Capítulo 1: deja que tu corazón te guié
Estaba acostada en una cama, las sabanas parecían estar enredadas alrededor se su cuerpo. Retorciéndose y quejándose finalmente pudo librarse, se dio cuenta de un pequeño detalle. Estaba totalmente desnuda. Confundida y desorientada miró a su alrededor y le sorprendió ver que estaba en una gran cama en un cuarto que no conocía.
-¿dónde estoy?-se preguntó
-¿por qué preguntas eso?- ella pegó un respingo al ver a alguien que estaba segura no estaba ahí antes.
Acostado junto a ella estaba un joven apoyando su cabeza en su mano izquierda y en la otra tenía una copa llena de algo que parecía vino.
-¿r..r…raku ichijou? ¿Q…que….que estas…?-tartamudeo y apretó las banas en contra de su pecho.
-¿nerviosa? Bueno sé que es nuestra primera vez pero deberíamos relajarnos.
Raku tiró la copa al suelo sin darle importancia y en un instante estaba sobre ella apoyando su peso en sus brazos para no sofocarla. La chica se encogió en su lugar, no podía moverse, su corazón latía a mil por hora, su cara estaba ardiendo por el rubor, derramaba lágrimas inocentes de sus ojos y apretaba con más fuerza las sabanas en contra de ella.
-empecemos-dijo raku con un tono seductor y bajo su rostro hacia el de ella.
Trataba de replicar pero de su boca solo salían balbuceos sin sentido. Y justo cuando sus labios estaban a punto de tocarse…finalmente pudo levantarse. Volvió a enredarse en las sabanas y rodó por la cama hasta caer y darse un golpe con el suelo. Se levantó frenéticamente para alejarse de esa persona, sin embargo estaba sola. Al mirarse así misma confirmo que tenía puesta su pijama de siempre.
-¿que…?-murmuró ella.
Después de unos segundos calmarse y se dio cuenta que todo había sido un sueño. Se sentó reposando su espalda contra la pared y cubrió su rostro con sus manos para ahogar un chillido de vergüenza.
-¡¿Cómo pude soñar algo así?!-pensó ella- esto va más lejos de cualquier pensamiento que haya tenido ¡NO! No es que yo tenga esos pensamientos por que quiera…eso es solo un…un…error…si, es algo que no es mi culpa.
Después de terminar sus conflictos mentales fue al baño y se dio una ducha con agua fría en un intento por calmarse. Se terminó de cambiar y fue camino a la escuela.
…
-tsugumi…¡tsugumi!
-ah… ¿que… Qué ocurre?
-te estoy hablando y no me prestas atención-le reclamó chitoge- pareces tener la cabeza en las nubes. Creí que estarías más animada después de todo lo ocurrido con Claude
-por supuesto que estoy feliz por eso.
-¿y por qué estás tan decaida?
-eh…yo?…eso no es cierto milady. Fallaría como guardaespaldas si no estoy en óptimas condiciones, solo estaba poniendo atención a los alrededores.
Chitoge pareció restarle importancia a esas excusas y siguió su conversación.
-como te decía terminé este libro y fue muy interesante ¿Por qué no lo lees?
-ah el libro que empezó hace unas semanas…no creo que deba.
-vamos no seas así-le dijo chitoge con una carita llena de brillo y ofreciéndoselo- es muy bueno, trata de una mujer que no puede confesar su amor y solo puede estar junto a su amado en sus sueños.
El corazón de tsugumi dio un vuelco al escuchar eso y revivir las imágenes de esa noche.
-e…e….eso suena ridículo ajajajaja.
Su voz temblaba y chitoge parecía notarle algo raro. El tema de conversación cambio rápidamente para alivio de tsugumi y llegaron a la escuela. Ella fue a abrir la puerta y al estar sumida en sus pensamientos se tropezó con alguien.
-dis…disculpa- al alzar la vista vio un rostro conocido.
