BUENO, ALGUNOS REVIEWS DECIAN QUE NECESITABA MEJORAR MI ESCRITURA PERO QUE LA IDEA ERA BUENA Y ORIGINAL. ASI QUE, PROMETO HACER MI MEJOR ESFUERZO. PALABRA. ALGUNOS DE USTEDES ESTAN CONFUNDIDOS PORQUE NO SABEN SI ES UN BORI O UN BADE… BUENO LA VERDAD ES QUE NO PIENSO DECIRSELOS, ESTO SE DESARROLLARA POR SI MISMO. Y LES MENTIRIS SI LES DIJERA QUE SE SI ES UN BORI O UN BADE, LA VERDAD, NO SE A DONDE VA A PARAR LA HISTORIA. NUEVO PERSONAJE, CHRIS; DENSE UNA IDEA CON ASHLEY BENSON.
Restaurante Caffe Latte.
05:45 p.m.
Entraron a una cafetería. La cafetería favorita de Beck desde que se mudaron a Wilshire. Se sientan en una mesa justo al lado de la ventana y Beck se acerca al mostrador:
¡Kris! —grita y una muchacha menor sale de la cocina.
¡Oh, Beck! —dice despreocupada y muy amigable. —Llegaste un poco tarde hoy.
Sí, algo se me atravesó en el camino. —dice y le sonríe a Tori, ella oyó cada palabra y estaba roja de la pena.
Entiendo. —saluda con la mano a Tori y se da la vuelta. — ¿Lo mismo de siempre?
Sí. —y agrega: —Más un late con doble chocolate y sin espuma. —todavía recordaba el café preferido de Tori, se sorprendió al darse cuenta de ello.
Aquí tienes, Beck. ¿A tu cuenta?
Sí, gracias Kris. —dice y toma lo de siempre: una canasta grande llena de pastelillos, un mokaccino y un latte, eso era nuevo.
Se dirige hacia la mesa en la que está Tori y le da su latte, le da un sorbo, lo saborea y dice:
Latte con doble chocolate sin espuma. —dice y lo deja en la mesa y se cruza de brazos. — ¿Todavía lo recuerdas?
Yo estoy tan sorprendido como tú. —admite tomando asiento y agitando su café.
Entonces, ¿esto es lo de siempre? —dice sorprendida por el tamaño de la canasta. — ¿No crees que son demasiados?
Ni siquiera te das cuenta cuando se acabaron. —bromea, toma un panecillo y le estira uno a Tori. — Esta es una buena oportunidad para preguntarte porque dejaste Vancouver, ¿no te parece?
Tienes razón, no me parece. —dice y le da un trago al café.
Oh, vamos. —dice indispuesto. — ¿Justin está aquí contigo?
Beck…
Oh, vamos. —dice sonriendo. — Te compré un café. —dice y Tori suelta una sonora carcajada.
Está bien. —sede. — Podemos llegar a un acuerdo, si tú me respondes un par de preguntas.
¿Por qué lo haría? Yo pregunté primero.
Bueno, ¿dónde están tus modales? Las damas son primero.
Está bien. —dice y se acomoda. — ¿Qué esperas?
Tori lo mira detenidamente, sin saber si estaba usando el sarcasmo o si de verdad había accedido a su proposición. Decide preguntar de todos modos: — ¿Cuándo regresaste con Jade?
Beck ya se esperaba esa pregunta: — Unas semanas después de que te marchaste a Vancouver.
Te recuperaste muy pronto, ¿no lo crees?
Tú te marchaste muy de prisa, ¿no te parece?
Yo soy quien hace las preguntas aquí. —dice y ambos ríen.
Pues sí, Vega. —admite. — Tú te recuperaste, yo me recuperé.
Entonces, ¿fue despecho?
No dije eso. —corrige.
No dijiste que no. —dice y Beck sonríe.
No has cambiado nada. —dice y trata de evadir el tema. — Está bien, yo ya respondí tu pregunta. Creo que es tu turno.
No lo hiciste, diste la respuesta a medias.
Ninguno dio la respuesta que el otro esperaba pero siguieron hablando de cosas sobrevaluadas y la noche transcurrió.
Apartamento de Beck y Jade.
6:30 p.m.
Jade tenía que supervisar una de las muchas obras que se presentaban al año en el teatro. La obra terminó más temprano de lo que ella esperaba y estuvo camino a casa a las seis. Con el tráfico y la parada para un aperitivo la retrasaron y aun así, llegó a casa media hora antes de lo que se supone tardaría.
Revisó las habitaciones y Beck no estaba. Pensó en llamarlo pero se recordó:
Llegué temprano así que él no ha llegado tarde. —se recordó y decidió tomar un baño.
