¿Qué tal chicas ? hoy les traigo un nuevo cap de esta historia. Ojala les guste y no olviden dejar sus reviews y comentarios, para seguir leyendo esta increíble historia. Por cierto no olviden pasar a mi perfil y leer también " El batallón de la Soledad", una historia original de mi autoría que les va a encantar, sin más allá vamos con "comelibros Cullen"
Disclaimer: los personajes son de la gran Meyer y la historia es de Vicki Lewis.
Cap 2: Una propuesta
Bella descubrió que había muchas cosas que le gustaban de Edward Cullen. Estaba pensando en él cuando entregó a Jenkings el pedido de bebidas. Jenkings atendía el bar hasta que llegaba su relevo a las siete. Mientras esperaba que le surtieran el pedido, Bella hizo un recuento de las cosas que sabía de él. Primero, mantenía a su madre y ayudaba a su hermano más joven, que estaba estudiando. Además, parecía estarse educando él mismo. En el breve tiempo que hacía que lo conocía había percibido otras cualidades en él: bondad y autodisciplina.
-Isa - Jenkings empujó una bandeja con bebidas hacia ella. - No te pago para soñar despierta. –
-Cierto -dijo la chica y levantó a toda prisa la pesada bandeja con las dos manos.
Rose balanceaba bandejas llenas con una mano, pero Bella no quería arriesgarse a intentar una cosa así todavía. Los cinco hombres que ella había dejado se habían convertido en seis cuando volvió.
Edward seguía de pie junto a la mesa, apoyado ligeramente en su taco de billar, y otro hombre, que también sostenía un taco, se había apretado a la izquierda de Emmet . Parecía un gran oso , tenía cejas oscuras y espesas y una sonrisa deslumbrante, empañada por las manchas de polvo que tenía por toda la cara. Tendría que anotar bien los pedidos, junto con el de los otros hombres que se encontraban en la sala de billar. Era evidente que ese tipo había estado jugando con Edward, un juego interrumpido cuando el tal Billy había llamado a Edward a la mesa.
Bella miró la nota del pedido y trató de interpretar sus propios jeroglíficos. Pero no lograba entender lo que había puesto junto a cada bebida. Empezó a entregar la primera bebida, frunció el ceño y la retiró.
-Mira – Edward se acercó más a ella y le quitó la bandeja-. Yo las repartiré -sugirió-. Estas esponjas siempre beben lo mismo, así que me lo sé de memoria. En unos cuantos días tú lo sabrás también.-
-Gracias - Bella sonrió y añadió «sensible» a su creciente lista de buenas cualidades de Edward.
Entonces miró a su compañero. -¿Qué le puedo traer, señor? – Edward le extendió la bandeja vacía.
Emmet se exaspero, ya le había pedido y Bella no había cumplido la tarea, sin embargo antes de que se desesperará lo suficiente Edward le extendió su cerveza a tiempo que decía – Toma, yo pago.- Bella miró hacia el amenazador hombre llamado Emmet, pidiéndole la confirmación y él asintió levemente.
Bella se preguntó por qué Edward iba a pagar la bebida de ese hombre tan mal encarado. -Te traeré tu cerveza en cuanto tome los pedidos de los otros tres caballeros que están en la sala de biliar –le dijo a Edward, con la esperanza de que no se ofendiera.
Edward sonrío de manera deslumbrante y se limitó a asentir. Bella se dispuso a irse, sin embargo la mano de Edward la detuvo súbitamente por el codo -¿Bella? –
La chica reaccionó con placer al breve contacto. -¿Sí? –
-¿No se te olvida algo?-
-No creo -hizo un inventario de las bebidas y los hombres, y salió el cálculo, sin contar al amigo de Edward, Emmet.
Edward volvió a sonreír y sin soltarla le dijo -La cuenta. –
-¡Oh! - Bella no pudo disimular su turbación cuando miró la hoja de pedidos- ¿Querían... -tragó saliva y miró a su alrededor- cuentas separadas?-
-No -intervino Billy, que acudió en su rescate y conquistó la silenciosa y profunda gratitud de Bella
- Yo invito esta ronda... Puso un billete de veinte dólares en la mesa.-
Bella levantó el billete y dirigió una mirada llena de cariño a Billy. -Volveré ahora mismo con su cambio.-
-No hay prisa -dijo el hombre con satisfacción, disfrutando de su papel de salvador.
