Aquí el segundo capitulo (que viene siendo el primero, el prologo estaba muy pequeño para ser un cap), aqui se explica un poquito mas de mi loca idea que espero les guste... no se olviden de dejar su review para las criticas de rigor... y espero les guste.
Capítulo No. 1
Cosas inexplicables.
–Entonces, ¿qué es lo que tengo? – preguntó un chico de cabellos negros, sus ojos esmeraldas reflejaban la juventud de un hombre de diecisiete años y sus labios se curvaban en una mueca de tristeza.
–Como ya le dije, los resultados de sus estudios son totalmente confiables – dijo un hombre de cabellos blancos y gafas cuadradas –usted no tiene absolutamente nada que sea físico –
– ¿Qué quiere decir con eso, doctor? – preguntó una mujer de alrededor de cuarenta años y cabellos castaños.
–Que su hijo necesita ver a un psiquiatra – dijo firme –todo el problema que menciona es más mental que físico, las pruebas médicas lo remiten – mostró un folder naranja.
– ¿Insinúa que mi hijo está loco? – dijo furiosa.
–Señora Kingston, ¿usted realmente cree que las pesadillas de su hijo se deban a una aflicción física? – La mujer se quedo callada ante los argumentos del doctor –más bien considero en mi crítica opinión que lo que su hijo tiene es quizás un trauma que solo una persona especializada en eso puede atender –
–Es usted un insolente – dijo estallando en rabia – ¿cómo se atreve…? –
–Déjalo madre – dijo el chico con firmeza, la mujer se giro y le observó, nuevamente su hijo estaba llorando –él tiene razón –
–Pero Harry… – decía indignada.
–No quiero ofenderte muchachito, en lo absoluto – dijo el doctor con seriedad –solo digo que físicamente estás perfecto, no tienes ninguna enfermad siquiera mínima, sobre el porqué no te has enfermado jamás, bueno es medicamente fácil de explicar, posees un sistema inmunológico muy extraño, pero maravilloso, no hemos podido explicar cómo, pero de alguna forma tu sistema es bueno defendiéndose contra enfermedades, es como si fuera mágico – dijo con una sonrisa.
– ¿Mágico? – preguntó Harry.
–Es tan solo un decir – decía el doctor –es como decir que puedes hacer magia, ¿puedes hacer magia? – Harry negó con la cabeza – por supuesto que no, es una simple analogía que se hace –
–Vámonos de aquí – se puso de pie la mujer –no cabe duda que hay veces en los que en hospitales tan prestigiosos como este, existen imbéciles – Harry siguió a su madre mientras el doctor solo se encogía en hombros.
Alta y con aquella mirada propia de una mujer de clase alta, Nimue Kingston caminaba a paso decidido por los pasillos del hospital NewYork-Presbyterian, Harry caminaba detrás de ella con tranquilidad, su madre siempre había sido así de impulsiva y explosiva desde que tenía uso de razón y más cuando se trataba de él. Lo cierto era que el doctor tenía mucha razón, no tenía ninguna enfermedad y como él decía solo eran quizás traumas psicológicos que podían arreglarse con ver a un psiquiatra, él no consideraba que ir a un doctor especializado en ese tipo de problemas fuera a indicar que el estaba loco, al contrario aquello era una gran oportunidad de encontrar una respuesta a todas aquellas pesadillas que llevaban atormentándolo por más de tres años. Eran solo dos pesadillas diferentes, la primera se veía a él con apenas un año de edad mirando a un hombre siniestro, cara totalmente pálida y con forma de serpiente mirarle con odio y luego decir algo que el entendía como "Avada Kadabra" y una mujer pelirroja gritaba de dolor cayendo muerta encima de su cuna; luego con una risa maniática aquel hombre lo apuntaba al rostro, escuchaba de nuevo aquellas palabras y tras un rayo verde se despertaba; en el segundo sueño se veía jugar con hombre de gafas, el hombre jugueteaba con él lanzándolo hacia arriba hasta que un terrible ruido lo hizo detenerse y mirar con horror como el mismo hombre de cara pálida los observaba con un rostro de satisfacción total, la misma mujer pelirroja de su sueño anterior lo tomaba en brazo y comenzaba a correr mientras el hombre de gafas le hacía frente al hombre serpiente, luego se escuchaba aquella palabra que acompañaba al fogonazo verde y se escuchaba como claramente como el mago intruso se empezaba a reír.
–Harry, dulzura, has estado muy callado – decía la mujer deteniéndose – ¿estás bien? –
–Sí madre, pero creo que el doctor tiene toda la razón – dijo y pudo ver el rostro de sorpresa en su madre –estas pesadillas no pueden ser más que un problema psicológico, como él dice no tengo nada y además no me siento enfermo –
– ¿Quieres pasar por el ala de psiquiatría antes de irnos? – preguntó la mujer con cautela.
–Hoy no – le sonrió –he quedado de verme con Joane en Central Park, mañana se irá a Los Ángeles y no quiere irse sin despedirse de mí –
–Esa chica realmente te ama, Harry – dijo su madre sonriente, olvidándose de todo lo que había pasado con el doctor –deberías de prometerle… –
–Sabes que no soy un chico de promesas – le interrumpió –ella ha decidido irse con su tía cuando pudo haberse negado, si realmente me amará tanto como dices, hubiese decidido quedarse – su madre le miro con sorpresa.
