Disclaimer: Los personajes de CCS, son propiedad intelectual del grupo CLAMP.
Capítulo 2
(Eriol)
A la mañana siguiente desperté sintiéndome el peor de los patanes, me había acostado con Tomoyo sólo para vengarme de todo lo que me hizo, no soportaba más la imagen de ella acostada a mi lado, así que me vestí y salí un momento al jardín necesitaba pensar lo que había hecho.
Caminaba descalzo sobre la grama, sólo para sentir la brisa en mi rostro, pero la tranquilidad me duro muy poco, momentos después Tomoyo estaba a mi lado como si nada hubiese pasado, odiaba tanto que ella nunca expresara ningún tipo de emoción frente a mí, lo que provocó que me sulfurara nuevamente y los recuerdos de un pasado doloroso junto a ella volvieran a mi ser.
—Vete, no quiero verte más —Le dije.
—Pero Eriol, yo creí que nosotros…
—Nosotros nada Tomoyo, ¿acaso no te das cuenta que me acosté contigo sólo para vengarme de todo lo que me hiciste? —grité, estaba exasperado, cansado de esta situación.
—Perdóname, yo regresé para estar contigo dame una oportunidad, olvidémonos de todo y de todos, para poder estar juntos de nuevo —Me dijo la muy sínica sin borrar esa expresión de aparente serenidad en su bello rostro.
—¿De qué crees que estoy hecho Tomoyo? Toda la vida he soportado cada una de tus decisiones, te he dejado, he vuelto contigo, he perdonado cada una de tus infidelidades siempre que me lo pides, pero ya no. No soy un maldito títere al que puedes venir y utilizar cada vez que te venga en gana, así que lárgate y no me busques más.
Ella no hizo el menor intento de replicar, de luchar por nuestro amor, simplemente se dio la vuelta y salió de mi casa. Me dolió y mucho, porque muy dentro de mi corazón aún conservaba la esperanza de que ella cambiara, que dejara de ser esa mujer fría y aparentemente sin sentimientos que era, para convertirse en alguien que me amara y que yo pudiese amar.
(Sakura)
¿Quién se creía ese sujeto? Me volvió a insultar pero esta vez no se quedaría así, se atrevió a mencionar a mis padres y obtendría una disculpa costara lo que costara. Además el muy idiota se fue a los golpes conmigo, ni siquiera me dio la oportunidad de explicarle que, ¡soy mujer!
Oh, miren allí estaba… y parece estar esperando a alguien, fui a sentarme atrás de él.
—Discúlpate —exigí, dándole pequeños golpes con mi cabeza en la espalda.
—Cállate, mocoso interesado —me susurró cuando una mujer se sentó frente a él, era bonita si pero se veía tan estúpida y él tenía cara de fastidio… Parecía que eso iba a irse para largo.
Mientras esperaba que el tal playboy terminara con sus citas, decidí hacer mis cuentas, necesitaba los 5000 de la renta y 3000 para comprar el anillo que Nadeshiko perdió.
Pero mis trabajos como repartidor de leche, cartero, maestro de Taekwondo, peladora de castañas y pegar ojos a los muñecos solo me daba 4000.
Suspiré cansada. Me hacía falta casi la mitad del dinero, necesitaba hacer algo, por lo que decidí divertirme con Li un rato.
(Shaoran)
Cita 1. La chica no estaba tan mal, delgada, cabellos y ojos cafés, pero inteligencia cero. Me sentía incómodo charlando con ella, además estaba ese mocoso que me seguía a todos lados como garrapata. Definitivamente descalificada.
Cita 2. OH por Dios, esa mujer no conocía la palabra "depilación", toda ella era una bola de pelos, bigote, una sola ceja, ¿Barba? ¡Que asco!
—Oye Li, ¿de dónde la sacaste, eh? ¿Del planeta de los simios? —susurró a mi oído el niño ladrón, no pude evitar lanzar una carcajada y Chita la novia de Tarzán se fue furiosa.
