Yeeeeiih, el capitulo 1 esta listop n.n...
Domo arigatou a todas mis queridas lectoras por sus reviews, y a otros tantos fans por haber leído al menos este comienzo de historia, aunque no hayan dejado reviews -_n.
No pongo nombres por que no los recuerdo, XP, je, tengo muchas cosas en la cabeza como la escuela, jeje. Pero si estuve al pendiente de sus comentarios y los leí toditos n.n.
Tardaré un poco en actualizar debido a que como me empeño en los estudios, y ps a parte quiero hacer capitulos largos y entretenidos lo mejor posible para vosotros n-n.
Espero que disfruten de este tanto como la introduccion, je, porque como os digo, no me es facil tratar con esta peculiar parejita, XP, jeje.
Amo el caracter de 2D san, y pienso que facil se puede manejar este tipo de personajes, sin embargo, con Murdoc es un poco distinto, pues aparte de ser un sadico y pervertido, nunca he tratado ni siquiera de hacer Gore en mis historias, apenas si muerte de personajes, je ñ-ñU, demo lo conseguiré, ya verán, haré de Muds sama y 2D san una pareja genialosa en mis fics, como vos lo hacen -_n.
Sin mas por decir, je, aqui les dejo el inicio de la historia, el primer capitulo n.n!
1. Cayéndose de la nube
(Un lugar parecido a un infierno "terrenal")
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Con cara de pocos amigos se encontraba cierto moreno, sentado afuera de la prefectura esperando lo que sería su siguiente castigo.
-¡Demonios, como pudo pasarme esto!, ¡Pero le dije a ese maldito escuincle que se hiciera a un lado, y no me escuchó, ahora yo tengo que cargar con la maldita responsabilidad de cuidar a un idiota y retrasado por el resto de mis aburridos días!—bufaba molesto mientras cruzaba sus brazos a la altura de su pecho.
Y mientras tanto, dentro de la enfermería, en aquella cama que antes yacía intacta, se encontraba en esos instantes descansando de su tragedia aquel peliazul; durmiendo placidamente y con un ojo morado, entre las blancas sabanas de la cama.
Al otro lado de la cortina se encontraba sentada y un poco molesta, la doctora, prescribiéndole medicamentos para la hinchazón y cerrar la herida, al peliazul. Si esto se arreglaba la prefecta le mandaría decir por medio de una nota, que Murdoc se encargaría de llevarle, lo que tenia que hacer con esos medicamentos y con el pobre chico inconsciente.
Después de recibir su tarea, el moreno regresó fastidiado a la enfermería, donde se quedó por un momento solo, en compañía del menor. Mientras el tiempo transcurría lenta y aburridamente, él no dejaba de mofarse por lo que le había ocurrido ese día, según él el peor de todos en la larga historia de su vida.
-¡Y sigo diciéndolo, no tendrá otra cara mejor que poner!, ¡Parece un idiota retrasado!—entre palabra y palabra no faltaban miradas y gestos de fastidio, tanto así como sacarle la lengua y desviarle la mirada.
-¡Mhm…mhm!—de pronto el menor comenzó a hacer pequeños ruiditos que posiblemente indicaban que despertaría en cualquier momento. De vez en cuando fruncía el ceño en señal de alguna molestia o dolor, para después terminar suspirando y volverse a dormir, cosa que dejaba al moreno haciendo malabares con tal de no despertarlo.
-lo siento…Noods—otro rato mas y parecía que ya había empezado a soñar, cosa que dejo intrigado al moreno, al haberlo escuchado nombrar a una persona, aparentemente una mujer.
-¿Y este tarado que tiene?, ¿Acaso ese nombre será el de su novia?, ¡Que molesto, mi tiempo se ha desperdiciado aquí y no llegaré para cuando él se haya ido!
El tiempo pasó y con ello la noche llegó, encontrando al moreno durmiendo incómodamente con la cabeza torcida y volteando hacia el techo; un poco de baba no hacía falta.
Y del otro lado de la situación cierto peliazul recién se había empezado a despertar, encontrando al moreno a su lado, para sorpresa suya.
-¿Dónde estoy?—se decía a si mismo mientras se tallaba el ojo que tenía sano, y descubriéndose una venda en su ojo derecho, que terminó por asustarlo un poquito y entristecerlo al recordar lo que había sucedido todo el santo día en esa institución.
Abriendo un poco mejor el ojo, y apreciando la oscuridad de la habitación logró encontrar la respuesta a su primera pregunta: la enfermería.
