Ni hao.- yo aquí reportándome con la parte de la continuación, desafortunadamente, tengo un mundo de cosas que me han impedido terminar en este capítulo la historia, el mal tiempo es una de ellas, nos está por pegar el huracán, e impedirá que tenga internet y están comenzando a desalojarnos del trabajo. En mi casa no hay señal en mi ban, el fin de semana, no sé como lo pasare y tengo que atender a la familia.

Sin embargo, yo prometí, subir hoy el final, pero como eso no es posible subiré solo lo que tengo. A más tardar el lunes subiré lo restante, disculpen las molestias pero esto está fuera de mi alcance.

Mil gracias por los comentarios a esta historia, querida Jan di chan, te quiero y disculpa el retrasó.

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Advertencias: es un mundo alterno Naruto es Kage de la aldea el Remolino, tiene treinta y cinco años. Hinata tiene 16 años.

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Pecado

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By

Aniyasha

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-YO ME CASARE CON ELLA.

Esas palabras dichas por él dejaron a todos en completo silencio, cada uno en sus pensamientos.

La mirada de Hiashi Hyuuga se centro en la azul del Kage del remolino. En su rostro no se aprecio cambio alguno, pero la situación mejoro para él. El heredero Hyuuga sería una unión de Hinata y el Kyuubi.

Pasaron unos segundos y la batalla de miradas entre los líderes acabo.

-La boda se llevara a cabo hoy mismo, al anochecer.- sentencio el Hyuuga.

Naruto contemplo al hombre que sería ahora su suegro, ese ser era despreciable, vendía a su hija al mejor postor, puede que los otros no hayan notado la felicidad que le dio al ver que las circunstancias cambiaban a su beneficio. Pero él sí reconoció el brillo de la victoria en esos fríos ojos de color plateado.

-De acuerdo, pero yo le informare el cambio a Hinata, quiero ser yo quien platique con ella.

Hiashi asintió y recorriendo con la mirada al grupo ahí reunido dio por finalizado la junta. Se dio la vuelta y se encamino a la salida seguido por el comité de la aldea Konoha.

-Yuca, da la orden que preparen todo para la boda.- Naruto comenzó a caminar en dirección opuesta por donde salió el Hyuuga.- todo tiene que ser perfecto.

El ninja asintió y partió para cumplir su cometido.

Al salir del lugar, se adentro a los jardines en búsqueda de paz y tranquilidad. Había podido contener la amenaza en las dos aldeas, tanto como la arena y Konoha no entrarían en guerra con el remolino, sus pasos lo llevaron a un árbol de Sakura, en donde sus ojos se posaron en los pétalos de la flor.

Había pasado tanto tiempo sin una esposa, que ahora no sabía cómo actuar, era la única forma de evitar la catástrofe, mantener la paz, aun así, secretamente y en su interior, algo lo consumía, un calor que él reconocía. Realmente deseaba a Hinata.

El solo acordarse de lo que un simple beso hizo con su control, su cuerpo se tensaba, ahora podía tocarla. Apretó los puños, no quería pensar así, todo era por el bien de todos, lo hacía por el bien todos.

Una carcajada desde su interior se escucho mentalmente.

-Sigues siendo un mocoso.- la voz del Kyuubi era burlona.- si quieres creer que lo hiciste por la paz, adelante.- rio a un mas.- yo sé que hay realmente en tu interior, ahora puedes tocarla, cuantas veces quieras, puedes hacer lo que tus sueños vives, ahora no te vas correrte en tus manos, tendrás a la virginal Hinata a tu disposición, puedes enseñarle todo lo que pasa entre un hombre y una mujer. Ahora es tuya.

-¡Cállate!.- replico Naruto, enojado e irritado.- no tengo tiempo que perder escuchando tus estupideces.

La risa fue aun más burlona.

-Engáñate todo lo que quieras, pero yo se lo perverso que eres, yo sé, el deseo que sientes por quitarle la ropa.

-No me molestes.- el rubio cambio su ruta y se encamino a donde encontraría a Hinata.

-Solo un comentario más.- el Kyuubi miraba sus garras.- cuando deseaste a Sakura, fue bueno, era algo excitante y tu energía se alteraba pero… con esta chiquilla te descompensas, con esta chiquilla hasta podrías liberarme.

