Numeros de caracteres: 2.439.

Advertencias. Shonen Ai bordeando Yaoi. Romance. Con "R" mayúscula. Fuera de carácter, si así quieren interpretarlo. Y muchas ideas dispersas.

Aclaraciones: Esta historia está situada luego del canon del Manga, pero antes del capitulo 685 y todo lo que este representa. Manténgalo en mente.

¡Disfruten la lectura!


Capitulo 2.-

Huecos.

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li.Aire.

Nunca fue capaz de explicar la razón por la cual sus pulmones parecían escasear oxigeno de un momento a otro, aire succionado fuera de su periferia, y mente nublada por falta de sangre. Ahogado, enrabiado por su debilidad.

Esa mirada marrón que tanto detestaba tenía tal devastador efecto en él.


lii.Manzanas.

Por lo general, el Mundo Real le resultaba patéticamente aburrido. Inútil, sin nada que merezca su tiempo. Sin embargo, si había algo que le intrigaba, era observar al Shinigami Sustituto mientras se llevaba una manzana verde a la boca, su dulce jugo rodándole por el mentón.


liii.Comienzo.

No considera como el inicio a esa noche en la que él apareció como tornado en la Ciudad Karakura, menos aquella memorable batalla en Las Noches. El comienzo de todo fue ese reencuentro, sus ojos encontrándose luego de meses terminada la guerra, y como sus espadas no tardaron en encontrarse.


liv. Insectos.

Insectos. Todos y cada uno de esos inservibles Shinigami los eran. Le miraban con disgusto, como si él fuera un error, una existencia de la cual debían deshacerse. Los odiaba.

En especial a aquel peli-anaranjado Shinigami, a quien la mirada le brillaba en alivio, y algo parecido a felicidad.


lv. Café.

Hasta la actualidad se arrepentía de haber bebido del tazón de café negro del Shinigami Sustitutoen una mañana remota. Estúpido, impulsivo. El sabor agrio marcando su garganta de por vida, e Ichigo Kurosaki aún se lo recordaba en son de mofa.

Había sido una interesante mañana-después.

Definitivamente.


lvi.Oscuro.

La Noches solía ser un lugar tenebroso. Sórdido, tan deprimente que a él le entraban arcadas del mero recuerdo. El nombre Aizen Sousuke trayéndole malos pasajes. Mas ahora, la maligna presencia del Reiatsu del Shinigami Sustituto era la única asociación a la palabra "oscuro" que habitaba en su mente.


lvii.Desesperación.

Él disfrutaba de ver desesperación en sus enemigos. Últimos recursos y facetas ocultas salían a la luz. Quizás era una bifurcación de ese gusto el que hacía regocijarse de la exasperación que inundaban los ojos de esa mujer cada vez que Ichigo reaparecía de la nada, empapado de su Reiatsu.


lviii.Puerta.

Sabía que el Shinigami Sustituto estaba allí, al otro lado de la puerta. Al final de la Garganta. Su presencia inconfundible incluso desde dimensiones paralelas. Intensa. Una existencia de la que él quería adueñarse; destruirla, eliminarla.

Una sonrisa dividiéndole el rostro cuando su mirada se encontró con la del peli-anaranjado.


lix.Beber.

Él bebía de esos pecaminosos sonidos que abandonaban los rosados labios del Shinigami Sustituto, embragándole los sentidos tal y como el alcohol más fuerte haría. Succionándolos ansioso, como hombre sediento. Adictivo, tan necesario como beber agua.


lx.Deber.

Estrellar espadas con el Shinigami Sustituto era más que un capricho, era una necesidad. Algo que no podía evitarse, como predestinado. Él debía entrar en su Resurrección, mientras Ichigo Kurosaki adornaba su rostro con aquella conocida máscara blanca, escupiendo palabras de odio que ninguno realmente sentía.


lxi.Tierra.

El Shinigami Sustituto de cabellos anaranjados siempre era capaz de reafirmar su existencia en este mundo. Su lugar en la insignificante Tierra. Golpeándole de regreso a la coherencia, maldiciendo su horrible carácter, y estrellando sus rosados labios contra los de él con vehemencia.


lxii.Final.

Las manos del peli-anaranjado joven estaban en la solapa de su chaqueta de Espada, jalándole, sus demandantes labios aún plantados sobre los de él, cuando escucharon la puerta abrirse de golpe, la presencia furiosa de Shinigami invadiendo el cuarto.

Y él no pretendió soltarle, ni siquiera en los últimos momentos.


lxiii.Otoño.