-descuida-dijo raku.
Tsugumi notó la cercanía de los dos y una flama en su interior se encendió.
-¡NOOOO!-Mas rápido de lo que muchos podían apreciar le dio un puñetazo que lo mandó a volar al otro lado del salón y salió volando por la ventana.
Todos quedaron un momento pensativos hasta que pudieron procesar lo ocurrido.
-¡raku salió volando por la ventana!-gritó un alumno.
-¡estamos en el cuarto piso!-gritó otro.
-¡raku!-gritó chitoge mientras se acercaba a la ventana.
Lo siguiente que vio fue a raku sosteniéndose de un borde en el muro.
-estoy bien…solo por favor ayúdame a subir-dijo el chico con voz temblorosa.
Chitoge lo subió sin el más mínimo esfuerzo. Omitiendo el enrojecimiento por el golpe de su mejilla su rostro estaba totalmente pálido por el susto.
-¿es…estas bien ichijou-kun?-preguntó onodera.
-s…si…-contestó él.
-jajaja sí que tienes suerte raku una caída de esta altura no es motivo de risa-dijo shuu.
-¿y entonces por qué te ríes?-preguntó molestó raku.
-¿tsugumi por qué hiciste eso?-le pregunto chitoge.
-yo…yo no sé…
El rostro de tsugumi estaba totalmente rojo y al ver a raku con su mirada interrogante derramó pequeñas lágrimas.
-¡lo siento mucho raku ichijou!-se disculpó ella- me sorprendiste y…y…
-no importa-dijo raku tan comprensivo como siempre.
-buenos di…¡¿raku-chan que te ocurrió?!-exclamó yui apenas entrando en el salón.
Se acercó y tomo el rostro de raku entre sus manos examinando el golpe. Tsugumi sintió una extraña sensación y antes que lo notara tenía el revolver en su mano.
-¡oneee-san!-grito tachibana interponiéndose entre los dos. Esa interrupción sacó a tsugumi de su trance y volvió a ocultar el revolver. Para su fortuna nadie pareció notarlo.
-¡¿Qué diablos estaba pensado hacer?!-pensó ella- ella es el don del grupo char siu ¡si la lastimo daré inicio a una guerra!
Volteó a ver como seguía la situación, raku estaba con onodera y chitoge quienes se preocupaban por él. Por alguna razón sintió una punzada en el corazón.
El día pasó rápidamente. Tsugumi pareció no prestarle atención a las clases. Su expresión era triste.
-¿tsugumi ocurre algo?-preguntó chitoge obviamente preocupada- hoy te has comportado extraño.
-tiene razón-le respondió ella-no sé dónde tengo la cabeza, por favor discúlpeme mi lady.
Tsugumi confirmó la presencia de Claude y le hizo una señal para que la relevara como guardaespaldas. Pidió su permiso para regresar a su apartamento. Cuando iba saliendo de la escuela y alguien la llamo.
-tsugumi-era la voz de raku-¿ocurre algo?
Ella se mordió el labio inferior y apretó el puño.
-no pasa nada de lo que deberías preocuparte raku ichijou-le dijo con tono frio.
-vamos no seas así. Solo estoy preocupado.
-¿Por qué siempre hace esto?-pensó ella- se mete en los asuntos de los demás, y siempre dice palabras dulces. No es que yo sea especial para él, es solo su forma de ser ¡¿y por qué me importaría ser especial para él?!
-tsugumi te ves como si estuvieras bajo mucha presión-la voz de raku la sacó de sus pensamientos y ahora su semblante cambio a uno de ira.
-no tienes por que preocuparte por mí, estaré bien.
Ella miró la expresión de raku. Estaba sorprendido por el tono de voz con el que le hablaba y la mirada fría. Tsugumi se dio la vuelta y se encaminó a su apartamento. Hoy no deseaba hablar con nadie. Se acostó en su cama y duró unos segundos contemplando el techo. Pensaba en la conversación que tuvo con raku. Se sentía mal.
