Capitulo 2.- El Reencuentro
Perspectiva de Jill…
-Hija despierta –alguien decía mientras me movía para despertarme, rodé pero al no recordar que estaba en el sofá caí al suelo, logrando así despertar por completo- Ah, buenos días papá –el solo me miro algo enojado, me levante del suelo y me sobe la cabeza que me dolía por el golpe-
-Valentine se te hace tarde para ir a la preparatoria, si llegas tarde vas a ver -comento algo serio-
–Dio la media vuelta y subió las escaleras para ir a su habitación, el trabajaba en el turno nocturno en una empresa de negocios; vi la hora, faltaban 15 minutos para que se hicieran las 8 de la mañana- Mierda –subí corriendo las escaleras y entre a mi habitación azotando la puerta. Me quite la ropa como pude, me dirigí al baño para tomar una ducha rapída, para quitar el olor a humo de mi cuerpo, pero lo que no quería quitar era ese beso que me había dado aquel hombre. Me percate que era algunos años mayor que yo por sus rasgos, además que joven aparte de Piers se mantiene en forma en estos días. Al salir de la ducha me seque lo mejor que pude, seleccione la ropa que me pondría, algo sencillo, una blusa azul con algo de negro, un pantalón de mezclilla un poco blanco tirándole al gris, unas botas del mismo color y los guantes negros con la palma blanca que tanto me gustaban. Acomode los libros y libretas que tocaban hoy en la mochila, tome las llaves, celular y dinero, y salí como rayo de la casa, le hice la parada a un taxi vacio que iba pasando y me subí en el- A la preparatoria Umbrella por favor –dije algo agitada-
En la aula de clases… Perspectiva de Piers…
-Tenia los auriculares puestos, miraba el celular para ver la hora, Jill se había retrasado 15 minutos, al igual que el maestro que no llegaba, entonces la vi entrar al salón algo agitada, había corrido para llegar hasta aquí. Tomo asiento enfrente de mí y solo respiraba, saque una botella de agua de mi mochila y se la di-
-Gracias Piers -dijo mientras destapaba la botella-
–Me quite los auriculares, tome mi celular y le mostré la hora- 15 minutos tarde Jill
-Tal vez HUBIERA llegado temprano si no hubiera asistido a la fiesta esa-comento enojada mientras me señalaba con la botella-
–Solo me reí y ella también no evito sacar una sonrisa de esos lindos labios. Vi al maestro entrar al salón y con los ojos le di la señal para que se sentara-
Perspectiva de Jill…
-Mis ojos no podían creer lo que estaban viendo, era él, el mismo hombre que me había sacado del infierno para llevarme por unos segundos al ó a escribir su nombre en el pizarrón-
-Buenos días alumnos soy el maestro Leon Scott Kennedy y seré su nuevo maestro de Historia -dijo con una voz seria-
–Observaba a todos algo serio, quería hacer creer que era el maestro malo. En cuanto volteo a verme hizo una expresión de sorprendido y volteo a otra parte, mierda me reconoció. Se acerco al escritorio y saco unas hojas de su maletín-
-Se que esto está muy trillado pero por favor, quiero que en estas hojas escriban una pequeña biografía de ustedes y pongan al final que quieren ser en esta vida, por favor obténganse de escribir cosas ofensivas porque si lo hacen me veré obligado en ponerles cero en el registro y romper su trabajo ¿entendido?
–Todos al unisonó contestamos que las hojas a los primeros de la fila y tomo asiento, saco un libro de su maletin y antes de empezar a leer-
-Por último, si no es mucha molestia… si tienen una foto de ustedes péguenla o engrápenla con la hoja, así será más fácil identificarlos. Empiecen a trabajar
–Tome una hoja que me pasaron y se las pase a Piers, empecé a escribir, me basto con la mitad de la hoja, ahora una imagen mía, no traía imágenes mías, entonces Piers toco mi hombro y voltee a verlo-
-Ten, te la tome cuando fuimos a ya sabes donde hace un año -dijo susurrando mientras me entregaba la foto-
–Solo tome la foto, el pegaría una quese tomo con aquella mujer la navidad pasada. Cuando termine lleve el trabajo hasta el escritorio de Leon y lo puse junto con los demás, Piers venía detrás de mí y puso su trabajo encima del mío. No tenía nada que hacer, solo esperar a que la hora terminara, por suerte unos minutos después sonó la campana, guardo sus cosas y los trabajos en el maletín, se puso de pie y se dirigió a la puerta-
-Los veo mañana junto con sus trabajos revisados, que pasen buen día
