-¿Torchwood?- Preguntó Sam extrañado.
-A ver despejen la escena del crimen, gracias.- El bajito iba abriendo paso al grupo.- ¿No me han oído?-Preguntó dirigiéndose a nosotros.
-Perdone pero estamos acabando de.- El muchacho me interrumpió.
-Tenemos prioridad ¿Comprende?.- Iba a replicarle pero no me dejo meter baza.- Podrán seguir con su investigación de mierda cuando nosotros acabemos.
-Oye, boca-pato.- Respondí impidiéndole el paso.- Hemos llegado antes y estamos acabando, así que tú y tu equipo vais a esperar a que terminemos.
-¿Boca-pato?- Repitió él, oí una risa detrás suyo, había sido el de la casaca militar.- Mira, hay dos formas de resolver esto, una es la buena y la otra.- El chaval puso una mano sobre mi hombro.- es en la que te pateo el trasero.
-¿Todos los ingleses sois tan finos?- Respondí, notaba la mirada de Sam de "Para" detrás mio, pero no le hice caso.
-Muy bien Owen.- El hombre de la casaca se abrió paso.- Una buena pelea de gallos.
Le mire de arriba abajo, él era americano, me tendió la mano, acepte el saludo.
-Capitán Jack Harkness.- Se presentó.
-Agente Phil Rudd.- Contesté.- Y mi compa.- El capitán me corto.
-Como el batería de AC/DC.- Dijo, sonreí y asentí.- La vida esta llena de coincidencias.
-Sí la verdad...- Respondí, soltando su mano, sería el único de esa habitación que supiera eso.
-Bueno Phil, si no le importa tenemos que inspeccionar el cadáver, y creo que su compañero ya a acabado.
Mire atrás, Sam había aprovechado y mientras yo discutía con ese tal Owen, él había terminado de inspeccionar la escena del crimen.
-Sí y -Le tomo un segundo recordar mi nuevo falso nombre.- Phil no está aquí.
-¿Cómo?- Joder, ¿Donde habría metido la familia el cuadro? Tal vez estaba en el dormitorio del matrimonio.
Sam se acercó a mi mientras el equipo Torchwood pasaba a inspeccionar el cadáver.
-Agentes.- Dijo el Capitán Jack llamando nuestra atención.- Un gusto haberles conocido.
-Igualmente Capitán.- Respondí tendiéndole la mano en señal de despedida.
-Jack por favor.- Contestó cogiéndola.
Se despidió de igual manera de Sam y entonces repare en algo, me había dado un papel.
"A las siete en la cafetería de enfrente"
-Le espero.- Dijo ya reagrupándose con su equipo al lado del cadáver.
Sam me miro extrañado, pero no dijo nada hasta que no estuvimos en la cafetería de enfrente dispuestos a desayunar algo.
-Un plato de bacon con patatas.- Pedí cuando se acerco la camarera, Sam fue a pedir pero me adelanté.- Y para él, un café con leche y una galleta.- La camarera se alejo apuntando el pedido en la libreta.
-¿Por qué has hecho eso?- Preguntó Sam.- Se pedir por mi mismo.
-¿A qué he acertado?- Él gruño y yo me reí.
Puse el papel en la mesa y lo mire ¿Por qué...?
-Antes el Capitán Jack.- Empezó a decir Sam, pero no le hice caso.
¿Había intentado ligar conmigo? ¿Era eso una cita? O peor ¿Querría hablar de trabajo?
-Aquí tienen.- La camarera dejo el pedido sobre la mesa, si no llega a quitar el papel llega a dejar el grasiento plato de bacon encima suyo.
-Gracias.- Dijo Sam, yo asentí, y la camarera se marcho a atender otro pedido.- Dean ¿No me has escuchado verdad?- Negué con la cabeza mientras comenzaba a comer ¡Dios mio! Estaba delicioso.- Decía que el capitán ha dicho antes "Le espero" ¿A que se refería?
Deje los cubiertos en el plato y cogí el papel, se lo dí a Sam.
-¿Cuándo te ha dado esto?- Preguntó- Espera ¿Es na cita?- Se rió.
-Ja. Ja.- Respondí quitando le el papel de las manos.- Como quiera hablar del trabajo vamos jodidos Sammy.
-Tienes razón.- Dijo ya con más seriedad.- Bueno entonces ¿Qué vas a hacer?
-¿Cómo que qué voy a hacer?- Pregunté volviendo a coger los cubiertos.
-¿Vas a ir?- Sam tomo el primer trago de su café y casi me lo escupió a la cara.- Sabe a agua de fregar.
-¿Qué te esperabas?- Respondí.- No sé si iré Sammy, me han dado mala espina "Torchwood" ¿Habías oído hablar alguna vez de ellos?- Sam negó con la cabeza.- ¿Y que quiere ese Jack de mi?
-Creo que responder a eso sería inapropiado.- Dijo él mirando a ambos lados.- Hay niños aquí.
-Vale, hoy estas gracioso.- Respondí secamente.- Tendríamos que investigar algo sobre él.
-Vamos Dean, ¿En serio crees que encontraríamos algo de él en Internet? Operaciones especiales ¿Recuerdas?- Asentí, tenía razón, Internet estaría limpio.- Lo que nos interesa es volvernos a colar en esa casa y quemar ese cuadro maldito.