Cuando salió del baño, el estómago le rugía y se puso en marcha a por una cena decente. Aunque estaba cansada, el hambre ganó. Se encaminó sin rumbo al primer restaurante que encontrara.
En la calle recibió una llamada y respondió sin ver quien le llamaba:
Buenas noches. —dice. Con su personalidad nueva y amable, todo el mundo estaría tan sorprendido como Tori pero sus amigos estaban acostumbrados.
Hola, Jade. Es Cat. —saluda animada.
¿Qué tal? Supe que la nueva generación llegó a Hollywood Arts, ¿son talentosos? —dice mientras se chequeaba las uñas.
Son unos chicos tan estupendos… —Cat todavía tenía esa costumbre de desviar sus pensamientos de la situación con el primer comentario, Jade, mientras ella le hablaba de lo orgullosa que se sentía de sus alumnos, sólo podía pensar en como sus estudiantes se aprovechaban de ese rasgo.
Cat, ¿a qué se debe tu llamada? —dice finalmente.
Oh, es verdad. —recapacita. — Los chicos y yo estamos en Caffe Latte, ¿nos estábamos preguntando si tú y Beck querían venir?
Beck, no está, pero yo iré de inmediato.
¡Yey! —Jade, cada vez que Cat repetía esa frase con el tono de la secundaria, no puede evitar reír. Le recuerda tanto a los arranques de despiste que tenía a veces.
Camino a Caffe Latte, le echó un vistazo a su reloj y asumió que Beck ya habría llegado y le llamó.
Restaurante Caffe Latte.
07:30 p.m.
La conversación entre esos viejos amigos era tan contagiosa: charlaban, reían y recordaban viejos tiempos. Todo se interrumpió cuando Tori dirigió su vista hacia la calle y noto que estaba demasiado oscuro:
¿Qué hora es? —pregunto con curiosidad Beck
Un poco más de las siete, ¿Por qué? — le responde despreocupada Tori, hasta el momento, la tarde ha sido muy entretenida.
Ya debería de irme. —dice con prisa Beck, al darse cuenta de que Jade ya ha de haber llegado a casa.
Toma su mochila y le da un trago grande a su café. Tori se empieza a reír en silencio cuando nota que a Beck se le ha quedado un poco de espuma de su café en su labio superior.
Cuando Beck nota que está ocultando sus risitas tras su mano, le pregunta: — ¿Qué?
Tienes… —dice, sin poder contener su carcajada, se pasa el dedo por el labio tratando de que el entienda.
¿Qué? —dice sin poder comprender las palabras risueñas.
Déjame ayudarte. —dice tomando una servilleta.
Se le acerca y empieza a limpiarle la espuma. Está tan concentrada que no se da cuenta que Beck le está mirando muy raro. Beck no había sentido nada como eso desde hace años, no se había dado cuenta de que su mirada había cambiado, que en sus ojos cafés había una sombra en lugar de los brillos que podía observar hace un par de años cuando la bañaba de elogios. Llevaba poco maquillaje y nada de brillo labial, tan rápido se había desviado su vista hacia sus labios.
¿Qué? —dijo Tori cuando sintió la mirada extraña de Beck sobre ella.
Eres otra Tori. —dice sin vacilar. Beck sintió ese impulso de besarla como en los viejos tiempos pero su celular les asusta. Tori de un salto se aleja de él y se da la vuelta, no sabía con certeza que acababa de pasar. No podía estar pasando otra vez, tomó su bolso y salió corriendo del local.
Sí, hola. —dice él por el teléfono un poco confundido.
Hola, cariño. Los chicos van camino a Caffe Latte, los voy a ver allá, ¿crees que puedas alcanzarnos? —dice Jade con un tono tan comprensivo que le hace sentirse mal.
Sí, Jade. De hecho, estoy en Caffe Latte ahora mismo. —se da la vuelta esperando ver a Tori pero no la ve y le dirige una mirada a Kris, preguntándole a gestos en donde estaba Tori, Kris a modo de respuesta levanta los hombre. No le habían visto.
Perfecto, allí te veo. ¿Y Beck? —dice antes de colgar.
¿Sí?
Te amo. —Beck vaciló un momento.
Yo también te amo, Jade. —y la llamada terminó.
Se dirigió corriendo hasta el mostrador donde estaba Kris.
¿No viste por donde se fue? —le preguntó ni muy tranquilo ni muy agitado.
Lo siento. —dice.
Justo entonces Robbie, Cat y André entraron por la puerta principal. Cat nunca cambió su estilo, siempre con los mismos vestidos adorables de siempre, Robbie siempre con sus camisas de botones sólo que ahora nunca la mantenía metidas en el pantalón y las mangas remangadas. André, era el mismo de siempre, no había mucho que decir. Cuando lo vieron en la barra, Cat se le abalanzó en un abrazo cariñoso. Cat para Beck se había convertido en una hermana menor.