Cita 3. Vaya esa si era interesante, había escuchado que su padre era uno de los inversionistas más exitosos en Japón y pues ella estaba como quería.
—A tu familia le ha ido muy bien este año, ¿cierto? —comenté.
—Sí, pero ¿sabes? A mí me interesa más la vida humilde, deseo tener una casita en algún barrio bajo y ser propietaria de una pequeña tiendita para mantenerme.
¿Qué? Estaba loca. No, por más buena que estuviese no pensaba juntarme con ella, no quería condenarme a una vida llena miserias, jamás.
Cita 4. Estaba cansado, así que decidí echarme a descansar en un sillón mientras llegaba mi cita.
—Que sexy eres —soplaron en mi nuca. Yo volteé para ver de quien se trataba… Uf, era una chica rubia, ojos azules y curvas peligrosas.
—Tengo una lengua muy larga sabes —dijo besando mi cuello—. Puedo hacerte muy feliz.
Yo me senté de golpe en el sillón, cuando fui atacado vorazmente por la chica.
—Vamos a mi habitación —ofrecí, ella se puso de pie y me tomó de la mano.
Antes de irme con ella, escuché unos golpecitos en la ventana del restaurante, miré hacia afuera y era el chiquillo con un rotulo que decía: "¿Qué haces imbécil? Mejor Discúlpate conmigo".
El piojo tenía razón. ¿Qué estaba haciendo? Si me acostaba con ella iría corriendo a contarle a mi abuela y me obligarían a casarme.
—Lo siento cariño, le dejaremos para otra ocasión —dije soltándome de su agarre, ya estaba hastiado por lo tanto, ¡citas canceladas!
Corrí a esconderme. En realidad no cancelé las citas, simplemente las dejaría plantadas. Miré dentro de una pequeña cafetería, no iba a entrar pero vi al muchacho castaño que traía un uniforme de mesero y pues eso ayudó a tomar mi decisión.
Mientras esperaba ser atendido, el sonido de mi móvil me distrajo.
—Hola.
—Li Shaoran —gritó mi abuela.
—¿Qué pasa?
—Ya me enteré que despreciaste a todas las mujeres que te envié —refunfuñó.
—Por Dios abuela, me mandaste una tarada sin cerebro, una que parecía peluche, una inepta cuyo único sueño es ser pobre y otra que creo que es ramera, ¿te parece que ellas son las indicadas para tu único nieto?
—Puede que tengas razón, pero mañana tienes que ver más, ¿te queda claro?
—Sí abuela, adiós —bufé con fastidio.
No podía ser posible, era demasiado joven para casarme además afuera existían muchas chicas que no habían disfrutado de mí. ¿Qué podía hacer? Ver un par de ojos verdes aproximarse a mí, me dio una gran idea y ahora que lo pensaba, ese chico estaba más que perfecto para mi plan. Era alguien inusual porque para ser hombre se veía demasiado frágil y tenía facciones bastante finas, hasta delicadas.
(Sakura)
Me había marchado del hotel sin recibir ni el dinero ni la disculpa que esperaba de Li, tenía que trabajar y no negaré que me sentía muy desanimada. El fin de mes se acercaba y si no pagaba nos echarían de la casa, de pronto me sentí observada por unos ojos ámbar y no podían ser más que de Li.
—Hola Li, ¿vas a ordenar algo? —pregunté acercándome a él y les confieso que sentir su mirada sobre mí, me puso muy nerviosa, creo que hasta me sonrojé un poco.
—Hola Kinomoto —saludó luego de leer mi gafete. Claro, si el muy bestia ni siquiera me había preguntado mi nombre, mucho menos iba saber que soy mujer—. En realidad vine para hacer un trato contigo.
—¿Qué tipo de trato? —cuestioné entrecerrando los ojos.
—Te daré el dinero que me pides a cambio de un favorcito.
—¿En serio? Claro Li, lo que sea —grité emocionada. ¡Li era tan lindo!
—Por favor, acepta ser mi novio —soltó.
