguía tan sereno y estático como al principio, entonces ¿Por qué esta sensación de inminente destrucción?

"Ya que has demostrado tener un verbo bastante habilidoso, podrías explicarme ¿Dónde aprendiste esas técnicas de defensa personal de las que tanto presumes? Estoy convencido que dichas técnicas no se enseñan en la academia; es más, diría que es la primera vez que escucho de un estilo tan particular. Así que por favor ilumíname ¿Cómo en cuestión de horas el peor estudiante de su clase se convirtió en un habido maestro de Taijutsu?"

El y su gran bocota. Regla número uno del manual de infiltración para principiante: ¡Apégate al personaje! Nunca digas o hagas nada que la persona que se supone debes ser no haría. Pero él y su falta total de filtros no solo había violado los principios de ser Naruto, los había hecho añicos.

Cualquier persona que platicara más de cinco minutos con él lo hubiera notado enseguida y este justamente había sido el caso, lo descubrió la única persona en la aldea la cual le había dedicado más de dos palabras. ¿Pero porque tenía que ser justamente el señor Hokage? ¿Porque tenía que ser descubierto por el ninja más fuerte de la aldea?

Lo mandaran a un calabozo y exprimirán su cerebro hasta dejarlo hecho polvo. Nunca podría regresar a casa.

¡Calma! Se dijo a sí mismo, no es tiempo para sentir pena por ti mismo. En lo único que deberíamos estar pensado es en una forma de evitar el encarcelamiento inmediato por plagio y sustitución de un ciudadano de la hoja.

¿Podríamos internar actuar como el antiguo Naruto? Eso tal vez apaciguaría sus dudas. ¡Imposible! Nuestros errores le han confirmado que no somos quien el cree, fingir ser esa persona solo provocaría que desconfiara más de nosotros.

¿Correr? No es una opción.

¿Pelear? Solo si quieres morir.

¿Rogar? No creo que funcione.

¿Decir la verdad? Enserio… ¿Es que no me estas escuchado?

Eh… Eh… ¿Mentir? Mmm… prosigue… Podríamos elaborar una mentira tan verosímil, tan detallada y real que él no tendría más remedio que creerla. Debe ser algo que toque sus sentimientos, para que los mismos nublen su juicio y al mismo tiempo que él no pueda corroborar la historia sin nuestra ayuda.

El semblante del muchacho desfalleció y pareciese como si la pena llenara su corazón. Si hubiera sido posible, una melancólica sinfonía de violín hubiera empezado a sonar de trasfondo.

"Conocí a mi padre el…"

"¡Naruto espera!" Le interrumpió el viejo antes de que pudiera terminar.

Levanto su mano y la abanicó en el aire. La sensación se ser observado abandono el ambiente.

El jefe de la aldea hizo varios sellos y musito unas palabras, de su mano salió una onda expansiva que se adherido a las paredes y ventanas, dándoles un singular brillo.

Los oídos del muchacho se llenaron de aire, como si se encontrase en una cámara presurizada.

"¿Qué fue eso?" El eco de sus palabras resonó en la habitación.

"Solo una pequeña medida de seguridad para asegurar nuestra privacidad, por favor continua"

"El día que Misuki-sensei me ataco…" Trago saliva intentando demostrar que le era difícil hablar de esa escena "No quería morir…" Miro a los ojos al viejo hombre y pensó en pequeños cachorritos siendo golpeados con una barra para que sus ojos se llenaran de lágrimas "Yo intente… pero juro que no quería… no veía otra alternativa… él me dijo que me salvaría… Yo tenía mucho miedo… Y no quería morir… Yo intente quitar el sello que aprisiona al zorro de las nueve colas" Finalmente las lágrimas cubrieron su rostro.

El tercero se levantó velozmente y corrió en frente del muchacho. Le abrazo y consoló por varios minutos, mientras este lloraba desconsoladamente.

Una vez ya más calmado. Y aun sosteniendo las manos del viejo hombre, Naruto continuo.

"Antes de terminar de quitar el sello, el cuarto apareció y me revelo que era mi padre. Yo estaba muy feliz de tener un padre aunque sea por un momento, el me dio las fuerzas para continuar peleando y dijo que en mi interior existía una fuerza oculta que yo desconocía"

Sarutobi apretó sus manos y le miro con una expresión tan compasiva que el chico casi se sintió culpable por lo que hacía, casi.

