Tasación y Transacción

Llegó la mañana, cantaban los pájaros y a lo lejos se escuchaban los sonidos de la ciudad. Todo parecía en calma. Bulma abrió sus ojos lentamente y de súbito recordó todo lo que había pasado. Se levantó, abrió el ventanal y se asomó al balcón en pijama.

- Que poco dormí, siento como si me hubieran apaleado…awwwwmmmm - se estiró apoyándose en el barandal.

- Veo que por fin despertaste, terrícola.

Bulma se volteó dando un brinco. Allí en el balcón siguiente, apoyado sobre el barandal, en su pose de brazos cruzados, un saiyajin la miraba divertido.

- Me asustaste, idiota. Debiste anunciar que estabas allí…

- ¿Para qué?… ¿tu debiste darte cuenta, no?

- Como sea… - Bulma miró al hombre. Estaba vestido solo con el traje azul roto en el pecho, pero parecía de buen humor

- ¿Ya desayunaste?

- Por supuesto. No hice más que acto de presencia en la cocina y la insana de tu madre ya me estaba sirviendo tal y como me merezco.

- Te dije que no le dijeras loca, ¿no lo recuerdas?

- Mhn - respondió él para luego alejarse volando de allí.

Bulma se dio cuenta de que estos 3 meses serían más o menos así, pasando solo rabias con aquel saiyajin temperamental. "Nota mental: no volver a asomarme al balcón por las mañanas sin verificar antes"

Bulma bajó a buscar algo para comer y luego fue a los laboratorios para ponerse al corriente de lo que había dejado pendiente en su ausencia en la empresa.

Mientras tanto Vegeta vagaba por los jardines buscando en que ocuparse. Los padres de Bulma le habían mostrado la noche anterior donde estaba la biblioteca, el observatorio, la piscina, la lavandería, la cocina y como usar los comunicadores, el estéreo y la televisión. También le mostraron una sala donde había máquinas y consolas de videojuegos, una mesa de pool y otras entretenciones. Vegeta pensó que a los humanos solo les gustaba malgastar inútilmente el tiempo y que como entretención no estaba mal, pero él prefería otras cosas para matar el tiempo. De pronto se encontró con el jardín central donde vio que estaba la señora Briefs, canturreándole a sus flores. "Realmente está loca esta mujer… vamos a esquivarla…" se elevó y pasó por sobre el jardín y se dio cuenta que de seguir su trayectoria se encontraría con los namek, no le importó, es más esbozó una sonrisa "después de todo, no dije que yo no me acercaría… y no los aterrorizaré, solo echaré un vistazo al lugar", avanzó un poco más y descendió en medio de donde se encontraban.

Algunos salieron despavoridos, mientras otros le hacían frente listos para pelear. Piccoro lo observaba con recelo desde una esquina "que planeas hacer, Vegeta…" el saiyajin solo los miró, se sonrió y emprendió vuelo nuevamente. "Ese desgraciado, sólose está divirtiendo. Es imperioso conseguirle algo más en que se ocupe o cualquier día hará volar algo o a alguien… pero esto me demuestra que Bulma ya habló con él, de lo contrario habría atacado" pensaba el namekuseijin mientras se incorporaba de su lugar para tranquilizar a los suyos. Ya más tarde hablaría con Bulma para contarle lo sucedido, aunque eso solo demostraría que no confiaba en ella, pero no iba a arriesgar a los extraterrestres a otra incursión de ese tipo.

Bulma paró de trabajar en el ordenador y recordó que debía ir de compras para el huésped. Lo buscó para ir de compras. Pero no lo halló por ninguna parte. En eso se encontró con su madre y le contó de su dilema.

– Pues, debe ser definitivamente un 40 o 42, con ese trasero que tiene…

- MAMAAAA, como haces esos comentarios - a Bulma se le asomaba una gota en la cabeza - solo dime si lo has visto.

La mujer la quedó mirando y se puso un dedo en la mejilla.

- Creo que lo vi pasar volando por aquí hace unos minutos… luego escuché a los hombrecitos verdes gritar y…

Bulma la miró perpleja y sin decir nada corrió hacia donde se encontraban los namekuseijin.

- Pero hija…ay, de nuevo no me escuchó – Bunny se encogió de hombros y continuó en sus labores, cantando mientras podaba algunas plantas.

Bulma corrió lo más rápido que pudo, por su mente pasaba lo peor. Un sudor frío comenzó a perlar su frente, solo repetía en su mente una y otra vez "que no falte ninguno, que no falte ninguno…".

Al llegar vio que los namekuseijin aún estaban algo temblorosos…

- ¿Q-Qué pasó aquí? - pregunto aun temiendo lo peor.

- Tu nuevo amigo vino a visitarlos - dijo Piccoro parándose detrás de ella

- ¿So-solo eso? - preguntó nerviosa mirando a todas partes como contando a los extraterrestres

- Sí, solo eso…Pero aun así es peligroso que ande de vago.

