Tanto MLP como Naruto pertenecen a sus respectivos autores. Este es un fic sin ánimo de lucro para leer y disfrutar. De fans para fans.


Crossover Lazos Perdidos – Vahn187

Capítulo 02 - Gentle Colors

Lo que normalmente debería haber sido una tranquila mañana como cualquier otra en un pequeño pueblo minero situado en el noroeste de Equestria, era aquel día un cúmulo de expectación entre los habitantes, quienes, reunidos en pequeños grupos, comentaban de forma excesiva la extraña noticia que copaba la portada y las principales páginas del periódico que cada uno había recibido.

—No puedo creerlo... —musitó de manera sorpresiva una pegaso de pelaje dorado, crines de color rojo fuego y una Cutie Mark de dos anillos entrecruzados en forma de corazón. Miró con sus ojos de pupila blanquecina hacia el resto del grupo—. Algo así tan cerca del Palacio...

—Coincido contigo —respondió una musculada poni de tierra de piel marrón oscuro y pelo morado recogido en tres coletas, dos de las cuales caían lateralmente por delante de sus orejas—. Alguien podría haber resultado herido si hubiese sido un "animal" peligroso. Y digo "podría" porque parece que está descansando sobre la raíz de ese árbol.

—No sé vosotras —intervino una tercera poni, también de tierra, con crines negras y pelaje blanco—, pero se me hace ligeramente conocido este ser...

—¡Claro, de tus pesadillas más perversas...! —sugirió una potra de edad ligeramente menor que la del resto. Esta era una unicornio de color grisáceo cuyo pelo era a dos tonos entre morado y rosa.

—¡No es cierto! —respondió la yegua anterior—. Creo que lo vi en algún libro de Historia de la Biblioteca Real, cuando fuimos todas a visitar Canterlot.

—Es decir, que lo has visto en un libro antiguo y mohoso que seguramente no sea sino cuentos de viejas, Undying Knowledge —declaró la unicornio mientras reculaba sabiendo lo que iba a ocurrir a continuación.

—Si piensas que te voy a perseguir para hacerte callar esa ofensa, Flashing Hooves, deberías saber que eso es parte del pasado —expresó la blanquecina poni de tierra con tono calmado—, aparte de que son juegos de potrillas, y al menos yo hace tiempo que he madurado.

La joven unicornio paró al instante, sin creer aún lo que acababa de oír: "¿su mejor amiga, su fiel e incondicional compañera de juegos, había renegado de lo que había sido hasta ese momento?" Agachando la cabeza, volvió al grupo, apesadumbrada, para verse sorprendida con un fuerte e inmovilizador abrazo.

—Ya te tengo... —dijo Knowledge, apretando aún más su agarre—. Repite eso de "libro antiguo y mohoso que seguramente no sea sino cuentos de viejas" si te atreves.

—Estas dos no cambiarán nunca… —Shiny se llevó lentamente el casco a la frente, en señal de desaprobación.

—Sinceramente, espero que nunca lo hagan —alegó Shadow—, porque de esta manera sabemos a qué atenernos.

—Por cierto, Feather —la dorada yegua se dirigió hacia una amarillenta pegaso que se acercaba al grupo. Esta tenía crines azuladas cortas, las cuales estaban ocultas bajo el casco de los carteros de Equestria, y su Cutie Mark tampoco era visible, pues por encima de ellas la poni tenía un zurrón doble—, muchas gracias por habernos pasado estos periódicos.

—No hay de qué —sonrió la aludida, haciendo con ese gesto más patente su excesivo parecido a cierta pegaso amiga de los animales de Ponyville llamada Fluttershy—, pero en realidad son órdenes de la central el haber regalado todos los diarios.

—¡Ya sé! —interrumpió de repente Knowledge, parándose en seco—. ¡Déjame ver la foto otra vez, solo será un momento!

Shadow le pasó el taco de papeles, a lo que la blanca poni de tierra pasó rápidamente las páginas hasta que se situó en la que estaba la fotografía, que escrutó durante unos segundos con los ojos entrecerrados.

Flashing Hooves se giró y miró a la historiadora con ojos como platos, al igual que hicieron el resto de yeguas que conformaban el grupo.

—Ahí te has pasado... —comentó—. Esas criaturas no existen —se acercó al grupo y observó la imagen—. ¿Ves? —señaló el periódico—. Está trucada. Si te fijas ahí, en el borde izquierdo, verás que el árbol del fondo no concuerda exactamente con la criatura. ¡Por favor! Si además ese "humano" solo tiene una cabeza, cuando todo el mundo sabe que estos tenían dos, o incluso tres. Esta foto está trucada, no hay más que decir...