No podía creer lo que escuchaba, ¿acaso había entendido bien? No, no podía ser, si yo misma había visto muchas veces a ese sujeto rodeado de mujeres, además que desperdicio, Li es un poco mayor que yo sin embargo es bastante guapo.
—¡No es lo que piensas! —exclamó exageradamente.
—Pero si tú…, yo, bueno.
—Lo que sucede es que mi abuela quiere que me case, tenga hijos ya sabes, pero yo no quiero, no soporto estar con una sola mujer más de dos noches y esto es lo único que se me ocurre para espantarlas. Entonces, ¿aceptas?
—Pero Li, hay un pequeño problema… —No, piensa Sakura. Él necesitaba un hombre y eso le daría además no requeriría de gran esfuerzo, ya parecía uno.
—N-necesito un adelanto —tartamudeé.
Li se levantó de la mesa y salió de la cafetería dejándome bastante desconcertada, momentos después volvió.
—Toma —dijo entregándome un pequeño sobre.
—¿Eh?
—Es el dinero para que repares tu motocicleta y un adelanto por las citas a las que tendrás que asistir, te veré mañana a las nueve afuera del hotel, no llegues tarde —indicó—. Por cierto, ¿cuál es tu nombre?
—Sakura —susurré. Li se volteó para fulminarme con la mirada.
—¿Qué dices? ¿Sakura? No bromees, ese nombre es de mujer.
¡Ups, cierto!
—Lo siento, Sak. Me llamo Sak.
—Así está mejor, nos veremos mañana y..., discúlpame por haber mencionado a tus padres, Sak.
Terminé mi turno e iba corriendo a casa para contarle a mamá lo sucedido, a pesar de todo Li no era tan mal tipo, me dio el dinero sin protestar y además me ofreció una disculpa. Me parecía lindo, pero ante mis ojos había alguien que lo todavía era más.
—Hola, Sakura —dijo la voz que yo tanto ansiaba escuchar.
—Eriol —murmuré.
Él me sonrió, pero a diferencia de las pocas veces que nos habíamos encontrado, su hermosa mirada índigo era triste, no me gusta verlo así tenía que hacer algo.
—Eri, ¿tienes tiempo de ir a comer un helado conmigo? —pregunté.
—Claro Saku —afirmó ampliando su sonrisa.
Y aunque nos encontramos por casualidad, me sentía muy feliz a su lado, me maravilla su porte de elegancia y misterio. Me ofreció su brazo para caminar juntos, yo sin pensarlo me colgué inmediatamente de él.
—Eriol, ¿no te avergüenzas de caminar así conmigo? Digo, las personas nos miran de forma extraña —pregunté refiriéndome a que quizá todos pensaban que éramos dos hombres que iban por ahí, ya saben como pareja.
—Claro que no, tu eres una persona hermosa Sakura —Yo me sonrojé mucho. Jamás, nunca un hombre me había dicho que era hermosa.
Caminamos hasta el parque, pedimos los helados y nos sentamos a comerlos en los columpios. Durante ese tiempo no hablamos mucho, yo me sentía demasiado nerviosa y Eriol estaba sumido en sus pensamientos, observé como de su abrigo sacó un pañuelo y se acercó a mí.
—Tienes helado ahí —dijo. Yo traté de limpiarme pero parece que no lo logre, cuando menos me lo espere fue él quien en una suave caricia retiró el helado de mi rostro.
Yo internamente me sonreí, ya en una ocasión había mencionado que el contacto físico no era lo mío, sin embargo algo en mi interior debió cambiar en ese momento porque me atreví a hacer algo que no hacia ni siquiera con mi madre.
Acaba de terminar mi helado y tenía los labios sumamente fríos, me puse de pie, cerré los ojos y le planté un beso en la frente a Eriol.
—Este es un beso frio, con esto el tiempo detiene los pensamientos también, cuando este juego termine la tristeza se ira con él —recité, tomando a Eriol de la mano para conducirnos a un deslizadero. Subimos y yo fui la primera en deslizarse, con una señal le indiqué que me siguiera y así lo hizo, yo frené cuando vi que al final había un gran pozo de lodo, pero Eriol que venía atrás de mí no pudo frenar.