Ichigo Kurosaki le recordaba al otoño. Su ridícula cabellera anaranjada y su patética personalidad similares a esas hojas sepia decorando cientos de árboles a mediados de octubre. Y él se sentía desagradable de solo hacer la conexión.

Desde entonces, otoño era la estación que más odiaba.


lxiv. Incendio.

El sonido de espadas colisionando rebotaba sobre la arena bajo él, sangre salpicándole sobre el rostro, en su trozo de máscara, en sus manos. Las Noches temblaba, pero no importaba. Nada importaba en presencia de un alterado Shinigami Sustituto, su enorme Reiatsu quemándole, consumiéndole como un incendio, mientras batallaban.


lxv.Flexible.

El peli-anaranjado Shinigami Sustituto era muy, demasiado flexible. Malditamente así. En especial cuando eran solo ellos dos, en la penumbra del cuarto del nombrado joven, y su cuerpo distorsionándose bajo él.

Era tanto una bendición, como una maldición.


lxvi.Volando.

Él le había agarrado un peculiar gusto a aprovecharse de su presencia invisible para el humano común. Jalando del brazo al peli-anaranjado joven y llevándole por los aires hasta los rascacielos más altos de la Ciudad Karakura. Volando; sintiendo que todo el mundo estaba bajo sus pies.


lxvii.Comida.

Después del incidente con el café, creyó que no cometería el error por segunda vez. No. Maldición, no. Porque él no se detuvo a pensar antes de llevarse quien-sabe-que alimento a los labios, el agrio sabor de humanidad asesinándole el gusto.

Y, nuevamente, la risa de Ichigo invadió sus oídos.


lxviii.Metros.

Incluso a metros, kilómetros de distancia incluso; la mirada color chocolate de aquel engreído Shinigami Sustituto que él tanto detestaba, lograba encender algo en su interior. Odio y adrenalina nublándole los sentidos, las manos temblándole de emoción alrededor de su espada.


lxix. Tumba.

Miraba la tumba con desdén. Desinteresado, incluso, de los cientos de ojos que creaban agujeros en su espalda. Ellos no le querían allí, y él tampoco estaba desbordando alegría. "Paciencia.", trataba de pensar.

Pronto el ahora difunto humano de cabellos anaranjados aparecería frente él; de Shinigami y listo para pelear.


lxx.Verde.

Había algo enormemente gratificante en las tonalidades verdes que parecía ganar el rostro del pelirrojo y tatuado Shinigami cada vez que era él a quien Ichigo Kurosaki elegía para pasar el rato.

Él, solo él.

Como debía de ser.


lxxi.Cabeza.

Ichigo Kurosaki siempre se las ingeniaba para confundirle. Enojarle. Enfurecerle, mejor dicho. Y más seguido que no, él no deseaba más que arrancar aquella ridícula cabeza anaranjada del resto de su cuerpo.


lxxii.Hueco.

Hueco Mundo se sentía lejano. Como un desagradable pasaje entre sus memorias.

La adrenalina que emanaba a borbotones el cuerpo del Shinigami Sustituto rellenando el vacío en su pecho, opacando sus antiguos recuerdos. El agujero en su cintura imperceptible, y el trozo de blanquecina máscara luciendo como un mero accesorio.


lxxiii.Honor.

Hubo un día, uno solo durante esos infernales diecisiete meses, en que él se apareció frente al Shinigami Sustituto, espada en mano y preparado para una revancha. No tardó en notar el predicamento del peli-anaranjado, y se marchó, sin más.

Nunca se lo mencionaría; él aún poseía honor de Espada.


lxxiv.Ilusión.

Se sentía como una ilusión, honestamente. Tener al ya-no-tan-joven Shinigami de cabellos anaranjados frente a él, todo ensangrentado, maldiciéndole con odio mientras estocaba su espada dentro de su pecho. Atacándole sin matarle, como siempre ha sido.

Esa mirada chocolate que tanto detestaba brillando de felicidad.


lxxv.Luz.

Con el tiempo, Ichigo Kurosaki se había convertido en un impertinente haz de luz en su mundo. Brillaba en demasías, le salvaba cuando no debía y le iluminaba los días como él no quería. Intenso y determinado. Irritante, por sobre todo.


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lxxvi.Perdido.

Cuando su mirada se intersectaba con aquellos ojos zafiros, se sentía perdido. Irises profunda, indescifrable; azul cobalto, gris metálico e incluso verde agua podía reconocer, atrapándole en un espiral de emociones del cual él no quería, ni planeaba escapar.


lxxvii.Metal.

Había ocasiones en las que, entre choque y encuentro de espadas desvainadas, el Arrancar se las ingeniaba para estrellar sus labios contra los de él. Y cada vez, sin excepción, podía distinguir ese sabor peculiar a sangre en cada rincón de su boca. Metálica en contraste a su dulce lengua.


lxxviii.Nuevo.