—Pues preguntemos a alguien que, por momento histórico, debería saber quién o qué es este ser —interrumpió Knowledge, hecho que logró que la pequeña unicornio no siguiese hablando—. Me refiero, claro está, a la que falta del grupo, porque si esta criatura supuestamente pululaba por estos lugares hace mil años, es posible que ella los conociese cara a cara...

—¡Cof, cof, calla, coff, coff! —espetó Shadow, mirando soslayadamente a su alrededor. Una vez hecho eso se acercó a la historiadora y murmuró—. Recuerda que lo que ella fue antaño solo lo sabemos el Consejo del pueblo y nosotras, por seguridad. Debemos tratar este tema con sumo cuidado...

—¡Eso, eso! —exclamó de repente Flashing, mirando a todas con una expresión de felicidad—. ¡Gentle Colors fue una estudiosa de la Universidad de Canterlot! ¡Seguro que sabe de estas cosas mucho más que nosotras!

—Menos mal que dije que había que ser cuidadosas con este tema, que si no... —contestó en bajo una decepcionada herrero.

Todas tomaron rumbo, con la pequeña unicornio a la cabeza, hacia el hogar de Gentle Colors. Shiny Eyes no pudo evitar bajar la mirada, apesadumbrada: desde que esa unicornio de dos colores les confesó en Canterlot, durante el ataque de los chángelings, quién era en realidad, la amistad que les unía a ambas había cambiado completamente. No es que Gentle hubiese mentido, pues la falsa historia que todo el mundo en Northwest Mines Town sabía no era más que un relato que habían elaborado desde el Palacio Real, posiblemente bajo la influencia de la mismísima Celestia, pero lo que todo el grupo -quitando a Flashing Hooves que lo sabía con anterioridad- había escuchado ese fatídico día había destruido todo su mundo:

Gentle Colors, la misma Gentle Colors orgullosa y defensora de la paz en el pueblo, y allá donde se les necesitaba a todas como grupo; en realidad había sido, hacía la friolera cantidad de mil doscientos años, una hechicera de magia oscura, cuyo objetivo prioritario era precisamente destruir esa paz que ahora intentaba (o al menos eso juraba) proteger.

Sin embargo, Shiny Eyes volvió a elevar la testa, y observó a Flashing Hooves. La pequeña y grisácea potra se veía a todas luces radiante, lo que hizo que la dorada pegaso esgrimiese una pequeña sonrisa. La joven unicornio no solo había oído lo que Gentle Colors había comentado en Canterlot, sino que había visionado por sí misma las atrocidades que la unicornio de dos colores había perpetrado a lo largo de su vida, "gracias" a ser poseída por un Elemental de Tierra y ser obligada a introducirse en los recuerdos de la yegua del cuerno roto. Pero aunque la pesadumbrez y la desesperanza en un principio había atormentado a la prestidigitadora, ambas sensaciones negativas habían desaparecido como por arte de magia (nunca mejor dicho), hasta el punto que apenas unos días después de dicho episodio, volvió a ser tan pizpireta y alegre como siempre; y era algo que todas las demás agradecían, haciendo que se apoyasen en Flashing Hooves (y ella en sus amigas) para superar todas juntas el enorme mal trago que supuso la verdad completa y así volver a confiar en Gentle Colors.

—¿Ves? —indicó Feather, señalando la parte frontal de la casa a la que se dirigían—. Antes de venir le he dejado un periódico frente a la puerta, y ya no está. Seguramente haya terminado de su meditación y esté desayunando tranquilamente mientras le echa un vistazo.

Apenas terminó la cartero de hablar, una serie de gritos, surgido del interior de la casa, alertó a todos los habitantes que estaban en las inmediaciones, incluyendo al grupo de féminas que para allí se dirigían.

—¡Estúpida, estúpida y rematadamente estúpida! ¡Celestia, eres la soberana más soberanamente estúpida que existe en todo el universo!

La enojada voz, que sin duda era la de la unicornio de dos colores, hizo que las cinco yeguas acelerasen el paso, sintiéndose observadas por el cada vez más numeroso grupo de ponis, los cuales empezaban a inquietarse por el gratuito insulto que la yegua del cuerno roto había proferido contra la Princesa de Equestria.

Apenas llegaron a la puerta, descubrieron que esta estaba abierta, por lo que pasaron rápidamente al interior y cerraron tras de sí. En la cocina, y con cara de pocos amigos, Gentle Colors seguía maldiciendo la foto que había en el periódico, con una mirada enloquecida, destrozando mientras tanto lo que quedaba de desayuno sobre la mesa.

