CAPÍTULO 2: Secretos desvelados

A Hermione siempre le había gustado la gran biblioteca del colegio. Desde el primer año que comenzó Hogwarts, se había ido convirtiendo poco a poco en su sitio favorito del castillo. En ella había pasado la mayor parte del tiempo estudiando. Había descubierto cosas maravillosas sobre el mundo de los magos. Entre esas estanterías sintió por primera vez que un chico se fijaba en ella, aunque no fuese quien Hermione hubiese querido. Allí se evadió de sus problemas cuando ella y Ron discutieron por una estúpida rata. Y lo seguía haciendo ahora cuando le veía con Lavender. En esa biblioteca se había refugiado en sus primeros días de colegio cuando los niños de su clase no querían ser sus amigos. Se había repetido una y otra vez en esos días. Pero todo eso terminó el día de Halloween más especial de su vida. Porque nada une más que derrotar a un trol verde y tontorrón cuando tienes once años.

Una tímida sonrisa se apareció un segundo por su cara al recordar ese día. Aquel Wingardium Leviosa de Ron que acabó salvándoles la vida... "Es Levi-O-sa, no Levio-SA…"

Y ahora estaba allí, leyendo y releyendo pergaminos viejos con anotaciones de préstamos de libros, y por alguna extraña razón ni siquiera era aburrido o tedioso. Seguramente era por aquel sitio… Colocó el papel que estaba leyendo encima de una pila a su lado perfectamente ordenada y miró al frente. Vio a Ron, unas mesas más allá, desparramado de mala manera en una silla y todavía de mal humor. Nunca cambiaría.

Todavía estaban enfadados. Y sinceramente ella no entendía el origen de todo aquello. Sí, era cierto que lo que más le había enfurecido con Ron era el hecho de que se besuqueara con Lavender a la menor oportunidad que tenía. Sobre todo después de haberse hecho ilusiones al pensar que juntos irían a la fiesta de Navidad de Slughorn…

- Podemos llevar invitados y yo pensaba pedirte que vinieras. Pero ya que lo encuentras tan estúpido, ¡Se lo pediré a otro!- Le había dicho en la clase de herbología después de reunir el valor suficiente para hacerlo.

-¿Ibas a pedírmelo a mi?- Preguntó Ron. Y por un momento Hermione creyó ver entusiasmo en sus ojos.

- Sí. Pero ya que prefieres que ligue con McLaggen…

-No si yo no he dicho eso- Y ahí terminó una conversación inacabada que por unos días hizo que Hermione se ilusionara como si volviese a estar en cuarto curso cuando se imaginaba qué pasaría si Ron la invitaba al baile de los tres magos.

Pero aquel asunto iba más allá. Había algo que se le escapaba, algo que no lograba entender… Ron se había enfadado con ella antes de verle besándose con Lavender Brown delante de toda la sala común. Lavender no había sido la causa de su enfado, pero sí la peor consecuencia… Y no entendía cuál era el origen de todo aquello.

Y si había algo que Hermione Greanger odiaba, era no comprender qué pasaba a su alrededor.

¿Por qué Ron tenía que ser así? ¿Por qué tenía que tener ese carácter suyo tan impulsivo e irracional? ¿Por qué tenía que ser tan sumamente cabezota y enfadarse por todo? Estúpido Ron…

Miró al resto de la mesa. Luna hacía pequeños grupos de papeles según le parecía que la letra era interesante o no lo era. Seguro que tendría que volver a ordenarlos otra vez… A su otro lado, Harry había leído sólo una docena de pergaminos. No había parado de seguir con la mirada a Ginny mientras esta iba de acá para allá con pilas de libros en las ese momento Neville y Ginny volvieron a aparecer de entre un par de estanterías cargados de libros hasta la cabeza. Harry, en un acto caballeroso que normalmente no era propio en él, se levantó de un salto y se acercó hasta ella para ayudarle a coger los libros. Neville, que pensaba que también le ayudaba a él, quiso darle unos pocos, pero se quedó con las manos en el aire al ver que su amigo sólo pretendía ayudar a la chica. Incluso Hermione tenía la sospecha de que ni siquiera se había dado cuanta de que él estaba allí, soportando como podía el peso de los libros. Hermione rió ante eso y Harry la miró confundido, todavía de pie junto a Ginny.