–Pero Harry, ella no… –
–Yo acepto su decisión y no pienso prometer algo que sé que voy a romper tan pronto ella se vaya – le contestó –sabes que siempre he sido muy claro y sinceramente, Joane me ha decepcionado madre –
– ¿No has dicho que vas a ir a despedirte de ella? – le preguntó.
–El que vaya a despedirme de ella no quiere decir que vaya a suplicarle que se quede a mi lado o que realmente me importe que se vaya – dijo frío y directo, su madre meneo la cabeza en negación –solo que tengo educación y sea como sea, Joane fue muy importante para mí – dicho esto se adelanto a su madre y al cabo de unos segundos estaban en el estacionamiento del hospital.
Mientras el auto arrancaba rumbo la embajada de Gran Bretaña, no pudo evitar sentirse frustrado por lo que estaba pasando con su ahora ex novia Joane, él no era de aquellos que se ponían a llorar y suplicar para que se quedará y aunque sabía que quizás eso era lo que esperaba la chica él no iba a cambiar para probarle nada. Su padre siempre le había inculcado que las personas debían respetar a las personas como son y no intentar o pretender cambiarlas solo porque deseaban probar algo; él sabía que Joane estaba haciendo todo aquel teatro para demostrarle que era un insensible o quizás para probar si realmente el chico, este caso él, la amaba. No negaba que aquella chica había sido su primer amor, la había conocido en una reunión de su padre hacia más de un año y medio con el embajador de Francia, ambos fueron enamorándose uno al otro hasta que él se animo a pedirle que fueran novios y con aquello llevaban ya un año entero.
–No iré – dijo de pronto con severidad.
– ¿Harry? – preguntó su madre.
–No voy a ir con Joane – decía firme –ante todo no puedo negar que soy muy orgulloso y con eso ya te digo todo, ¿no? –
–Digno hijo de tu padre – meneo la cabeza y sonrió –pero yo también creo prudente que dejes a la chica con el misterio de saber si realmente la quisiste o no –
–Eres perversa, mujer – se rió el chico – ¿no me has insistido que…? –
–Oh vamos, Harry – le contestó – ¿realmente crees que me importa que mantengas la relación con esa chica?, la mujer es un desastre y eso no es lo que quiero para mi hijo – le dijo.
–Entonces, porqué… – le miro con sorpresa –nunca dejare de admirar eso que haces, jugar con mis sentimientos de esa forma hasta… – meneo la cabeza riendo.
La embajada británica apareció al doblar en una esquina por la transitada quinta avenida y Harry supo que era hora de responder a su padre por lo que había sucedido la noche anterior y es que había entrado a hurtadillas a su despacho, cosa que a su padre le molestaba enormemente. Su madre se bajó con estilo y altanería como siempre y cuando él se bajo de inmediato una mano lo tomó del brazo, lo jaloneo lejos a pesar de los gritos furiosos de Nimue y luego pudo verse sometido a la severa mirada de su padre.
–Así que has decidido violar mi confianza nuevamente – dijo con firmeza – ¿por qué Harry? –
–Padre… – bajo la mirada –yo solo… –
–Te he dicho que no quiero que te metas en asuntos que no te incumben – dijo molesto, Harry seguía con la mirada gacha –sabes que no me molesta que entres a mi despacho, en lo absoluto, lo que me enfurece es que hayas tenido el atrevimiento de tomar unos folders y leer la información que había dentro –
–Yo solo tuve curiosidad – dijo apenado y miro a su padre.
–Lo comprendo, pero el que tengas diecisiete años y no sepas cuanto le disgusta a tu padre que se metan con sus cosas privadas… – Charles estaba encolerizado, no era el hecho que Harry hubiese entrado a su despacho, ni tampoco que leyese lo que ahí estuviera, sin embargo, la información que Harry había tomado y leído era sumamente privada.
– ¿Me conoces? – preguntó Harry, Charles le miro alzando una ceja y su coraje fue calmado por la confusión.
–Desde que pudiste decir "acu" – dijo tajante, ¿Qué era aquella pregunta?–
–Entonces, en verdad crees que voy a hacer algún lío o divulgar lo que leí – Charles se quedo mudo, intentaba decir algo pero su boca se cerraba –yo solo leí porque tenía curiosidad, sin embargo, jamás traicionaría tu confianza a un grado tan bajo padre, si es lo que realmente te preocupa, ten por seguro que de mi boca no saldrá ni una palabra –
–Harry – decía calmado y mirando a su hijo con respeto.
– ¿Es eso verdad? – Dijo – ¿temes que ande divulgando lo que leía? – dijo en un tono de decepción y chantaje.
–Harry, comprende, es un tema muy delicado y… – decía –no intentes hacerme parecer culpable muchacho, conozco ese tono y esa mirada, no, esta vez no –
–Lo siento – dijo de pronto al verse descubierto – ¿puedes perdonarme? – miro a su padre con súplica, Charles analizo cada detalle del rostro de su hijo y luego sonrió.
– ¿Y qué opinas? – preguntó.