—Tranquila, tranquila... —Shadow fue la primera en acercarse a ella—. Estás montando un espectáculo ahí fuera. No deberías hablar así de nuestra...

—¿¡De nuestra qué!? —interrumpió la unicornio bicolor—. ¿¡De aquella que ha traído la desgracia a nuestro mundo!? ¿¡De aquella que nos ha condenado!? ¿¡De aquella que ha hecho todo lo posible para que suframos lo imposible!?

—No sé si nos referimos a la misma alicornio... —siguió comentando de forma pausada la herrero—. Yo me refiero a Celestia.

—Yo también... —Gentle se llevó un casco a la cara, mientras estudiaba cómo hacer entender a las demás qué era lo que de verdad estaba ocurriendo.

—¿Y por qué razón la Princesa Celestia va a traer el fin del mundo? —esta vez el tono con el que Shadow Hammer ejecutó la pregunta estaba envuelto en veneno ponzoñoso.

El casco de la unicornio de dos colores ejerció aún más presión, hasta el punto de amenazar el bienestar de su rostro, mientras un quejido no de dolor, sino de molestia, surgió de su boca.

—Explicároslo será largo y tedioso —contestó finalmente, y sus palabras comenzaron a aterrar a Flashing Hooves, quien se veía a sí misma recibiendo una aburridísima clase en un aula extremadamente agobiante mientras fuera de ella todo el mundo cantaba y bailaba bajo la relajante y maravillosa luz del sol—, así que será mejor que os lo muestre… —la pequeña unicornio exhaló un suspiro de alivio.

La yegua del cuerno roto indicó mediante un gesto que todas fueran al salón, y ella se dirigió a la pequeña sala que hacía las veces de biblioteca privada. Apenas tomaron asiento las cinco, la unicornio de dos colores volvió con un libro en su boca, libro que dejó sobre la mesa. Shiny Eyes observó la portada del mismo y, pasando lentamente de un estado de intranquilidad a una de furia, no pudo evitar terminar estallando de rabia:

—¡Así que fuiste tú la que lo compró! —gritó—. ¡Encima es que no lo necesitas para nada! ¡Gracias a tu egoísmo descontrolado, Loving Mom no pudo dárselo a su hijo Pampered Foal! ¿¡Tienes idea acaso de lo que significa vivir al lado de un crío que está las veinticuatro horas del día llorando sin parar!? ¡Por Celestia, estuve a punto de volverme loca!

Las demás se fijaron entonces en el ejemplar que estaba sobre la mesa, resultando ser un cuento infantil llamado "Las aventuras del Gato Tranquilo". Más concretamente, el gran "3" que aparecía en la esquina superior derecha de la portada les indicaba que era el tercer volumen de la colección; ¿o más bien significaba que era apto para pequeños de tres años?

—Calma, Shiny, calma... —habló Shadow, poniendo su casco sobre el hombro de la orfebre—. Algo me dice que la respuesta a las preguntas que hemos hecho aquí será revelada muy pronto...

—A pesar de tu falta de estudios, siempre me has parecido la más inteligente del grupo —expresó Gentle—, sin contar conmigo, claro está. Deberías aprovechar tu cerebro para algo más que tratear con metales.

—¡Oye! —exclamaron al unísono tanto la aludida como Knowledge, quien se había sentido menospreciada ante ese comentario.

La yegua del cuerno roto, al ver la expresión de las dos, y del que aún tenía Shiny Eyes en su rostro, miró hacia Feather y hacia Flashing, quienes reflejaban sendos semblantes de perplejidad. Cerró los ojos y, exhalando de forma lenta pero continuada, volvió a abrirlos y se disculpó:

—Lo... Lo siento... Siento haber sido tan brusca, pero si supieseis lo que yo sé, estaríais tan alteradas como lo estoy yo.

Se acercó al libro y posó sus cascos sobre él, para mirar nuevamente al grupo, en especial a la orfebre, en quien plantó sus ojos.

—Si adquirí este libro, Shiny —expresó—, es porque en él hay un secreto. Un secreto oscuro y cruel. Un secreto que no debe ser guardado bajo mentes inexpertas. Un secreto... que os revelaré ahora mismo.

Apenas terminó de hablar, un aura negruzca inundó sus ojos, aura que se desarrolló por la parte externa de sus globos oculares, hasta situarse en los laterales de su cabeza y manteniéndose en un movimiento siseante. Asimismo, dos pares de círculos de diferentes tamaño, y que contenían cada uno un horrible conjunto de símbolos arcanos, aparecieron sobre cada casco. Por último, donde antes la unicornio de dos colores tenía su asta cercenada, un espectral cuerno negruzco refulgía en toda su oscuridad. Gentle volvió a cerrar los ojos y, como siguiendo una orden de su maestra, los retazos de magia negra que resurgían de su cuerpo impactaron directamente en el pequeño libro, haciendo que este cambiase de aspecto, de tamaño, y de grosor.