-Así que pasé todo el día aquí—seguía observando a su alrededor hasta detener su mirada en el sitio donde se encontraba durmiendo el moreno.
-¡Oh, q-que h-hace él aquí!—rápidamente y sin pensarlo se cubrió el rostro con las sabanas, y comenzó a temblar levemente. Realmente le había tomado miedo al mayor, al haber visto como le había lastimado.
-¡Vaya, has despertado!—le miraba tallándose los ojos y bostezando-¡será mejor que te de las malas de una vez, aunque creo que lo son mas para mi!—le miraba con fastidio
-¿Malas?
-¡Así es, tarado!, ¡Me han encargado la estupida tarea de cuidar de tu salud, al menos hasta que cierre la herida que causé en tu ojo derecho!
-¡É-él m-me hizo esto!—
-¿Por qué pones esa cara de menso?—el mencionado solo se escondía entre las sabanas una vez más.
-¿Este sujeto cuidará de mi todo el tiempo?—el solo hecho de pensarlo lo tenia por demás asustado.
-¡aah (suspiraba) bien, por hoy te quedarás aquí en la enfermería de la institución, mañana temprano vendré a por ti, así que vete preparando psicológicamente, face-ache [¡Porque no tienes idea de lo mucho que nos vamos a divertir juntos!]—luego de su pequeña advertencia y de pensar para si mismo, mostró su enigmática y burlona sonrisa de diablo, para dejar solo al menor dentro de la habitación que era la enfermería misma.
Total y completamente solo en la inmensa oscuridad de la habitación; los únicos ruiditos que le acompañaban eran los cantos de los grillos y el soplar de un ligero pero frío viento que entraba por la ventana situada mas allá de aquella blanca cortina.
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Crystalized (The XX cover) - Gorillaz
-[¡D-Dios, e-estoy totalmente solo!-aún sin creérselo (porque normalmente se encontraba en casa, con la compañía de sus padres) seguía dentro de las sábanas, temblando un poco por el miedo que le invadía. ¡Pero su vida no se acabaría ahí, dentro de la cama, no, señor!, era lo que pensaba para sus adentros, tenía la valentía suficiente como para recordar que ya no era un niño, y que podría afrontar las pequeñas dificultades de la adversidad, así que un simple cuarto oscuro, y los ruidos de la naturaleza no lo mantendrían "atado" a esas sábanas.
Con la cabeza un poco adolorida debido al sobreesfuerzo que realizaba al levantarse de la cama (pues no estaba lo suficientemente descansado y recuperado del accidente), y sobre todo por que de un momento a otro le llegaría una intensa migraña; (y aunque no estaba preparado médicamente para ello, si lo estaba psicológicamente, pues había vivido con la "enfermedad" desde que tenía memoria), se levantó y se dirigió, con los pies descalzos, y una larga bata de hospital cubriendo su blanco y delgado cuerpo, hacia donde se encontraba la dichosa ventana; y ahí, subiéndose con cuidado a aquel escritorio fue como trató de cerrar la ventana (NA: válgame la redundancia), la cual difícilmente se movía.
-[¡Que difícil está esto!]— hacía una mueca de esfuerzo sin dejar de jalar con ambas manos el vidrio de la ventana misma hacia la derecha, que era hacia donde cerraba.
Habiendo logrado su cometido, un poco débil se acomodó, aun sobre el escritorio, y se sentó lo mas cómodo posible, para observar lo que había mas allá de la ventana, fuera de la habitación de la enfermería y mas allá de las rejas de la institución.
Cada vez que sufría ese inmenso dolor de cabeza (la migraña) recordaba las veces en que mamá solía arroparlo y medicarlo, dándole un beso en la frente, y una dulce y tierna caricia en sus azulados cabellos. Ahora que había crecido a veces le daban ganas de llorar de la nostalgia al recordar el cálido rostro de aquella mujer que era su madre.
Un rato pasó y junto con los ruiditos y cantos de los grillos fue como se dejó llevar por el silencio y se quedó dormido ahí mismo, sentado en el escritorio y con la cabeza apoyada en la bardita de la ventana. Su rostro mostraba tranquilidad absoluta, pues al parecer el dolor de hace rato había desaparecido, dejando a un Stuart muy cansado, pues la noche le producía sueño (Cada vez que veía al cielo le llegaba la sensación de bostezar, y a continuación se quedaba dormido, no era muy bueno para contemplar aquel manto estelar en solitario). Que bien se veía así, alejándose por horas de la cruda y aburrida realidad en la que se sumía todos los días.