- No hacía falta, Harry, se hacer las cosas yo solita desde hace tiempo.- Dijo poniéndole una mano en el brazo ante lo que Harry se tensó ligeramente.

- Lo sé, yo sólo quería… bueno…- Ginny le sonreía y parecía que en el fondo se estaba divirtiendo.- Sólo quería echarte una mano.

- ¿Echarme una mano?

- Sí, ya sabes… con los libros…

Ginny se rió y Harry desvió la mirada para no avergonzarse. Vio a Ron unas mesas más allá y encontró la escusa perfecta para marcharse de allí antes de ponerse más en evidencia.

- Voy con Ron… a ver qué hace.- Dijo torpemente y se fue a sentar junto a su amigo.

Ginny emitió una risita cantarina y, terminando de poner los libros en la mesa, se sentó junto a su amiga en el sitio que acababa de dejar vacío Harry. Hermione se acercó a ella y, aprovechando que Neville había vuelto a desaparecer entre las estanterías de libros y Luna parecía distraía, habló a su amiga en confianza para que sólo ella la escuchara.

- Eres mala…

- ¿Qué? ¿Por qué?- Preguntó Ginny desconcertada.

- Por lanzarle esas miraditas y sonrisas encantadoras.

Ginny, que sabía perfectamente a quién se refería se encogió de hombros y puso la carita más inocente que sabía fingir.

- Yo no hago absolutamente nada.

- Entonces esas sonrisitas… ese tocarle el brazo tan delicadamente… esas miradas que le echas… ¿Son naturales?

- Cien por cien.

Las dos rieron sonoramente y alzaron los ojos para comprobar que nadie se había enterado de su pequeña charla secreta. Para Ginny, Hermione se había convertido en algo así como su hermana postiza después de tantos veranos y navidades compartiendo cuarto. Y Hermione, que quería con locura a sus dos mejores amigos, veía en la pequeña de los Weasley un escape. De vez en cuando era agradable poder charlar con Ginny de "cosas de chicas" que con Harry o Ron nunca podría hablar. La pelirroja miró a Harry conversar junto a su hermano y se puso seria.

- Tengo miedo.- Hermione siguió la dirección de su mirada.- Está muy raro, tú le has visto. ¿Desde cuándo se pone nervioso porque yo le hable?

- ¿Nervioso?

- Tú misma acabas de verlo. Y esta mañana, por ejemplo… Te juro que cuando creía que íbamos a estar solos en el castigo me ha mirado de una manera… Creo que de verdad quería estar a solas conmigo.

Hermione volvió a mirar a su amigo. Si tenía que ser sincera, esos días los había pasado más atenta de Ron y Lavender que de otra cosa. Su mente la había llenado imágenes de ellos dos besándose por todos los lados. No había tenido tiempo de pensar en nada más. Pero era cierto y bastante evidente que a Harry le pasaba algo. Algo que tenía que ver con Ginny.

- ¿Por eso tienes miedo?

- No.- Ginny movió la cabeza en un gesto que parecía que con él intentaba aclararse las ideas y la miró.- Se que Harry no está interesado en mí, hace tiempo que lo he asumido. Pero me desconcierta y no quiero que eso me haga ilusiones que no tienen ningún fundamento.

- ¿Entonces por qué te comportas así con él? Sí no quieres hacerte ilusiones…

- Supongo que creo que si no le doy importancia, si soy yo la que tontea con él y la que no se pone roja cuando hablamos… no me dolerá tanto cuando Harry se canse y vuelva a ser el de antes.

Hermione suspiró. Había sido testigo de la indiferencia de su amigo hacia la hermana pequeña de Ron desde siempre. Fue ella misma la que le aconsejó que se olvidara de él, que saliera con otros chicos y que quizá así Harry comenzaría a ver cómo era de verdad. Pero la fijación de Harry con Cho esos últimos años y la sobreprotección de Ron con la pequeña de los Weasley no ayudaban en absoluto.

- No me gusta verte así, y menos por Harry.- Admitió Hermione.- Es mi mejor amigo, y si no lo fuera, podría enfadarme con él por no sentir nada por ti, pero…

- Es Harry.- Terminó Ginny.

- Sí… es Harry.