Lo que vieron las otras cinco, una vez finalizado el hechizo, fue un tomo completamente aterrador, en cuya portada se veía a un hechicero unicornio portando una varita con su boca, del que emanaba unas líneas hacia un grupo de ponis de distinta raza, los cuales unos ardían, otros reventaban, y otros eran despellejados.

—Esto en realidad es un Compendio de hechizos de magia oscura —determinó Gentle, señalando el objeto que tenía delante. Volteó su cabeza hacia Shiny Eyes y continuó hablando—. ¿Comprendes ahora por qué no podía dejar que Loving Mom lo tuviese? Es así como los artículos prohibidos por Celestia viajan a través de Equestria, y todo mago negro que se precie detecta a kilómetros qué objetos son. Probablemente, al adquirirlo yo, haya salvado la vida de ese potrillo y de su madre, y también del que lo ha trasladado, pues normalmente los que trasladan tales objetos obtienen como premio la muerte al encontrarse con el comprador final. Eso, por supuesto, que el artículo no lleve atado ningún guardián, en cuyo caso hablamos de palabras mayores, y habría que meter en la lista de víctimas no solo a ellos tres, sino también a los pobres imbéciles que viviesen en edificios aledaños en el momento en el que el artículo era revelado. Por fortuna, este libro estaba "limpio" en ese aspecto, por lo que debo decir que tu vida no había corrido ningún tipo de peligro.

—Eu... ¿Gracias? —musitó una aún aturdida dorada pegaso, la cuál estaba asimilando aún lo que acababa de escuchar.

Ignorándola, la yegua de dos colores abrió el libro y buscó una página en concreto, hacia el final. Parándose, sonrió y volteó el tomo para mostrar el contenido a las demás. En ella vieron un dibujo de una criatura similar al de la fotografía, aunque esta era esquemática, sin pelo y adropomórfica, rodeado de letras ininteligibles.

—¡Ey! ¿¡Eso es un humano!? —inquirió Flashing, que fue la primera en volver en sí—. ¡Yo pensaba que tenían dos cabezas!

—Sí, es un ser humano —fue la respuesta que dio Gentle Colors—. Y según expone aquí —señaló los grafos sin sentido que había a los lados—, cada parte del mismo, sea piel, músculo o huesos, tiene un sentido específico para realzar pociones o potenciar hechizos de todo tipo dentro del misticismo de la magia oscura. La piel del talón derecho —apuntó a un minúsculo conjunto de símbolos en concreto— sirve como elemento principal de un conjuro de amor venenoso, o este otro... —dirigió su casco hacia otro grupo de caracteres—, los ojos se utilizan, si mal no recuerdo, como reforzador de maldiciones.

—Es... Es horrible... —murmuró Flashing, mirando con ojos entrecerrados a la yegua del cuerno roto—. ¿Có... Cómo puede hacer alguien una atrocidad tan... horrenda... con un pobre ser vivo?

—Yo no hago las normas —se defendió esta—, simplemente os las comento —volvió a girar su cabeza hacia el libro y, volteando la página, siguió comentando—. Sin embargo, lo más importante, lo más poderoso, lo más ansiado del ser humano reside en los resultados que tres partes de su cuerpo pueden ofrecer. Estas partes son el corazón, el cerebro, y el espíritu. Quien consiga atesorar y adquirir el mejunje de estos tres, y lo añada a su propio ser, se convertirá sin duda en alguien extremadamente poderoso.

—Hmm... —Knowledge posó su casco en la barbilla, mientras pensaba—. No recuerdo ningún ser de las tinieblas tan temible como para considerarse "extremadamente poderoso"... Hmmm... Quizás el Rey Sombra pudiera ser...

—Eso es porque nadie ha logrado capturar el alma de un ser humano —respondió la unicornio de dos colores—. Más que nada porque ese "elemento" es algo etéreo, intangible, improbable, que incluso puede no existir... Una quimera, si me permitís la expresión. Pero eso no impidió que eras antes de mi nacimiento los humanos fuesen masacrados.

—Entonces no es seguro que lo que hay en ese libro sea un ser humano... —interrumpió Flashing, señalando el croquis.