—No puede ser —grité, estaba empapada y Eriol en las mismas condiciones.
—¡Que divertido! Hagámoslo de nuevo —Estaba sorprendida, creí que él se molestaría por mi torpeza pero no fue así, nos deslizamos hasta que ambos caímos agotados.
—Muchas gracias Sakura, tal y como dijiste mi tristeza se fue —agradeció ayudándome a poner de pie.
Nos despedimos. Todo el camino a casa fue como ir flotando en una nube, la cual se desvaneció al ver la mirada furiosa con la que mi madre me recibió.
—Mamá no te molestes, mira lo que conseguí —exclamé entregándole el sobre que Li me dio.
—Oh por Dios, ¿Sakura de donde sacaste todo este dinero? —preguntó preocupada.
—Seguramente trabajando en algún bar, aunque lo dudo solo alguien con mi figura puede trabajar ahí —contesto riendo Meiling.
—Ni se te ocurra meterte en algún lugar de esos, hermana —advertí señalándola acusadoramente.
—No te preocupes Saku, yo soy mala pero jamás te daría tal disgusto. Te quiero mucho, hermanita —dijo lanzándose sobre mí, yo le sonreí. Meiling más que mi hermana es mi única y mejor amiga.
—Este dinero me lo adelantó Li Shaoran, por un trabajo que me ofreció —expliqué.
—Oh, que bien, pero aun así no es suficiente hija, hace falta mucho para comprar el anillo que perdí —suspiró Nadeshiko.
—No te preocupes madre puedes usar el dinero del colegio de Mei, luego veré como lo repongo.
Mi mamá estaba al borde de las lágrimas, terminó diciéndome que tiene la mejor hija del mundo y entre mi hermanita y ella prepararon una gran cena para celebrar que tenía un nuevo trabajo.
(Shaoran)
Maldición, seguramente Kinomoto me estafó. Soy un estúpido, fui un ingenuo al pagarle por adelantado, eran casi las diez de la mañana y el mocoso no se había aparecido en el lugar acordado.
Como último recurso decidí llamarle a su móvil, ¡rayos! Tampoco contesta, él se lo buscó entonces, estaba a punto de llamar a la policía cuando escuché sus alaridos.
—Li, Li —vociferó agitando sus brazos en el aire.
—Llegas tarde Kinomoto —mascullé.
—Lo sé, es que… lo siento mucho, me quede dormido —gimió. Seguramente había corrido hasta ahí, se veía hasta morado por la falta de oxígeno, ¿pero qué rayos llevaba puesto? Traía encima unos Jeans rotos y una camiseta que dejaba mucho que desear, si iban a hablar de nosotros por ser pareja, por lo menos no dirían que Li Shaoran se carga un novio feo y mal vestido.
—Vamos —ordené y comencé a caminar.
—¿A dónde vamos?
—De compras —Apenas habíamos avanzado un par de calles cuando Kinomoto desapareció de mi vista.
—¿Sak?
—Mira Li, también te traje uno —decía alcanzándome un algodón de azúcar, ¿de dónde los había sacado? Definitivamente ese chico era toda una monería.
(Sakura)
Vaya que Li si era muy meticuloso para vestirse, me hizo probar una infinidad de trajes, para mí fue muy divertido ver cada expresión de él. Por fin terminó escogiendo uno que combinará con su propio traje.
Llegamos al restaurante del hotel donde se llevarían a cabo las citas.
—¿Estás listo, Kinomoto?
—Sí —respondí.
Me separé un momento de él, vi como conversé unos momentos con la chica y ésta se disculpó para dirigirse al tocador, esa era la señal.
Esperamos unos momentos mientras ella salía, cuando la sentimos acercarse Li me acorralé entre él y la pared.
—¿Qué haces? —chillé, estaba demasiado cerca de mí.