Esto de las relaciones amorosas era nuevo para él. Nunca antes se había sentido de tal manera; ahogándose dentro de sus confusas emociones, la necesidad de encontrarse con el ex Espada creciendo exponencialmente por día que transcurría.

Era agradable, concluyó, al fin poder entender todo el alboroto.

Irritante, también.


lxxix.Antigua.

Sentía que habían pasado años, siglos, desde ese fatídico día en la Ciudad Karakura. Zangetsu marcando el pecho del peli-celeste Arrancar en aquella noche de otoño. Una cicatriz antigua, nunca ignorada, pero que aún lograba que él se olvidara de como respirar correctamente al solo observarla.


lxxx.Paz.

Honestamente, él se conformaría con un día de paz. En el que aquella pequeña Shinigami no aparezca en su cuarto y sus amigos no intenten arrastrarle hasta alguna fiesta universitaria; uno en que pueda permanecer en casa, libro entre sus manos, y con Grimmjow durmiendo a su costado.

Sólo uno.


lxxxi. Veneno.

Él jamás logró acostumbrarse a las miradas repletas de veneno, inundadas de odio con las que ellos observaban al ex Espada. Era tal el desprecio, que él debía recopilar toda fracción de autocontrol que habitaba su cuerpo para evitar arrancarles aquellos ojos juzgadores.

Por su parte, Grimmjow solo disfrutaba espectáculo.


lxxxii.Bonito.

Era extraño, y difícil de explicar, pero había algo atrayente, bonito incluso, en aquellas tonalidades aguamarinas que decoraban los parpados inferiores del ex Espada.

"¿De dónde demonios vino eso, Kurosaki?" Y esa fue la respuesta que recibió cuando él le hiso el comentario.

Se la merecía.


lxxxiii.Lluvia.

La lluvia simbolizaba muchas cosas para él. Innumerables. Su madre, desamparo, depresión y todo lo relacionado. Durante sus peores momentos, nubes grisáceas siempre parecían estar decorándole el cielo.

También llovió en ese día.

El día en que él y el peli-celeste ex Espada fueron descubiertos.


lxxxiv.Remordimiento.

El remordimiento le era un sentimiento demasiado familiar. Inyectado en su alma, imposible de extirpar. La lista de sus arrepentimientos era infinita. Pero si había algo de lo jamás se arrepentiría, fue durante aquella batalla en Hueco Mundo, cuando impidió que la enorme arma del Quinta Espada asesinara a Grimmjow.


lxxv.Rosas.

En su primer año universitario, Inoue le obsequió unas rosas por San Valentín, su delicado rostro hecho escarlata. Y el peli-celeste se las ingenió para mofarse de él durante horas, imitando a la muchacha de cabellos anaranjados, burlesco, mientras unía sus labios en son de probar su punto.


lxxxvi.Secreto.

No le gustaba, detestaba representarlo de tal manera, pero Grimmjow Jaegerjaquez era su secreto. Uno que salía a la superficie solo bajo al paisaje de una luna no juzgadora. Y uno del cual no se arrepentiría de ocultar por el tiempo que sea necesario. Por siempre, incluso.


lxxxvii. Serpiente.

Las manos del Arrancar de cabellos celestes disfrutaban de serpentear por su espalda, por debajo su camiseta, trazando caminos irregulares y erizándole la piel en el trayecto. Tenue, tentador, toque suave tal a una pluma, pero avariciosa como serpiente hambrienta.


lxxxviii.Nieve.

La primera vez que él experimentó un día nevoso junto al ex Espada, sería una imagen que jamás borraría de sus memorias. El cabello celeste del Arrancar brillando en contraste del blanco que les rodeaba, nieve atrapada entre la minúscula separación de sus cuerpos.


lxxxix.Sólido.

Él nunca creyó que el peli-celeste Arrancar se volvería algo tan tangible en su vida. Sólido, real, no algo cruel de su imaginación. Su "constante". A veces, incluso, sentir ese familiar peso en el otro costado de su cama, fuerte y abrigándole sin proponérselo, le era difícil de creer.


xc. Primavera.

Él odiaba la primavera. La detestaba. Los pétalos de rosa se generaban una horrenda alergia y era cuando Yuzuy su Padre organizaban las "Olimpiadas de limpieza anual" del hogar. Pesadillas le entraban de solo recordarlo. Y el peli-celeste Arrancar parecía, como nunca, reciprocar su disgusto.


xci.Estable.