–Ya sabía que me ibas a… – se quedo mudo – ¿qué opino? –
–Así es – sonrió –ya que has despertado esa curiosidad en ti, dime, ¿Qué opinas del asunto? –
–Yo… – decía sorprendido –no puede ser que algo tan grande pueda mantenerse en secreto, con la prensa y… –
–Hijo – le dijo con seriedad –vamos al despacho, ahí estaremos más cómodos, además de que tengo algo que tengo que informarte –
El despacho de su padre siempre había soberbio desde que entrabas hasta que mirabas el enorme edificio del Empire State a lo lejos desde su ventana, aunque era una casa embajada, su padre quien llevaba ya dieciocho años trabajando como embajador británico en Estados Unidos había de alguna forma impreso cada parte de él en aquel lugar que solo era prestado pues en cualquier momento alguien nuevo llegaría y ocuparía su puesto y por lo tanto aquel despacho.
–Esta mañana me ha llegado un informe oficial del primer ministro – dijo con seriedad mirando a su hijo –nuestro tiempo en Estados Unidos se terminó – su voz sonaba melancólica y Harry no pudo evitar mirar a Charles con una enorme sorpresa.
– ¿Irnos? – preguntó sorprendido.
–Cómo pudiste leer en los papeles del folder, la situación en Gran Bretaña es por demás alarmante – decía –las muertes y desapariciones de personas han asolado principalmente a Inglaterra, además se han visto los peores desastres naturales de la historia en un abrir y cerrar de ojos –
–Por eso insisto que algo tan grande como aquello no puede pasar desapercibido – decía alarmado – ¿cómo puede ser posible que nadie en el mundo sepa lo que pasa en Inglaterra? –
–No lo sé – admitió –el gobierno ha sido sumamente inteligente en ese sentido, está mañana me han informado que ya cerraron las embajadas de forma "provisional" en varias partes del mundo y aunque la reina se negaba a cerrar la embajada americana, al final ha tenido que ceder –
– ¿Cómo piensan encubrir el cierre de embajadas? – preguntó preocupado.
–En las leyes internacionales de cooperación mundial existe una ley llamada "Restructure", como su nombre lo dice esta ley permite a un país cerrar sus embajadas o consulados por tiempo indefinido con motivo de una reorganización y reestructuración de los esquemas diplomáticos –
– ¿En verdad existe algo como eso? – Preguntó alzando una ceja –o es un invento del propio gobierno –
–Hace muchos años, México paso por un crisis económica muy fuerte, los capitales descendieron enormemente y eso afecto de gran manera toda la infraestructura mexicana por lo que tuvieron que suspenderse los servicios diplomáticos por falta de presupuesto y capital – le comentaba con seriedad –eso ocasiono más pérdidas aún, sin embajadas los procesos diplomáticos dejaban de existir y con ello actividades como importación y exportación –
–Ya, ya, no necesito tanta paja – dijo fastidiado –ya sé lo que me quieres decir –
–El conocimiento siempre es bueno – le dijo firme.
–Pero yo no soy de esos que absorben tanta paja – le recordó, Charles sonrió y meneo la cabeza.
–Está bien, está bien – sonreía –lo quiero decir es que debemos partir de Nueva York dentro de tres días –
– ¿Ya se lo has dicho a mamá? –
–No, no sé cómo se lo voy a decir –ambos sabían cuanto amaba Nueva York la mujer de alta sociedad llamada Nimue Kingston y aquella noticia la dejaría histérica.
Harry sonrió ante el dilema que tendría que enfrentar Charles y decidió que era hora ir a dar una vuelta por aquella enorme ciudad que había aprendido a apreciar y que conocía como la palma de su mano, a pesar de ser inglés, Harry nunca había estado en Inglaterra desde que tenía memoria, su padre le había dicho que por alguna u otra razón siempre se topo con dilemas para regresar a Inglaterra y así habían pasado ya dieciséis años completos. Conocía de su país únicamente por todo lo que había en la embajada: libros, fotos, diarios, televisión satelital, etc.
Pasaron los tres días que Charles había dicho y con mucho pesar los tres Kingston estaban apiñados en la sala de espera del aeropuerto de Nueva York, para los tres aquella situación era por demás frustrante pues de algún modo ninguno quería irse de la gran manzana. Charles porque ahí era donde trabajaba y amaba lo que hacía, Nimue porque todas sus amigas estaban ahí y Harry porque en aquella enorme ciudad había vivido una magnífica infancia y una interesante adolescencia.
–Pasajeros con destino a Londres favor de abordar por la terminal C – decía una señorita por altavoz, los tres se pusieron de pie y comenzaron a caminar rumbo al avión que los llevaría de regreso a Inglaterra, luego de 16 años.
Harry aún tenía dos grandes problemas que resolver, el primero de ellos eran sus pesadillas que desde hacía tres días habían empeorado y segundo, por alguna extraña razón su cuerpo comenzaba a sentirse curiosamente feliz, era una sensación difícil de explicar pues nunca antes había estado en Inglaterra y ahora tenía la sensación de que deseaba regresar, sentía jubilo, sus sentidos estaban desordenados y su ansiedad aumentaba a momentos. ¿Qué demonios le pasaba?
