Estaba demasiado entusiasmada con la historia que enseguida me puse a trabajar en el segundo capitulo. Y lo tengo listo, chicos y solo costo una desvelada hasta la 5 A.M y todo un día, sin contar la edición.

Espero que les guste porque me quede hasta la 5 A. M y todo el día escribiendo este capitulo. Aquí veremos más participación de la vida de Star en el palacio; pienso que ella y Eclipsa quizás si tienen mucho en común, no solo el poder.

Gracias a esas personas que me dejaron un comentario, los quiero. Les dejo respuesta por interno, ya saben si quieren decir algo o simplemente conocerme y hablar de fan a fan, son bienvenidos XD.

Me encanta hablar de esta maravillosa serie (podría hablar de ella todo el día) y hablo con mi hermana, pero no esta obsesionada como MUA.

Descargo de responsabilidad: Star vs. The forces of evil no me pertenece, sino a Daron y Disney.

¡A leer!

''El cuento de la rosa''

Star ya no podía ver nada igual, Mewni se había convertido en una tierra desconocida para ella, mientras recorría los jardines trataba de darle sentido a todo lo que había visto en esa habitación.

No espero sentirse identificada con Eclipsa, pero lo hizo. También bailo bajo la luna de sangre, le dio la espalda a Aer eligiendo caminos separados, igual que lo había hecho al abandonar a Marco poniendo otras prioridades por encima.

Se quedo mirando una flor roja que abría y cerraba los pétalos girándose en dirección al sol que se escondía detrás de la franja de bosque. A esta hora las flores tenían menos ganas de chismosear, preferían quejarse sobre la pronta ausencia del sol.

El cielo empezaba a oscurecer.

Un grupo de siervos pasaron por su lado bajando la voz cuando la vieron enfocados en sus chismes, que seguro tenían como encabezado su nombre.

La princesa entro al invernadero para tener más privacidad. Fue recibida por el penetrante aroma a rosas, a diferencia de la tierra en Mewni las rosas eran flores intocables que estaban destinadas a ser admiradas y no tocadas, puesto que las espinas las cubrían hasta los pétalos; también tenia una gama de colores más extensa, más hermosas y grandes, pero peligrosas.

El invernadero estaba dedicado a las rosas, donde descansaban en el suelo junto a pequeños riachuelos que conducían en el agua desde una cascada creada de manera artificial.

En la tierra las flores eran pequeñas, la naturaleza no era tan peligrosa como en Mewni, pero existía una hermosura en lo peligroso. Cuando era una niña y visitaba el jardín junto a su padre, quería tocar una rosa con desesperación sin hacerle caso a sus advertencias acaricio una flor sin que la vea llevándose un feo corte en su dedo índice.

Sin quererlo en su mente se reprodujo una memoria.

¡¿Puedo tocarla?!—Le pregunto a Marco, cuando vieron una rosa en el parque.

Él levanto una ceja, extrañado.

Star, solo es una rosa—dijo—. Puedes tocarla, pero ten cuidado con el tallo.

Chillo de emoción y se dispuso a tocarla bajo la mirada intrigada de su mejor amigo.

—Que sorpresa, princesa.

Esa voz la saco del interior de su ensoñación. Miro alrededor del invernadero encontrándose con un siervo cortando las rosas en mal estado, mientras silbaba una melodía.

Seguro era un jardinero, parecía un hombre alto y delgado de mediana edad con un humilde traje lleno de tierra, un gran sombrero hecho de paja que tapaba su rostro. Lo que más le sorprendió fue que en sus manos desnudas acunaba una gran rosa violeta llena de espinas.

No la miró.

—¿No te lastima?

—¿Qué?—Ladeó la cabeza, como si estuviera intentando localizar el sonido de su voz.

Se acercó hasta ponerse a su lado.

—Las rosas están cubiertas completamente de espin…—Negó con la cabeza y lo apuntó con la varita—. Espera un segundo, ¿Cómo sabes quien soy?

