Capítulo 2

Cuando Harry abrió los ojos descubrió con asombro que aún estaba amaneciendo. Sin embargo había desaparecido todo el cansancio, aunque su cuerpo se encontraba tan entumecido como si se hubiera quedado dormido sobre el suelo de piedra del gran incorporó colocándose las gafas, y estiró los brazos con un profundo bostezo que hicieron crujir sus huesos. No escuchó los ronquidos de Ron y se preguntaba si todavía no habría subido a la habitación cuando la puerta se abrió. Se dobló un poco hacia adelante y lo vio entrar por la puerta completamente aseado.

-¿Has dormido algo?- preguntó extrañado.

-No tanto como tu- se rió el pelirrojo mientras se sentaba a su lado- has pasado un día entero en la cama, tio.

-¡Pero bueno! ¿Ya has tenido que despertarle?

Hermione entraba en el cuarto, poniendo sus brazos en jarra, aunque sonriente. Llevaba una cola de caballo y al igual que el pelirrojo, vestía pantalones vaqueros y jersey de cuello alto. Al llegar a su altura, abrió el dorsel, dejando la habitación al descubierto. Pero Harry obeservaba al pelirrojo anonadado.

-¿Que?¿Un día entero?

-Si tío. Un día exactamente. ¿No tienes hambre?

-No quisimos despertarte porque estabas muy cansado –Explicó Hermione ante su expresión de desconcierto- La verdad es que ya empezabas a preocuparnos...¿Que se te apetece comer? Voy a subirte el desayuno.

Pero antes de que pudiera responderle ya había salido de la habitación, dejando a sus dos amigos solos. Ron la observaba irse.

- ¿Como están todos?- preguntó Harry rompiendo la sonrisa del pelirrojo.

-Bueno….están, que es bastante. Mamá no deja de llorar, Percy ha estado con ella, George está fatal y Ginny…

Harry se puso en pie.

-Tranquilo, están bien, de verdad- le calmó sujetándole del brazo, con una leve y triste sonrisa.- Se han ido a casa hace un rato, nosotros nos hemos quedado aquí porque no queríamos despertarte.

-¿Pero Ginny está bien?

-Si, si, esta bien. Es solo que…bueno...está afectada. Cuando dijeron aquello de que…-Se frotó la nuca y bajó la mirada- Bueno ahora esta mejor, desde luego. Cuando te dieron por muerto se quedó en el sitio, sin hablar, sin llorar. Parecía ida.

Aquel último comentario de su amigo le hizo sentirse miserable y se arrepintió de haber preocupado de esa manera a sus amigos. Se dejó caer de nuevo en la cama y se rascó la cabeza, despeinando aún más su pelo inundado de hierba, sudor, polvo y sangre.

Se hizo un pequeño silencio entre los dos y Harry miró a la ventana de su derecha. Desde su sitio podían verse parte de las ruinas del castillo y un escalofrío le recorrió por todo el aún hacía frío, pero el sol lucía con fuerza. Aunque había perdido la noción del tiempo desde su escapada de la boda de Bill, se imaginó que la primavera comenzaba a fermentar de nuevo.

La puerta se abrió de nuevo y Hermione entró cargando con una bandeja con zumo, tostadas y leche con cereales que dejó sobre las piernas de Harry y se sentó entre él y Ron. Éste apoyó el mentón sobre su hombro para mirarle.

-¿Cuanto habéis dormido vosotros?- rompió al fin el silencio antes de llevarse a la boca una tostada mojada en leche.

-Nos despertamos ayer por la tarde- contestó Hermione y a Harry le pareció verla algo acalorada, pero lo atribuyó al trayecto y siguió comiendo- Estuvimos con la familia Weasley y nos informaron que hoy temprano irían de vuelta a casa. Es duro para George estar aquí, ya sabes.

Harry asintió.

