Y ahí estaba él, sentado en la orilla de la Torre Eifel mirando a la nada. Cat Noir, el chico que sin saberlo había interrumpido el beso entre ella y Adrien.

Ladybug se acercó de espaldas a él, silenciosa. ¿Debería decirle algo? ¿Con que excusa respondería si él le preguntaba cómo dió con él? No podía decirle que había usado su yoyo para localizarlo luego de que no diera con él en todo el día.

-Parece que encontré un gatito perdido.- dijo de entrada. Cat se volteó y su rostro se iluminó al verla.

-Buenas noches, mi Lady.- saludó con su habitual afecto. Ella sonrió y tomó el lugar a su lado.

No hubieron palabras entre ellos durante unos minutos. Ella no hallaba que decir y él no hallaba cómo decirlo. Sí, él también deseaba encontrarla para hablar con ella.

-Mi Lady, tengo que confesar.- comenzó él.

-¿Confesar qué?- preguntó le chica.

-Te he sido infiel.- respondió él con algo de burlesco dramatismo en sus palabras.

-¿Infiel?- Ladybug estaba confundida.

-Hace algunos días, pues, besé a una chica de mi clase. No esperaba mucho de eso, pero creo que en verdad me gustó, y ahora creo que me gusta ella también.- confesó con una mano tras su cabeza, nervioso.

Y sus actos habían sido evidentes. Lo últimos días, luego del baile de disfraces del instituto, había sido Adrien quien se hallaba nervioso al encontrarse al rededor de Marinette. Y como si las reacciones de ella al verlo ni fueran ya lo suficientemente cómicas, ahora ambos formaban todo un espectáculo de balbuceos y susurros al encontrarse.

-Cat, ¿te molesta si te beso?- preguntó ella de repente.

-¡¿Qué?!- exclamó el muchacho echándose hacia atrás sorprendido.

-Que si te molesta si te beso, ya sabes, en los labios.- repitió ella encongiéndose de hombros restándole importancia al comentario, cuando por dentro su corazón latía a mil por hora. Perplejo, el chico asintió con su cabeza. Ambos mantenían a vista fija en los ojos del otro.

-S-Seguro...- respondió. Ladybug tomó sus mejillas y se acercó a él. Bajó su vista hacia sus labios y los unió con los suyos.

Su sorpresa vino cuando el resultado fue una emoción no muy distinta a la que había tenido con Adrien. Cientas de mariposas en su estómago revoloteaban sin dar indicios de detenerse pronto. Jamás pensó que sentiría algo así al besar a su compañero de lucha contra el mal.

Cat Noir tardó un poco más en cerrar sus ojos. Lentamente colocó sus manos en su cintura e inclinó su cabeza a un lado. Lo había tomado por sorpresa aquel pedido, sí, pero no se arrepentía ni un poco de haberlo aceptado. Sin embargo no podía dejar de pensar en Marinette. Aunque aún no lo aceptaba del todo, ese momento con ella había sido algo memorable.

Se sintió algo mal por esto y se separó lentamente de ella.

-¿Qué sucede?- preguntó ella en un susurro mientras tranquilizaba su respiración.

-Esto... no está bien.- respondió él cabizbajo.

-¿Fue tan malo?

-En lo absoluto.- aseguró Cat.- Fue increíble.- Ladybug estaba confundida. Él tomó una bocanada de aire y la miró a los ojos.- ¿Será estos siempre así?- preguntó.

-¿De qué hablas?

-Yo estando loco por tí aún sin saber quien eres en realidad y tú sin corresponderme.

La chica se lo pensó un poco. Podía ver algo de dolor en su mirada. Ella ahora lidiaba con una decisión: Adrien o Cat Noir. No vendría mal conocer mejor a este último. Se preguntaba a menudo como sería el futuro.

-Si te preocupa tanto, creo que es tiempo de proponerte algo.- dijo ella con una sonrisa tímida.

-¿De qué se trata?