Bella se dio prisa, de cualquier modo. Los clientes estaban esperando en la sala de billar y Rose había absorbido más de lo que le correspondía de trabajo, pensó Bella. Se preguntó en cuánto tiempo más se volvería el trabajo lo bastante rutinario como para permitirle tomar notas para su trabajo de sociología. Ya tenía mucho que anotar, pero tendría que archivarlo todo en su cabeza hasta que volviera a casa esa noche.
Con el paso del tiempo, sin embargo, esperaba hacer anotaciones durante las noches, según fueran sucediendo las cosas. Una hora más tarde Bella seguía yendo y viniendo, tomando y sirviendo pedidos.
De pronto, Edward la detuvo. -¿Puedo preguntarte algo? -le dijo en voz baja. El pensamiento inmediato de ella fue que sabía, de algún modo, que era profesora de Seth en la universidad. Tragó saliva con nerviosismo. -Claro.-
-Me gustaría saber si tienes novio, prometido o algo así.- El alivio fue seguido rápidamente por la ansiedad. No se hallaba preparada para ese tipo de preguntas, pero ahí estaba, pendiente de respuesta, entre ellos.
-No, no tengo nada -dijo, sin poder pensar en una respuesta mejor, mientras lo miraba a los ojos.
-Entonces, ¿podríamos salir a tomar café alguna vez después de que acabes de trabajar?- mencionó Edward mientras le dirigía una mirada llena de nerviosismo
-Bueno, yo... –
-No esta noche -explicó él a toda prisa, como si presintiera un posible rechazo-. Pero... alguna vez.
«Es un obrero», pensó ella, y recordó las advertencias de su padre. Pero su padre había admitido, también, que ella ya tenía edad suficiente para tomar sus propias decisiones. -No salgo hasta las doce, entre semana, y a la una los sábados.-
-Lo sé. Eso no es problema.- Edward contesto inmediatamente a lo que Bella le causo una sonrisa
-No estoy segura de que Jenkings tenga alguna regla sobre si podemos o no salir con los clientes.-
-No tiene ninguna. Además, es sólo para tomar café. Nada serio.- Bella lo miró y comprendió que seria algo muy serió. Era una decisión importante.
-Tal vez -dijo despacio-, tal vez una noche podamos tomar café.-
-¡Magnífico! -la sonrisa de él apareció, breve y brillante en su rostro bronceado -Ahora, será mejor que vuelvas al trabajo, si no quieres que el gordo Jenks te despida.
-Sí -Bella se estremeció, llena de culpa-. Sí, es mejor que vuelva. No puedo correr el riesgo de que me despidan.-
-Lo entiendo -Edward le tocó el brazo-. Hablaremos después.- Se dio la vuelta y salió del bar.
Bella volvió rápidamente al trabajo. La presión de realizar tareas nuevas para ella impidió que sus pensamientos se desviaran con mucha frecuencia hacia Edward. En ciertos momentos, sin embargo, recordó la excitación que había aparecido en sus ojos cuando ella había contestado «tal vez» a su proposición. Entonces sentía que se le erizaba la piel, de la misma forma que le sucedía cuando compraba una entrada para la montaña rusa en la feria.
Tal vez, pensó Bella, acababa de comprar una entrada para el recorrido más atrevido que había hecho en su vida.
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Edward salió del bar y se dirigió a su casa para darse una ducha y preparar una cena rápida a base de salchichas y huevos. Debía ir a casa de su madre esa noche y no quería llegar mucho después de las ocho y media. Aunque Seth se acostaba tarde, su madre generalmente se iba a la cama a las nueve y se alteraría si Edward no llegaba a tiempo para que ella lo saludara.
Tenía idea de por qué Seth le había pedido que fuera a verlos esa noche. Todos los veranos era la misma vieja historia; pero Edward tampoco pensaba ceder esa vez. En un año más Seth obtendría su título y podría buscar un empleo decente.
Edward no quería que nada interrumpiera esos planes. Se echó a reír y movió la cabeza. «Sí señor», se dijo a sí mismo. «Seth no va a alterar los planes, pero tú podrías hacerlo si te dejas arrastrar por Isabela, Bella Swan, camarera fuera de serie.» No debió haberle pedido una cita para tomar café.
Ella estaba demasiado cerca de esa imagen ideal que él tenía y no podía permitirse el lujo de interesarse por una mujer en varios meses. Desde luego, razonó. Bella Swan se iría al terminar el verano. Se convertiría en una chica universitaria otra vez y él fácilmente podría perderle el rastro.