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Crystalized (The XX cover) (JThunder remix) – Gorillaz
Llegada la mañana despertó repentinamente y saltó del escritorio hacia el suelo, (golpeándose la cabeza y levantándose con maripositas en la cabeza por el dolor), a causa del grito sorpresivo que el moreno había lanzado al aire para avisar de su llegada.
-¡Oeeee, face-acheeee!—después de buscarlo en la cama, sin encontrarlo, dedujo que se encontraría detrás de aquellas cortinas, y como no lo encontró en el escritorio solo se le ocurrió voltear al suelo y ahí lo vio, sobandose la cabeza y con un par de lagrimas en sus azulados y somnolientos ojos debido al dolor del golpe que se había dado al caer del escritorio.
-¡Que demonios haces ahí tirado, idiota!—le miraba con cara de pocos amigos (tipico de Murdoc, siempre con una cara de repugnancia y fastidio hacia la vida cuando de hablar con gente se trataba)
-¡H-hola, Murdoc!— volteaba hacia arriba asustado por la cara que lo divisaba muy cercanamente, haciendo que igual se sonrojara por ello.
-¡See, nada de hola, levanta, que se hace tarde!
-¿T-tarde p-para que?
-¡No te mencioné ayer, bobo, saldremos de paseo por la ciudad antes de llevarte a la casa!, ¡anda, levanta, dame tu mano, tarado!
-¡Ah-ah, si!—pero cuando intentó dársela de la manera mas tranquila posible, el moreno, con cara de burla hacia el menor mismo lo tomó y lo jaló tan sencillamente que terminó, para su sorpresa, tirándolo nuevamente al suelo, esta vez en un espacio totalmente libre de mueble alguno; el pobre chico casi se salía de la habitación por haber resbalado a causa de tremendo estirón (parecía alfombra mágica deslizándose por el suelo)
-¡jajaja, mira nada mas, después de todo siempre acierto en mis pensamientos!, ¡Caray, carnal, ¿estás muy ligero, no? [¡Demasiado, diría yo, como fue posible eso, o es que aumentó mi fuerza, jajaja!]— se tocaba el estomago de tanta risa que le causaba el ver al menor tirado en el suelo y sobándose la nariz. Finalmente, cansándose de verlo ahí sin poder levantarse por si solo, lo tomó, con cara de aburrido, del brazo, jalándolo lo suficiente como para abrazarlo contra si. El menor reaccionó a eso sonrojándose y desviando la mirada mientras se cubría la boca en el proceso. Después de dicho "abrazo" se lo acomodó al hombro, cual si fuese costal, y lo sacó así de la enfermería, hasta llevarlo al jeep, donde lo acomodó en el asiento trasero del mismo.
-¡Ah, oye, que c-crees que haces, bájame!-le decía un muy avergonzado e inquieto peli azul
-¡Ja, que te pasa, si hace rato solo te quise "ayudar" a levantarte y saliste volando!-en pocas palabras no lo soltaría hasta llegar a "tierra firme" (El Jeep)
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19/2000 - Gorillaz
Al llegar al jeep ahí lo soltó en el asiento trasero, donde el menor, un poco molesto, se sobó todavía la cabeza, sin acordarse de que aún traía puesta la ropa de la enfermería, eso le hizo avergonzarse, pues debajo de esa bata blanca no había prenda alguna.
-¡M-Muds!-asomaba la cabeza avergonzado hacia el sitio del conductor (el espacio entre ambos asientos delanteros)
-¡Que onda!-y el moreno simplemente fumaba un cigarrillo sin dejar de manejar
-Esteee, ¿n-no tendrás alguna prenda de vestir por aquí?
-¡Esa, es una de las razones por las que saldremos de paseo por la ciudad!, ¿No se te ocurrió pensar en eso?-le miraba fingiendo una amable sonrisa, para después rodear los ojos y poner cara de fastidio, regresando la vista hacia el frente.
-¡Ah, je, s-si, que tonto!- reía nervioso rascándose la cabeza. Hasta él mismo tenía que admitir que de vez en cuando no usaba la cabeza para cosas tan simples (no es que no tuviera cerebro, sino como estaba entre los alumnos promedio dentro de la institución, ¡Claro que usaba la cabeza, pero no muy seguido!)