-¡No me jodas más!.- y bloqueo las estúpidas palabras para no escucharlo, aun así sentía como reía el Kyuubi.

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Hinata estaba entrenando en el dojo, sus movimientos eran precisos y certeros, le ayudaba a relajarse y a quitarse la tención en el cuerpo. Llevaba ya una hora y por más que entrenaba no podía dejar de sentir que algo ocurriría, un escalofrió le recorría la espalda y sentía la necesidad de esconderse de todos. Tomo un momento para descansar y servirse una taza de té. Y cuando centro la vista en la puerta se dio cuenta que alguien la miraba detenidamente.

No pudo evitar que sus mejillas se sonrojaran. Se acomodo un mechón de su cabello atrás de la oreja y se encamino con pasos pequeños a donde el Kage la esperaba.

-Buenos días Naruto-kun.

La mirada azul no se apartaba de ella y ahí supo que la corazonada de que todo cambiaria era real.

-Tenemos que hablar.- se sentó a lado de ella y tomo el té que Hinata le sirvió. No sabía cómo comenzar.

-¿Sucede algo?

-Todo.- fue lo que Naruto dijo y siguió tomando su té.

Esto provoco en Hinata a un más incertidumbre.

-¿Qué pasa?

-Tengo que decirte algo y no sé cómo hacerlo.- suspiro con preocupación.- Minato siempre a ha sido un niño aun cuando tiene ya 18 años. No fui buen padre, no pude enseñarle ni educarle correctamente.

-¿a qué viene esto? .- Hinata no alcanzaba a comprender, porque Naruto se refería a su prometido con una voz triste y rota.

-Se caso con Martha de la aldea la arena.- vio como Hinata abría los ojos y estos se empañaban.- Gaara los encontró de una forma.- torció los labios.- comprometedora.- pudo decir finalmente.

-Me ha rechazado.- fueron las palabras susurradas de la pelinegra, quien oculto su rostro en su manos y comenzó a sollozar, sabía que Minato era demasiado para ella, pero si se esforzaba podía hacer sido la mejor.

Él apretó los puños y suspiro, le dolía en el corazón verla así.

-Tu padre a pedido guerra por el insulto.- esto acallo los sollozos de ella.- pero he encontrado la forma de que eso no suceda.

Puede que Hinata nunca hubiera sido fuerte pero si tenía una destreza en la política de las aldeas, su padre nunca se conformaría con algo que no fuera un Uzumaki, deseaba apoderarse del poder del Kyuubi, por eso cuando ella se intereso en Minato no se opuso, por lo contrario la alentó como nunca y hasta le permitió pasar tiempo en la aldea el remolino, conociendo que sería su nuevo hogar. Así que solo había una forma de que el Kage solucionara todo. Alzo su vista para mirar los ojos tan azules que eran diferentes a cualquiera, Minato podría tener el físico incluso el color de ojos de su padre, pero Naruto, desprendía poder, algo atrayente, algo distinto, el algo electrizante así como cautivante.

-Yo me casare contigo esta noche.

Y ahí estaba recorriéndole ese escalofrió por el cuerpo a Hinata, su vida había cambiado.

Naruto pudo alcanzar a evitar la caída de la que ahora era su novia, ella no soporto la presión y termino desmayada. La cargo y la apretó sobre su pecho, cerró los ojos y la miro con tanta dulzura, por kami, él solo quería lo mejor para ella, y ahora él velaría por su felicidad.

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La fiesta fue a lo grande, todo estaba listo en tampoco tiempo, los adornos el vestido, las flores todo lo que había sido planeado para la boda del hijo del Kage, fue utilizado para el Kage.

Hinata se presento ante todos con un hermoso kimono tradicional, su cabello alzado en bluces y adornado con flores blancas. Su rostro maquillado perfectamente y resaltado la belleza. Cuando se encamino a lado de su padre quien la entrego al Kage, pensaba que todo era un sueño. Que despertaría y la realidad seria diferente.

Se sentía como una muñeca, todo pasaba, la ceremonia, el sacerdote diciendo los lazos de unión eternos, todo era una película para los ojos plateados. En un abrir y cerrar, estaba casada con Naruto Uzumaki.

-Puede besar a la novia.