"Desde entonces puedo hacer y decir cosas que no conocía antes… Y esa… es la razón…"

Agacho la mirada, esperando la respuesta del viejo hombre.

"¿Naruto que estabas buscando en la biblioteca? Porque estoy seguro que no fuiste a leer sobre técnicas ninjas"

La pregunta del Hokage realmente le sorprendió ¿Acaso eso era todo lo que tenía que preguntar? luego de la revelación que hizo, pero decidió que era más prudente seguirle la corriente.

"¿Cómo sabe no estaba buscando técnicas ninjas?"

"Jeje Inclusive un despistado como tu sabe que las étnicas ninjas se guardan en pergaminos custodiados por las familias y los clanes, no en las bibliotecas. De lo contrarios nuestros enemigos tendrían un acceso demasiado fácil a nuestros Jutsus. ¿Crees que no me daría cuenta?"

El chico se sonrojo al darse cuenta que su interlocutor estaba a varios niveles superior al suyo en materia de artimañas.

"Estaba buscando información sobre el cuarto y sobre el zorro de las nueve colas…"

"Eso sospeche"

El viejo hombre se puso de pie y libero el jutsu silenciador. Se sentó en el escritorio y se dispuso a escribir en un papel, una vez terminado hizo un ademan al niño para que se acercara, entregándole el rollo en sus manos.

"Con esto te permitirán entrar a la biblioteca y podrás investigar todo lo que desees, una vez tu curiosidad este satisfecha por favor ven a mí con cualquier pregunta que puedas tener"

El chico asintió con su cabeza y salió de la habitación, sintiéndose aliviado y sabiendo que se había salvado por los pelos.

"Háganle pasar" Ordeno el líder de la aldea.

Poco tiempo después entro el mismo hombre que había acompañado al chico la mañana del día anterior.

"Muy bien, puede empezar"

"Luego de dejar al muchacho en el destino, me dispuse a observarle desde una distancia segura, el individuo durmió la mayor parte del día y paso toda la noche destrozando su casa y comportándose de forma errática"

"¿No considero el reportar este comportamiento?"

"No lo encontré pertinente señor, pensé que el chico simplemente era raro"

"Continúe"

"Antes del amanecer, el sujeto subió a la azotea y salto"

"Espere ¿Porque razón me estoy enterando de esto ahora? ¿Por qué no me informo inmediatamente de un intento de suicidio?"

"La altura no era tanta señor y el individuo apenas se hizo daño, no lo encontré pertinente señor"

"Continúe…"

"El individuo paso la mayor parte de la mañana divagando por las calles, luego se dirigió a la biblioteca donde tuvo varios altercados con distintos civiles"

"Y…"

"No lo encontré pertinente señor"

Sarutobi estaba cansado de este tipo de insubordinaciones, solo porque al ninja le disgustara su asignación no le daba la excusa para descuidar sus deberes. Todos habíamos hechos sacrificios y perdido a seres queridos, pero ese era el precio que se debía pagar para asegurar la supervivencia de la aldea.

Él podría no controlar la discriminación que recibía Naruto de la gente común, pero si podía hacer la diferencia entre los shinobis bajo su cargo.

"Ya que es evidente que no se siente cómodo realizando esta misión, lo relevare inmediatamente y le posicionare en otro lugar"

"Muchas gracias Hokage-sama"

"Desde mañana se unirá al grupo de exterminación de cocodrilos-serpientes en las cloacas de la ciudad, eso es todo, puede retirarse"

"¡Pero, Lord Hokage! Soy un chunin de elite, ¿No cree que podría emplear mis habilidades el algo más productivo?"

"No lo encuentro pertinente" Contesto fríamente, sin dirigirle la mirada.

El ninja dejo el despacho del Hokage sintiéndose aún más desdichado que cuando entro, aunque su resentimiento nunca le permitiría admitirlo, prefería cuidar del demonio de las colas antes de tener que lidiar con el hedor de las cloacas.

Una vez a solas, Sarutobi se acercó a la ventana.

"Desde hoy tu misión es vigilar las 24 horas a Naruto Uzumaki"

"Entendido Lord Hokague" Respondió el Ambu enmascarado.