-Esta bien.- Dije bostezando.- Tendría que haber dormido algo...- Susurre.
-Deberíamos volver al hotel y dormir hasta la hora de tu cita.- Ni siquiera me moleste en replicar a Sam.
-Sí.- Respondí.- O también podríamos ir a ver si ya han dejado vacía la escena del crimen y entrar ¿No?
-¿Qué te crees, qué son Flash? Son policías, hasta esta tarde, con suerte, no estará limpia, ademas quien sabe cuanto estará cundiendo Torchwood por ahí.
-¿Flash? Friki.- Susurre.- Entonces no podemos hacer nada hasta esta tarde ¿Verdad?
-Exacto.- Sam pagó la cuenta a la camarera y se levanto.- Vamos.- Me apresuró.
-Pero aun no he...-Mire el plato medio llenó.- Esta bien.- Murmure y me levanté.
Salimos del restaurante, íbamos a coger otro taxi, pero no se veía ninguno y decidimos ir andando.
No dijimos nada durante un rato, pero el silencio me quemaba.
-Oye Sam ¿Y si buscamos un hotel mejor?- Pregunté.
-Vamos a dormir una noche en ese hotel, solo una, hemos estado en sitios peores, vamos...- Me respondió él.- Además he oído que...
-Sam.- Le corté.- Mira- Señale una mujer a unos cinco metros de nosotros, estaba parada ante una floristería- ¿No es esa la señora Thomson?
-Sí.- Dijo él.- Si conseguimos que nos deje entrar en su casa...
-Todo esto acabara en un par de horas.- Respondí.- Bueno ¿Qué somos?
-¿Cómo que qué...? Oh, vale, amigos de Robert Thomson, amigos que hace mucho que no le conocían y...
-Y que no sabían de su muerte.- Termine la frase de Sam.- Esta bien vamos.
Tras diez minutos de historias de universidad que nunca habían tenido lugar la señora Thomson nos invitó a tomar un té a su casa, a lo que los dos amigos de su marido Tom y Jeff, aceptaron encantados, los pobres estaban consternados por la muerte de su amigo.
-Y dinos Elisabeth ¿Cómo... Cómo ha sucedido?- Preguntó Sam, fingiendo una perfecta tristeza, teníamos practica en cosas así.
-Cómo sabéis Robert era un loco de los extraterrestres.- Mire a Sam, no, no lo sabíamos.- Llevaba unos días como loco con que uno de ellos le estaba persiguiendo, estaba completamente seguro y esta mañana me dijo que...- Elisabeth rompió a llorar.- Que iba a matarlo, que me quería y que le dijera a su familia que la quería.
¿Extraterrestres? Vale, Robert estaba loco, ¿Pero que tenía eso que ver con el cuadro?
-Perdón señora Thomson tengo que ir al servicio.- Se levanto Sam.
-Elisabeth por favor.- Respondió ella, le di un pañuelo.- Gracias, el baño es la segunda puerta a la derecha.- Dijo señalando el pasillo.
-Gracias.- Sonrió él antes de dirigirse al pasillo donde, con suerte, encontraría el cuadro.
Los siguientes minutos fueron agotadores, algo tenía claro, la siguiente vez me tocaba a mi "ir al baño", tuve que inventarme un par de historias más sobre lo buena persona que era Robert, y también tuve que inventar que Sam estaba estreñido para justificar su tardanza, aunque eso me gustó.
-Bueno Elisabeth creo que nos vamos.- Dije cuando vi a Sam salir por el pasillo.- Siento no poder asistir al entierro de Robert, pero tenemos trabajo.
-No... No he dicho cuando es.- Contestó la señora Thomson, oí la risa muda de Sam.
-Ya... Bueno en nuestra profesión siempre se tiene trabajo...-Elisabeth asintió.- Adiós.- Me despedí dándole dos besos a la viuda.
Salimos de la casa y volvimos a encaminarnos al hotel, entonces vi a alguien familiar ¿Eran las chicas de la escena del crimen? Sí, sí lo eran.
-Por aquí.- Agarré a Sam de la chaqueta y le obligué a girarse.
-¿Qué te pasa tío?- Preguntó él que a regañadientes había cambiado de dirección.
-Las chicas de Torchwood, están viniendo hacía aquí, mejor nos vamos por otro lado ¿No?- Respondí acelerando el pasó.
-Sí, mejor.- Asintió Sam.
El cambio de dirección nos haría dar una vuelta aún más larga, entre unas cosas y otras ya debían de ser las tres de la tarde, mire el reloj de una farmacia, las tres y dieciocho.
-¿Y bien?- Pregunté, cuando volvimos a tomar un paso más moderado- Dime que lo has encontrado.- Casi recé porque fuera así.
-Sí, esta colgado en el pasillo, al final, al lado de la habitación.- Casi grite de alegría.- Es una suerte que solo ataque a los hombres, la señora Thomson y su hija están a salvo.
-Tienes razón, bien ¿Cuál es el plan? ¿Nos colamos esta noche y nos lo llevamos?- Pregunté, con suerte mañana por la mañana ya estaríamos de nuevo en Estados Unidos.
-Sí ese plan parece ir con nosotros.- Suspiro Sam.
