¡Hola a todos de nuevo! Aquí tenéis el segundo capítulo de "Las cartas de Kari". Al ser capítulo par, tiene lugar en Estados Unidos.

Digimon y sus personajes no me pertenecen, le pertenecen a Akiyoshi Hongo (al fin me acordé!!!). Sin embargo, sí que me pertenecen los siguientes personajes: Maica Inoue, Kira Lunchjoke y Lucy Hitomi, compañeras de Kari en el internado de Estados Unidos. Seamon, en principio, también me pertenece (aunque igual misteriosamente existe. Pido disculpas por si acaso).

¡Que lo disfrutéis! Lorien3 )

Capítulo 2: la llegada.

Nada más llegar me tumbé en la cama de mi habitación del internado. El viaje me había agotado y sólo quería dormir. Al poco rato, aparecieron dos chicas. Una de ellas, alta y rubia, fue la que me despertó.

- ¡Hola! – dijo en perfecto japonés – Eres la nueva ¿no? – me incorporé con dificultad y dije, bostezando:

- Sí… - terminé de bostezar. La chica rubia me sonreía – Lo siento. Me llamo Kari Yagami y vengo de Odaiba.

- Entonces – dijo otra chica de pelo castaño y largo- ¿Tú eres la amiga de Yolei, la prima de Maica?

- Sí – afirmé, un tanto sorprendida - ¿Conocéis a Maica?

- ¡Claro! – dijo la rubia – También duerme en ésta habitación.

- ¡Qué sorpresa! – exclamé- Por cierto ¿cómo os llamáis?

- Oh, perdona, no nos hemos presentado – dijo la rubia- Yo soy Lucy Hitomi, tengo catorce años y una prima de tu distrito. Y ésta, es Kira Lunchjoke, que también tiene catorce años. La verdad, es un poco rarita. Hace espiritismos y cosas de esas.

- ¡Hey! – se quejó Kira. Comencé a reír, cuando alguien entró: era Maica, la prima de Yolei y venía nada más y nada menos que ¡con Mimi y Michael! Entonces exclamé:

- ¡Chicos, cuánto tiempo! - abracé a los tres y nos volvimos a sentar en la cama.

- Así que también vais a éste colegio – dije a Mimi, Michael y Maica.

- Sí – dijo Maica - ¿No te lo dijo Yolei? – negué con la cabeza – Por cierto, ¿qué tal está? ¿qué tal sigue con su novio?

- Eh…bueno…si quieres que te diga la verdad, ya no están juntos y Yolei está bastante deprimida por ello – todos pusieron cara de disgusto.

- Oh, vaya… - dijo Maica – Pobre Yolei…

- Ya… - dije. En aquel momento, vi que algo se movía en mi mochila: ¡era Gatomon! Inmediatamente salió de ella y se puso en mi regazo - ¿Se puede saber qué haces aquí?

- Te iba a echar de menos...y me colé. – contestó ella.

- Oh… - dije – Bueno, no importa.

- Ya lo creo que importa – dijo Mimi.

- ¿Y eso? – inquirí, extrañada.

- Está prohibido tener digimons o cualquier tipo de mascota en el recinto.

- Oh, oh… - dije, preocupada – Y entonces… ¿qué hago con ella?

- Tranquila. Se puede quedar en mi casa, con Palmon. Los fines de semana la podrás ver.

- ¡Muchas gracias, Mimi! – exclamé - ¿Qué te parece, Gatomon?

- Me parece estupendo – Gatomon sonrió. Entonces se me ocurrió una cosa y pregunté a mis compañeras de habitación:

- ¿Vosotras tenéis digimons?

- Sí, yo sí. Mi digimon es Seamon, y evoluciona al precioso Dolphmon – dijo Lucy.

- Yo tengo un poderoso Whitedemidevimon, que evoluciona al aún más poderoso Whitedevimon – contestó Maica.