Por el momento se encontraba en el ambiente de él, donde las ventajas estaban un poco de su parte. Si la hubiera conocido un año más tarde... pero no había sido así. También pensó que si él no hubiera actuado, lo habría hecho alguno de los otros. Desde luego, ellos le habían dado a él prioridad, porque les había impresionado la educación de ella, pero esa impresión se habría esfumado con el tiempo.
Alguien podía haberla invitado a salir, tal vez Mike, hasta era posible que lo hiciera Emmet. La idea de que ella se hubiera involucrado con uno de sus amigos no le atraía en modo alguno. Era preciosa, incluso con el ridículo vestuario que Jenkings le obligaba a ponerse.
Recordó cómo se habían mirado en la calle ese día que llevaba un elegante vestido rojo de verano, con el cabello cayéndole por la espalda. Era gracioso, pero no le pareció entonces que fuera el tipo de mujer que solicitaría trabajo en Suds y Subs; pero eso era, sin duda, lo que había estado haciendo ese día.
Esperaba que llevara el pelo suelto cuando saliera con él. Edward la imaginaba de ese modo, sentada muy sonriente, junto a él, en el interior de su viejo Pontiac. Se alegraba de haberle cambiado la tapicería. Había tenido que elegir entre pintarlo o cambiar la tapicería de los asientos, y ahora se alegraba de su decisión.
Eso sería una buena prueba de su carácter, el ver si estaba de acuerdo con él en que el interior de algo... o de alguien, pensándolo bien... era más importante que el exterior. Pensó que ya conocía la respuesta, y ésa era una de las razones por las que la había invitado a salir el mismo día que la conoció.
No parecía muy cómoda con esos tacones tan altos. Jenkings debió relamerse cuando la vio entrar en su negocio, pensó Edward frunciendo el ceño. Aunque ella no sabía nada de servir mesas, el astuto gerente había comprendido el valor de los considerables atributos físicos de Bella. Edward no era exactamente inmune a ellos, pero él había conocido a muchas mujeres muy sexys, que no tenían ninguna sustancia bajo su espléndido aspecto.
Esa vez, sin embargo, él había reconocido en Bella una combinación de sensualidad, vulnerabilidad e inteligencia, que lo atraía sobremanera. Después de aparcar a la entrada de la casita de su madre, Edward usó su llave para entrar por la puerta de la cocina.
-¿Hay alguien en casa? -gritó pues no quería asustar a su madre apareciendo de pronto. Desde la muerte de su padre ella estaba nerviosa y temerosa de los intrusos, sobre todo desde que Edward se fue a su propio apartamento. Ella consideraba a Seth todavía como el pequeño de la familia, a pesar de que tenía veinte años, y pensaba que era incapaz de protegerla, para profunda incomodidad de Seth.
Atribuía a Edward sólo un poco más de madurez, sin tomar en cuenta que había cumplido veintisiete años recientemente y que llevaba nueve años trabajando. -Pasa -gritó su madre, con la nota de alegría en la voz que reservaba siempre para la llegada de sus hijos.
Edward entró en la sala y caminó con rapidez hacia el sillón reclinable donde estaba sentada su madre. -No te levantes -le dijo con urgencia al ver que ella alcanzaba la palanca para enderezar el sillón-.
-Puedo besarte desde aquí. ¿Fuiste hoy al salón de belleza?-
-Seth me llevó -contestó ella, abrazándolo cuando se inclinó a besarle la mejilla-. Me teñí esas horribles raíces grises.-
-Estás muy bien.- Los años habían hecho mella en su madre, pero con su cabello otra vez con su tono castaño casi caramelo, y sus ojos azules brillando de placer ante la visita de él, le pareció que estaba muy guapa.
-Si tienes hambre -dijo-, hay bizcochos encima del frigorífico, o una cerveza dentro, si lo prefieres.
-No, gracias, mamá -se volvió hacia Seth, que se había levantado del sofá para apagar la televisión-. No lo hagas por mí, hermano.-
-Hay sólo repeticiones -contestó Seth, saludándolo con una sonrisa.
-Si tú lo dices. ¿Cómo te va, muchacho? -le dio un puñetazo juguetón en el hombro. Seth se echó a reír y le correspondió de la misma forma.
-Pregúntamelo cuando mamá no esté delante. ¿Y a ti qué tal te va?-
- Te lo diré después –dijo Edward guiñándole un ojo.