-[¡y apenas se da cuenta!]-de lo tonto que estaba, a eso se refería el moreno.
Al llegar al centro de la ciudad, lo primero que buscaron fue un estacionamiento seguro, tanto así que con los "buenos contactos" que tenía el moreno logró hacer que le permitieran meter el jeep en el estacionamiento de uno de los tantos restaurantes lujosos de la ciudad; ahí mismo, en la caseta de vigilancia le entregó las llaves al vigilante, y le pidió de la manera mas amable (¡si, como no, gritándole casi en el oído!) le hiciera revisión completa a su "belleza" de auto. Al vigilante no le quedó de otra que acatar las ordenes de Murdoc, puesto que con la "carita" que le ponía le había helado la sangre del miedo.
Al salir del estacionamiento comenzaron a caminar en busca de la tienda mas cercana que tuviera ropa adecuada para un chico de la edad de Stuart, y quizás de un estilo que posiblemente le iría bien a él (Tomando en cuenta que el moreno parecía venir de otro mundo con las ropas que usaba. Siempre "oscuras", ya que solía usar cadenas en los pantalones y botas poco comunes para un hombre "normal" de su edad (ropa digna de un satanista) -NA: Ya conocemos el estilo de Murdoc, je, solo que quise imaginar que siendo mayor a Stuart también tenía gustos mas "refinados y satanistas", XP, espero no haberlo hecho muy "vanidoso")
Todas las tiendas parecían para ricachones, aunque viéndolo así el menor tenía el porte y la cara de un tonto niño rico.
La primera tienda que encontraron y Murdoc, con sus "encantos" y sucias palabras sedujo a la chica del mostrador para que le permitiera pasar a su amigo y ayudarle a escoger ropa (¡la chica escogería las ropas, claro!)
La chica, que al parecer era una niña a comparación del moreno, fácilmente cayó, accediendo a llevar al peli azul tomándolo de la mano hacia los probadores, donde le dio el primer conjunto, el cual Murdoc quiso escoger antes que ella lo hiciera. No quiso confiar inmediatamente en ella, puesto que si así de zorra era, fácil descubriría lo gay que se veía el menor y comenzaría a vestirlo tal cual. (¡No era su novio pero quería tener un poco de orgullo y dignidad para no traer a ese tipo de mocosos a su cuidado!-NA: ¡Quizás no sabía aun sus preferencias sexuales, pero parecía ser homo fóbico!, XP)
El primer conjunto era un pantalón negro demasiado entallado para el gusto del menor, y una playera blanca algo holgada y grande. Eso lo hacía parecerse a 50 cents.
Obviamente a Murdoc no le gustó.
El segundo conjunto, aun escogido por él, se trató de una camisa negra de manga larga y cuello de tortuga, al igual que un pantalón de mezclilla menos entallado, con algo de campana. Terminó por asquearse al recordar que era mas o menos el tipo de ropa que él usaba, no quería imaginar que así se hubiese visto alguna vez él.
El tercer y penúltimo conjunto, escogido ahora por la chica, a petición del moreno, el cual se había cansado de elegir, y había perdido las ideas, fueron unos jeans pegaditos, casi iguales que los primeros, y una camisa blanca de manga corta con estampado. Murdoc sabía que la chica tenía ese tipo de gustos, le gustaban los gays y fresitas afeminados, pensaba él, así que rotundamente negó con la cabeza y de brazos cruzados, esperando que el ultimo conjunto fuera lo mejor que pudiera encontrar en esa tienda de "segunda".
El cuarto y ultimo conjunto, el mejor de todos, pues ambos quedaron conformes (el moreno y Stuart) se trató de un pantalón negro simple pero vistoso y una camisa del mismo color con botones y puño, la cual, con ayuda del moreno mismo fue remangada y desabotonada lo necesario para hacerlo lucir mas "varonil". De un momento a otro y por puro reflejo, admitiendo que le quedaba el estilo al menor, terminó por sonrojarse, cosa que cuando volteó al espejo que tenía a su lado izquierdo lo hizo mofarse y jalar al menor del antebrazo.
Llegando al mostrador le aventó el dinero a la chica y se alejó de la tienda, apurando al menor y haciendo que lo adelantara; no quería que viera en las que se había metido tan solo por comprarle ropa a "su" acompañante. (se encontraba ruborizado aún)
Detrás de Stuart y muy alejado de la realidad, se encontraba cierto moreno, quejándose y regañándose por la reacción que había tenido su cuerpo aquél entonces en la tienda.