—Puede que sí lo sea, puede que no... —respondió Gentle—, pero esa "minucia" no hará que los hechiceros de magia oscura que pueblan este mundo no quieran intentar adquirir un poder sin límites. Y Knowledge, teniendo en cuenta la escala de poder que reina en el mundo oculto, el Rey Sombra estaría muy lejos de la cúspide. Para hacerte una idea, los miembros más altos tienen un poder que podrían volver loco a cualquier no acólito. De hecho, había un chascarrillo dentro del Círculo Externo-Interno, que es donde yo estaba situada, que decía que Discord había sido un ser bondadoso y justo hasta que observó con sus propios ojos una batalla entre dos Grandes Hechiceros del Círculo Interno-Interno.

—¿Círculo Externo-Interno? ¿Círculo Interno-Interno? —preguntó Knowledge, quien estaba tomando notas de forma apresurada sobre un papel que acababa de coger… Si ya de por sí la información que la yegua del cuerno roto estaba soltando valía su peso en oro para un poni normal, para una historiadora como ella se convertía en un montón de diamantes de infinitos quilates cada uno.

—¡Knowledge, esto es serio! —exclamó la unicornio de dos colores—. No lo comprendes, ¿verdad? La existencia de ese "humano" logrará que todo hechicero de magia oscura que se precie intente hacerse con su cuerpo y con su alma. Y para ello, necesitará tener el máximo de su poder cuando esté frente al objetivo. Un poder que solo crecerá mediante la muerte y la destrucción.

—Lo que quiero decir —siguió comentando la dueña de la casa—, es que debo cortar este problema de raíz, porque de otra forma no solo Canterlot estaría bajo ataque, sino que todos los demás pueblos, desde los limítrofes hasta los más cercanos a la capital, serían susceptibles de ser arrasados. Y solo algo tan extremadamente sonoro como lo que ha originado esta crisis podrá hacer desistir de sus intenciones a todo hechicero de magia oscura que quiera aprovechar la situación.

—¿Por qué dices que "debes cortar"? —inquirió Shiny, mirándola con ojos entrecerrados—. Querrás decir "debemos cortar", ¿¡verdad!?

—¡NO! —gritó Gentle—. ¡No tenéis ni idea de lo que serían capaces de hacer! —resopló para tranquilizarse, y una vez lo logró, siguió hablando—. ¡Mañana periódicos de todo el mundo darán eco a la noticia, y todos los hechiceros de magia oscura se enterarán que en mitad de Equestria hay un ser humano! ¡Si todo va bien, para entonces ya habré avisado a Celestia de lo que se avecina y estaré de vuelta!

—¡Entonces no hay razón alguna para que no vayamos todas! —respondió la dorada pegaso.

—Lo hay... —la unicornio de dos colores entrecerró los ojos—: antes de que marchase, le pregunté al vendedor ambulante, con indirectas, cuál era su ruta. Me respondió que no iba a abandonar el país, lo que significa que el receptor de este libro —señaló el tomo que aún permanecía sobre la mesa— está aquí, en Equestria. ¿Cuántos más seguidores de la oscuridad habrá? Sinceramente, no tengo ni idea. Lo único que te puedo decir es que no hay ninguno ni en este pueblo, ni en Ponyville. Del resto no puedo hablar con certeza. Pero aunque haya uno, y solo uno más aparte de mí, de seguro se ha enterado de la noticia y en estos momentos puede estar terminando de prepararse, o bien a punto de entrar en Palacio. Para cuando actúe, la Guardia de Canterlot debería estar presente para reducirle. Y para ello alguien tiene que avisar... es decir, yo.

—Querrás decir "nosotras" —interrumpió nuevamente Shiny—. Si crees que vamos a dejarte ahí fuera sin ayuda, olvídalo.

Gentle cerró los ojos y elevó la barbilla en señal de hastío, guardando un sepulcral silencio durante unos segundos.

—¿Hay alguna posibilidad, por remota que sea, de haceros entrar en razón y que os quedéis aquí para proteger este pueblo? —preguntó, manteniendo intacta la posición de su cabeza.

—¡Absolutamente ninguna! —declaró la orfebre, después de mirar al resto y que todas y cada una apoyasen su idea.

La yegua del cuerno roto suspiró y, volviendo a bajar la barbilla, abrió los ojos y miró al grupo.

—Está bien —dijo al final—. Id a vuestras casas y coged únicamente lo indispensable. En veinte minutos salimos.

Flashing Hooves soltó un gran "¡Yay!" que animó a todas... a todas, excepto a Shiny, quien se acercó a Gentle hasta quedar a escasos centímetros de ella.