Este comentario la atrajo a la realidad, sintió como la abrazaban posesivamente y después como se acercaban a ella, como toco su boca la boca de él. El sabor que le pareció conocido. Naruto se separo pronto de ella.

-Hinata Uzumaki, ahora eres mía.- su voz sonó algo distorsionada y ronca.

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Estaba completamente aterrada, se encontraba en la recamara que ahora compartiría con su marido, era su noche de bodas.

Miro el lugar con terrible incertidumbre. La cama parecía extensa y muy grande.

-No tienes porque temer Hinata. – Naruto la empujo para que se adentrara mas al lugar.- yo no me atrevería a pedirte algo, cuando apenas te has enterado de todo hoy. Cámbiate de ropa, yo haré lo mismo, hazlo en el baño tendrás la intimidad que desees.

Ella asintió y casi corrió al baño para cambiarse.

Naruto sonrió con tristeza y cierta parte de su anatomía estaba tensa. Aun así, no podía pedirle que se entregara a él, le debía respeto y admiración por lo valiente que se había demostrado.

Naruto durmió en el lado izquierdo y ella en el lado derecho lo más alejada de él.

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Un mes había pasado desde la boda, y aun no era la esposa de él en todo el sentido de la palabra. Por lo que se atrevió a ser lo que nunca creyó, había tenido el tiempo suficiente para sentir que todo estaba correcto. Le gustaba Naruto, sucumbía siempre a la tentación de mirarlo y lo contemplaba extasiada. Por lo que esa noche tenía que platicar con él.

Se puso un fino camisón, lila que resaltaba su piel. Estaba completamente nerviosa pero decidida, debía de cumplir con su deber hacia su marido, porque deseaba tenerlo. Había escuchado todos los rumores acerca de la unión de ellos, que él podría ser su padre en la cuestión de edad, que se habían sacrificado mutuamente por el bien de las aldeas, pero dentro de todos esos pretextos y comentarios algo era cierto, si no quería sufrir y llevar una vida vacía y sin sentido tenía que intentar que su matrimonio, funcionara, tenían algunas cosas de interés semejante al de Naruto, eran amigos, confidentes y sonreirán mucho, pero parecía que todos en la aldea sabían que no habían consumado su matrimonio, ella no quería seguir a la deriva, lucharía por hacer de este matrimonio algo fuerte y solido.

Naruto entro cansado a su habitación suspiro el aroma a jazmín y lirio se relajo por completo. Pero cuando su mirada recorrió a la criatura angelical que estaba en la habitación, su cuerpo vibró.

-Tenemos que hablar.

Él se acerco lentamente hacia ella.

-Quiero que tu y yo…- suspiro.- que los dos…- su boca se seco.- nos cortejemos.

-¿Qué?.- no entendió él.

Armada de valor y decisión, Hinata le hablo con el corazón.

-La circunstancias de nuestro matrimonio son del pasado, no importa cómo fueron las cosas sino el presente yo quiero, yo quiero…

Él se acerco tanto, y se sentó a lado de ella, le acaricio la mejilla.

-¿quieres ser mi esposa?

Ella asintió.

-yo nunca he estado con alguien, incluso fui muy torpe con Minato…

Él le puso un dedo en sus labios impidiendo que siguiera hablando. Ella lamio el dedo y Naruto se retiro cayéndose de la cama, asustado por la acción de ella.

-Quiero… que…- suspiro nuevamente, viendo como él estaba en el piso de la habitación.- quiero que me enseñes a seducirte.

-Hinata.- dijo en un hilo de voz.

-Quiero que… no sé cómo explicarlo, pero que tengamos tiempo para conocernos íntimamente, atreves de.- sus ojos se llenaron de lagrimas.- no sé cómo explicarlo.

Pero él si tenía una idea brillante. Se levanto, se acerco como si fuera un devorador de presas.

-Juguemos entonces.- seco las lagrimas de los ojos de ella.- hace mucho deje de ser un niño, pero me excita la idea de hacer un juego de seducción, para conocernos antes de que suceda el sexo.

Ella tenía las mejillas sonrojadas, y se mordía el labio.

-¿Cómo es eso?

La sonrisa de Naruto era sensual y atrevida.