- Trataré de que no vuelva a ocu…- no alcanzó a terminar la frase y un Vegeta sonriente descendía y volvía a crear el pánico anterior.

- ¡VEGETA! ¿QUE CREES QUE HACES?,¡ TENÍAMOS UN TRATO!

- Cállate, humana gritona. No he amenazado, ni desmembrado, ni matado a NADIE…aun.

Se cruzó de brazos con una mueca burlona en su rostro, en su mente esperaba lo que vendría después.

- Que bueno- suspiró ella- pero entonces ¡QUE DIABLOS CREES QUE HACES MOLESTÁNDOLOS, TE DIJE QUE NO LO HICIERAS!

- Yo solo bajé a descansar un poco - dijo con cinismo mal disimulado, agregando- no tengo la culpa que ellos se asustaran, además ¡YO HAGO LO QUE QUIERO!- gritó casi en la cara de la mujer.

- ¡TENEMOS UN TRATO, DIJISTE QUE NO LOS QUERÍAS CERCA! - Bulma estaba furiosa, tenía los puños apretados a ambos lados de su cuerpo.

- ¡ LO SÉ Y HE CUMPLIDO MI PARTE. Y NO VUELVAS A ALZARME LA VOZ SI NO QUIERES MORIRRRRR!- amenazó con un dedo en alto frente al rostro de ella.

Piccoro y los demás namekuseijin ya no podían soportar tanto grito, por lo que se atrevió a interrumpirlos, no sabía en que terminaría esa discusión, pero no se arriesgaría a un sangramiento masivo de oídos.

- Ya, fue suficiente. Esto parece un manicomio. Olvidemos este incidente. Solo déjennos en paz.

- ¡BIEN!

- ¡COMO DIGAS!

Gritaron los dos y se dieron la espalda.

Piccoro solo bajó su cabeza mientras una pequeña gota aparecía en su sien. Creyó que solo Vegeta sería un dolor de cabeza, pero al parecer aquella mujer tenía igual o peor carácter que el saiyajin.

Al cabo de unos minutos los dos, ya más calmados, caminaban por los pasillos de vuelta al domo principal, alejándose del sector "verde", como lo denominó su padre. Bulma recordó lo que iba a hacer ese día y suavizando la voz le preguntó al hombre que avanzaba delante de ella.

- Emm,… Necesito que me acompañes a comprar algo de ropa para tu estadía…

- ¿Mhn?…- volteó a mirarla por encima del hombro - me parece que tengo libre algo de tiempo, recuerda que soy una persona muy ocupada, terrícola.

- Se nota… - murmuro ella entredientes.

- ¿QUE DIJISTE?

- Nada, nada, ¿vamos? ¿Te gustaría viajar en automóvil?

- No. Y no me interesa.

- ¿Y cómo iremos entonces?

Vegeta se quedó quieto un segundo con los ojos cerrados percibiendo el ki de la mujer. "Esto es casi imposible…parece como si no existiera… Ahí está, débil, como lo suponía" pensaba sin saber que aquel insignificante ki se le grabaría para siempre en su cabeza.

- Tú vas y yo te alcanzo.

- Está bien. Solo trata de no perderte, te veo en el Centro comercial…

Bulma fue por su cartera. Comenzó a manejar a toda velocidad pensando en lo extraño que sería ir de compras con Vegeta, por lo que no pudo aguantar soltar una risilla.

Vegeta mientras tanto ya sobrevolaba la ciudad, esperando a Bulma. Hasta que por fin se detuvo.

- No puedo creer lo atestado que está de terrícolas este lugar

Se detuvo sobre un edificio y comenzó a buscarla, sintió su presencia cerca, en una escalera de emergencia del edificio de enfrente. Ella movía alegre una mano para que la notara.

- Humana vulgar… Como le gusta llamar la atención.

Voló hacia ella y descendió unos escalones más abajo. Comenzó a bajar sin voltear siquiera a verla, con un aire de autosuficiencia.

- Oye, ¡Espérame, Vegeta!

Bulma se adelantó en la escalera y observó al hombre a los ojos con una mirada curiosa. Él la miró de vuelta y cerró los ojos. No comprendía por qué ella lo ponía incómodo cuando lo miraba así.

- ¿Qué me ves? - preguntó, cruzando los brazos sobre su pecho.

- ¿Me puedes esperar aquí un momento?

- ¿Y para qué sería? - dijo volviendo a mirarla bastante más molesto.

- Bueno, es que tu traje está demasiado estropeado y no queremos llamar la atención. Iré a comprar una camiseta, vuelvo enseguida. La tienda está aquí mismo ¿ok?

- Tsk. Entonces ¿para qué me pediste que te acompañara?

- Porque el resto de tu ropa es mejor que lo escojas tú… así estarás más cómodo.

El aceptó de mala gana. Ella corrió escaleras abajo para demorarse lo menos posible.