Su relación era mucho más estable de lo que ellos creían. Discutían, claro, pero no eran de romper día por medio. Tampoco orbitaban en la mera idea de compartir una cama cada noche, y pasar un buen rato.

Aunque, a éstas alturas, él tampoco se daba la molestia de corregirles.


xcii.Extraño.

Su primer beso fue una experiencia extraña. Una que no le apetecía recordar. Los labios de Inoue se sintieron codiciosos sobre los suyos, anhelantes, deseando mucho más de lo que él estaba dispuesto a ofrecer.

Fue peculiar, también, lo bien que se sintieron los labios del peli-celeste Arrancar en comparación.


xciii.Verano.

Ocurrió en su caluroso día de verano, de hecho.

Él y el ex Espada ensimismados en sus batallas semanales, denso Reiatsu envolviéndolos como manta, cuando se quedaron inmóviles. Sus miradas conectadas, a ambos escaseándole el oxígeno, pero que no les impidió de estrellar sus labios de la nada, como magnetismo.


xciv.Tabú.

Decían que una relación entre Shinigami y Hollow era uno de los mayores tabúes en la Sociedad de Almas. Y uno de los peores castigados, además. Cada involucrado arrebatado de su vida, registros borrados de libros.

Que suerte, pensaba, que él sea mitad Hollow, y que Grimmjow sea parcialmente Shinigami.


xcv.Feo.

Debería de ser una vista poco agradable la forma en que sangre borbotaba desde un costado de Grimmjow, su rostro deformado en una viciosa expresión. A él debía repudiarle aquel espectáculo, mas no podía ignorar lo bien que lucía el ex Espada con sangre tintándole el cabello y sonriendo malévolamente.


xcvi.Guerra.

No fue hasta luego de la Guerra, que él y el ex Espada se volvieron a reencontrar. Realmente esta vez. Ninguna interrupción, no en medio de un campo de batalla; sino que solo ellos, en las arenas de Las Noches, a espadas desvainadas y sed por la sangre del contrario.


xcvii.Agua.

Él tuvo que acostumbrarse a que, la única forma de conseguir que el ex Espada bebiera siquiera un vaso de agua era traspasándola desde su boca hacia la del peli-celeste, durante sus encuentros de labios. Un gusto particular, creía él.

Aunque, no era como si le disgustase la idea.


xcviii.Bienvenido.

Él no era el adolescente más cordial sobre la tierra. Para nada. Sin embargo, la palabra "bienvenido" rodaba sencillamente fuera de sus labios tan pronto sentía el Reiatsu de Grimmjow a la cercanía. A veces era sarcástico, exasperado, algunas veces feliz y aliviado; pero siempre tenía la misma connotación.


xcix.Invierno.

La Guerra de Invierno era un tema que ambos trataban de olvidar. Él, porque le traía horribles recuerdos de inhumanidad y desesperación, y al peli-celeste Arrancar también: ya que le revivía esos instantes al borde de la muerte, sin saber si podría obtener su ansiada revancha o no.


c.Leña.

Había algo encantador, e infinitamente irritante, en la forma que el ex Espada de cabellos celestes disfrutaba de provocarle de la nada. Insultándole, entrometiéndose bajo su piel y sacándole de sus casillas. Alimentando de leña a un incendio abrasador, uno que él, ambos sabían que no lo necesitaba.


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Todos los derechos reservados a Tite Kubo, auspiciadores y Staff. Personajes de su propiedad. Relato hecho sin fines de lucro, solo por mi propio deleite y diversión.


¡Yo!

He aquí la segunda parte. Realmente no tengo mucho que comentar en esta ocasión, solo espero que disfruten de este capitulo. Estoy ansiosa de leer sus opiniones.

Como siempre, vale destacar que estos temas pertenecen al desafío "50 temas en una oración" (y que yo transformé en 50 temas en 50 palabras) de la comunidad 1sentence en livejournal. Yo no me acredito ninguna de sus maravillosas ideas, solo sus traducciones a mi conveniencia. Sientanse libres a intentar el desafío, también. Es bastante entretenido.

Lamento si me ha escapado alguna falta ortográfica, recuerden que soy mi propia beta. Y agradezco de antemano cualquier review o favorito que quieran entregarme; significan mucho más de lo que se imaginan para un escritor. Y como mencioné en el capitulo anterior, sientanse libres de mencionar si quieren que alguno de estas cortas historias sean traspasadas a una más extensa, si les ha agradado la idea o algo. Veré y pondré mi magia en hacerlo realidad, quizás.

A final de semana estaré subiendo la última parte; ya la tengo escrita y todo, por lo que no les haré esperar mucho.

Y, creo que eso sería todo. Nos vemos pronto.

By-e.