Ginny le sonrió a su amiga. Si Harry fuese otra persona, Hermione podría insultarle, meterse con él cuando habla con Ginny, e incluso caerle mal por el simple hecho de que no se fijara en su amiga. Eso haría que las dos se quedaran a gusto cuando hablaban de chicos. Como cuando las dos decían lo zoquete y estúpido que era Ron por estar con Lavender. Pero Hermione simplemente no podía. No si el chico del que estaba enamorada Ginny era Harry. Y Ginny lo sabía.

- A veces pienso que es mejor así.- Comentó Ginny.- Que seas su mejor amiga ha hecho que siempre fueras sincera conmigo respecto a sus sentimientos. Nunca me has hecho ilusiones.

- Lo sé. Aunque me hubiera encantado poder hacértelas.

Porque Hermione no entendía cómo Harry no miraba hacia un lado y veía de una buena vez a la persona que más feliz podría hacerle. Por qué no dejaba de estar tan ciego y se enamoraba de una vez de Ginny. Eso sí que sería genial. Ginny volvió a sonreírle y a mirar a su alrededor cerciorándose de nuevo que nadie las había escuchado en ningún momento.

- Gracias por escucharme.- Hermione hizo un gesto con la mano restándole importancia.- Y por decirme en el baile de Navidad que me olvidara de Harry.

- No debiste decirle eso en el baile de Slughorn, Hermione.- Dijo Luna distraídamente sorprendiéndolas mientras seguía haciendo montoncitos con los resguardos de los libros.- No sé por qué Ginny querría olvidar a Harry justo ahora.

- ¿El baile de Slughorn?- Se extrañó Ginny. Ella se refería al baile del torneo de los tres magos, cuando su amiga le dijo que tenía que olvidar a Harry y centrarse en otros chicos.

- ¿Has estado escuchando todo el tiempo, Luna?- Preguntó Hermione visiblemente avergonzada.

- Espera.- Interrumpió Ginny sin dejarle responder a la chica.- ¿A qué te refieres exactamente con que eso de que no tendría por qué querer olvidarle justo ahora?

- ¿Está claro no?- Preguntó Luna dejando de lado su tarea administrativa.- Harry…

- ¿De qué habláis?

Neville volvió a aparecer de entre las estanterías con un pequeño montón de libros en el regazo y las miraba curioso. Luna iba a responder sinceramente a su pregunta y continuar con su explicación, pero Ginny le dio con el pie en la espinilla por debajo de la mesa para que no hablara y miro a Neville nerviosa.

- Nada, tonterías.- Se apresuró a decirle.

- ¿Nada? ¿No hablabais de Harry?

- Creo que un torposoblo me acaba de morder en la pierna…

- Tienes que haber escuchado mal, Neville, no ha dicho Harry.- Intentó mentir Hermione haciendo oídos sordos al comentario de Luna.

- Claro que sí, acabo de escucharlo. Luna ha dicho Harry.

- ¿Qué pasa conmigo?

Ginny abrió mucho los ojos al escuchar la voz de Harry tan cerca. Él y su hermano se habían acercado hasta ellos y habían podido oír la intervención de Neville en la conversación, por lo que Ginny pedía a Merlín que Harry no se hubiese dado cuenta de que habían estado hablando de él. Una cosa es que supiera que cuando era pequeña había estado loca por él y otra muy distinta que supiera que todavía estaba enamorada de él. Aunque saliera con medio Hogwarts siempre estaría enamorada de él…

- Le decía a Ginny que…- Comenzó Luna, pero recibió otro golpe por debajo de la mesa.

Sus ojos soñadores comenzaron a mirar alrededor sin decir ni una sola palabra ante la atenta mirada de sus compañeros y las súplicas de Ginny para que no dijera nada.

- ¿Qué le decías a Ginny?- Preguntó Ron con evidente mejor humor que antes.

- Esta biblioteca tiene que estar infestada de torposoplos… acaba de morderme otro.

Hermione reprimió una risita al darse cuenta de cuál era la razón por la que Luna crecía que esos pequeños seres le mordían la pierna y se tapo la boca con la mano disimuladamente. De verdad que Luna era un ser único. Entonces se fijó en Harry y recordó la conversación que acababa de tener con su amiga y sonrió todavía más al ver la cara de expectación que acababa de poner su amigo al saber que su nombre había salido en una conversación que habían tenido Luna y Ginny. Quizá debía prestar más atención a su amigo, porque estaba claro que algo pasaba de lo que no se estaba dando cuenta…

- Luna, te estaba hablando.- Intentó captar su atención Ron.