"Está humana es de lo más extraña…" pensó mientras se apoyaba en la baranda de aquella escalera. Desde donde estaba solo podía ver un estacionamiento y una par más de edificios idénticos al cual estaba. "Lo que he visto de este planeta es que es bastante pulcro… aún no he encontrado sectores de vicios… debe tenerlos, todos los planetas los tienen… ¿qué clase de moneda utilizarán? Bueno, eso lo averiguaré pronto… Maldito Kakaroto, tendré que esperarte en este lugar mientras vuelves a la vida, de todos modos me servirá este tiempo para entrenar y pensar en lo que haré después de derrotarte, y me aseguraré que nunca más vuelvas a humillarme, ...me volveré más fuerte que tú y deberás obedecerme, como debió ser desde un principio…¿Hmn? Esa humana se acerca. Espero que cumpla y me traiga algo digno con que vestirme…"

- Toma - dijo ella estirándole una polera gris de manga corta - anda, póntela. No querrás ir por allí con unos agujeros en tu ropa, creerán que eres algún artista y lo que menos deseamos es llamar mucho la atención…- terminó con una sincera sonrisa en su rostro.

El volvió a mirarla confundido. Ella al parecer solo quería ser amable, pero él no estaba acostumbrado a eso, por lo que se la quitó de forma brusca y procedió a vestirse.

- Oye… ¡te ves muy bien así!... espera - dijo ella acercándose y retirando algo.

- ¿Q-Qué haces? - preguntó desconfiado al ver que ella estaba pegada a su espalda.

- Solo retiro el precio… te hubieras visto tonto paseando con eso en tu espalda.

Él la dejó hacer, sin embargo su cuerpo se tensó por el contacto de ella en su espalda y de sus suaves dedos rozando su cuello. No recordaba a nadie siendo sinceramente amable con él. "Mhn, lo que quieres es engatusarme para que no dañe a tu amigo ni a tu gente, ¿cierto?... ja, no caeré en tu trampa… todos me odian en el universo entero, todos quieren verme muerto. No creo que actúes así solo por ser gentil, nadie hace nada gratis"

- Listo ¿empecemos?

- Mhn, como digas - dijo más confiado, teniendo una teoría de lo que quería ella, decidió que lo mejor era ser lo más distante posible.

Después de un par de horas comprando por fin pudieron volver a casa. Bulma estaba bastante conforme con el comportamiento de Vegeta, quien había controlado perfectamente toda la situación como si no fuera la primera vez que compraba en un centro comercial. "creí que sería menos civilizado… ¡sorprendente! Obviamente deben haber lugares de comercio como estos en otras partes del universo".

Al atardecer llegaron a la Corporación, entre compra y compra, Bulma aprovechó también de comprar algunas cosas para ella… y ¿porque no? algunas para Yamcha, para cuando volvieran a estar juntos. Lo extrañaba. Sin embargo en una vitrina vio algo que le hizo gracia y lo llevó… Sí, precisamente, era aquel conjunto que todos veríamos más adelante.

- ¿Cómo les ha ido? - Preguntó su madre al verlos llegar.

- Tsk - respondió Vegeta y emprendió camino a su habitación

- ¿Qué fue eso? ¿Acaso pasó algo malo, hija?

- No es nada, mamá - dijo Bulma lanzándose en el sofá mientras subía las piernas en una reposera - lo que sucede es que al parecer las mujeres lo encuentran atractivo y le dijeron de TODO en el centro comercial, hubieras visto cómo se sonrojaba…"y maldecía"

- Mi amor, es normal, es que el joven Vegeta es muy guapo…

- Ay, mamá, por favor. Una vez que lo conocieran saldrían corriendo en dirección contraria, con lo desagradable que es.

- ¿En serio?, pues yo creo que es de lo más gentil y adorable- respondió la señora dando un aplausito con sus manos.

- Como digas.

Vegeta aún no entraba a su cuarto, de hecho estaba al final de las escaleras escuchando la conversación. Una gota asomaba en su cabeza "malditas hembras humanas, que acaso no tienen nada mejor que hacer que reírse a mis expensas… debo darme a respetar, he sido demasiado condescendiente con ellas. Malditas también las vulgares del centro comercial, como pueden ofrecerse de esa manera… al parecer es normal en este planeta indicar con frases e insinuaciones cuando un macho les parece atractivo, de ser así soy lo mejor que han visto y verán en su vida, como iban a resistirse a decirme alguna cosa o mirarme de esa forma… Ah, pero ninguna es digna siquiera de besarme la punta de la bota" comenzó a mirarse los pies "me siento sucio… será mejor darme un baño… mañana saldré temprano a entrenar a algún lugar, ya he desperdiciado demasiado tiempo, perderé condición y no me conviene ya que debo vencer al estúpido de Kakaroto cuando reviva… lo derrotaré y después podré marcharme a recuperar lo que nunca debió serme arrebatado"

Al día siguiente comenzaría a salir a entrenar y volver tarde, cuando suponía que todos dormían.