Él se rio, como si algo lo divirtiera.

—Mi princesa, es la única que huele a jazmines silvestres.

Mordió su varita mágica—Ok, esto es raro.

—Soy ciego—Se quito el sombrero revelando su cabeza rapada. Sus alegres ojos eran color plata—. Puede que no vea, pero registro los olores, las texturas, el timbre de la voz característico de una persona y el sabor. No reconozco tu rostro, pero sí tu perfume.

Sonrió suavizando su expresión—¿Cómo es que puedes tocar las rosas de Mewni?

Observó con más detalle, cada vez que el jardinero tocaba una rosa esta contraía sus espinas y se inclinaba hacia su mano, como si buscara ser acariciada.

—Hay una historia…

Antes con esas simples palabras hubiera exclamado ''¡Aburrido!'', pero se quedo a escucharlo. Le narro la historia del primer rosal de Mewni que floreció en la lejanía con gracia junto un arrollo que le contaba las historias que acarreaban sus piedras, donde las flores le compartían sus experiencias, se pasaba el día riendo junto a sus hermanas rosas y por la noche observaba las estrellas por la noche saludándola con alegría desde el cielo. Un día pasaron unos viajeros y asombrados las arrancaron alabando su belleza, muchas murieron de tristeza por el camino.

Una sobrevivió, llena de rencor y resentimiento le crecieron espinas, los viajeros la dejaron caer en la tierra asustados por su transformación, lejos del arrollo, de las demás flores y sin sus hermanas. Le creció otra raíz, una retorcida de espinas, prometió no dejarse tocar por nadie que solo quisiera dañarla o apreciara su belleza.

Una vez que termino se quedaron en silencio.

La princesa ya había oído ese cuento, no le presto suficiente atención simplemente pensó que era una simple historia inventada de la cual sacaba una moraleja, como: No toques una rosa jamás en tu vida.

Ahora mientras el jardinero sostenía la flor, estaba dudando.

—Es un cuento infantil—determinó.

—¿Lo es?—Él saco una tijera de podar de su cinturón de herramientas y corto una hoja seca del tallo—¿No relata una verdad?

—¿Verdad?

—Las personas cuando son heridas desarrollan métodos de defensa dañinos para ellos mismos y su entorno, como las espinas—Le sonrió con tristeza—. ¿Cuál es el suyo?

''Una sonrisa'' respondió su cerebro, pero se negó a hablar. En su lugar decidió observar con fingido interés la cascada que llevaba el agua a todo el invernadero.

—Princesa Star—La llamo—. Puedo tocar las rosas porque no busco dañarlas o admirar su belleza—Espiro una mano y una rosa azul se inclino—. Mire, con solo un toque recuerdan su verdadera naturaleza.

Se quedo un rato más, compartiendo tareas con el hombre que se negó a decir su nombre por lo que lo llamaba jardinero, pero era muy sabio. Él prometió enseñarle como tocar una rosa sin salir lastimada y Star que vendría diario.

Cuando cayo la noche volvió a su habitación con una punzada de tristeza. De nuevo, había cenado sola, al parecer sus padres habían acudido a una reunión de urgencia con un noble que aseguraba tener una buena suma de soldados para unirse al ejercito real.

Su madre había asegurado que cuando volvieran tendrían mucho que hablar y hacer.

Se revolvió en su cama, estaba tentada a volver a las puertas de las memorias y buscar las respuestas que inundaban su mente no dejándola dormir.

Extrañaba a Marco.

Él siempre sabia que hacer o decir para hacerla sentir mejor, quizás ese era su problema, estaba tan desesperada por buscar una distracción así no pensar en sus sentimientos, en lo que provoco siendo inconsecuente; que cada vez que se quedaba quieta temía enloquece bajo el peso de sus incontables fracasos.

Miró el techo de su habitación.