- ¿Qué pasa? ¿Ahora si que quieres hablar?- Le preguntó Hermione recordando su anterior mal humor.

- Sí, pero no lo estoy haciendo contigo, sino con Luna.

Hermione le fulminó con la mirada. ¿Qué había hecho ella para que Ron se comportara así cada vez que la hablaba? Ella era la que tenía razones para estar enfadada. Era él quien estaba saliendo con otra chica después de hacerle ilusiones y se lo restregaba por la cara cada vez que podía.

- ¡Pues deberías hablar conmigo! Bueno, con todos…- Se corrigió Hermione.- Y ayudarnos a ordenar todo esto. A ti también te han castigado, por si no lo recuerdas.

- Lo recuerdo, créeme.

- ¿Ah sí? Pues no lo parece, ya que ni siquiera pareces saber la razón de tu castigo.

- Eso no es asunto tuyo.- Respondió Ron con el mismo mal humor que con el que había entrado un rato antes a la biblioteca.

- Venga chicos, dejarlo estar.

Harry intentaba apaciguar la situación, pero Hermione y Ron seguían mirándose fijamente y parecía que no iban a darse por vencidos. Habían estado muchos días sin dirigirse la palabra y una vez que empezaron, no había marcha atrás.

- Vamos Ron.- Le instaba Hermione. Quería saber por qué Ron se guardaba tan celosamente la razón de su castigo.- No nos hagas creer que tienes tantos pensamientos en tu cabeza como para no recordar por qué te castigaron, tu cerebro no es tan grande.

Las orejas de Ron se pusieron coloradas como cada vez que discutía, se avergonzaba o pasaba un mal rato.

- ¡Cállate!- Dijo acercándose y apoyando las palmas de las manos en la mesa.- ¿Por qué tengo que decirte nada? Después de todo no soy el único que guarda secretos, ¿no es verdad?

- Chicos, por favor, dejarlo ya.

- ¿Qué quieres decir con eso?

Hermione preguntó intrigada y sin saber de lo que estaba hablando Ron. Pero estaba segura de que el pelirrojo se refería a ella por la forma en la que la había mirado al pronunciar aquellas palabras. ¿Secretos? ¿Qué secreto podía tener ella? Harry y Ron eran sus mejores amigos y sabían todo de ella. ¿A qué se refería Ron?

- Como si no lo supieras…- Le espetó Ron.

- Chicos…- Intentaba decir Neville en vano.

- Ron, cállate.- Las palabras de Ginny habían sonado a súplica. Pero Ron y Hermione hablaban como si nadie más estuviera allí con ellos.

- ¡Claro que no lo se!

- ¡No mientas!

- Yo no tengo ningún tipo de secreto con…- Ron fingió reírse y Hermione se levantó de un salto de su silla, enfadada.- ¡Yo no tengo secretos con vosotros! ¡Harry y tú sabéis todo sobre mí!

- ¿Ah sí?- Ron tenía las orejas más rojas que nunca y parecía muy enfadado.- ¿Entonces por qué nunca nos dijiste que te estuviste dando el lote con Viktor Krum después del baile?- Hermione abrió mucho los ojos.- Todos tenemos secretos, Hermione…- Terminó de decirle mirándole muy fijamente a los ojos.

Hermione se hubiese esperado cualquier cosa menos eso. Realmente pensaba que Harry y Ron, sus dos mejores amigos, sabían todo de ella, que no les ocultaba nada. Para Hermione, sólo había un secreto que no pensaba confesar a ninguno de los dos. Nunca confesaría los sentimientos que tenía hacia su amigo. Pero a pesar de que ese era un gran secreto, no tenía ninguno más. Sí, era cierto que después del baile de Navidad se había besado con Viktor. Y sí, también era cierto que nunca se lo dijo a ninguno de los dos. Pero ellos tampoco se lo preguntaron nunca, y después de tanto tiempo y tantas cosas que habían pasado, había quedado ese recuerdo en un rincón de su mente. Era un recuerdo muy lejano que pertenecía a otro momento de su vida. Y para bien o para mal, era mejor guardarlo en esa época y seguir adelante sin que Ron se enterara. Por eso, la única persona en la que había confiado para contárselo era Ginny.