—Cállate y ladea la cabeza.
Yo asentí pero sinceramente los nervios y su cercanía no me permitían actuar bien, apreté los ojos para no cruzarme con su seductora mirada ámbar, él posicionó nuestras cabezas de modo que pareciera que nos estábamos besando.
—Eres un pervertido —chilló la mujer que era su cita, lo que no nos esperábamos era la golpiza que nos estaba propinado, yo como pude me escapé. "No mires atrás Sakura" me repetía porque el pobre de Li no corrió con la misma suerte.
—Sak, Sak. ¡Kinomoto ayúdame! —gritaba, pero ¡bah! Bien merecido se lo tenía.
Tuvimos que repetir esa escena tres veces más ese día. El segundo ya no fue tan difícil ni doloroso, los rumores de que Li era gay ya corría en boca de todas las chicas, bastaba con que nos vieran juntos haciendo cualquier bobería para que se corrieran.
—¡Sí, lo logramos Sak! —celebró lanzándose encima de mí para abrazarme—. Seguiré soltero, gracias, gracias Sak, las chicas y yo te lo agradecemos.
Tanta fue su emoción que el muy asqueroso me… me dio un beso, en la boca. ¡No, no, no!
—Eres un tonto Li, asqueroso, ese fue mi primer beso —le grité separándolo de mí, era verdad nadie me había besado hasta ese día.
—No te preocupes Sak, también es mi primer beso, con un chico —dijo burlándose.
—Pero Li, me preocupa una cosa —dije pensando en su situación.
—¿Qué es?
—Es que ahora dudo que alguna mujer quiera estar contigo después de escuchar los rumores de acerca de nosotros, ya sabes —susurré apenada.
—Ah, no te preocupes pequeño Sak, mira y aprende —indicó.
No podía creer lo que mis ojos me mostraban, Li era un lobo astuto, se llevó a la primera mujer que se le cruzó en el camino a quien sabe que cuartucho. Una hora después la chica venia, creo, que perdida en sus recuerdos porque Li venia sonriendo triunfante y más despeinado de lo habitual.
—Ya no hay de qué preocuparse, ella se encargara de decir lo contrario —indicó el muy pícaro, y pensar que este tipo me había dado mi primer beso—. Vamos a celebrar, yo invito —dijo y acepté, pues no quería hacerme del rogar.
(Shaoran)
Me sentía muy feliz, mi plan funciono a la perfección sin perjudicar mi reputación en lo absoluto. Además Sak me caía muy bien, era raro sí, pero agradable.
—¿Cómo puedes comer tanto? —El chico había devorado casi una res completa, sin mencionar los postres y jugos que pidió para después.
—Bueno Li, no muchas veces puedes comer así de bien, tengo que hacerme de reservas —El pobre me dio mucha lastima seguramente no se alimentaba bien, era tan delgado, pequeño y de seguro debilucho.
Pero en cierto modo lo comprendía, trabajaba muy duro para mantener a su madre y hermana, me comentó un poco acerca de sus múltiples deudas y aun con lo que yo le pagué no alcanzaría a cubrirlas.
—Ten cuidado —advirtió.
—¿De qué?
—Con el café.
—¿Café? —No paso mucho tiempo para que se resolviera mi duda, una chica me tiró un tazón de café hirviendo encima.
Sak intentó ayudarme vaciándome un balde con agua fría, terminé empapado y no pensaba montarme así en mi precioso auto nuevo y arruinarlo, no señor.
—Li, lo siento —murmuro Sak.
—No tienes de que, solo trataste de ayudarme —le disculpé.
Pero el pobre chico se sintió tan culpable que terminó llevándome a su casa y me prestó un poco de su ropa.
—Toma, puedes darte un baño si deseas, tengo que irme debo dar algunas clases, cierra bien cuando salgas.
La casa en la que vivía era muy humilde, pero el ambiente era bastante cálido. Terminé de vestirme, la ropa me quedó un poco ajustada como era de suponerse, antes de irme observé que en la puerta de la cocina colgaba un pizarrón con el horario de trabajo de Sak.