¿Cómo debería estar en la tierra?, ¿La estaría echando de menos tanto como ella?, ¿Sentiría que algo falta en su vida? Como sea, ya no importaba, ya no importaba nada, excepto el bien de su pueblo. El precio de las enmiendas de sus errores.

Suspiró con pesadez.

Cerró los ojos dejándose llevar por el cansancio.

Un baile se estaba desarrollando a su alrededor.

Star cayo hacia atrás, otra vez estaba en la memoria de Eclipsa. La pregunta era como había llegado, ayer visito la habitación para encontrarse dentro, parece que ya no era necesario.

Vio a una Eclipsa conversando con un noble, su varita en forma de paraguas violeta descansaba en sus manos.

—Ya fue la ceremonia—susurro para sí—. Tiene su varita.

No entendía porque se había saltado algo tan importante como eso o la Mewbertad de Eclipsa, pero lo acepto con resignación.

Había crecido unos centímetros, debería tener unos dieciséis o diecisiete años. Su cabello castaño estaba hasta su cintura en una bonita caída de rulos amarrado en una coleta baja con un moño azul, llevaba un vestido violeta liso de manga corta hasta el suelo.

Sus manos estaban cubiertas por unos guantes largos negros.

—Sí hiciéramos una evaluación de las condiciones de vida de los monstruos, nos daría una vista más general de la situación de Mewni—decía.

El noble suspiro con cansancio, como si ya lo hubiera repetido mil veces.

—Con todo respeto, pero a nosotros que nos importa los monstruos. Sí es por mi se pueden seguir pudriendo en donde están.

Apretó sus manos alrededor de la varita, esta empezó a despedir chispas verdes.

—Infórmese bien, mi lord—Su tono era tranquilo, pero su expresión dura y enojada—. Mewni esta construido por todos, le guste o no forman parte de nuestro mundo.

El noble se puso rojo de ira—Ya basta, princesa. No me importa lo que crea o piense, pero los monstruos no son como nosotros, son bestias que nunca debieron existir. No cuente con mi apoyo.

—Pero…

La detuvo alzando una mano.

—Sabe, estoy empezando a creer que lo que se murmura es verdad.

Eclipsa frunció ceño, desconcertada.

—¿Sobre que?

—Que es una amante de monstruos.

La muchacha abrió los ojos como dos platos y su cara empalideció, dio tres pasos hacia atrás con la vista en la espalda del noble que se reía de forma burlona, mientras tomaba una copa que arrebato de una bandeja de un sirviente que pasaba.

Apretó los labios.

Un grupo de chicas se dieron vuelta a verla y se rieron a carcajadas volviendo a su platica.

Star sintió lastima, sabia perfectamente como se sentía el rechazo de los suyos; ella había sonreído como si nada y seguido con lo suyo, pero la chica observaba todo con ira contenida.

Antes que se fuera, escucho a los nobles reunidos alrededor de los reyes decir lo peligroso que seria tener a alguien como ella de reina, quien sabe que le depare el futuro a Mewni, que había sido tan perfecto hasta la llegada de la princesa Eclipsa que declara ideas que amenazaban los triunfos y la paz que generaciones lucharon por conseguir.

La niña tuvo ganas de darle una palmada en la espalda, decirle que no estaba sola y que alguien la comprendía, pero no podía hacer nada salvo observar impotente como la humillaban y se empeñaban en marginarla.

Se encaminó a su habitación hecha una furia.

—Wow…

La habitación de Eclipsa había cambiado, los grandes ventanales que daban al paisaje de Mewni estaban tapados por unas cortinas negras que apenas dejaban entrar la luz natural, la cama era un desastre de sabanas y el escritorio estaba lleno de libros, dibujos y libretas.

La única luz provenía de una pequeña lámpara de aceite que estaba colocada a un lado del gran libro de hechizos.