-Oh, niños -se quejó su madre-. Sois un par de habladores y nada más. Me gustaría que cada uno de vosotros encontrara una buena chica. Ya he cumplido cincuenta años y no tengo ningún nieto a la vista.-
-Danos tiempo, mamá -contestó Seth-. Edward y yo tenemos que disfrutar un poco de nuestra juventud antes.-
-A mí no me engañas -contestó ella-. Si tú no estás estudiando, estás preparando hamburguesas, y Edward no es mejor que tú. Cuando no está trabajando, o ayudándonos con las cosas que hay que hacer aquí, se va a jugar al billar a ese bar al que va siempre. ¿Cuándo fue la última vez que alguno de vosotros tuvo una cita formal?-
-En realidad, es muy posible que yo tenga una pronto -anunció Edward, casi antes de darse cuenta de lo que estaba diciendo. Era gracioso, pero quería que su madre supiera lo de Bella. Seth sonrió. -¿Sí? -¿Quién es la afortunada? –
-Es la nueva camarera de Suds y Subs. Está trabajando allí temporalmente, durante las vacaciones de la universidad donde estudia. Es muy... agradable.-
-Oh, oh, una universitaria, ¿eh? -bromeó Seth-.
-Debiste haberme dicho que era eso lo que querías y te hubiera preparado un contingente completo de... –
-Yo hago mi propia selección, gracias.-
-A mí me parece que eso no funcionó muy bien la última vez -le recordó Seth-. ¿O te has olvidado de Victoria?-
La señora Cullen movió la cabeza. -Recuerdo a esa pobre chica. Ed sentía compasión por ella, eso era todo. –
-Edward no parecía haberse dado cuenta de que le faltaba un tornillo -insistió Seth-. Si yo no hubiera intervenido y te hubiera dado unos cuantos libros sobre sicología, no sé qué hubiera pasado.-
-Sí -Edward sonrió con timidez-. Fue un verdadero lío, ¿verdad?-
-Yo entiendo por qué Edward se dejó engañar -dijo la señora Cullen, defendiendo el juicio de su hijo mayor-. Era una chica lista, guapa y...-
-Loca como una cabra -concluyó Seth-. De cualquier modo, espero que tu camarera viva en el mundo real y no haya oído voces últimamente.
Edward se encogió de hombros. -¿Cómo puedo saberlo? Lo averiguaré cuando salgamos juntos. Pero, de todas formas, no creo que haya muchas chicas como "Vicki" sueltas por el mundo.-
-¿Todavía sigue en el Hospital de Palo Verde? -preguntó Seth.
-Estaba allí en Navidad. – Edward empezó a decir mientras Seth fruncía el ceño-,
-no estarás pensando que cuando le den de alta, tú... –
-No. – casi grito Edward
-Menos mal -Seth indicó el sofá-. Siéntate y descansa. ¿Estás seguro de que no quieres una cerveza, o algo?-
-No -contestó Edward, instalándose entre los viejos pero cómodos cojines-.
- Y no trates de ablandarme, hermanito.-
-¿Yo? –Seth se dejó caer en el extremo opuesto del sofá-.
- ¿Por qué iba a hacerlo?-
-Tú eres quien tiene que decírmelo.-
-Oh, vamos, Edward. Es mi último verano, antes de que me licencie en junio. Podría ganar trabajando contigo el doble de lo que gano en tres meses haciendo hamburguesas.-
-La respuesta es no.- Su madre inclinó su sillón hacia delante y miró enfadada a Seth
. -¿Por eso invitaste a Edward a venir esta noche... para fastidiarlo con eso de que quieres trabajar en la construcción? Tú sabes que yo no apruebo la idea.-
-Pero, mamá -protestó Seth-, ¿por qué no puedo hacerlo siquiera por un verano? Estoy harto de que Edward lleve todo el peso de esta casa. Si él me recomienda, estoy seguro de que puedo entrar. Entonces, el próximo año las cosas no serían tan difíciles para él, porque yo podría pagarme los estudios. Además -añadió, deteniéndose para flexionar el brazo derecho-, podría hacer un poco de musculatura.-
-La respuesta sigue siendo no -dijo Edward en voz baja, pero firme-. Fin de la discusión. –
- Eso espero -añadió la señora Cullen-. Como si no fuera bastante el que Edward vaya a hacer eso todos los días. Después de lo que le sucedió a tu padre, me angustia pensar que uno de mis hijos suba a esos hierros. Si lo hicierais los dos me llevaríais a la tumba. Además de que me siento muy inútil, con esta tonta espalda mía.-
-Óyeme – Edward le dirigió una mirada severa-. No quiero volverte a oír decir nada de eso. Mereces un descanso, después de todos esos años de duro trabajo.-
-Y yo quiero contribuir a proporcionárselo -intervino Seth
-Lo harás el año que viene -le prometió Edward -, todo llegará
-Seth se agazapó, con la mirada fija en la alfombra. -¡Caramba!