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El primer ministro observaba con nostalgia como la calle bajo su ventana estaba totalmente cubierta de niebla, iban ya tantos años con un clima así que aquello le parecía tan normal. Sentado en un viejo sofá de aquella habitación se encontraba un hombre de cabellos blancos y barba del mismo color, llevaba un curioso sombrero y en su mano sostenía lo que había llamado "varita mágica", no era la primera vez que lo veía y por lo tanto no podía parecerle una sorpresa verlo ahí.
–He mandado llamar a Charles Kingston tal y como lo solicitaste, Albus – dijo el primer ministro girándose y viendo al "mago" – ¿estás seguro de que su llegada será beneficiosa para el país? –
–Puedo suponerlo – dijo con alivio –no pensaba llegar a un extremo como este, tener que decirte abiertamente, más bien, hacerte tomar una decisión que sé que te generará más problemas de las que ya tienes –
–Después de cinco años de relación fuerte ahora me endulzas el oído – dijo con burla –por favor Albus, desde que te apareciste aquí revelándome tantas cosas de las cuales aún tengo mis dudas me hiciste ver la realidad que vive Inglaterra, ¿crees que serán problemas la decisión que tome? –
Albus medito aquella frase, si bien no era la primera vez que se encontraba con el primer ministro muggle y a espaldas del propio Ministerio de Magia, aquello no le gustaba, el muggle era hasta cierto punto un hombre severo y de mente conservadora que batallaba mucho en comprender todo lo que él le trasmitía, sin embargo, aquella relación muggle-Albus Dumbledore había sido beneficiosa en un mundo mágico sumido por el caos de Lord Voldemort, eran ya diecisiete años interrumpidos de lucha, un bando contra el otro sin obtener ningún resultado a favor para su orden y dudaba que tampoco para Voldemort, aunque éste estuviese apoderado de casi todo lo conocido.
–Yo pensé que podría controlar todo sin necesidad de tener que recurrir a algo como lo que acabas de hacer – decía Albus –pero el tiempo es sumamente cruel, mi estimado, yo ya no tengo la misma fuerza que antes y creo que ya iba siendo hora de que el hijo prodigo regresase –
–Recuerda mi condición – le dijo con severidad –le tengo mucha estima a Charles y sé que todo esto lo lastimará –
–Lo sé, pero… –
–Charles y su familia regresarán a Londres mañana y los dejarás en paz hasta que un mes haya de cumplirse – dijo firme –esa es mi condición, sé que puedes hechizarme con esa vara que tienes en tus manos, pero no me asustas –
– ¿A no? – preguntó alzando una ceja.
–Para nada – le sostuvo la mirada –quizás los "muggles" no seamos tan buenos como ustedes los magos que todo solucionan con su magia, pero también tenemos nuestras herramientas y me temo, mi buen Albus, que si llegas a incumplir con mi trato, ni toda tu magia, ni la de ese tal Voldemort te permitirá volver a saber de Harry Potter o en su defecto, Harry Kingston –
– ¿Me amenazas, Winston? – preguntó sonriente.
–Tómalo como quieras, Albus – le dijo –ahora si me permites tengo que dirigirme a la nación y explicar de forma racional porque han muerto ciento treinta personas en un inexplicable terremoto en Manchester – bufo y se fue de ahí, Albus lo miro irse, se puso de pie, tomo los polvos flu de su túnica.
–En un mes – dijo con tranquilidad y despareció en llamas esmeraldas.
Le llevo tan solo unos pocos segundos aparecerse en su despacho del castillo de Hogwarts que desde hacía varios años había dejado de ser un colegio de magia para convertirse en una especie de base de la "resistencia mágica" como la llamaban los diarios mágicos, lo cierto era que por alguna extraña razón que él desconocía Lord Voldemort regresó dos años después del asesinato de los Potter y de ahí en adelante todo fue un caos, recordaba como uno de los vasallos del mago oscuro había abierto la cámara de los secretos y había provocado la muerte de cuatro estudiantes, todos muggles; aquella situación provocó que Hogwarts cerrase sus puertas como escuela y por lo tanto él hasta el momento era el último director de aquella institución mágica.
– ¿Cómo lo tomó el primer ministro, Albus? – preguntó Mcgonagall en cuanto lo vio llegar, el anciano le miro con una media sonrisa.
–Es un muggle sumamente inteligente – admitió
–Pero puedes usar una… –
– ¿Imperius? – Dijo – ¿Legilimancia?, vamos Minerva, los tiempos de abusar de nuestros propios poderes ya pasaron, ¿no miras tu alrededor? –
–Albus yo no… –
–Todo en el mundo mágico esta vuelto un caos y solo porque un alumno descarriado fomento ideas horrorosas en contra de personas admirables como los muggles – se sentó en su silla –además aunque quisiese, aquel muggle llamado Winston Newman no teme el que pueda usar magia en su contra –
–Pasando a otras cosas – dijo con seriedad –la Madriguera ha sido atacada mientras estaba con el primer ministro –
– ¿Todo bien? –
–Solo hubo unos cuantos heridos, pero nada de cuidado – contesto de prisa –como siempre los Weasley supieron manejar la situación perfectamente y… –
–Esos pelirrojos son realmente admirables – le interrumpió con una sonrisa de alivio que la mujer correspondió – ¿se perdió el terreno? –
–Así es – borró su sonrisa –los mortífagos lograron derrumbar todas las defensas que preparaste para la Madriguera, todos los refugiados fueron evacuados con éxito, pero se dejo vulnerable el lugar y fue tomado totalmente –
–Entonces Arthur Weasley y toda su familia están aquí – le miro con otra sonrisa.