—Ni se te ocurra salir sin nosotras —expresó con voz de ultratumba—. Si lo haces... demostrarás que no te importamos absolutamente nada... y eso tendrá terribles consecuencias... —giró entonces su cabeza para mirar a las que estaban por detrás de ella, quedando su cuello en una posición imposible, algo que aterró a las demás. Entonces la dorada pegaso sonrió y siguió hablando, esta vez usando un tono jocoso—. ¡Chicas, nos vamos a Canterlot!

Mientras Gentle volvía a convertir el libro profano en un cuento infantil, las demás se dirigieron a la puerta, descubriendo que desde fuera alguien estaba intentando acceder, acompañado por jaleadas de varios ponis.

—¡Vamos a salir, podéis dejar de intentar forzar la cerradura! —comentó Shadow, a lo que seguidamente el que fuese que trasteaba paró de hacerlo.

Lentamente abrieron la puerta, para encontrarse frente a frente con un Wise Words que mantenía un semblante hastiado. En ese momento, un gran grupo de sementales que estaban por detrás de él empezaron a empujar hacia delante, haciendo intentos por entrar los primeros a interior de la casa.

—¡Maldita sea! —gritó el amarronado poni—. ¡He dicho que seré yo el que hable con ella! ¡Vosotros esperad fuera, y no hagáis nada de lo que os podáis arrepentir!

—¿Qué es lo que ocurre? —preguntó Knowledge, aunque sabía de antemano parte, si no todo, de la respuesta...

—He sido llamado como juez de paz en una posible confrontación —insinuó de forma inexpresiva, después de aclararse la garganta—. He oído una parte de la historia, pues por lo visto varios vecinos han escuchado claramente cómo Gentle Colors insultaba a la Princesa Celestia, y lo que quieren es que ella se disculpe humildemente ante todos. Ahora me falta escuchar a la otra parte, y si es cierto que ella profirió descalificaciones hacia la Monarca Real de Equestria, saber por qué, e instarla a que pida perdón por sus palabras.

—La razón te lo puedo decir yo misma —Knowledge se adelantó, erigiéndose de esa forma como la líder ante esa situación—: ha leído la noticia y ha sacado la conclusión que los nobles de Canterlot tomarán la presencia de esa criatura en el Jardín Real como una enorme falla en la seguridad no solo del Palacio, sino de la Capital en general, y exigirán a la Princesa Celestia un endurecimiento inusitado de la seguridad, y propondrán medidas que terminarán por mermar la libertad de los ponis no tan acaudalados como ellos, lo que supondrá un aumento de la desigualdad y estos últimos terminarán por hartarse y provocar una revol...

—¡Suficiente! —interrumpió el poni de tierra—. Me parece un motivo bastante justificado como para enfadarse. Ahora, si no os importa, dejadme pasar para que sea ella misma la que me explique lo que ha pasado...

—¡Lo siento! —se oyó a Gentle Colors gritar desde el fondo de la casa—. ¡Lo que ha dicho "Knowli" es completamente cierto!

Wise Words miró hacia Flashing Hooves, la cuál tenía el casco delantero izquierdo sobre la boca. Cuando esta se dio cuenta de que estaba siendo observada, bajó la pata y, girando ligeramente la cabeza sin perder de vista al amarronado semental, dijo un escueto "¿Qué?".

—¡Bueno, ya lo habéis oído! —comentó finalmente el poni—. ¡Se ha disculpado, así que ya no hay nada que hacer aquí, podéis seguir con vuestros quehaceres diarios!

Poco a poco, y algunos a regañadientes, el grupo que había tras él se fue disgregando, hasta quedar únicamente las cinco féminas, las cuales seguían delante de él.

—Ahora bien... —habló en un tono bajo—, quiero que me digáis la verdad.

—Pero ya lo has oído, se ha disculpado... —se quejó Flashing, enfurruñándose.

—Sí, lo he oído... a ti haciendo un truco de ventriloquía... —replicó Wise—. ¿En serio pensaste por un momento que me ibas a engañar? Ya caí en eso la semana pasada, cuando me hiciste creer que había una reunión del Consejo a las cuatro de la madrugada.

—¡Pero si ha sido perfecto! —el enfurruñamiento de la potrilla fue en aumento.

—¡Te ha delatado el "Knowli"! —intervino la blanca historiadora—. ¡Gentle nunca me llama así! ¡De hecho, solo tú lo haces!

—Ya decía yo que había algo extraño en todo este asunto... —matizó Shadow Hammer.

—Qué se le va a hacer, nos ha pillado con los cascos en la masa... —rió Fast Feather.