Glossaryck estaba sentado observando intrigado como la princesa irrumpía en su habitación cerrando la puerta de un golpe. Se dejo caer la cama con los brazos extendidos y la varita sobre el estomago.

—No deje que la ira la domine, mi lady.

Star se quedo en pie detrás de la puerta.

Se estaba conteniendo de las ganas que tenia de gritarle al hombrecillo azul, pero se recordó una y otra vez que era una ilusión, nada de esto era real, en un sentido figurativo. No pensaba volver a ver a Glossaryck en un largo tiempo e incluso en ocasiones perdía las esperanzas de tenerlo como guía de nuevo.

Ambos conectaron sus miradas, ella se quedo hecha una piedra en su lugar, pero él se enfoco en la joven ignorándola por completo al segundo siguiente.

A ella no paso desapercibido esa mirada, lo había visto. Estaba 72% segura.

—Glossaryck—susurró.

No hubo respuesta.

—¡Glossaryck!—Ni siquiera le dirigió una mirada. Muy bien, era momento de tomar medidas extremas—. Los nachos encima de los hotdog son asquerosos.

Nop, nada. No la estaba viendo, o si y actuaba tan bien para merecer el pequeñito dorado por el cual los humanos elegantes se emocionaban tanto; no podía estar segura.

—¿¡Es que no ven la realidad!?—gruño.

Él floto hasta ponerse frente a su rostro.

—Las nuevas idea son vistas con malos ojos—Habló con tono suave. Se estaba comportando muy distinto al que ella conocía—. Puedes cambiar el futuro o torcer la historia.

Volvió a ser el mismo.

—Glossaryck.

Siguió tirada en la cama con expresión melancólica.

—Podemos molestar a esa molesta gata encerrada en el frasco y enseñarle lo que es la magia de verdad.

¿Gata molesta? ¡Baby!, era obvio que también había evaluado a Eclipsa, pero no entendía a que se refería.

—Eso no me hace sentir mejor—pero sonrió. Se incorporo—,además hace años que no la veo.

—Que suerte…

Se levanto y camino hacia el gran libro de hechizos, reconoció las paginas en las que trabajaba, eran las mismas que leyó con Marco antes de que el niño enloqueciera.

Eclipsa se inclinaba hacia lo oscuro manteniendo largas conversaciones con Glossaryck sobre el tema. Le gustaba salir a hacer largas investigaciones a lugares remotos sobre cualquier asunto que desconociera con su libreta y el libro de hechizos a cuestas, como sus únicos compañeros, tenia una fascinación por saber como operaban las fuerzas del mal.

Es más uno de los únicos amigos de Eclipsa era el papá de Tom, que en las visitas al palacio le contaba sobre sus experiencias en el inframundo y le traía pequeños recuerdos como una vasija de almas, una mano de esqueleto que no dejaba de saludar, una colección de pequeñas pelotas de ping pon impulsadas por la maldad conmemorativas de unos juegos de antes de era común (NA: Antes de Cristo) y unas de tazas de fuego.

Le recordó un poco a Janna banana y su gusto por la magia negra.

Le prestaba mucha atención a los monstruos que vivían en los alrededores, aun llevaba canastas de comida a casas de monstruos que estaban teniendo problemas. Golpeaba las puertas y salía corriendo para esconderse, se quedaba hasta ver que abrían la puerta con lagrimas al ver toda la comida que recibían.

Ella y Asher no se volvieron a ver, la joven no siguió frecuentando el campo de flores, pero las pocas ocasiones que tenia la oportunidad de estar cerca del castillo Avarius lo miraba con melancolía, no entraba en las visitas que hacían sus padres argumentando no sentirse bien ni permanecía mucho tiempo alrededor.

Sabia que estaba intentando ser fuerte, pero le tenia compasión.

Mientras más Eclipsa se empeñaba en que los nobles y habitantes de Mewni tomaran consciencia que habían seres que estaban sufriendo menos confiaban en ella, cotilleaban a sus espaldas llamándola la amante de monstruos, se burlaban de cada cosa que decía y no le prestaban la más mínima atención.