Por fin entendí lo que mi abuela tanto me reprochaba y tenía razón, yo me la había pasado jugueteando y despilfarrando el dinero sin importar nada, cuando existían personas como Sak que apenas y dormía 4 horas para lograr sobrevivir.
—Esto me lo pagaras algún día, Sak Kinomoto.
*.*.*
(Sakura)
Dos cosas o mejor dicho dos personas ocupaban mi mente, el primero de ellos era Eriol con su dulce y cortés sonrisa, la imagen del beso que me atreví a darle no me había abandonado; por otro, lado en mis labios aún estaba el sabor a chocolate que Li había dejado en ellos. Además que había hecho algo por mí que cambió radicalmente el concepto que tenia de él, cuando regrese a casa encontré un sobre con los 4,000 dólares que cubrían el resto de mi deuda también contenía una nota que decía: "Esto me lo pagaras algún día, Sak Kinomoto".
Debía agradecerle pero estaba muy nerviosa, sólo pensar que escucharía su voz… No, yo no podía pensar de esa forma con él, era un mujeriego además creía que era hombre, a lo mucho me veía como un amigo.
Así que reuní el valor necesario y lo llamé.
(Shaoran)
Había pasado otra de mis tan acostumbradas noches y como terminaba agotado me gustaba dormir hasta el mediodía, por eso y para no tener que verle la cara a mi chica de turno, normalmente se iban antes que yo despertara y era lo mejor, sin embargo a Kinomoto le dio por sacarme de mi cotidianidad.
—Hola Li.
—¿Qué quieres Sak? Es muy temprano —refunfuñe, la verdad eran casi las once de la mañana.
—Anímate Li, ya salió el sol.
—Al grano niño, ¿qué quieres?
—Hum…. Yo sólo quería decirte, gracias.
—No tienes de que, tendrás que pagarme —No pensaba cobrarle, mucho menos aceptar que me pagara, pero era divertido molestarlo.
—Sí Li, te prometo qué trabajare muy duro.
—Eso espero, adiós —Tan distraído estaba hablando con él, que ni siquiera me había dado cuenta que mi abuela estaba frente a mí.
—Abuela, ¿qué haces aquí?
—Eres un tonto Shaoran, ya me enteré que andas exhibiéndote con un muchachito que sacaste de quien sabe dónde, pero me reconforta saber que es puro cuento tuyo, no creas que no vi cuando la mujercita que pasó contigo la noche salió de aquí —Qué otra cosa podía hacer aparte de reír orgulloso de mi ingenio.
Mi abuela estaba furiosa conmigo y creo que me castigo llevándome a un basurero que según ella era una cafetería Cherry Blossom, vaya nombre para semejante lugar, era espantoso.
—Abuela, ¿Qué hacemos en este lugar? Te aseguro que si bebemos algo no saldremos con vida —advertí.
Me tomó por sorpresa la sonrisa macabra de mi abuela.
—Ese es tu reto Shaoran.
—¿Qué dices?
—Querido, este es tu nuevo negocio, deberás trabajar aquí.
—¿Qué? —Juro que escuché como un rayo partía un árbol en dos cuando mi abuela pronunció esas palabras, ¿yo? ¿Trabajar? ¿Y en un basurero? ¡Jamás!
—Deberás hacerlo si no ve tú a saber cómo harás para mantenerte Shaoran, porque si no lo haces olvídate de mí y de la fortuna de los Li, por siempre.
—P-pero yo, no puedo hacerlo solo —reclamé.
—Y no lo harás, el señor Hiro te ayudará. Hiro él es mi nieto Shaoran, tu nuevo ayudante —dijo presentándome a un anciano que no se le notaba el menor entusiasmo por trabajar.
Eso era horrible, una pesadilla, no me podía estar pasando a mí, ¿por qué?