Dio un suspiro y se acomodó. Tomo su maleta de la escuela y sacó el libro que chitoge le prestó esa misma mañana. Comenzó a leerlo pensando que quizá se distraería. Al caer la noche había terminado el libro. Fue una historia fascinante, pero algo le seguía molestando. En la historia la mujer pasó por muchas pruebas pero al final logró quedarse con su amado y nunca más soñó con él puesto que siempre lo tenía al lado. Un nudo se formó en su garganta al imaginarse ella y a raku en la escena final del libro. Sacudió sus pensamientos y una vez cenó se acostó a dormir.
-si tan solo hubiera un final feliz para mí…-susurró ella.
Cuando abrió sus ojos estaba en un lugar desolado. No había nada más que un suelo blanco y el cielo azul. El horizonte parecía estar perfectamente dividiendo esos dos colores.
-¿Dónde estoy?-preguntó ella-¿estoy soñando?
-tsugumi.
Se dio la vuelta al escuchar esa voz que tanto la estremecía. Era raku.
-tsugumi…-él se acercó lentamente. Ella no retrocedió.
-jejeje tal y como el libro-dijo ella- solo puedo estar contigo en mis sueños, verdad?
-¿Qué dices? Eso no es cierto.
-si lo es.
-escúchame tsugumi…
-¡¿por qué tenía que pasar esto?!-gritó ella- ¡¿Por qué tenía que enamorarme precisamente de ti?! ¡¿Por qué tengo que soportar verte con mi lady?! ¡Dime por que!
Se llevó las manos al rostro para ocultar su expresión de vergüenza. Pero de que tenía que avergonzarse?, era solo un sueño. Un sueño donde aparecía el que amaba. Ella fantaseaba mucho con raku para no saberlo hasta estas alturas. Pero a diferencia del libro no podía ver un final feliz.
- …lo lamento-raku se acercó y la rodeó con sus brazos.
No se lo impidió. Quería sentirlo cerca y le correspondió el abrazo.
-es solo un sueño-se dijo así misma- no tengo por qué retenerme. Aquí eres mío y de nadie más.
-no tiene por qué ser así-le dijo raku rompiendo el abrazo- tsugumi no tengo mucho tiempo, así que quiero que prestes atención. Sé que esta es una situación difícil. Posiblemente llegues a creer que estarás haciendo locuras y traicionando a tus amigos. Pero necesito de tu ayuda.
-¿Qué?-ella no entendía el significado de sus palabras.
-quiero darte una oportunidad.
-¿o…oportunidad? ¿De qué hablas? No te entiendo.
Raku tomó la mano de tsugumi y le dio algo. No pudo ver que era porque la cubrió con la suya propia.
-por favor tsugumi, búscame y no tengas miedo.
-yo…yo no entiendo…
-lo harás a su debido tiempo, por ahora solo debes acercarte a mí pero debes mantenerte alerta de las demás chicas.
-¿Qué? ¿Podrías dar explicaciones raku…?
- por favor deja que tu corazón te guie -le interrumpió él y acercó su rostro-solo así podrás salvarnos a ambos.
Tsugumi pareció dejar de respirar y puso su mano sobre la de raku. Quería decir algo pero en un instante el chico desapareció. Busco en los alrededores y gritó su nombre. No hubo respuesta.
Despertó con el corazón desbocado y sudando frio. Estaba oscuro así que probablemente debería ser horas de la madrugada. Se limpió el rostro con el dorso de la mano y suspiró desganada. Quiso volverse adormir pero algo la sorprendió. Tenía algo en su mano derecha. Lo palpó para ver de qué se trataba pero no pudo identificar que era.
Encendió la luz de su mesita de noche y sus ojos se cerraron con fuerza por el resplandor. Cuando pudo abrirlos pudo ver lo que era. Una pequeña llave.