- Y yo tengo a mi querido Pumpkimon, que evoluciona a Wizardmon – entonces, tanto Gatomon como yo ahogamos un chillido de excitación y nos quedamos con la boca abierta: ¡Kira había dicho Wizardmon! ¿Sería nuestro antiguo amigo? Sin pensarlo dos veces, le dije.

- Ese Wizardmon… ¿no tendrá el sombrero roto, verdad?

- Sí, ¿por qué lo preguntas? – contestó ella. Gatomon dijo:

- ¡Es nuestro antiguo amigo!

- ¿Eh? – dijo Kira, desconcertada. Gatomon le contó toda la historia. Finalmente, Kira dijo:

- Vaya historia más triste. Debéis consideraros afortunadas de poder volver a verlo… ¡el próximo fin de semana os lo enseñaré!

- ¡Muchas gracias! – dijimos Gatomon y yo al unísono. Yo le dije a Mimi:

- ¿Tú también duermes en ésta habitación?

- No, como soy más mayor, duermo en él último piso. Además – añadió- las habitaciones son sólo para cuatro personas.

- Ah…qué pena.

- Por cierto, Kari – continuó Mimi - ¿no conocerás por casualidad a un chico llamado Willy?

- ¡Sí! ¿Rubio, alto, delgado, ojos azules claros y pelo corto? – Mimi asintió - ¿Por qué?

- Ése – dijo Mimi –. Va a éste mismo internado y habla mucho de ti, de Yolei, de Davis, de T.K. y de Cody.

- ¡Qué sorpresa! – exclamé - ¿dónde puede estar ahora?

- Vendrá mañana. Hoy tenía que hacer no se qué en Colorado. Yo soy su mejor amiga – explicó Maica.

- ¿Sólo amiga? – dijo Lucy con malicia.

- Sí – dijo Maica, agitando el puño – S"LO amiga.

- Ah… - suspiró la rubia, con incredulidad. En aquel momento, Kira preguntó:

- Oye, Kari, tú participaste en la batalla contra Apocalymon, en el año 1999 y también en la de Malommyotismon en el año 2002, ¿verdad?

- Sí, Kira… ¿por qué lo preguntas?

- ¡YO predije esas dos batallas! – dijo Kira. Lucy comenzó a reír.

- ¡No te lo crees ni tú! ¡Si ni siquiera tenías un digimon!

- Eso es lo que tú te crees – atacó Kira, en tono cortante – Yo ya conocía a Pumpkimon por ordenador. Lo conocí en el 1999. Ocurrió a través de una video-conferencia. Me dijo que, aunque era mi compañero, no podía estar conmigo, porque tenía unas cuantas luchas pendientes. Ahora sé, Kari, lo que debió sufrir…– Lucy comenzó a reír todavía más fuerte.

- Sí, claro, y yo conocí a Seamon en un chat ¿no?

- Estooo…Lucy…va en serio. Yo la vi hablar con él – dijo Maica. Lucy dejó de reír.

- Si tú lo dices...yo conocí al mío en una tormenta marítima: me salvó. Aunque, claro, entonces era Dolphmon. Luego involucionó. Ocurrió en el año 2003.

- Por mi parte – finalizó Maica – Conocí a Whitedemidevimon una noche que me perdí al volver al internado…me salvó de un chorizo. También fue en el 2003.

- ¡Qué tres historias tan interesantes! – exclamé.

- Para interesante, la mía. – dijo Michael- Estaba en mi habitación, en agosto de 2000 y apareció su digihuevo. Días más tarde, nació.

- Ah… - dije- Pues no es muy interesante, sin ánimo de ofender.

- ¡Por eso mismo! – todos comenzamos a reír.

Hablando y hablando la noche llegó y nos pusimos a dormir. Al día siguiente, vimos a Willy, que tenía muy buen aspecto y comenzaron las clases, un poco difíciles, por cierto. Mimi envió a Gatomon a su casa. Esa misma noche, escribí mi primera carta a Odaiba, que iba para todos (aunque se la envié a Yolei).