Hola!!! Aki yo de nuevo con este fic que promete mucho jeje. Ok creo q ic mucho enredo la ves pasada, esplico de nuevo, este es un fic en conjunt con mi querida Deimey Otaku girl, yo escribo la historia de ella, y ella la mía; los que estén interesados en conocer esta historia desde ambas caras, visiten la cuenta de ella y busquen la historia bajo el mismo nombre. Grax a todos por leer y comentar! NYA! X3…
Capitulo 2
"-Está bien, me iré… No tengo más opción…
-Desearía que pudieras quedarte…
-Yo también…
-Te prometo que no descansaré hasta recuperar tu honor y que puedas volver a esta villa como la ninja respetable que eres…"
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-(…) bienvenida a la aldea de Konoha.
-Me alga su hospitalidad, me alegra finalmente conocer su aldea.
-¡Jo! Creo que debería llevarla a ver a la hokage, hemos perdido mucho tiempo-dijo Kakashi fijándose en su reloj.
-Emmm, creo que sí-dijo ella recordando su misión.
-Por favor, sígame, yo la escoltaré- dijo Kakashi adelantándose.
Caminando por la calles de Konoha, los jóvenes recorrían en silencio hacia el palacio de la hokage. Kakashi no prefería dirigirle la mirada o la palabra a la ninja, no ha de ser que le dijera algo que la insultara o tomara como atrevido. Aparte su trabajo no era entablar una relación de ningún tipo, solo hacía las de escolta.
-"lo mismo decía Shikamaru cuando escoltaba a la chica de Suna, y él terminó domado por ella"- se pensó el ninja divertido.
Deimey en tanto iba maravillada por las miles de curiosidades que concurrían las calles de Konoha. Puestos de comida, ventas de artilugios y niños que atiborraban los puestos. Definitivamente era completamente diferente a la suya, la cual hoy en día reflejaba tristeza y amargura. Tantas cosas habían pasado…
"Recuerdo como le gustaban los dulces, siempre íbamos de puesto en puesto comprando chocolates; ahora ya en ninguna esquina hay carritos de dulce, ni niños a su alrededor…"
Al cabo de unos quince minutos, el Hatake por fin anunció:
-Señorita Deimey, ahí está; el Palacio del Hokage.
La ninja de la Nube dirigió sus pequeños ojos al Palacio, y después al monte que atrás había, con las caras de los antiguos hokages esculpidas en él.
-Es asombroso- murmuró Deimey
-Ja, sí que lo es-admitió Kakashi.
Ambos shinobis entraron a los terrenos del palacio y a las instalaciones, subieron las escaleras del fondo, al llegar arriba, doblaron a la derecha.
-Es aquí-indicó kakashi.
Este tocó la puerta, y tras la orden de entrar, ambos así lo hicieron.
-Konichiwa- saludó Tsunade, incorporándose y viendo de reojo a la joven escoltada por Kakashi.
-Ohaiyo, hokage sama. Mi nombre es Deimey, y soy la representante de la aldea de la Nube. A su servicio- se inclinó la joven.
-Gusto en conocerte. Veo que ya has conocido a tu escolta, Hatake Kakashi. Él será el responsable de guiarte y de ayudarte en todo lo posible.
-Sí, ya tuve el gusto- "mejor dicho el placer" se pensó la kunoichi.
-Muy bien-dijo Tsunade- Bueno en Konoha estamos felices de poder ayudar a la Nube. Me gustaría poder saber cual es situación precisa.
-Bien-dijo ella suspirando- les contaré…
(…)
-Ya veo. Interesante historia. Me encantaría saber por qué no se nos notificó nada.
- El Raikage está muy dolido por la pérdida de su hijo, además lo deshonra la pérdida de su único heredero y a manos de una de sus ninja predilectas.
-Comprendo, lo que no me cabe es ¿por qué ahora la están buscando, por una parte para matarla y por otra para salvarla?
-El Raikage ha razonado un poco, y quiere hacer justicia. Ella, a pesar de todo, ha servido bien y como retribución se le quiere someter a juicio.
Deimey tenía las manos agarradas y apretadas. Acababa de mentir rotundamente ante la autoridad máxima de otra aldea. Bien era cierto que "ella" antes del incidente oscuro había sido una ninja excepcional, pero el Raikage no quería volver a verla, saber nada de ella o siquiera verla pisar de nuevo el suelo de su aldea.
-Es razonable- sentenció Tsunade al fin- bueno debo hablarlo con los jounins y superiores, aunque creo que es bastante claro lo que debemos hacer.
-Hai- exclamó Deimey, a quien le tembló un poco la voz.