-¿Muds, pasa algo?, ¿Te noto mas molesto de lo normal?-le preguntaba el menor, acercándose al moreno y situándose a su lado izquierdo para seguirle el paso.
-¡Cállate, idiota, eso no te incumbe, tu sigue caminando!-le miraba realmente molesto-[¡Que demonios pasó allá dentro, por que reaccioné así!, ¡El mundo esta infestado de puros idiotas, y a lo mejor y se me está pegando lo estupido a mi también!]-abría los ojos grande y se revolvía los cabellos.
Al llegar al estacionamiento y subirse en el Jeep le permitió al menor subir y sentarse a su lado, al menos con la ropa que vestía le dejaría que se luciera al menos ese día y que disfrutara de lo que estrenaba.
Un rato pasó y el enojo y sonrojo se le pasaron, tomando un cigarrillo de la cajetilla que tenía en la charola debajo del estéreo, y así mismo le ofreció uno al menor, en señal de confianza.
-¡Gustas uno, o no me digas que todavía estas muy "chico" para este tipo de cosas!-le miraba burlón mientras le acercaba la cajetilla. El menor con cara de molestia por el comentario tomó uno sin problemas, luego de ponérselo en la boca Murdoc se lo prendió con un encendedor que ahí encontró. Ambos se veían tranquilos para ser su primera conversación decente en todo el día y en lo poco que se habían conocido.
Y mientras llegaban a casa del mayor, en el camino sorprendentemente comenzaron a llevarse bien, o eso parecía viendo que ambos reían con complicidad a lo que uno le comentaba al otro, sobre todo el moreno, quien parecía divertirse con las caras que el menor hacía cada vez que le contaba de sus pequeñas tragedias infantiles; el menor mismo solo atinaba a avergonzarse de tan solo recordarlas.
Pero no todo era así de tranquilo y "lindo" entre ambos, pues en cuanto comenzó a instalarse el menor en casa del moreno, la verdadera batalla había comenzado para los dos. No solo por el hecho de que compartirían la casa, sino por que tenían que verse las caras a cada rato, y no hay que olvidar los momentos en los que Murdoc tenía que ocuparse de las heridas del menor y curarlo, cambiándole las vendas del ojo y desinfectándole con alcohol, razón suficiente para molestarse por el comportamiento tan "infantil" del menor, quien lloraba por lo mal que lo trataba el mayor, al curarle, cuando mas bien parecía que lo quería matar al echarle casi toda la botellita de alcohol en el ojo, sin siquiera echarle al menos a una gasa o trapo seco. Después de sufrir con el alcohol le ponía de mala gana una gasa en el ojo, pidiéndole se detuviera la misma con firmeza para evitar infección alguna.
-¡Murdoc, n-no seas t-tan brusco, m-me duele!-gemía adolorido y con tremendos lagrimones en su rostro.
-¡Guarda silencio, face-ache, o lo haré aún mas doloroso!, ¡no soporto tus lloriqueos de nena!
Después de darle la venda y curarlo durante esa tarde, esperó el tiempo necesario para terminar de arreglarle ese ojo, quitándole la venda y poniéndole una limpia, con tape especial para detenerla. Eso lo hizo con cuidado y sumamente tranquilo, pues al parecer empezaba a sentir una ligera compasión por el muchacho, quien un poco sorprendido solo se dejó llevar por los cuidados del mayor.
Llegada la noche subió con él a su habitación y le sacó unas cuantas cobijas y sábanas, le ayudó a acomodar la cama y lo dejó solo para que se vistiera y se prepara a su antojo, cerrándole la puerta, no sin antes recibir gratificación por parte del menor.
-¡Listo, ahí tienes, arréglatelas como puedas para dormir, me largo!
-¡Ah, M-Murdoc!-en cuanto iba a salir y cerrar la puerta, el llamado del menor lo detuvo y lo hizo reaccionar atento por minutos.
-¿Qué sucede?
-¡G-gracias!-le mostraba una inocente y tierna sonrisa, haciéndole reaccionar de la misma manera que aquella vez en la tienda. Esta vez no pensó en ello y simplemente maldijo normalmente para marcharse de la habitación de una vez por todas.
