Ojos crueles seguían las figuras regordetas que pasaban cerca de su apartamento, la ropa de aquellos jóvenes estaba llena del líquido de la vida de aquel hombre de ojos verdes y miradas dulces.
La sonrisa en sus labios se agrandó y se lo podía comparar con el gato de Chesire, en su mente había maquinado su venganza y estaba a punto de llevarla a cabo.
Salió rápidamente de su escondite y agarro su arma, una navaja de increíble filo.
Los jóvenes sonrieron pues iban a tener doble víctima aquel día sin embargo eso no sucedió.
El hombre de ojos sanguinarios les cobró cada golpe y cada roce que le habían propiciado al hombre oji esmeralda, cada puñalada que daba era por él, por su amor, los dejo al merced de la muerte mientras decía;
-Que sangre tan asquerosa con la que me he manchado mis manos.-dijo mientras miraba con repugnancia sus manos.- Pero esto es por él.- dijo con una sonrisa que causo en escalofríos en los hombres. Él hombre de ojos sangrientos los observó con superioridad y les dijo.- Nos vemos en el infierno.
Acto seguido abandonó a los hombres y volvió con el cuerpo de su amado.
Suspiró pesadamente y clavó la navaja en su estomago mientras pensaba en lo irónico de la situación.
Siempre se burlaba de que Romeo se haya suicidado por Julieta al pensar que estaba muerta y que esta acto seguido lo hubiera seguido, el hecho de morir por otro le había resultado hilarante en aquellos tiempos, pero ahora, el no podría soportar seguir si él.
Sus ojos se cerraron y abrazó el cuerpo.
-Adios mi ángel.- susurró con su último aliento de vida