Shiny Eyes miró hacia el suelo, confusa: todas habían hablado y, por omisión, lo único que quedaba, que era explicar lo que se había comentado dentro de la casa, le correspondía a ella. Pero se sentía intranquila, pues si había en Northwest Mines Town una fuerza tan poderosa y horrible como la magia oscura que profesaba Gentle Colors, esa era la fuerza de la parte luminosa que ostentaba Wise Words. Eran dos fuerzas enfrentadas eternamente, encarnados por millones de criaturas a lo largo y ancho del universo, pero que en ese pueblo, en ese insignificante pueblo, tales energías parecían pugnar por hacerse con el control, sin importar que en la batalla que libraban silenciosamente los demás pudiesen salir perjudicados, o heridos, o incluso muer...

—Cof, cof... —alguien tosió, lo que hizo que la orfebre elevase de nuevo la cabeza, para descubrir que todos los demás están mirándola.

—Es... Está bien... Lo contaré... —musitó, intentando darse ánimos a sí misma con esas palabras.

Entonces lo soltó, bajando de nuevo la mirada al suelo. Relató con pelos y señales cada mínima parte de la conversación, y también explicó los movimientos de cada una, así como las expresiones que expusieron todas en cada momento. Apenas terminó, sintió un empujón que la apartaba hacia un lado. Al recuperarse del trastabilleo, apenas pudo ver la parte trasera de Wise Words, el cuál estaba buscando a Gentle dentro de la casa.

Las demás apenas empezaron a entrar, oyeron un grito de rabia, por lo aceleraron su paso. Sin embargo, antes de terminar de cruzar Shiny la puerta, el semental volvió a aparecer.

—¡Cinco minutos! —gritó, encolerizado—. ¡Tenéis cinco minutos para recoger lo que preciséis! ¡Nos encontraremos en la entrada del pueblo!

—¿Pe... Pero qué ha ocurrido? —inquirió Shadow.

—¡Que se ha marchado sin esperaros! —exclamó el semental, mostrando con su pata el cuento que momentos antes Gentle había llevado al salón.

Todas abrieron los ojos como platos, excepto Shiny Eyes, quien las entrecerró. Todas se giraron hacia la puerta de salida, excepto Shiny Eyes, quien se mantuvo estática. Todas empezaron a correr hacia sus casas para empaquetar lo indispensable, todas... excepto Shiny Eyes.

Cuando Wise Words pasó al lado de ella para dirigirse a su hogar, notó que la dorada pegaso respiraba de manera entrecortada, lo que hizo que él se parase y la mirase extrañado.

—¿Te ocurre algo? —preguntó.

Entonces la yegua levantó la cabeza, lo que hizo que los ojos del semental se abriesen un poco más. Estaba llorando en silencio, pero ni aún así podía impedir que sendos regueros, que nacían de sus ojos, recorriesen las mejillas a la búsqueda de morir en el frío suelo.

—Todo... —sollozó la poni—. Todo lo que hemos hecho por ella... Todo lo que hemos vivido juntas... Ella me prometió que si le importábamos, no se iría sin nosotras...

Wise se acercó a ella y la abrazó. Fue un abrazo de hermanos, de aquellos que se dan cuando el infortunio golpea a ambos por igual, de aquellos que reconfortan mutuamente, de aquellos que, por mucha diferencia que haya entre los dos, hacen reducir la distancia y los colocan como un solo ser que se abraza a sí mismo para consolarse.

—Todo saldrá bien, Shiny... —susurró el amarronado semental, lo que hizo que ella elevase las patas delanteras y le correspondiese el abrazo sin dejar de llorar—. Todo saldrá bien...


Naruto, en su forma humana, torció el recodo de arbusto, y se adentró aún más en el laberinto del Jardín Real. Su mirada, completamente adusta, denotaba que por dentro seguía reconcomiéndose por lo ocurrido en la pesadilla del día anterior.

—¿Aún le sigues dando vueltas a eso? —preguntó Kurama desde su interior—. Ya te lo he explicado mil veces… Es imposible que en este mundo haya algo que sobrepase mi poder. Lo único que podría mínimamente inquietar son Discord y Tirek, y el primero se ha pasado al bando de los buenos, mientras que el segundo está a buen recaudo en el Tártaro… y créeme si te digo que de vez en cuando echo un vistazo en ese lugar para controlar cómo van las cosas.

—¿Cómo vas a echar vistazos si cuando no estás dentro de mí siempre procuras acercarte a Fluttershy o a Ángel? —comentó el rubio—. Últimamente pasas mucho tiempo con mi amarillenta amiga… —entonces paró y, sonriendo por primera vez, señaló hacia el infinito y exclamó—. ¡Ya lo tengo! ¡Es hora de reconocerlo, te encanta cuando te rasca la barriga!