Beck, creí que no llegarías. —dice Cat alegre como siempre.
¿Cómo estás viejo? —lo saludaba André como los viejos amigos que eran.
Vamos a sentarnos que ha sido un día largo. —dice Robbie y deja que Cat escoja la mesa que más le gusta como siempre han hecho todos.
Se saludan, charlan un rato, bromean y se cuentan como estuvo su día. Eran como una gran familia feliz, nadie lo negaría. Dentro de un rato llega Jade. Beck se levanta, la besa y le invita a sentarse a su lado.
¿Cómo estuvo tu día? —le pregunta Cat a Jade.
Algo extraño. ¿A qué no adivinan a quien me encontré?
Al Presidente. —bromea André.
Al Ex – Presidente —le sigue Robbie.
A la Primera Dama.
A la Ex – Primera Dama.
A Tori. —interrumpió Beck al darse cuenta de que la broma iba para rato. Todos callaron en seco muy sorprendidos, nadie dijo nada.
¿Qué les pasa? No es como si llegara el fin del mundo. —dice tomando una rodaja de pan parte del aperitivo de entrada. — ¿No van a decir nada? —dice un poco exasperada.
Tori… —recapacita Cat.
¿Tori Vega? —trata de clarificar André muy sorprendido.
¿La Tori Vega? — continúa Robbie.
Sí, está igual. No ha cambiado nada. —"Te equivocas, pensaba Beck". — Incluso la invité a la reunión de ex – alumnos.
En ese momento todos se pasmaron diez veces más de lo que estaban antes. En esa reunión Beck planeaba declarársele a Jade, todos estaban pensando si eso afectaría en algo la proposición.
La reunión de ex - alumnos… —volvió a recapacitar en el mimo tono Cat.
¿De Hollywood Arts? —quiere asegurarse André.
¿La reunión de ex – alumnos de Hollywood Arts? —repite Robbie.
¿Qué pasa con ustedes hoy? Creí que iban a estar contentos por el regreso de Tori. —dice recostando su cabeza sobre el hombro de su novio.
Claro que lo estamos. —rectifica Cat.
Sólo que pensamos que unos más que otros. —dice Robbie tirándole una indirecta a Beck.
Todos tenían esa incógnita de si Beck sentía algo por Tori todavía. Él lo negaba pero ellos tenían seguro que él había regresado con Jade por despecho luego de su ruptura con Tori, pero nunca nadie tocó el tema jamás.
Por el silencio incómodo que se dio en la mesa, los chicos intentaron cambiar de tema:
Entonces, Beck. —dijo André, pero no se le ocurre nada.
Robbie le echa mano: — Hoy llegaste temprano, tú nunca llegas temprano. ¿Qué pasó?
Aunque los chicos trataron de desviar el tema no tenían ni idea de que acababan de retomarlo desde un diferente ángulo:
Me encontré con Tori por la tarde. —responde, y Cat le da un fuerte golpe a Robbie en el brazo por haber hecho justamente lo que trataban de evitar. — Estaba muy hambrienta y la invite a uno de mis cafés diarios.
Estupendo. —dice Jade. — Al menos alguien se comporta amigable.
¿Sabes, Jade? —dice André con una idea. — En vez de darnos un sermón sobre lo malos que somos, recuerda que fuiste la última en llegar y…
Lo sé, lo sé. —dice levantándose de la mesa. — Yo invito la cena, ¿lo de siempre?
¡Sí! —dice todos al unísono.
En cuanto Jade se levantó de la mesa empezó el interrogatorio:
Dinos que nada pasó entre tú y Tori. —dice Cat preocupada.
Chicos…
Sólo un reencuentro de viejos amigos, ¿no? —continúa Robbie.
Chicos…
Tori Vega, tu mejor amiga, ¿no? — presiona André.
¡Chicos! — grita Beck y rápido da una mirada de reojo para asegurarse de que Jade no escuchó nada. — Todo fue una plática sana, graciosa y agradable. —dice y todos se recuestan sobre sus asientos de un suspiro de alivio. — Hasta el final de la noche, que las cosas se tornaron un poco raras entre nosotros. —dijo cabizbajo.
Detalle a detalle les contó lo que había pasado mientras Tori vagaba por Los Ángeles sin rumbo debatiéndose entre ir o no ir a la reunión de ex – alumnos. Lo último que quería era separar a Jade y Beck, ya lo había hecho una vez y la había lastimado. No lo haría una segunda vez.
¿CRITICAS?