(Eriol)
Patético, era la única palabra que me describía, era un imbécil. Había llorado como bebé en cada rincón después de haber corrido a Tomoyo de mi casa, la única que logró levantarme el ánimo un rato fue la jovencita Sakura, esa niña era un verdadero amor, dulce, linda, encantadora y con una belleza muy peculiar.
Pero heme allí de nuevo como el masoquista que era, tocando el timbre del departamento de Tomoyo, cuando me abrió la puerta pensé en correr pero mis pies hicieron todo lo contrario.
Pude observar varios de sus diseños, todo estaba hecho un desastre.
—Dentro de un mes será mi primera pasarela aquí en Japón —explicó.
—Ya veo, ¿Cómo le haces, eh? Yo no puedo trabajar, no puedo pensar, no puedo vivir sin ti Tomoyo, te odio por eso, yo lo único que deseo es poder hacerte daño, vengarme de todo lo que me has hecho, pero no puedo, no puedo… —Era verdad, era lo que sentía y como siempre terminaba mostrándome derrotado, débil frente a ella.
Me di la vuelta para salir de su departamento, pero fui detenido por ella.
—Espera, no te vayas, una vez más perdóname. No creí que vinieras a buscarme…. Gracias —dijo en un susurro apenas audible, pero para mí fue más que suficiente para quedarme…
(Sakura)
—Mei… Mei, hermanita por favor. ¿Puedes venir? Te necesito —Llamaba con voz entrecortada, a punto de romper en llanto.
—Saku, ¿dónde estás? ¿Qué tienes?
—Estoy afuera de la tienda del señor Eizan.
Meiling me colgó enseguida y en menos de diez minutos estaba a mi lado, me abracé muy fuerte de ella, cuidando de que no me viera el rostro.
—¿Qué te paso? —preguntó con un tono suave que rara vez utilizaba conmigo.
—El señor Hiwatari, me descubrió, me despidió Mei y ni siquiera me pagó lo del mes —Él era mi jefe, el dueño del local donde fungía como maestra de Taekwondo y eran exactamente los 2,000 dólares que me hacían falta para la renta.
Pero, no era eso lo que me había obligado a faltar a mi promesa de no volver a llorar, al escuchar mis silenciosos gemidos Mei tomó mi rostro entre sus manos.
—Saku, ¿dime cómo te hizo esto? —preguntó acariciando mi mejilla.
—Yo estaba en los vestidores y sólo tenía puesta mi ropa interior, él entro de sorpresa y obviamente descubrió que soy mujer. Se enojó muchísimo, me llamó mentirosa y me golpeó, me sacó tan rápido de allí que apenas tuve tiempo de tomar mis cosas, sentí mucho miedo Mei.
—Me lo imagino, pero eso no le da derecho de abusar así de ti, lamento mucho que nuestro padre no esté aquí para defenderte hermanita, y más lamento no poder hacerlo yo por ti. Tú siempre has cuidado de mí, Sakura, has asumido el rol de padre, hermano, eres la cabeza de nuestra familia y eso me hace sentir mal, por nuestra culpa has tenido que pasar por todo esto, ni siquiera te has dado la oportunidad de ser feliz, de enamorarte, porque has tenido que ocultar a la hermosa mujer que eres para que mi madre y yo tengamos un hogar, pero te prometo Saku que eso algún día cambiara, y yo sabré recompensarte por todo.
Las palabras de Meiling hicieron que me sintiera mucho mejor, me dio nuevas fuerzas y ánimos para seguir luchando, pero ni siquiera eso hizo que mi preocupación desapareciera.
—Vamos a casa —dijo.
Antes de entrar Mei, colocó un poco de maquillaje sobre mi rostro, ni siquiera cené con ellas esa noche, no estaba de ánimos. Sin propósito alguno, Meiling me hizo abrir los ojos a la realidad, era cierto, yo no conocía el amor de un hombre, pero me consoló saber que por lo menos ya había sido besada por uno Li…
Y que en mi corazón, estaba naciendo un nuevo sentimiento, podríamos decir que se trataba de mi primer amor, Eriol Hiraguizawa…