–A excepción de los tres hermanos mayores, toda la familia está aquí hospedada en la Torre de Gryffindor – comentó.
–Será mejor que platique un poco con Arthur, tengo una misión de suma importancia que recomendarle a uno de sus hijos, todo ha salido perfecto – decía con otra enorme sonrisa.
– ¿Tú…? – decía asombrada.
– ¿Deje que atacarán la Madriguera?, por favor Minerva, como iba yo a saber que los mortífagos iban a hacer tal insolencia – le interrumpió con firmeza –simplemente digo que me han facilitado las cosas totalmente – se puso de pie y salió del despacho.
En la Torre de Gryffindor Molly Weasley lloraba mientras veía como Madame Pompfrey intentaba curar un tobillo roto de su hijo Ronald, su hogar, su adorada Madriguera que también era un refugio para magos que huían de las garras de Voldemort había sido devastada y tomada por los mortífagos, aunque agradecía a Merlín que ninguno de sus hijos y protegidos pereciera en el ataque, no podía evitar lamentarse toda aquella situación.
–Buenas noches a todos – la voz firme y amistosa de Albus Dumbledore sobresaltó a la multitud de personas abarrotadas en la sala común.
–Albus – el primero en acudir al encuentro del viejo fue un hombre alto y de cabellos negros –ha sido un desastre total, no hemos tenido bajas pero… –
–Sirius, Minerva me ha contado ya la situación – le interrumpió con una sonrisa –lo mejor será que todos nos presentemos a cenar el generoso banquete que los elfos han preparado – hubo murmullos de alegría y algunos de sorpresa, pero poco a poco la sala común fue quedando a solas.
–Yo iré a buscar a Remus – dijo Sirius –hoy hay luna llena y sabes cómo se pone luego de tomar la poción – el mago de cabellos negros dio un suspiro y se fue de ahí.
–Arthur, mi amigo – Albus detuvo a un mago casi calvo y con gafas torcidas, éste se dirigía a la salida seguido de la mayoría de sus hijos y al escuchar su nombre se detuvo.
–Los alcanzo en unos momentos – le dijo a sus hijos Fred, George y Ginny que lo miraron con una media sonrisa y se alejaron hacia la salida.
–Puede quedarse tu hija – le dijo con tranquilidad, la chica se detuvo al instante y luego se giró para ver con una enorme sorpresa a Albus y a su padre.
– ¿Yo? – preguntó con sorpresa.
–Y usted también señorita Granger – la castaña que acompañaba a sus padres, se detuvo y miro al director y luego a Ginny.
– ¿Albus? – preguntó Arthur confundido.
–Lo mejor será que hablemos en otro lugar – Molly ya no le prestaba atención a Ron, ahora miraba con seriedad a Dumbledore.
–Sí claro – dijo, Hermione le daba algunas indicaciones a sus padres y luego se acerco a Ginny.
–Molly creo que tu hijo estará en excelentes cuidados, ¿no es así Poppy? – Preguntó, la enfermera asintió mientras seguía trabajando en el tobillo de un inconsciente Ronald Weasley –así que dudo pueda ocurrir algo si dejas solo a tu pequeño tan solo unos instantes –Los tres Weasley y Hermione salieron de la sala común y siguieron con nerviosismo al director hasta que dieron con una aula vacía cerca de ahí, las mujeres entraron primero, luego Arthur y al final un sonriente Albus –Sé que les parecerá curioso que quiera hablar precisamente con ustedes cuatro – dijo con tranquilidad –pero la cuestión es simple, bien podría hablar exclusivamente con su hija Ginny que es la involucrada en esto, pero como bruja menor de edad no quiero hacer algo sin que sus padres estén enterados y den su aprobación –
– ¿Albus? – dijo con mortificación Arthur.
–La señorita Granger está aquí porque será pieza fundamental en la misión que se le asignará a la señorita Weasley – las dos chicas abrieron sus bocas con sorpresa, ellas dos ¿en una misión?
– ¿Una misión? – dijo Molly de pronto –no estarás pensando que mi hija… – decía alarmada.
–Descuida, descuida – dijo interrumpiéndola –no se trata de alguna misión en la que su seguridad se vea perjudicada –
– ¿Podría explicarse por favor? – preguntó Ginny con firmeza, Arthur y Molly le miraron con molestia, aquel tono era muy descortés.
–Dentro de algunas horas llegará a la Londres la familia Kingston, es una familia muggle que viene de Nueva York, allá del continente americano – decía tranquilo –su llegada será de vital importancia para la guerra que libramos con Voldemort –
– ¿Profesor? – preguntó Hermione.
–No puedo revelarles más de lo que debo revelar – dijo tajante –pero aquella familia es una pieza clave en la caída de Voldemort, principalmente en el hijo adolescente de Charles Kingston –
– ¿Y dónde entro yo? – preguntó Ginny nuevamente, Molly le dio un codazo, pero la chica seguía mirando con insistencia al director.