—Eres estúpido, ¿lo sabías? —se quejó el Bijuu.

—¡Es más, estoy seguro que no huirías muy lejos que digamos si se empeñase en vestirte con un traje para zorritas!

—¡Muy, muy estúpido! —entonces el zorro de nueve colas exhaló un suspiro—. Bueno, al menos se te ve más animado…

El príncipe fue a responder, pero un sonido llamó su atención. Era algo parecido a un llanto, o quizás, debido a la distancia que parecía separarle del origen, bien podría ser un grito lastimero producto de un ataque. Entornando los ojos, se giró lentamente, buscando el lugar de procedencia donde un nuevo aullido volvió a resonar.

De pronto, empezó a correr en línea recta hacia el centro del laberinto, donde había detectado la fuente del sonido, saltando por encima las paredes de hojas, hasta llegar a su destino. Allí, una figura encapuchada estaba echada junto a una estatua de la Princesa Celestia, lamentándose en susurros de algo que lo afligía.

—Mantén el máximo cuidado —avisó Kurama—, noto algo extraño en el ambiente…

Haciéndole caso, Naruto se acercó lentamente hacia lo que parecía ser un poni de tierra, pues no se apreciaba ningún cuerno ni alas bajo el manto que lo cubría. Entonces el equino levantó la mirada y, manteniéndola fija en la estatua -lo que hizo que su rostro siguiese oculto desde el punto de vista del rubio, musitó:

—¿Quién hay ahí? —la voz femenina hizo caer en la cuenta al Príncipe que bajo la túnica se encontraba una yegua—. ¿No puede una siquiera abrir en soledad su alma ante aquella que la ha destruido?

—¿Destruido? —preguntó el humano para sí mismo, en un tono que resultó perceptible para ella—. ¿Eres acaso un fantasma?

—¿Un fantasma dices? —la figura volvió a bajar la cabeza—. Si con ello te refieres a estar atrapada en un mundo completamente ajeno al tuyo, y sin posibilidad alguna de volver o de remediar de alguna manera mi situación… sí, entonces soy un fantasma… Pero ahora mismo hay otro problema más acuciante en mi vida, un problema que debo resolver...

—¡Espera! —exclamó de repente el Bijuu—. ¡Ese poder que sale de ella es el mismo que tienen los ninjas de Konoha! ¡Maldita sea, no sé cómo no me he dado cuenta antes!

—¿Qué es lo que pretendes decirme? —interrogó Naruto al zorro de nueve colas.

—Lo que quiero decir es que… —se quedó durante un segundo pensativo, analizando las palabras que iba a decir a continuación—… si esa yegua desprende el poder de los ninjas de tu mundo, y habla de que está presa en un mundo distinto al suyo…

—¿¡Estás diciendo que ella viene de Konoha!? —el rubio abrió los ojos como platos. Entonces una gran sonrisa afloró en su rostro… por fin había recibido una buena noticia en todo el día—. ¡Tranquila! —esta vez habló en alto mientras se acercaba a la poni—. ¡Tengo la solución perfecta a tu pequeño gran problema…!

—¿Una solución? —inquirió la yegua, cuando el humano estaba a escasos centímetros de ella—. Yo no he dicho que no haya ninguna solución a mi problema… De hecho, hay una, y es muy fácil de lograr…

La mano de Naruto se acercó a la capucha, dispuesto a bajarla y acariciar la crin de la extraña para así animarla.

—¿Y cuál es? —la sonrisa que ostentaba el Príncipe era ya de oreja a oreja.

—¡QUE MUERAS!

Con una rapidez increíble, la yegua se giró y, sujetando con uno de sus cascos el brazo del humano, sacó el otro casco, donde sujetaba un gran cuchillo, y de forma vertiginosa lo clavó hasta el fondoen el pecho de Naruto, a la altura del corazón. El Príncipe, debido a la sorpresa de la acción, así como la gran celeridad de la ejecución de esta, nada pudo hacer por evitar tal funesto desenlace.

Unos ojos situados en un arbusto cercano visionaron toda la escena. Antes de cerrarse de nuevo, una gran mueca de infinita ira apareció por debajo de ellos. Lo que acababa de presenciar abocaban todos los esfuerzos realizados al desastre. Pero había una mínima posibilidad de volver a encauzarlo, y para ello debía idear de nuevo su estrategia.

Crossover Lazos Perdidos – Vahn187

Fin del Capítulo 02


Agradecimientos a Pandi, por dedicar su tiempo a corregir este fanfic.


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