Y si Ron lo sabía… Sólo una persona podía habérselo dicho.

Giró la cabeza y miró a Ginny, dolida. Había confiado en ella para guardar el que probablemente sería el único secreto que había tenido nunca con sus dos mejores amigos. Y ahora ellos lo sabían. Peor aún, Ron lo sabía…

- Hermione, yo…

- ¡Se lo dijiste!

- ¡No! Bueno, sí… ¡Pero no fue mi intención, de verdad!

- ¡Claro que fue tu intención!- Le dijo Ron recordando aquel día.- ¡Querías hacerme daño y por eso lo dijiste!

- ¡Tú empezaste!- Se defendió Ginny poniéndose también de pie alrededor de la mesa.

Neville miraba sorprendido la situación, nunca les había visto discutir de ese modo y era raro verlo. Luna, la única que quedaba todavía sentada en la enorme mesa de madera, miraba atenta de uno a otro sin perder detalle de la conversación.

- ¡Chicos por favor!- Intentó llamar la atención Harry para que sus amigos por fin le hicieran caso.- No es el momento de…

- Tú estabas allí Harry.- Continuó Ron.- ¡Fue ella la que me dijo todas esas cosas para dejarme mal!

- ¡Él me provocó!

Los dos hermanos le miraban con ojos suplicantes para que les diera la razón. Y Harry no sabía qué decir. Recordaba aquel día y aquella discusión con total claridad. Sobre todo recordaba el momento previo, cuando pillaron a Ginny y Dean besándose. Pero no quería posicionarse de ningún lado. Sobre todo él, no era imparcial. Ron era su mejor amigo y Ginny… las cosas que estaba sintiendo por Ginny definitivamente eran algo mucho más que amor fraternal como se intentó convencer a sí mismo en un principio. Hermione cogió aire despacio y miró a su amiga.

- La cuestión no es esa, Ginny. Confié en ti. ¡Tú eras la única que lo sabía!

- Lo sé, Hermione.- En la voz de Ginny se notaba sufrimiento.- Y no saber cuánto me he arrepentido desdende aquel día. Pero Ron… ¡Él me dijo cosas que me sacaron de mis casillas!

- ¿Acaso esas cosas no eran verdad?- Preguntó Ron.- ¡No está bien que te vayas besando por los pasillos con cualquiera!

- ¡Dean no es cualquiera! ¡Es mi novio!- Harry sintió arder su estómago cuando escucho aquello.- ¡Y ese pasillo estaba vacío antes de que vosotros fuerais!

- ¡Me da igual! ¡No quiero que todo el castillo vaya diciendo por ahí que mi hermana es una…!

- ¡Cállate!- Ginny sacó su varita y apuntó a Ron con ella.- No quiero volver a tener esta conversación, Ron…

Harry, igual que había hecho días atrás en aquel pasillo, se acercó hasta Ginny y se colocó delante de ella para apaciguarla y que no hiciera ninguna locura.

- Ginny, cálmate…

- ¡Pero es verdad!- Volvió a insistir Ron.- Al menos cuando te gustaba Harry no te ibas besando con nadie por los pasillos del castillo porque él no te hacía ni caso.

Harry se sorprendió ante la sinceridad de aquel comentario. Lo que no sabía Ron es que si por su amigo fuera, ahora mismo estaría besando a su hermana en cualquier pasillo del colegio.

- ¿Y qué querías que hiciera, Ron? ¿Pasarme la vida esperando a que Harry se fijara en mí? ¡No! Crecí y maduré, algo que deberías hacer tú.

El monstruito que hacía días había crecido en las entrañas de Harry no pudo evitar sentarse sólo en un rincón, triste al escuchar cómo Ginny le había olvidado y cómo él había sido tan tonto de no darse cuanta antes de lo que se perdía.

- ¡Deja de decir eso!

- ¡Pero es verdad! Si fueses más maduro no te hubiese importado tanto que Hermione se besara con Krum.- Ginny estaba enfadada con su hermano, había cogido carrerilla y no parecía poder parar.- Y hubieses tenido la valentía de invitarla al baile. ¡Incluso Neville la invitó porque le gustaba!

- ¡GINNY!