–Tú misión es muy simple – dijo –deberás infiltrarte en aquella familia y ser el vínculo de la Orden con los Kingston –
– ¿Infiltrarme? – esta vez relajó su tono y miro con escepticismo al director.
–Sé que te estás preguntando, ¿porqué yo? – Le sonrió –la respuesta es también muy simple, los Weasley son siempre admirables y sumamente leales, tú has demostrado una destreza y siendo hija de quien eres no puedo encontrar candidato más perfecto para el trabajo– los tres Weasley estaban colorados por aquel comentario, Hermione solo reía.
–Gracias – dijo Arthur colorado.
–Tu misión es infiltrarte de cualquier forma posible a esa familia, la señorita Granger está aquí por una razón y en unos segundos diré cual – sonrió –deberás vigilar los movimientos del hijo de los Kingston y todo lo que suceda alrededor –
– ¿Tendré que hacerla de niñera? – dijo ahora con fastidio.
–Puede decirse más bien que serás una especie de guardiana de la familia, principalmente del chico - dijo
–Y usted quiere que yo proteja a alguien sin siquiera saber porque los voy a proteger o en este caso vigilar, sí que es una misión interesante – dijo de pronto, Molly nuevamente le soltó un golpecillo en el brazo – ¡Mamá! –
–Pensé que podía confiar en ti para una misión tan importante– dijo Dumbledore, Arthur sonrió, aquella era una jugada muy astuta para el carácter de Ginny Weasley –si no estás dispuesta, aún tengo contemplada entre las candidatas a la señorita Susan Bones – otro punto a favor de Albus, Ginny enrojeció y bajo la mirada.
–Acepto la misión – dijo con firmeza, Hermione soltó una risita que se gano una mirada matadora de la chica.
–Bien, eso es maravilloso – sonrió el viejo –ahora si viene lo interesante, los Kingston son una familia de clase alta y son muggles completamente, por eso está aquí la señorita Granger, ella siendo hija de muggles deberá instruirte para pasar desapercibida entre la familia –
– ¿Por qué entonces debo ir yo y no la propia Hermione? – volvió a mirar con determinación al director.
–Porque la señorita Granger tiene otra misión que cumplir con la Orden del Fénix – tajo la discusión con otra sonrisa y la pelirroja ya se estaba desesperando con aquellas sonrisas bonachonas –tu misión durará un mes entero a partir de mañana, deberás ser mis ojos en aquella familia Ginny –
–Sigo insistiendo de nuevo – le dijo – ¿por qué yo?, ¿qué he hecho para ganarme un privilegio así? –
–Podría mandar a Susan Bones, pero su tía es parte del Ministerio y eso levantaría sospechas – decía –Hermione tiene una misión que cumplir junto a tu hermano Ron y Luna Lovegood no es alguien que puede considerarse como la "indicada" para una misión complicada, tú Ginny, eres la indicada porque sé que si se presentan problemas serás capaz de hacerles frente, sé que tienes el carácter para logar el éxito en tu misión y además de que tiene la capacidad de tomar decisiones por ti sola, ¿no me lo estás demostrando en estos momentos? – la chica se puso de nuevo colorada, su madre la codeo nuevamente y su padre decidió seguir a Albus Dumbledore que ya se empezaba a ir.
– ¿Porqué Ginny, Albus? – preguntó Arthur al salir.
–Tú hija tiene un carácter admirable, sumamente admirable y es debido a esa fortaleza que ella es la indicada para el trabajo – dijo –dentro de poco esa familia pasará por una situación complicada y alguien como Ginny será la única capaz de pensar con la cabeza fría y tomar la decisión correcta –
– ¿Hay algo más, cierto? – Le sonrió –sé que no tienes que decirlo, pero es mi hija y me gustaría que fueras franco conmigo –
– ¿Bastaría con informarte que tú hija será la mujer que traerá de vuelta a quien podría vencer a Voldemort?– le sonrió, Arthur abrió la boca y le miro con sorpresa –confía en mí, Arthur, sabes que siempre hago las cosas por una buena razón –
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Se ajusto la gabardina que llevaba, según su padre las mañanas en otoño eran frescas y vaya que no se equivocaba, en Nueva York hacía frío y hasta nevaba, sin embargo, un aire fresco nada comparado con el fresco neoyorkino lo recibió tan pronto sus ojos dieron con el alba inglesa. Su madre sonreía mientras bajaba con estilo por las escalerillas del jet y su padre miraba con nostalgia cada rincón de la pista donde estaban.
–Oficialmente – sonrió su padre –bienvenido a suelo inglés – le dijo cuando ambos llegaron hasta la pista tras bajar el último escalón.
–Pero si le embajada es prácticamente suelo inglés, no veo el porqué… – le decía en un tono curioso que su padre odiaba.
–Vamos Harry, ¿seguirás usando ese tono tan molesto? – Le palmeo la espalda con poca fuerza–diecisiete años y sigues siendo tan necio –
–Es bueno estar en casa – dijo Nimue con una enorme sonrisa.
– ¿No te has pasado todo el viaje lamentándote dejar Nueva York? – preguntó Harry.