-¡Ja, descansa, idiota! [¡Me da las gracias con una estupida sonrisa, que simpático, será mejor que se cuide de hacer algo mas, o no sabrá lo mucho que sufrirá si provoca al gran Murdoc Niccals! ¡Aunque!, debo admitirlo…no se veía tan mal…¡Pero que demonios estoy diciendo, al diablo con ese estupido retrasado!]-aunque no quisiera admitirlo desde la primera vez que lo empezó a tratar sintió un poco de simpatía hacia él, y sin duda eso era lo que lo tenía tan perturbado y molesto diariamente cuando lo veía, pues temía que esa simpatía llegara a crecer y se convirtiera en algo peor.
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Clint Eastwood - Gorillaz
Había veces en que después de tanto molestarlo, el satanista era presa del aburrimiento y dejaba en paz al menor, descansando en la habitación del mayor mismo en ocasiones, cubierto entre sabanas y cobijas y con ese característico vendaje en su ojo derecho.
-¡Parece mas menso cuando está durmiendo!—esbozaba una sonrisa macabramente burlona cada vez que lo veía asi de sereno. Dando a entender que sin importar cuan fuerte fuera el aburrimiento al parecer nunca se cansaría de burlarse del menor.
Como a diario, durante las mañanas, al despertar, Stuart bajaba a tomar su desayuno, encontrándose en el camino, justo antes de pisar el primer escalón, la típica discusión entre padre e hijo, donde Murdoc era el que mas molesto lucía al ver el mal trato que su padrastro le daba y lo borracho e intolerable que se había puesto, a tal grado de que esa había sido la última discusión que Stuart escucharía en esa casa, pues el padrastro había tomado la decisión de largarse y dejar solo al moreno con sus "lloriqueos".
Cuando todo volvía a la calma ahí se encontraba cierto peliazul, sentado en el primer escalón y con la cara oculta entre las piernas, muy serio y algo fastidiado se le acercó el mayor, para revolverle los cabellos y "despertarlo", indicándole el desayuno listo en la mesa.
-¡Oe, levanta, face-ache, o se enfría el almuerzo! —pero aparentemente no se encontraba dormido, solo un poco sentido al haber escuchado la discusión de hace rato.
-¿Es así todo el tiempo?
-¿Asi como? —lo miraba con confusión.
-¿Tan perturbante la situación entre tu padre y tu?
-¡Ah, estabas escuchándolo todo! Rodeaba los ojos aún fastidiado de solo recordarlo —Ese imbecil bueno para nada no es mi padre, es mi padrastro, ¡y si, todo el tiempo ha sido asi, desde que tengo memoria!, ¡y a ti porque demonios te preocupa lo que pase aquí, idiota, mejor vete a almorzar!
-¡Ah, c-claro, Murdoc, lo-lo siento! —le miraba aún con la mirada cohibida
-¡Estúpido face-ache, preocuparse por semejantes idioteces!, me imagino que en su casa todos son unos santos, para que le haya podido lo que pasó hace rato—y mientras cierto peliazul permanecía en el comedor almorzando él subía las escaleras para dirigirse al baño, donde después de hacer sus necesidades, al cerrar la puerta del mismo enciende un cigarrillo y vuelve a bajar los escalones, pasando la mirada hacia el menor y dirigiéndose a la sala, donde se sentaba a gusto sin dejar de fumarse el cigarrillo.
-¡Nunca antes habías escuchado una discusión! —le gritaba desde la sala, ya que el comedor estaba algo retirado.
-N-no. —le respondía tan ingenuo como siempre, comiendo su almuerzo: huevos con tocino, que de tan solo verlos a cualquiera se le antojarían — ¡que bien cocinas, Murdoc, el desayuno de hoy te quedó muy bien!
-¡No por nada he logrado sobrevivir aquí solo, face-ache!-le miraba con aire triunfal y cara de presumido.
Durante toda la mañana se la pasaron cruzando palabras, unas que otras que terminaban por molestar al mayor, dándose cuenta de lo tonto que realmente solía ser el peli azul. Pero no importándole eso, el menor seguía siendo tan inocente como solo él podía, siendo tan solo él y nada mas, mostrando una dulce y sincera sonrisa a quien quiera que comenzará a tratarlo, incluso si ese alguien se trataba de Murdoc.
La vida de ambos chicos transcurría así, en la residencia de los Niccals, donde diariamente sucedían todo tipo de cosas que cambiaban constantemente la forma de pensar del mayor hacia el peli azul. Sentía que ya no lo vería de la misma forma que aquél día en la enfermería. El tonto y retrasado Stuart Pot le empezaba a caer bien, de una u otra forma, aunque no lo quisiera admitir.
CONTINUARÁ…
