1º Acto: Como conseguir novia II

-Hace calor… - Decía Yoshitake mientras se daba golpes contra la pared.

-Yoshitake… Vas a romper la pared... - Intentó replicar Tadakuni sin ganas ni fuerza alguna.

Estaban los tres apalancados en el cuarto de Tadakuni, el cual aquel día no tenía ni ganas ni fuerzas de echar de su casa a sus amigos Hidenori y Yoshitake.

No se movía ni una sola hoja del árbol que había en el jardín, las calles estaban desiertas. El calor que azotaba la zona era insoportable. Incluso podías ver el calor en el aire.

El celebro de Hidenori estaba totalmente adormilado, ninguna disparatada ocurrencia quería mostrársele, cosa que Tadakuni agradecía ya que con cada idea de Hidenori, Tadakuni acababa recibiendo una paliza por parte de su hermana.

Pero la tranquilidad duró poco.

- ¿Cómo se consigue una novia? - Preguntó Tadakuni.

Esta pregunta ya se la habían hecho antes pero la demostración no había quedado clara, mas bien era imposible porque su instituto es solo de chicos.

Se le iluminó la mirada a Hidenori, literalmente. Se levantó de un salto.

- Hagamos una demostración. Tadakuni, tu harás el papel de mujer yo el de chico y Yoshitake… - Le miró y pensó que ya estaba bastante entretenido con darse cabezazos en la pared.

-¿Yo de mujer? - Preguntó Tadakuni confuso y molesto.

- Así aprenderás de un hombre de verdad. - Hincó una rodilla en el suelo dándose un golpe en el pecho orgulloso de su masculinidad.

-Entonces ¿Por qué no tienes novia Hidenori?

El de gafas se deprimió al instante agachando la cabeza pero no dejo que aquello lo desanimara. Se puso en pie y le tendió la mano a Tadakuni.

- ¿Esta usted bien señorita? - Preguntó poniendo una expresión exageradamente principesca.

Tadakuni miró su mano totalmente descolocado pero antes de que pudiera mostrar su confusión Hidenori le había levantado del suelo espachurrándole contra el mismo tomándole por el hombro.

- Espero que se encuentre en las mejores condiciones posibles, señorita, porque acabamos de salvar el universo con mi fantástica fuerza y virilidad y su cerebro. - Tadakuni estaba cada vez más confuso. - No se preocupe señorita, saldremos de esta base secreta sin mas dilación y mostraremos nuestro amor al mundo entero. - Hablaba sin sentido mientras hacía movimientos exagerados sin soltar a su "chica".

Dejó de escucharse el sonido de la cabeza de Yoshitake contra la pared, que ahora les miraba fijamente mientras Hidenori apegaba mas a Tadakuni hacia si mismo.

- No escapareis nunca. - Se escuchó una voz maléfica tras la "pareja" - ¡No puede ser, es Yoshisama!- Grito motivado Hidenori señalando hacia el rubio. - No temáis bella dama yo lo venceré y así os enamorareis perdidamente de mi porque soy el héroe y las damas deben de enamorarse de sus salvadores con un gran sex appeal. - Tiró a Tadakuni a un lado y se puso en guardia. - ¡Malvado Yoshisama, no dejare que dañéis a mi amada! ¡RAYO ULTRA X CON DOBLE DE Y! - Estiró su brazo lanzando el rayo hacía el malvado. Este sonrió de medio lado.

-No podrás conmigo solo con eso guerrero HidHid. - Estiró sus brazos hacia los lados elevando el pecho. - ¡GIGA ESCUDO HIPER MORTAL! - Una enorme bola negra lo cubrió totalmente protegiéndolo de aquel rayo morado.

Tadakuni los observaba desde lejos sentado en una esquina de la habitación mientras sus amigos gritaban y gritaban. "A mi solo me parecen unos frikis haciendo un extraño baile mientras gritan cosas sin sentido." Pensó Tadakuni.

Los dos oponentes jadeaban por el cansancio de la batalla.

- Este es tu final malvado Yoshisama. - Se tiró encima de Yoshitake cogiendo carrerilla.

Se escuchó un gran estruendo. Tadakuni se había ido a la nevera a tomar un refresco. En la habitación solo quedaban los enemigos después del fulgor de la batalla.

Bueno, en realidad solo era Hidenori encima de Yoshitake como consecuencia de su último placaje.

Hidenori reía a carcajada limpia con los ojos cerrados.

- Te vencí malvado. - Miró a Yoshitake sonriendo abiertamente.

- Acepto mi miraba con una suave sonrisa en sus labios. - Ahora estoy bajo tu merced, pídeme lo que quieras.

Hidenori se ruborizó al instante, esa sonrisa le parecía demasiado… Demasiado… Le parecía demasiado. Se levantó al instante justo cuando Tadakuni entraba en el cuarto.

El de gafas tomo una de las manos del de pelo negro y se arrodilló.

- Amor de mi vida, diosa de las diosas. Hoy he demostrado mi amor infinito por vos. Es momento de que cabalguemos hacia el atardecer y nos fundamos en un beso y mostrar nues…

- Tadakuni, tengo sed. - Dijo Yoshitake poniéndose en medio de los dos y quitándole el refresco al del pelo negro.

- No te lo bebas todo, Yoshitake. - Se quejo Tadakuni pero no le hizo ni caso.

Hidenori iba a quejarse porque había estropeado su genial actuación, pero las campanadas del reloj de la casa lo interrumpieron. Ya era tarde y debía de volver a casa.

-¿No es hora de que os vayáis, lapas? - Tenía cierto tono enfadado en su voz el de pelo negro.

Recogieron sus cosas y salieron de la casa de su amigo. Andaban los dos solos por la calle.

Hacía menos calor ya que el sol había desaparecido casi completamente. Yoshitake se estiró con el maletín del instituto en la mano.

- Hidenori ¿Cuándo me vas a decir lo que quieres que haga por haberme vencido?

- Acaso eso iba en serio. - Miró al rubio algo extrañado.

-Si.

Hidenori se quedo pensativo en lo que podía pedirle y que pudiera conseguirlo. Y ya que estaban con ese tema en la cabeza le pareció una buena idea hacer una petición sobre eso.

- Consígueme pareja. - Dijo tan tranquilo. Miró a Yoshitake el cual suspiraba cansado.

-¿Quieres algo tan complicado? Bueno, como no específicas nada mas ¿Te valdría conmigo, no? - Yoshitake se señalo a si mismo. -Realmente no tengo ganas de buscar por ahí así que conmigo será suficiente.

Fue una de las pocas veces en las que Hidenori no sabía que decir, no pensaba, no articulaba palabra, no se movía. Solo podía mantener la mirada fija en él.

- Tomare eso como una afirmativa. El viernes tendremos una cita, si. Decidido. - Miró a su alrededor. Hidenori crecía no haber escuchado bien pero efectivamente, sus oídos no estaban equivocados. - Ya estamos en tu casa Hidenori. - Dijo señalando el lugar. - Nos vemos mañana en el instituto. Adiós. - Siguió andando como si nada mientras Hidenori seguía petrificado en su sitio.

Una vez que Yoshitake se había ido completamente de la calle Hidenori recobro sus pensamientos y se apoyó en la pared de la calle.

- ¿Salir? ¿Somos hombres? ¿Somos amigos? ¿Con que cara voy a ir mañana al instituto? - Decía dramatizando en la puerta de su casa.