Las mejillas de Neville comenzaron a sonrojarse mientras miraba al suelo, avergonzado. Todos sabían que en cuarto Neville le había pedido a Hermione ir al baile con él, pero lo habían atribuido a una tontería de niños, a que Hermione era una de las que mejor se portaba con Neville. Pero la vergüenza que veían que Neville estaba pasando en ese momento, las palabras de Ginny y cómo ella se llevaba las manos a la boca rápidamente, hicieron ver que había algo más detrás de esa historia. Ginny apretaba sus manos contra sus labios mientras cerraba los ojos fuertemente. No se podía creer que acabara de pasar otra vez. Que hubiese vuelto a revelar algo por estar demasiado enfadada con su hermano y tener la mente nublada por la rabia. Ron se calló de inmediato y miró a Neville con el ceño fruncido.

- ¿Te gustaba, Hermione? ¿Te gustaba de verdad?

- ¡Ron! ¡No tienes derecho a preguntarle eso!- Dijo Hermione.

- ¡Ginny acaba de decirlo!- El enfado de Hermione con su amiga había aumentado.

- Neville, no hace falta que…- Comenzó Hermione. Neville cogió aire y alzó la cabeza mirándolos a todos y con la piel de su cara del color blanquecino habitual.

- Di la verdad, Neville.- Intervino Luna por primera vez desde hacía un rato.- Mi padre dice que una persona que no es sincera con sus amigos tampoco es digna de confianza.

El chico suspiró derrotado. Si Ginny había empezado él terminaría.

- Era un baile por parejas… Tenía que invitar a alguien… Y Hermione…- Miró a su amiga de reojo. No podía creer que fuese a confesar aquello.- Ella era muy guapa, y la única chica que hablaba conmigo sin pensar que era un idiota así que… Supongo que sí, ella me gustaba de verdad…

Se hizo el silencio entre todos. Ron miraba a Neville sin dar crédito a lo que oía. Entre él, Krum, McLagen… De pronto sintió que nunca había sido el único en fijarse en Hermione. Que mientras él perdía el tiempo discutiendo por una rata, viéndola como una niña con el pelo alborotado y los dientes grandes, los demás le había cogido la delantera. Y cuando él quiso darse cuenta, cuando vio que todos esos detalles que observaba a escondidas de Hermione eran por algo más que por amistad, ya era demasiado tarde. Todos los demás ya lo sabían.

- No me lo puedo creer…

- ¡Peor ya no!- Se apresuró a decir Neville.- Ella ya no…- Sus mejillas volvieron a ponerse rojas al mirar al Hermione.

- ¿Qué no puedes creerte, Ron? ¿Qué alguien se fije en mí?

- Déjalo Hermione, mi hermanito es algo lento asimilando las cosas…

Hermione volvió a mirar a Ginny, recordando la razón de toda aquella disputa, y sus ojos la atravesaron de nuevo, dolida. Seguía sin poder creer que la traicionara.

- ¡Sigo sin creer que dijeras lo de Krum!

- ¡Te vuelvo a decir que lo siento! ¿Qué puedo hacer para que me perdones?

- ¡Pero sólo lo sabías tú!

- ¡De verdad que lo siento! Pero Ron se puso a decir que salía con demasiados chicos y me cabree…

- ¡Maldito el día en que te dije que te fijaras en otros chicos!

- Espera.- Interrumpió Ron.- ¿Tú fuiste la que incitaste a mi hermana a salir con medio Hogwarts? ¿Con qué derecho hiciste eso?

- ¡Yo no le dije que saliera con medio Hogwarts!

- ¡No he salido con medio Hogwarts!

- ¡Cállate!- Dijeron los dos.

Todos se sorprendieron de la sincronización de Ron y Hermione. Tantos años discutiendo habían hecho que de algún modo las peleas entre ellos estuviesen casi coreografiadas para ellos. Sabían en que momento justo decir cada cosa.

- Si no le hubieses dicho nada seguiría colada por Harry y yo no tendría de qué preocuparme.

- ¡¿Qué más da lo que le dije si todavía está enamorada de Harry?