Con sus padres el asunto no mejoraba, ellos le gritaban cada vez aportaba alguna idea a favor de los monstruos, pero en la conferencia todo exploto cuando Eclipsa dio su discurso delante de los reyes y nobles.

—La historia nos narra este acontecimiento que es la Mewnipendencia—Observó a todos los presentes—. Como llegamos en busca de una nueva vida, en busca de oportunidades a una tierra que ya estaba habitada por monstruos—Hizo una pausa—. Damas y caballeros, la historia representación la crueldad de nuestros errores.

Estas palabras produjeron una exaltación, pero siguió sin importarle que tanto le pidieran que se callara.

—Sí vieran lo que yo veo, se darían cuenta de la enorme masacre que provocamos por ignorancia, podemos remediarlo…

Su madre se puso de pie pidiéndole que pare, pero la chica continuo exponiendo sus ideas hasta que la mujer la tomo del brazo.

—¡Te dije ya basta, Eclipsa!—Le grito a la cara—. ¡Este es tu pueblo, es a quienes debes proteger! Es aquí donde vas a reinar, no a esas repugnantes bestias.

Después de este acontecimiento, la joven volvió a cambiar, se volvió más reservada y oscura, no mostraba ni una pisca de emoción en publico. Se transformo en alguien que se la pasaba encerrada en su habitación creando sus propios hechizos en la completa oscuridad; su magia se volvió de un tono morado.

—No es bueno que se guarde los sentimientos—le aconsejo una tarde Glossaryck—. La magia es como un espejo, si no esta a gusto lo va a reflejar y…

Estaba sentada en el suelo con el libro sobre su regazo escribiendo con rapidez.

—Cuando era una niña conocí a alguien…

El hombrecillo hizo una mueca de dolor—Lo se, mi lady.

Ella dejo caer las lagrimas, provocando grandes manchas moradas en el papel.

—No quiero conformarme sin haberlo dado todo antes—Bajo la mirada conteniendo un sollozo—,pero estoy cansada. Hice una promesa que no se si podre cumplir.

—Lo se.

Seco una lagrima lanzando una risa irónica—Por supuesto que lo sabes, tu lo sabes todo y hasta los chismes más jugosos sobre los nobles molestos.

Glossaryck se sentó sobre el libro mirándola hacia arriba.

—Mire el mundo desde todos sus ángulos. Le prometo que hay ángulos hermosos.

Volvió a sollozar.

—¿Por qué?—Se abrazo a si misma—. Nadie me escucha, se burlan de mi y me llaman ''amante de monstruos'', ''Reina de la oscuridad'' como si fuera alguien malvada, cuando solo busco justicia. No quiero que me asocien con esos nombres.

Star avanzo con cara seria y se sentó a su lado imitando su posición. La observo de cerca, Eclipsa era hermosa, de gustos y modales finos, pero ocultaba una gran tristeza que aparecía cada vez que estaba sola.

Algo que admiraba de la princesa era su convicción y constancia, encontraba cualquier espacio para tratar de que la gente tome consciencia de la situación de los monstruos, pero estaban tan cegados que sin importar que tan fuertes fueran sus argumentos lo único que ganaba era la desconfianza de la población.

Por primera vez sintió asco por su pueblo, pero ella no era muy diferente. Sí había abierto los ojos y se dio cuenta de la enorme injusticia que fue la Mewnipendencia, pero había ignorado la situación y opto por enfocarse en cosas triviales, muy al estilo Star.

—Mi princesa…

—¡Ya no quiero oír, Glossaryck!—le gritó haciendo que este retrocediera alarmado. Abrazo sus piernas—. No me importa, quiero estar sola—susurró con los dientes apretados—, pero no puedo porque vivo rodeada de esos estúpidos Mewnianos.

Y él la dejo sola.

