Bueno... ningún RR, ya os vale. Gracias a Kathrina Wallace porque fue quien me inspiró en toda esta historia ^^
¡¡Los capítulos no son muy largos porque no me dejais RR!! Si algo "pasase" ya los haría el triple de largos.


Menos mal que llegó a tiempo, no quería ni pensar lo que le hubieran hecho a la muchacha. Cuando cayó dormida, la noche anterior, revisó su cuerpo por si se había fracturado algo. Pero, mágicamente, no tenía ni un solo rasguño.

- Ah...- la chica le sacó de sus pensamientos y rápidamente se sentó en la cama junto a ella.

- ¿Cómo te encuentras?

- Eh... bien, sí... bueno- suspiró- yo...

- ¿Qué pasa?- la miró con curiosidad.

- No sé- lo dijo en un susurro- ¡no se nada!- gritó y pegó un puñetazo al colchón.

- ¿El qué no sabes?- se acercó un poco más- ¿te duele la cabeza, te sientes mareada...?

- ¡No es eso!- gritó y a continuación se echó a llorar tapándose la cara con las manos.

- Hey, tranquila- Nathan no sabía muy bien que hacer y la abrazó torpemente- no llores, todo está bien...

- ¡No! No está bien- esperó a que se hubiera calmado y siguió- yo... no recuerdo nada.

- Puede que te golpearas y no recuerdes nada de lo que ocurrió anoche- se separó de ella.

- Lo de anoche si que lo recuerdo... no me acuerdo de nada anterior- Nathan no entendía- no me acuerdo como me llamo, ¡no se quién soy!

- Ya verás como vuelven los recuerdos poco a poco- sonrió tímidamente.

- Sí...- bajó la cabeza- ¡tú! ¿Quién eres? ¿Qué quieres? ¿Quién era ese hombre de anoche?

- ¿En serio no recuerdas nada?- ella negó con la cabeza- ¿sabes que año es?

- Um... no.

- Esto será difícil- alguien entró de un portazo.

- ¡Papá! ¡Tú!- se sentó junto a ellos- hola, me llamo Shilo- sonrió ampliamente.

- Hola, no se quien soy- fingió una sonrisa y miró a Nathan.

- Ah, lo siento. Es mi hija, Shilo- esta volvió a saludarla con la mano- yo soy Nathan.

- Papá ya me ha contado todo, te encontró tirada en medio del cementerio cuando volvía del trabajo y te trajo a casa.

- Pero si estaba en...- Nathan puso una mano sobre la de ella y le negó disimuladamente- ah, sí, os estoy muy agradecida por haberme dejado estar esta noche en vuestra casa pero alguien me estará echando de menos.

Se levantó de la cama y salió de la habitación, bajó las escaleras y se fue a la calle. Tendría que ser por la mañana ya que algunos rayos de luz se filtraban por las oscuras nubes del cielo. Miró a todos lados y no vio a nadie.

- ¡Por favor!- Nathan gritaba desde dentro de la casa- ¡no te vallas!

Al escucharlo corrió hacia el cementerio pero se clavó algo punzante en un pie, iba descalza. Cayó rodando al suelo y se escondió detrás de una lápida.

- Muchacha, quedate con nosotros, espera a que venga alguien por ti- había salido de la casa.

La herida era bastante profunda y el charco de sangre era cada vez más grande, no tenía nada que perder.

- ¡Nathan!- chilló por el dolor.

La volvió a coger en brazos y la trajo de vuelta a casa. En la anterior habitación le curó la herida.

- No vuelvas a hacer eso- le dijo antes de salir del cuarto y cerrar con un portazo.