-Toquetear. Agarremos confianza, a mí también me cuesta tocarte.- admitió él, y su mirada recorrió el cuerpo de la pelinegra.- por ejemplo podemos empezar el juego con besos, me dirás como te gusta que te bese, te arrinconare en alguna parte de la casa y te devorare de besos, tu puedes hacer lo mismo, me provocaras como puedas, propiciaremos encuentros furtivos.- cada vez estaba más emocionado con la idea.- podemos hacer locuras detrás de una cortina, en el baño, en mi despacho.

Hinata sintió, comenzando a entender.

-Cuando iniciamos.

-Hoy.- dijo él, acercándose a sus labios.- comencemos con los besos.

Su beso comenzó primero con un roce de labios, después le mordió el labio para poder entrar en su boca, esto la hizo contener el aliento. A pesar del ardor que sentía, no se lanzó sobre ella, en cambio, le pasó la lengua por la comisura de los labios e hizo lo imposible por despertar su pasión, hasta que la joven lanzó un suspiro largo y profundo. La autenticidad de la reacción de Hinata éxito más a Naruto, que la abrazó con fuerza irresistible. Una vez que la boca de la joven se amoldó a la suya, él la penetró con la lengua, entre gemidos de placer.

Hinata fue recostada sobre la cama, sucumbió a los brazos de su esposo, sentía la lengua de Naruto sobre la de ella, jugando anhelante. Él colmaba su sensibilidad con un salvaje del deseo y el gusto por el peligro y el descontrol. Retiro con la mano los cabellos de Hinata para que él pudiera inclinar su cabeza y dejar expuesto su cuello, que él recorrió con sus labios. Cuando se detuvo para tomar aliento con la boca entreabierta denotaba un inusual estado de excitación. El ardor de su mirada aceleró el corazón de la muchacha.

-No debes temerme-le ordenó, sin advertir que para ella su voz era irresistible.

- Me tiembla todo.

-Es normal, con un beso despiertas al cuerpo.- su mano se atrevió a tocar los pechos inflamos de ella. Quien serró los ojos y disfruto de la caricia.- todo será a paso calmado, te lo prometo, disfrutaras de mis caricias y serás tu quien decida cuando poner fin al juego y terminarlo.

Ella asintió y lo atrajo para robarle otro beso, en esa noche se aprendió a conocer los secretos de la boca de uno, a sentir como la lengua podía lamer y apreciar otros sabores.

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Parecía un niño tramando travesuras, llevaba dos días comiéndose a Hinata en cualquier lugar, era el tiempo de dar el segundo paso. Su víctima estaba en el baño, él tenía primera fila, era un maldito pervertido, no era la primera vez que la espiaba, la verdad es que desde que llego al remolino este era un secreto que él guardaba. Y hoy daría el siguiente paso.

Pero lo que no sabía es que ella se le adelantaría.

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Estaba concentrado en el contratiempo de algunas misiones, por más que le buscaba, le daba dolor de cabeza desenredar todo, suspiro, esto de ser Kage era tedioso.

Alguien suspiro detrás de él y lo abrazo.

Quedo estático. Sintió como unos labios comenzaban a besarlo en el cuello y él rápidamente la volteo para acomodarla en su rezago.

-Estabas tan serio, que pensé que un beso te ayudaría.

-quiero algo más que un beso.

Ella se movió sobre el rezago de él, notando como cierta parte se ponía dura al sentir la presión de sus nalgas, lo miro con descaro.

-Me doy cuenta de lo que quieres.-se lamio los labios.- ¿quiero tocarlo?

-¿Qué?.- él no comprendía lo que Hinata le dijo.

Pero la pelinegra había estado leyendo un libro muy interesante, Icha Icha Paradaisu. No era momento de acobardarse, se tenía que mostrar sensual y atrevida.

-¿Qué parte te gustaría tocar de mi cuerpo?

Naruto quedo mudo, y su vista se fijo en los pechos de ella. Hinata se sonrojo al ver como él devoraba esa zona. Se retiro poco a poco parte del kimono dejando expuesto sus pechos en un sujetador.

-Tócalos.- y cerró los ojos. Su cuerpo tembló al sentir la mano de él sobre su seno izquierdo.

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Si lose muy pero muy raro ¬¬ culpen a mi imaginación. No a mi.

Mil gracias por cada palabra que me escriben, no saben cuánto me alegran sus comentarios.

Los quiere Aniyasha-.