Comprobó una verdad, Eclipsa era como la historia de la rosa de Mewni, estaba desarrollando espinas para protegerse. Después de eso, experimento una serie de imágenes, la joven volvió a discutir con sus padres argumentando que los odiaba, que los odiaba todos; visito dos veces el campo de flores con Glossaryck y le conto toda la historia sin omitir un detalle.

No había señales de Aer por ninguna parte.

Por cada detalle que le revelaba parecía más ausente miraba a su alrededor, como si estuviera viendo los fantasmas a si misma junto a su amigo. Estaba empezando a usar maquillaje tal cual el tapete que vio, pero su cabello seguía largo amarrado en su característico moño bajo.

Se estaba volviendo pálida, casi no descansaba durante las noches enfocada en sus lecturas sobre magia negra y experimentos, dormía durante el día y no resistía estar expuesta mucho tiempo a los rayos del sol. Toda una criatura nocturna.

Era talentosa para la fabricación de su magia, siendo tan buena creando sus propios hechizos como Star, pero estos tenían un resultado diferente.

Glossaryck tenia razón sus hechizos reflejaban su estado emocional, cada intento de conjuro la dejaba más y más melancólica, como si su magia extrajera una parte su felicidad y se sumergiera en un pozo del que nunca podría salir.

Entonces, lo conoció.

Su madre la había arrastrado a través del salón hasta un joven y apuesto noble que con una sonrisa burlona bebía una copa escuchaba las historias que relataba su padre sobre las aventuras que vivió en otras dimensiones, como gano sus tijeras dimensiones con vigor, combatió contra sirenas y conejos pirata, regreso a Mewni con una nueva perspectiva. El hombre estaba rodeado de mujeres que lo observaban como si fuera una especie de dios y suspiraban cuando lanzaba sus manos representando movimientos con su espada.

Ella casi nunca hablaba con nadie en las fiestas, prefería entablar conversaciones con seres mágicos de que visitaban de otras dimensiones que desconocían sobre su fama. Esta vez no pudo escapar del agarre fuerte de su madre.

Él no se percato de su presencia hasta que la reina la presento, en lugar de hacer una mueca de desagrado esbozo una sonrisa brillante lejos de ser una fingida parecía muy sincera.

Tenia cabello azabache corto, ojos azules grandes y dulces, una barbilla cuadrada y piel blanquecina. Estaba vestido con un traje sencillo compuesto por una camisa y unos pantalones caqui, al contrario de otros jóvenes nobles guapos tenia una figura alargada y delgada.

La chica se quedo de piedra, lucia muy incomoda bajo su mirada.

Hizo una reverencia galante.

—Mi reina—Le sonrió a la chica—. Princesa Eclipsa Butterfly.

La reina le sonrió ampliamente, seguro estaba conteniendo un chillido de emoción. Alterno la mirada entre los jóvenes con complicidad y le hizo una seña con la cabeza para que se acercara.

Ella solo le fruncía el ceño, desconcertada. Lo evaluó con los ojos con gesto interrogativo.

—Hija, este es Erick; el hijo del gran lord McGregor—Lo presento.

Estaba segura que oyó ese nombre en alguna parte, pero no sabría decir cual.

Inclino la cabeza en forma de asentir.

—No te he visto por aquí—No sonaba impresionada.

La mujer hizo una mueca lanzándole un siseo de advertencia, pero el joven siguió mostrando esa sonrisa. Bajo la mirada rascándose la nuca y se sonrojo.

—He estado lejos por un tiempo, estudiando en una academia. Vine…

—¡Los dejo solos! —Alzó los brazos y se despidió recobrando la compostura—. No lo arruines…—Le susurro a su hija, antes de irse a sentarse en su trono.

Su expresión se ensombreció.

No podía creer que existiera o existió una madre así. Le hizo valora mucho más a su madre, Moon Butterfly, aunque tuvieran sus diferencias y se quejaba en muchas ocasiones jamás haría eso.