-El señor Weasley fue al ministerio porque ahora tienen mucho trabajo; necesitan un nuevo ministro y apresar a los seguidores de Voldemort. -Continuó ella.-Además, todavía esta el problema de los dementores. Y Neville se había ido ya a su casa cuando nosotros despertamos.

-Cuando te hayas cambiado de ropa nos iremos notros también, Harry, pero no tengas prisa- dijo Ron. - Tómate el tiempo que quieras, no hace mucho que se han ido.

Pero Harry se terminó la otra tostada y bebió el tazón de leche casi de un trago, para dirigirse pronto a la ducha. Estaba profundamente preocupado por los Weasley que eran como una segunda familia para el .Tenía ganas de verlos a todos y estar con ellos cuanto antes, pero sobretodo tenía que ver a cierta pelirroja y asegurarse de que estaba bien.

El agua de la ducha hizo en unos minutos el trabajo que su cama no había conseguido terminar en 24 horas. Sus músculos se relajaron al contacto de aquel líquido a presión y las altas temperaturas le habían dejado la piel rojiza. Se sintió tremendamente relajado cuando salió de aquel cuarto, con ropa limpia por fin y el estomago lleno.

Se dirigió al salón de Gryffindor y no se sorprendió al ver a Hermione tan cariñosa con el pelirrojo, a quien le estaba acariciando el rostro y hablando en voz baja. Él simplemente la miraba atontado y se dejaba querer.

-¿Estas listo? - preguntó ella, que se había girado al oírle bajar por las escaleras.

Los dos se levantaron ante el asentimiento de su amigo y juntos salieron del castillo, se cogieron de las manos y se aparecieron en la Madriguera.


La señora Weasley, abrigada con un manto de ganchillo que ella misma se había confeccionado, tomaba un té en la mecedora de madera del jardín de su casa. Observó cada detalle, tan idéntico a pesar de los años que habían pasado desde que nació el primero de sus pequeños: William.

Bill solo tenía un año cuando Charlie vino al mundo y le había fascinado lo protector que podía ser un chiquillo que apenas podía pronunciar bien su nombre completo. Cuatro años después, cuando Percival nació, la vida en aquella casa seguía siendo un nido de tranquilidad y calma. En aquellos tiempos todavía no existía el campeonato de desgominización, los villancicos anuales de la familia Weasley o los cachibaches explosivos y rebotantes que aparecían sin más por toda la casa.

Por aquellos tiempos todo aquello no existía porque aún no habían nacido Fred y George.

Tomó un sorbo de su té porque necesitaba que aquel líquido ardiente le calmara la ansiedad que nacía en su pecho al pensar en el mas revoltoso de sus hijos. Y mientras lo hacía, se sorprendió tristemente al descubrir que era la primera vez que pensaba en Fred como un hijo único.

Fred y George eran para ella como una misma persona y su reflejo. Eran tan iguales, tanto en físico como en personalidad, que le era imposible no equivocarse continuamente al llamarlos por su nombre. Nunca había regañado a uno sin regañar también al otro. Nunca había castigado a uno, sin castigar también al otro. Nunca había dado un achuchón de madre a uno sin dárselo, a la vez, al otro.

Se sintió profundamente triste pensando en cómo se sentiría la otra mitad de su hijo, George, que no había visto jamás la vida sin su gemelo pegado a su hombro. Eran el equipo perfecto, completaban sus frases y se reían de las mismas tonterías. Perder a Fred había sido un duro golpe para ella, pero no tanto como lo sería para George.

Bebió de un un tiro la infusión, cerrando los ojos con fuerza para no volver a llorar. No queria que sus hijos la volvieran a ver así, porque era el pilar en el que se apoyaba la familia y no podía derrumbarse; tenía que estar en pie.

Cuando terminó el té, dejó que sus brazos cayeran lentamente sobre su regazo aún sosteniendo la taza, apoyó la nuca al respaldo haciendo que la mecedora se recostara hacia atrás y abrió los ojos muy despacio. Ron la observaba a un par de pasos de donde se encontraba ella.