En cuanto terminó de decirlo se hizo un silencio sepulcral en la biblioteca. Hermione sabía que no debería haberlo dicho. Decir delante de todo que Ginny seguía enamorada de Harry era como si su amiga hubiese desvelado lo que ella sentía por Ron. Sabía que se había pasado de la ralla. Pero no había podido evitarlo. Algo dentro de ella le había impulsado a decirlo. Tal vez la rabia del momento mientras discutía con Ron. Y tal vez, una pequeña parte de ella, una muy muy pequeña, quería vengarse en cierto modo de Ginny por contar lo de Krum. Pero al momento de decirlo se arrepintió. Sólo ver la cara descolocada de Ginny era suficiente para saber que nunca debió confesar aquello.

La pequeña de los Weasley se había quedado realmente descolocada ante aquello. Era cierto. Sí. Ella misma ya no se lo negaba. Seguía estando enamorada de Harry y seguramente siempre lo iba a estar. Pero que él se enterara, que lo supiera… Ni siquiera se dio cuenta de que en el segundo en que Hermione pronunció esa frase, el monstruito que habitaba en Harry había despertado con los ojos brillantes. Que Harry la miraba fijamente, temeroso de que Hermione se lo hubiese inventado todo, de que lo que acababa de pasar se lo hubiese imaginado y no fuese real.

- Eso… ¿Eso es cierto?- Preguntó Ron.

Todos miraban a Ginny expectantes por la respuesta. Y Harry seguía sin poder quitarle la vista de encima. La pelirroja miró a su hermano, con rencor.

- ¿Ya estás contento? La patética de tu hermana pequeña sigue enamorada de tu mejor amigo.- Ginny parecía derrotada.- Ya no tienes que preocuparte de que todo el colegio hable mal de mí.

Y dicho esto se fue a sentar a una de las mesas más alejadas de la sala, donde no podía escuchar los comentarios de sus amigos y así no se sentiría como una tonta y se dejó caer en una de las sillas dándole la espalda a todos.

- La verdad…- Comenzó a decir Luna.- No entiendo que hay de malo en lo que siente Ginny. Harry también siente lo mismo. Sólo con notar cómo la mira te das cuenta. Yo lo descubrí en la fiesta de Navidad a la que fui con él.

Si las entrañas de Harry no siguiesen bailando la conga ante lo que acababa de saber su expresión quizá hubiese sido distinta.

- ¿Qué dices? Harry no está interesado en mi hermana. Si fuese así me lo hubiese contado.

Harry miró a Ron significativamente y este abrió mucho los ojos, igual que Neville y Hermione, que también estaban viendo su cara.

- Te lo quería contar pero… hace poco que me he dado cuenta y…

- ¿Te gusta? ¿Te gusta y no me dijiste nada?

- Ya te he dicho que hace poco que…

- ¡Claro! Ron siempre es el tonto que no se entera de nada ¿verdad?

- ¡No digas eso!

- Supongo que al final es verdad que todos tenemos secretos…- Y volvió a mirar dolido a Hermione.

Ron se dio la vuelta, enfadado. Quería salir de allí, quería dejar de verlos un rato. No podía entender anda… ¡Eran sus dos mejores amigos! Y los dos tenían sus secretos. Harry, que era casi como su hermano, no había sido capaz de decirle lo que sentía por Ginny, y si no llega a pasar todo esto, él no se hubiese enterado. Y Hermione… con ella iba más allá del hecho de tener secretos. Ocultarle lo que pasó con Krum le había dolido más que cualquier otra cosa… Se dirigió a la gran puerta de madera que había en la entrada de la biblioteca y la abrió con rabia. Quería salir de allí. A la porra el castigo, McGonagall y todos. Pero en cuanto cruzó el umbral de la puerta, el Señor Filch apareció con la señora Norris en frente de él.

- ¿A dónde se cree que va Señor Weasley?

Ron emitió un gruñido. Sólo había pasado una hora y media y ya no aguantaba ni el sitio ni la compañía.

Y después de todo lo que se acababa de decir, lo que quedaba por delante iba a ser un día muy largo…


Hola a todos!

Siento mucho el retraso, pero la universidad me tiene muy liada este año... Bueno, aquí está el segundo capítulo, y creo k sólo queda otro más o como mucho otro más y un pequeño eoílogo. Ya os dije que este fic sería muy cortito! ^^ Espero actualizar pronto. Un saludo a todos y como siempre... muchas gracias por los reviews! Ya sabeis la ilusión que hacen. Espero más comentarios por bustra parte! =D

Iruna