—Se lo que es tener un padre poderoso—Él se adelanto con expresión comprensiva—. No se sienta mal, princesa.

Atrajo su varita hacia su cuerpo.

—No tienes idea como es.

Erick sonrió y apunto a su padre que hacia una danza ridícula en medio de sus interesadas oyentes—Sí lo se. Cuando tienes un padre poderoso nunca estas a la altura de lo que esperan o desean como sucesor de tan grande legado.

Ladeo la cabeza.

—Mi padre es reconocido como el aventurero más grande que Mewni haya conocido—Se apunto a si mismo—. Cuando nací esperaban que fuera un guerrero tan bueno como él, pero preferí los pinceles en lugar de las espadas.

De hay lo reconocía, escucho de lord McGregor y sus aventuras dimensionales. No lo imaginaba tan…ridículo.

—¿Eres un pintor?

El muchacho lanzo una carcajada—Así es. Estuve lejos estudiando en una academia de artes por muchos años, probablemente no escuchaste sobre mi existencia porque a mis padres no le gusta hablar de mi.

Ella le sonrió y ese fue el comienzo.

Se hicieron amigos muy rápido, pasaban largas tardes en los jardines paseando con los brazos entrelazados conversando sobre cualquier tema que consideren interesante; algunas veces Erick traía sus cuadros y se dedicaban a pintar hermosos retratos sobre las flores de los jardines reales.

Tenían mucho en común.

Erick no estaba interesado en lo que se decía de ella entre los nobles, puesto que quería ser su amigo y llegar a conocerla mejor que nadie; respetaba los viajes que realizaba en solitario y estaba deseoso de saber sobre lo que investigaba tanto.

Eclipsa no le hablo de los monstruos probablemente para no alejarlo como a los demás y se comenzó a enfocar en la investigación olvidando llevar las canastas para las criaturas que encontraba muriendo de hambre en el bosque; parecía que estaba olvidando y de a poco se convertía en una repetición de su madre y las anteriores reinas.

Su relación con sus padres seguía siendo tensa, pero estaba mucho mejor.

Los únicos momentos en los que se permitía ser ella misma, era con Erick. Le mostro sus investigación sobre las fuerzas del mal que guardaba en su habitación con manos temblorosas, el libro de hechizos y Glossaryck, y por ultimo su pequeña repisa de regalos traídos del inframundo.

Cuando termino, espero su reacción.

—Tienes gustos…peculiares.

Parpadeo, asombrada—¿No te da miedo?

Él sonrió con ojos brillantes.

—¿Tengo algo que temer, Eclipsa? —Se paro de la cama. Camino hasta quedar frente a frente, susurró—. No eres mala.

Sonrió.

—Aunque si te puedo ser sincero, este cuarto necesita algo de color, quizás…

Y siguieron hablando.

Él le enseño a sostener un pincel de la forma adecuada, a dibujar con carboncillos, jugar con colores y texturas, y ver todo de todo artísticamente. Le hacia cerrar los ojos antes de pintar e imaginar un paisaje que le trajera paz, el significado de los colores y lo importante que era darle sentido a la imagen.

—Tiene que trasmitir una emoción—dijo—. Déjales ver a la gran chica que eres.

Se quedo con el pincel en la mano y la expresión perdida.

—¿Estas bien?— toco su hombro.

—Sí, es que…—Le sonrió dándose vuelta—. Hablas demasiado.

—Muy graciosa. Yo no hablo mucho, tu eres demasiado callada; es diferente.

Le arrojo un poco de pintura roja con el pincel, le cayo debajo del ojo haciendo que parezca que acababa de recibir un golpe.

Star sonrió ante la imagen.

Eclipsa se rio y se acerco cogiendo un pañuelo para limpiar la mancha.

—Quédate quieto.