–Efectivamente hijo – le sonrió y se adelanto hacia el auto que ya los esperaba –pero estar de nuevo en casa siempre es más agradable que cualquier cosa –
Ambos hombres sonrieron ante la actitud de Nimue, siempre cambiando de parecer de un momento a otro, Harry estaba cansado, aunque en realidad se hacían casi ocho horas de vuelo hacia Londres, haber hecho una escala en Madrid les había hecho perder un día más. Ahora siendo las ocho de la mañana en Londres lo único que quería era llegar a dormirse, su reloj aún no estaba totalmente preparado para los cambios de horario de Londres, Madrid y Nueva York. Dio un paso para llegar hasta su madre pero un terrible dolor en su cabeza lo hizo pararse en seco, gritó de dolor mientras sentía como su frente se partía por la mitad o al menos eso creía, su padre de inmediato corrió a auxiliarlo evitando que diera contra al suelo al desfallecer del dolor, Nimue comenzó a gritar con desesperación por ayuda, Harry no pudo más y cedió ante el dolor para quedarse dormido, antes de ceder pudo escuchar una risa macabra y maniática luego de una simple y sencilla frase "el ha vuelto a mí".
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Nimue miraba con preocupación al hombre frente a ella, Charles leía tranquilamente un folder mientras el hombre solo afirmaba con su cabeza lo que su esposo decía. Hacía más de tres horas que estaban en el Hospital Real de Londres, Harry había caído inconsciente en el aeropuerto y desde entonces no había despertado, solo murmuraba palabras de dolor entre sueños que la hacía mortificarse más y más. El doctor que los atendía decía que quizás aquel dolor era producto del cambio de clima de una ciudad a otra o que quizás era debido que el reloj de Harry debía acostumbrarse a los cambios de horario; sin embargo había dicho que le iba a realizar unos estudios para verificar el estado del chico.
–Entonces, ¿en verdad no es nada de cuidado? –
–El dolor es producto de una jaqueca, se lo puedo asegurar – contestó – ¿porqué le dio la jaqueca o le provino el dolor?, sinceramente no puedo explicarlo – Charles le miro preocupado.
–Usted cree que se deba a un problema más grave – dijo Nimue.
–Siendo sinceros no lo sé – dijo –le he mandado hacer una resonancia magnética para detectar cualquier anomalía en su cerebro, no tardarán los resultados y podremos deducir si el problema de su hijo va más allá de una simple jaqueca –
– ¿Y sobre las pesadillas que le comente? – nuevamente hablo Nimue, Charles le miro alzando una ceja, su mujer y su hijo algo le ocultaban.
–Eso sí que no lo puedo explicar – contestó con extrema seguridad –no sé si sean producto de su imaginación o realmente se deba a un problema en su cerebro, necesito ver esa resonancia para poder… – la puerta se abrió y una enfermera entro de prisa, en sus manos llevaba un folder y se lo entrego al doctor.
– ¿Y bien? – preguntó Charles mirando como el doctor leía el informe dentro del folder y murmuraba ciertas cosas.
–El cerebro de su hijo está en perfecto estado – sonrió finalmente –tal como dije antes, solo es una migraña muy severa, suceden de pronto y no hay explicación racional para este tipo de síntomas –
–Es una excelente noticia – dijo Charles mirando con alivio a su mujer y luego al doctor.
–Sin embargo – dijo el doctor –no sé cómo explicar esto, pero la cicatriz en la frente de su hijo es la causante de aquella migraña –
– ¿La cicatriz? – preguntó Nimue sorprendida.
–No sé cómo explicarlo – dijo –pero hay una inmensa conexión entre la cicatriz en su frente y el terrible dolor que lo aquejó, ¿Cómo se esto? – Ambos padres asintieron –la parte cerebral donde está la cicatriz está un poco inflamada por… realmente no sé cómo explicarlo – admitió al fin.
–Creo que será suficiente con saber que nuestro hijo estará bien – dijo con alivio Nimue.
–Lo tendremos en observación el resto del día, no debe de tardar en despertar y me temo que suceda nuevamente la misma situación del aeropuerto, la zona de la cicatriz sigue inflamada y el dolor puede regresarle –
En otro lado, en la habitación 104, un joven de cabellos negros despertaba mientras se llevaba la mano a la frente, solo recordaba haber sentido un dolor como ningún otro y luego caer desmayado ante los gritos de su madre. Escuchaba el sonido de los aparatos conectados a su cuerpo indicando sus signos vitales y podía detectar el olor a medicina por todos lados, estaba en un hospital, miro a su alrededor buscando a sus padres pero solo encontró a una chica pelirroja mirándole con preocupación desde le entrada, vestía una bata que sin duda le hacían suponer que era una enfermera. La mujer reacciono unos instantes después y se acercó hasta donde estaba el chico, preguntó si estaba bien y en cuanto asintió pudo sentir con una fuerza inexplicable lo hacía caer nuevamente dormido, antes de cerrar los ojos había visto como la pelirroja murmuraba algo por lo bajo.
–Nos ha salido la coartada perfecta – Hermione Granger miraba a Ginny Weasley que guardaba con discreción su varita mágica –y dale gracias a Merlín que el detector dejo de funcionar hace años o tendríamos invadida de vociferadores esta habitación –
– ¿Los Kingston? – preguntó la pelirroja mirando a la castaña.