Kakashi había notado el nerviosismo de la kunoichi, mas no hizo ningún comentario al respecto. Aunque creyó conveniente abogar a favor de la joven.
-Tsunade sama- intervino el ninja copia- creo que Deimey taichou debe estar cansada por toda la travesía que realizó el día de hoy, me parece conveniente que se retire a descansar. Ya he reservado una habitación en un hotel cercano.
-Concuerdo contigo Kakashi – tajo la rubia hokage – pueden retirarse-
-Hai – asintió Kakashi.
-Arigatou – se despidió la joven.
Ambos ninjas salieron de la oficina y se aventuraron de nuevo a los parajes de Konoha. El Hatake seguía a la chica, quien actuaba cautelosa y con mucho recelo. Era claro que algo ocultaba. Pensó "seria bueno averiguar que se trae entre manos ella".
-"Hora de usar la técnica de persuasión numero uno".
Se detuvo y espero q que la chica lo alcanzara. Cuando se hubieron acoplado a caminar al mismo ritmo , Kakashi comenzó.
-Te noté un poco nerviosa en la reunión con la hokage.
-… - prefirió mantener silencio.
-Sabes, como tu escolta te digo que puedes confiar en mí, yo estoy aquí para apoyarte – sonrió él.
-Emmm, gracias – se tajó ella – "¿Apoyarme en lo que quiera? Emmm, ¡genial!"
-"Parece que la técnica numero uno no funcionó" – se pensó él – creo que tendré que recurrir al plan B"
Ágil y cuidadoso, el ninja de la máscara le hizo una pequeña zancadilla a la chica. Esta perdió el equilibrio y se fue de bruces contra el suelo, pero en un acto heroico planeado, Kakashi logra evitar la caída atrapándola por la cintura y quedando cara a cara , ella podía ver perfectamente el iris del ojo del shinobi, hasta contar sus pestañas.
-Parece que los nervios te hicieron caer – susurró el shinobi para ella.
-Acaso eso te molesta – bufó ella, intentando controlar su instinto animal.
"Ser blancas siempre fue como una maldición. Recuerdo como se ponía roja si un chica le hablaba en susurros y de esa manera tan atractiva, simplemente era inevitable"
-Na a menos que ese nerviosismo signifique que traes algo entre manos – volvió a susurrar él.
-Ya te lo dije: ¡NO-TE-INTERESA! – dijo ella enfatizando cada palabra.
Estaba llegando a un tono casi fosforescente. La cercanía del sensual ninja y el cuerpo de ella la estaban matando. Esfuerzos sobre humanos tuvo que hacer para no caer en la divina tentación que era aquel hombre, la perdición de cualquier mujer ninja.
-Bueno – musitó él, terminado aquella provocativa situación dejándola caer.
-¡Auch, eso dolió! ¡Oye, quien te crees para dejarme aquí! – rugió ella, al ver que el shinobi se alejaba tranquilamente.
-Neee, dijiste que ese no era mi asunto y que no-me-interesaba – imitó acertadamente – así que mejor sigamos nuestro camino.
-Pero, ¡tú me botaste! ¡No! ¡Vuelve aquí!
-¿Para qué? Tú puedes incorporarte solita.
-¡Si, pero quiero darte una lección! ¡No se trata así a una dama! ¡Ush!
-Como digas – dijo el Hatake haciendo con su mano el ademan de molestia – vamos debemos avanzar.
Deimey se incorporó, y continúo avanzando siguiendo al shinobi, con los brazos cruzados a la altura del pecho, en señal de obstinación.
-" ¡Hump! Maldito niño lindo, cree que puede conmigo… ¡Ja!" – se pensó ella.
-"Que se traerá esta niña" – se pensó él.
Y así siguieron en silencio su camino al hotel donde Kakashi había arreglado el hospedaje de la kunoichi.
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-Habitación 4, primer piso – y la recepcionista le tendió la llave a la rubia.
-Arigatou – agradeció ella.
La chica tomó su llave y se dirigió hacia donde estaba el shinobi.
-Ya me dieron mi habitación, creo que dormiré un poco mientras obtenga las autorizaciones correspondientes.
-Muy bien, supongo que entonces no necesitas más de mis servicios por ahora.
-Exacto – espetó ella – bueno, Sayonara.
-Sayonara Deimey taichou.
Kakashi se retiró del lugar y la dejó a ella sola. Ella lo miró retirarse con nostalgia y después se encaminó a su habitación. Abrió la puerta y tiró su mochila al lado de la puerta. Se dirigió al cuarto de baño y tomó una ducha tibia. Salió, se secó, se puso su bata de baño y se tumbó en la cama. Cerró sus ojos y amargos recuerdo comenzaron a llegar a su memoria.