-Hijo!- Exclamó asustada, llevandose una mano al pecho- Hijo, no te había oido llegar.

Pero Ron no dijo nada. De una zancada acortó el espacio que los alejaba y la abrazó, dandole el apoyo que necesitaba. Molly no pudo evitar que las lagrimas rodaran por sus mejillas.

-Llora mamá- oyó que le decía la voz ronca de su pequeño- llora todo lo que necesites.

Se aferró a su cuerpo y dejó que el llanto se escapara por fín. No pudo evitar pensar en que su hijo había adelgazado mucho en aquel año en el que estaba realizando la misión que les encomendó Dumbledore. Pero no solo había adelgazado, tambien había madurado. Su hijo pequeño, su último varón, ya era todo un hombre.

Con aquel abrazo, se fué la pena y le invadió el orgullo por todos y cada uno de sus descendientes. Todos sin excepción habían acudido, sin dudarlo tan siquiera, a aquella horrible guerra donde defendían la paz, la libertad y la justicia. Habrían dado su vida por ello si hubiera sido necesario. Como Fred.

Se separó lentamente de él, agarrandole con fuerza de los hombros, mientras su respiración volvía a la normalidad. Le observó con una sincera sonrisa en el rostro y se limpio las lagrimas con un par de manotazos.

-Estoy orgullosa hijo- le confesó mirandole directamente a los ojos- He traido al mundo a siete héroes.

-Y eres madre de nueve.

Se giró sorprendida. A su derecha Harry le observaba notablemente emocionado y Hermione, escondida tras su espalda, lloraba en silencio al presenciar la escena. Harry avanzó un par de pasos, la chica le imitó y los cuatro se fundieron en un dulce abrazo que olvidaría nunca. La pena por su pequeño seguiría ahi, pero la paz volvió por fín al corazón de Molly.

Respiró profundamente mientras observaba sin aquella amargura el jardín donde sus hijos habían aprendido a andar, a jugar en equipo y volar en escoba. Aquel jardín que tantos buenos recuerdos habían fabricado en familia, en el que Ron se rompió su primer hueso. El lugar donde Bill contrajo matrimonio con Fleur el pasado año. Aquel lugar donde celebraron el primer cumpleaños de Harry Potter, quien había traído la paz al mundo en dos ocasiones.

Aquel Jardín donde un día Fred, con cinco años, la ropa sucia y sin un incisivo, inauguro con una sonrisa el tradicional Campeonato de Desgominización de jardín de la familia Weasley.


Bueno, fin del segundo capítulo. Este lo escribí el Jueves, pero como el primero lo subí la noche del Miércoles preferí esperar un poco y así no subirlos todos demasiado seguidos ni demasiado separados después. Trabajaré este fin de semana en el tercero y el cuarto. Por cierto, tengo que decir que tras subirlo me he dado cuenta de que estaba horrible y que me he comido palabras, enserio, perdón por ello e intentaré repasar mejor antes de subir. Esta vez creo que no cometí ninguno de esos gazapos!

Muchas gracias a todos los lectores y especialmente a aquellos que os molestasteis en escribir:

Masaki Kurusu: Has sido mi primer Review en esta cuenta y te estoy muy agradecida por tus ánimos! Me hizo mucha ilusión leerte. Tienes toda la razón, mientras tengas un lector tienes que esforzarte duramente por él. Lo intentaré con todas mis fuerzas. Muchísimas gracias por el apoyo, en serio.

Summerbreeze2: Hola! Me alegro muchísimo de que te haya gustado! Es todo un honor estar en los FF de alguien, así que muchas gracias! Espero no decepcionarte con los próximos capítulos, me esforzaré mucho! Gracias por todo.

Jane Weasley-granger: Gracias por escribir! Me alegro de que te gustara, que sepas que he leído los tuyos y están G-E-N-I-A-L-E-S. Espero que no dejes de escribir, enserio! Me tienes enganchada! Un besito enorme.

Y por último, a ti. Gracias por estar ahí, de verdad.

¡Un beso!