-Siento mucho desilusionarte -Edward se puso de pie frente al sofá-. Bueno, si me perdonáis, tengo que ir a hacer la compra a mi supermercado que no cierra por las noches y después me voy a acostar.-
-Sí -dijo su madre y le palmeó la mejilla cuando se inclinó a darle el beso de despedida-. Debes descansar. Y ten cuidado, ¿me oyes?-
-Siempre lo tengo, mamá.-
-Oye, te acompaño al coche -dijo Seth, poniéndose de pie.
-Está bien – Edward temió que eso significara que Seth no se había dado por vencido y descubrió que tenía razón. En cuanto salieron de la casa, Seth empezó de nuevo, esa vez diciendo que no tenían por qué decirle a su madre lo que estaba haciendo.
Edward se apoyó en el capó de su Pontiac. -Eso no me gustaría, Seth. Sobre todo este verano y en este trabajo particular para Charlie.
-¿Por qué no? –
-Es un mal trabajo.-
-¿Quieres decir que es peligroso?-
-Podría serlo -contestó Edward de forma evasiva. No quería preocupar demasiado a su hermano, pero esperaba que eso pusiera fin a la discusión-.
- Cuento con nueve años de experiencia para ayudarme a salvar los obstáculos, pero un novato como tú...-
-Pensé que el viejo Charlie era un buen patrón.- replicó el chico
-Solía serlo, pero ha dejado casi todo en manos de su hijo, que está descuidando muchos detalles. El material de sujeción ya es viejo y no quiere reponerlo. Nos promete poner rieles de seguridad a medida que vayamos subiendo, pero, de algún modo, siempre llegan tarde.-
-Edward, ¿no estás corriendo demasiado peligro? -el temor se reflejó en la pregunta de Seth.
-Rotundamente no – Edward puso una mano en el hombro de su hermano-. Tengo mucho cuidado siempre. Tú lo sabes.-
-Lo sé, pero... también lo tenía papá. -Sí, bueno, él estaba ya un poco viejo para este trabajo, Seth. Sus reflejos no eran... diablos, ¿ con exactitud qué fue lo que pasó? Pero su accidente fue una gran advertencia para mí, y ahí arriba actúo como una cobarde viejecita.-
Seth se echó a reír. -Ya me lo imagino.-
-De veras -insistió Edward.
-Está bien, pero, caramba, me gustaría trabajar contigo este verano.-
-No. Estaría tan ocupado cuidándote todo el tiempo, que realmente podría volverme descuidado conmigo mismo.- dijo Edward mirando a su hermano directamente a los ojos
-No quiero que eso suceda -dijo Seth con un suspiro-. Bueno, supongo que será mejor que te deje ir a casa, para que disfrutes de tu sueño embellecedor. –
-Sí, y, Seth no menciones a mamá lo que te he dicho, ¿entiendes?-
-No lo haré, pero... ¿no debería alguien denunciar a ese tipo, o hacer algo?-
-Tal vez, pero las infracciones son todavía relativas y no quiero perder mi trabajo – Edward palmeó a Seth en el hombro y abrió la puerta del coche-. No te preocupes por mí. Unos cuantos meses más y el trabajó habrá terminado, de todas formas. Éste es el año crucial de nuestra familia. Una vez que lo pasemos, la buena suerte estará con los Cullen de ahí en adelante.
-Claro que sí -dijo Seth, mientras Edward se instalaba detrás del volante-. Y por cierto, te deseo buena suerte con esa chica en la que estás interesado ahora.
Edward pensó en la dulce Bella y como en tan solo una noche logró impresionarlo en lo más hondo y sonrió. -Gracias.
¿Qué tal ? ¿Creen que esto salga bien? Cada vez más sabemos un poco de ambos, espero sus reviews y muchas gracias a las chicas que han marcado esta historia con sus favoritos y folllows, ya verán que esta historia es increíble.
Nos leemos pronto , un beso enorme.
Polibells13: Deseo concedido muchas gracias por leer / LicetSalvatore muchas gracias, jajaja yo solo mido 1.59 así que para mi todo el mundo es muy alto. XD LOL, espero seguir leyendo tus reviews sobre esta historia , a mi también me encanto la primera vez que la leí / Diana Diaz a mi también me encanta este Edward "Comelibros Cullen" , al igual que yo te irás enamorando, ya lo verás ! / Guest, no olvides dejar tu nombre para la proxima! ya llego el nuevo cap ojala te haya gustado
