La venezolana recorría aburrida las calles de Nueva York, hoy iba a tener una reunión con el estadounidense para discutir sobre las importaciones a su país, había decidido separarse de su embajador ya que no estaba de Ánimos como para fingir una sonrisa
-Vamos Mafe tú no eres así , alégrate -se hablo a si misma volteando a una vitrina y sonriéndole tristemente a su reflejo, suspiro y se fijo en la vitrina, se había detenido en una tienda de regalos, entro y salió con unos Nerds(Caramelos de Wonka)- esto es lo Único decente que fabrica ese capitalista -comento aburrida llevándose un puñado de estos a la boca y entrando en el hotel donde solían ser las conferencias mundiales, se dirigía al salían destinado a su reunión con el rubio, guardo los dulces en su portafolios y se paro frente a la puerta de la sala, aliso su falda y se arreglo su orquídea, se había puesto una falda negra hasta la cintura con una blusa blanca y un saco también negro, tacones negros y se maquillo suavemente y sin mucho interés, después de todo, solo era el idiota estadounidense.
Abrió la puerta y entro con paso elegante y acompasado moviendo sus caderas al caminar y una expresión neutra, intentará por todos los medios estar tranquila, el americano que iba vestido como comúnmente hacia le miro algo impresionado, si sabía que la venezolana era muy linda eso lo demostraba cada año en el Miss Universo, pero ese día estaba especialmente hermosa con su largo y liso cabello negro azabache hasta la cadera, enmarcando su rostro de finas y delicadas facciones
-Las fotos duran más-le comento la venezolana al llegar a la mesa y notar que él no hacia ademán alguno de dejar de mirarle como idiota y saludarle
-Hahahahahaha! Y porque el Hero querría una foto tuya?-pregunto levantándose abruptamente y haciendo su típica pose heroica
-Si, si lo que digas -respondió sin ganas y aparto la silla frente al estadounidense para sentarse en ella, saco unos papeles y comenzó a hablarle de algunos precios y de que la inflación de esto y aquello, cosas a las que el americano responda superficialmente ya acostumbrado a ese tipo de charlas, lo que se le hacía extraño es que la joven no le había gritado o dado un arepazo como suele hacerlo, y ahora que lo notaba se veía algo rara, su cara que siempre sol a tener rastros de su constante sonrisa no daba señal alguna de esta-...y es por eso que te propongo que ampliemos nuestros mercados con respecto a la tecnología y...
-Quieres ir a los videojuegos?-pregunto el americano interrumpiendo a la chica que solo le vio con una ceja alza
-De que coños me hablas? Te estoy hablando de economía y me sales con videojuegos? -le miro fulminante, acaso había estado hablando sola todo este tiempo?
-No te preocupes! Como Hero que soy es mi deber proteger a las damiselas en peligro! Hahahaha!
- De que hablas! No estoy en peligro idiota imperialista!-exclamo molesta cogiendo los papeles lista para irse y mandar a alguien más a negociar con el americano
-Claro que si lo estas, estas a punto de destruirte a ti misma-dijo el americano con una sorprendente seriedad que hizo que la venezolana parara a medio camino de la puerta
-...tú no sabes nada de mi, apenas y sabes quién es Venezuela -respondió sin voltear a verle
-No tengo idea de quién es esa -respondió el americano con una naturalidad que hacía que la venezolana quisiera estamparlo contra la pared- pero, se quién es María Fernanda Bolívar...-la chica se dio vuelta con sorpresa y los ojos cristalizados- Así que, Mary quieres venir a los videojuegos?-pregunto ya con su típico tono chillón, a lo que la chica sonrio divertida y volvió a sentarse
-Esta bien Alfred pero, antes que nada...Año me llames Mary maldito cachorro del imperio!-grito exaltada dándole con una arepa de jamon en la cara.
-Agh! Eso duele! Con que haces estas cosas! Masa dura!-se quejaba el rubio sobándose la cara
-Mejor cállate, y terminemos con esto antes de que cambie de opinion-saco nuevamente los documentos lista para terminar con la reunion y poder salir a jugar con el americano, no es que le gustara pasar tiempo con ese idiota imperialista, pero tenía muy buenos juegos en su país y no desaprovecharía la ocasión de divertirse un rato.