Estaban frente a frente con la respiración sofocada, uno más que otra. Ella era mucho más baja que Erick por lo que tenia que ponerse de puntillas para alcanzar su rostro, solo sonreía tratando de no dejar una sola macha o rastro de la pintura roja, pero cuando dio la pasada final contemplo una medialuna roja definida en su rostro.

Contuvo el aliento y dejo caer el pañuelo.

—Cásate conmigo.

Levanto los ojos hacia el muchacho que entrelazo sus manos. Recupero el color y termino de limpiar su rostro con los ojos llenos de lagrimas que amenazaban con fluir con libertad.

—¿Te das cuenta de lo que estas diciendo?—Apretó los puños alejando sus manos—¿Quieres renunciar a tus sueños por ser rey?

Volvió a tomar sus manos, dijo con voz quebrada—Yo te amo, eso es suficiente para mi.

Rompió a llorar y desvió la mirada. Miró debajo de su ojo donde debería estar la luna quedaba un mancha roja casi imperceptible.

—Eclipsa, no me importa lo que piensen de ti—Acaricio su mejilla limpiando con su pulgar el recorrido de las lagrimas—, quiero estar contigo. Ya no puedo ocultarlo más y…

—Si—exhaló.

Erick sonrió y la abrazo elevándola unos centímetros dando vueltas con la chica. Puede que Star todo esto le parecía romántico, pero sentía que algo estaba mal y lo confirmo cuando la mirada de Eclipsa cayo en el bosque de la muerte segura.

Ambas familias estaban felices por el anuncio del compromiso y abrazaron a Erick como parte de la familia entre risas anunciando que sabían que en cualquier momento pasaría, decían que gracias a él había mejorado como futura reina de Mewni, que su papel a su lado le traería claridad a las locas ideas que rodeaban su cabeza.

Por la noche Eclipsa se las arreglo para salir del palacio y dirigirse al bosque; con más especificación al campo de flores.

Por primera vez después de ocho años Aer y Eclipsa se volvieron a encontrar.

Star se despertó cuando sintió las sacudidas de su madre en medio de la madrugada.

—¿Qué pasa? —murmuro adormilada.

Moon la observo preocupada, tenia puesto su vestido tradicional abultado de diferentes tonos de azul. Su cara se contrajo en una expresión plana, sin emociones y estrecho los ojos.

—¿Qué sabes sobre Eclipsa?

Continuara…

Lo se es un final muy ''Chan-Chan'', pero no lo resistí. Volveré en unos días con otro capitulo, ya que estoy un poco ocupada y deje de lado el libro que estoy trabajando para escribir este fic.

En el próximo capitulo…¡Boda! Y nop, no es un spoiler porque todos lo sabemos…Y drama, porque los lectores nos alimentamos de drama.

Estaba pensando en incluir a Marco en la historia, ya sabes para que tenga un papel, pero aun no se muy bien. Con respecto a Erick, lo incluí como OC, no quería que todo se tratara de Eclipsa y el monstruo que se enamoro, creo que hay todo un trasfondo con relación a Eclipsa, el monstruo y el rey mewniano que desposo.

También quería aclarar que no le di mucho significado al gran potencial en la magia de Eclipsa. Después de ver ''Into the wand'' me fije en un detalle en su tapete, en de las otras reinas relata lo que hicieron por Mewni o la magia que poseían, pero en el de Eclipsa solo su vida amorosa, como si eso describiera toda su vida.

Ya les dije, amo teorizar XD

Me salte algunos detalles porque no quería hacer de este capitulo más largo de lo que es y enfocarme en su convivencia con los nobles, padres y el pueblo (Ejem, personas odiosas). O sea, no es su culpa porque están marcados por una sociedad que ve a los monstruos así y para ellos esta bien, pero no. No esta bien que una parte de la población muera de hambre.

Para no hacer de esto más largo, me despido. Deja un review si te gusto; eso me hace mucha ilusión.

¡Nos leemos!

La princesa