-Conocernos... como civiles.- respondió Ladybug.- Si ambos nos gustamos aún supongo que podemos intentar, ya sabes...

-¿Hablas en serio? Espera, ¿gustarnos aún?- exclamó él.- ¿Quieres decir que te gusto ahora, mi Lady?- agregó con una ceja alzada inclinándose hacia ella. Ladybug sonrió y tomó su barbilla para alejar su rostro.

-Mañana en el parque, cerca de la fuente.- dijo antes de ponerse de pie.- Hasta entonces, gatito.- se despidió antes de irse. Su compañero se quedó un rato más allí con ojos soñadores. Aquella noche se le hizo eterna a Adrien. No podía esperar al día siguiente para finalmente conocer la identidad secreta de su amada.

Una gran sonrisa permaneció con él desde el momento en el que se levantó de su cama. Se tardó bastante tiempo más de lo normal en arreglar su cabello mientras Plagg le reprochaba que exageraba las cosas. No pidió la asistencia de su chofer la ir al lugar. Prefería caminar y disfrutar de cada segundo previo.

-¿Cómo crees que sea ella?- le preguntó a su kwami al entrar al parque. Miraba ansioso al rededor, intentando adivinar quien sería su querida Ladybug.

-¿Y cómo voy yo a saberlo?- le reclamó su pequeño acompañante.- Lo único que sé y lo único que me importa es que no es Chloe.

-Cierto.- asintió el chico con un escalofrío. No le desagradaba la muchacha, pero no se imaginaba tener que pasar más tiempo con ella de lo que lo hacían en la escuela.

Al llegar a la fuente apenas podía contener su emoción. Con una rosa entre sus manos, jugueteaba con el tallo de esta, rodándola entre sus dedos.

No muy lejos de allí, Marinette intentaba mantener sus nervios bajo control. No sentía que hubiera sido ella misma la noche anterior y se preguntaba sin cesar si haberle propuesto conocerse había sido una buena idea.

-Respira.- le dijo Tikki desde su cartera.- Parece que estás por desmayarte.

-Lo sé, es tan solo que no puedo creer que esté pasando.- respondió la muchacha.- Una vez que sepa quien soy, nuestras interacciones ya no se limitarán solo a nuestro tiempo como héroes. ¿Qué voy a hacer con un gato persiguiendome a todos lados?- expresó asustada.- ¿Y quién será él? ¿Cómo se verá bajo la máscara? ¿Me gustará aún? ¿Se verá como...?

-¡Adrien!- exclamó Tikki.

-¿Cómo Adrien? Mmm, no lo creo.- dijo Marinette con expresión pensativa.

-No, ¡es Adrien!- repitió Tikki señalando al chico sentado en la orilla de la fuente. Marinette se detuvo en seco. No podía dejar que la viera. ¿Qué haría si los dos chicos que le gustaba se conocieran? ¡Todo saldría mal!

-Oh no...- murmuró retrocediendo lentamente.- Tengo que salir de aquí.

-¿Pero que pasará con Cat Noir? No puedes dejarlo plantado.- aseguró la kwami.

-Me disculparé con él luego. Esto podría salir realmente mal.- respondió ella. Tomando una pequeña hoja de papel de su libreta, anotó algo rápido y la dejó del lado opuesto del que se encontraba Adrien, cuidando de que este no se percatara de su presencia.

-¿Por qué no llega aún?- se preguntó el chico.

-Tal vez vio tu feo rostro y huyó.- se burló Plagg antes de soltar a reir. Adrien rodó sus ojos y comenzó a caminar un poco para relajarse.

Dio una vuelta a la fuente y al llegar al otro lado encontró el papel doblado. Lo tomó en sus manos y lo leyó con rapidez. Era una disculpa de Ladybug, asegurando que tuvo que retirarse por una "emergencia". Le pedía que se vieran como superhéroes aquella noche.

Decepcionado, Adrien guardó la nota en su bolsillo y comenzó cabizbajo su camino de regreso a casa.

Esto es todo por ahora.