–Siguen con el doctor, al parecer están discutiendo sobre el estado del chico – la chica corrió con rapidez las cortinas de la habitación y luego miro a Ginny – ¿qué crees que le haya pasado? – señalaba ahora al moreno que descansaba producto del hechizo de sueño de Ginny.
–No lo sé – dijo –los he visto llegar al aeropuerto de Heathrow por la mañana y luego sucedió que el chico se desmayo, una ambulancia lo traslado hasta acá y permaneció dormido por más de tres horas hasta que despertó y pues lo volví a dormir – dijo con picardía, Hermione meneo la cabeza con negación, pero luego sonrió.
–Hablando de otra cosa, ya tenemos la coartada perfecta para que puedas infiltrarte en la familia Kingston – dijo –de alguna manera voy a lograr hacerle saber que ese chico debe estar al cuidado de alguien dado su repentino desmayo, algo me inventaré y extrañamente la única chica disponible para esos cuidados serás tú –
– ¿Estás demente? – Dijo de pronto – ¿crees que creerán que una chica de dieciséis años es una enfermera? –
–Eres una joven enfermera, hay casos así – dijo riendo –vamos, me las voy a apañar con magia y ya, no debes preocuparte por eso – le dijo al ver como seguía teniendo un rostro de incredulidad.
– ¿Hermione? – aquella idea seguía sin gustarle.
–No estoy diciendo que serás una enfermera – dijo –solo diremos que eres una estudiante de enfemera y que estás de prácticas o algo así, ya te dije, tendremos que usar algunos trucos, pero estaremos encubiertas –
–Confiaré en ti – dijo mirando como el chico se movía incomodo en la cama, de nuevo saco su varita y murmuro el hechizo de sueño, el chico dejo de moverse.
– ¿Piensas tenerlo todo el tiempo dormido? – Le dijo burlándose –digo, no es tan mal parecido como para no quererle sacar plática y andar aprovechándome de la situación –
–Veo que ser la novia de Ronald Weasley te ha dañado el cerebro – le dijo colorada –ahora será mejor que prepares eso que vas a hacer, los padres del chico deben de estar por venir –
Al cabo de una hora más, Nimue Kingston miraba con una ceja alzada al doctor y a la chica pelirroja frente a ella, según el doctor Harry debía estar bajo los cuidados de alguien para evitar sufriera una repentina caída debido a los dolores de cabeza que había asegurado continuarían, la idea era atractiva, pero el que una chica que apenas y tenía la edad de Harry estuviera al cuidado de su apreciado hijo era algo que no podía aceptar. El doctor le había asegurado que la chica era estudiante de los primeros semestres de enfermería y que no había mejor candidata para el puesto que ella.
–No estoy segura – decía.
–Póngala a prueba por lo menos una semana – dijo el doctor muy seguro de sí mismo –además es ella quien ha estado al cuidado del chico las últimas cuatro horas y al parecer su hijo ha evolucionado bastante bien – aquello pareció convencerla pues se encogió en hombros.
–Si no hay más remedio – dijo mirando con altanería a la pelirroja, Ginny solo le sonrió forzadamente, la mujer le resultaba realmente fastidiosa – ¿cuándo podre llevarme a mi hijo? –
–Ahora mismo – le sonrió el doctor –he ordenado se le diera de alta, al parecer no hemos tenido ningún problema y los dolores han desparecido por hoy, lo mejor será que se lo lleve a casa –
–Iré a ver si Charles ya terminó con Harry – dijo la mujer y se fue de ahí, el doctor miro a la pelirroja y alzó una ceja.
– ¿Quién es usted…? – dijo pero sus ojos se desenfocaron y luego sonrió, dijo algo como "suerte señorita Weasley" y se fue de ahí, al cabo de unos segundos Hermione Granger salió de detrás de una cortina blanca mientras guardaba su varita en el bolsillo de su jean.
–Simplemente perfecto – dijo
–Odio a esa mujer – dijo Ginny –me ha mirado como si fuera una insignificancia, como si no fuera digna de su hijo –
–Es una mujer de clase alta, Gin – le dijo Hermione – ¿qué esperabas? –
–Estoy empezando a arrepentirme – dijo –falta que el hijo sea un estúpido mimado que tiene los billetes en la cabeza –
–Tú única misión es echarle el ojo a esa familia e informarle a Dumbledore todo lo que hagan, por alguna razón es fundamental para la derrota de Voldemort – dijo –yo estaría encantada de estar en tu lugar si no tuviera que ir a esa misión para encontrar una copa de Helga Hufflepuff para Dumbledore –
–Pero… –
–Ginebra – dijo con severidad –no es algo con lo que no hayamos lidiado antes, ¿recuerdas a Malfoy y su madre? – la pelirroja soltó un hondo suspiro, su vida de niñera de un niño mimado acababa de comenzar.
–Y luego comportarme con un muggle – comenzó a caminar fuera del lugar – ¿le habré hecho algo Merlín para recibir castigos como este? –
–Vamos Ginny no quiere decir que vayas a enamorarte perdidamente de ese tal Harry Kingston e iniciar un loco romance a escondidas de su madre como para ponerte a quejarte de esa manera – se burló la chica –aunque viéndolo bien, el tipo no esta tan mal, nada mal – la chica hábilmente esquivo un rayo rojo que paso zumbando sus oídos.
