Capítulo 1. La extraña alumna de intercambio

Hada era una de las alumnas de Erasmus de España y su belleza sólo podía ser comparable por su inteligencia. No era especialmente alta, pero su cuerpo tenía unas proporciones casi perfectas. Castaña, con un maravilloso pelo ondulado por debajo de la cintura; unos ojos verdes muy llamativos, grandes y con un brillo especial y una carita preciosa y dulce que contrastaba con unas curvas más bien pecaminosas.

Lo que nadie podía imaginar, es que ella era mucho más que una cara bonita. Criada por magos estrictos y poderosos, Hada había adquirido unas habilidades que asombraban a cualquiera que las conociera. Su familia era más que conocida en España y estaban muy protegidos puesto que habían temido por años que Voldemort, que era conocedor de sus poderes únicos, hubiese querido buscarles y reclutarlos. Gracias a Dumbledore, quien les había apartado y protegido al máximo es que habían podido vivir apartados de una guerra en la cual no querían mezclarse. Por supuesto, una vez acabada la guerra y liberados de su encerrona, quisieron volver a la normalidad y dar a Hada la oportunidad de viajar y mostrar de lo que era capaz.

Se les presentó a todos los estudiantes extranjeros, uno a uno, delante de todo el colegio mientras Hada aguardaba su turno y observaba la multitud de caras que los miraban, especialmente a ella. Así fue como reparó en un alumno rubio platino, sentado en la mesa de los alumnos universitarios pero apartado del resto junt alumnos más que parecían un poco marginados y que la miraba fijamente. En seguida le pareció bastante guapo, aunque se vio obligada a desviar la mirada al escuchar su nombre por parte de la directora y tener que dar un paso adelante para vez pasada la vergonzosa presentación se les dio un papel a cada Erasmus con sus indicaciones de habitación y clases, un mapa del colegio y los lugares permitidos y restringidos para ellos y se les mandó a sentar junto con el resto de alumnos universitarios en su mesa.

Draco no daba crédito a lo que sus ojos veí tal Hada era la cosa más bonita que había visto en su vida. Cuando entraron los alumnos nuevos ni si quiera se había dignado a levantar la vista de la mesa hasta que Nott, uno de los pocos amigos que le quedaban, le llamó la atención rápidamente y le hizo mirar hacia una chica por la que cualquiera se volvería loco. Malfoy había pasado los últimos meses después de la guerra entre funerales de sus padres, arreglos de su abultada herencia y juicios para saber qué sería de él.

Lo había perdido casi todo, no tenía padres y casi no tenía amigos. Los únicos que habían quedado de todos los que habían pasado su vida lamiéndole el culo eran raramente a los que menos habían ido detrás suya en principio. Teodore Nott y Blaise Zabini eran los únicos que le habían ayudado después de todo y junto con él y otros Slytherin eran los marginados del colegio ahora que "San Potter" había acabado con Voldemort. En el fondo todo era mejor así, puesto que hacía ya tiempo que se había arrepentido de todo lo que había hecho y pensado hasta ese momento. Se había dado cuenta por fin de que tenía que enfrentarse a sus demonios y comprender que no era mejor que nadie y que debía madurar si quería empezar una nueva vida lejos de lo que había sido hasta entonces. Lo malo era que ahora nadie que no fueran sus dos amigos, que también habían recapacitado, le creían. Todos pensaban que ellos eran malas personas y que cuanto más solos y apartados estuviesen mejor. Aun así, decidieron no darles el gusto y demostrar que podían cambiar y terminar sus estudios ya que eran inteligentes y tenían ganas de superarse a sí mismos.

Y ahí estaba él, junto con sus compañeros y el resto del colegio, mirando embobado a aquella diosa mágica de la que no podía apartar los ojos. Se dijo que tenía que conocerla como fuera cuando vio como ella se sentaba en un sitio libre y de repente todo el grupito de Potter encabezado por él corrían a saludarla.

- Maldito Potter- dijo por lo bajo, para que solo sus amigos le oyeran- ya ha tenido que correr a babearle a la chica nueva.

- Jajajaja…Draco, reconoce que te mueres de envidia- le dijo Zabini mirándole divertido.

- No es envidia, simplemente parece que tienen que acaparar a cualquiera que llegue….- dijo Draco intentando quitarle importancia

- Vamos, no me digas que tú, al igual que todos, no piensas que esa preciosidad es lo más bonito que has visto. En realidad te gustaría poder hablarle…- dijo Nott.

- Teo, tu siempre metiendo el dedo en la llaga… Pero a estas alturas Potter o la comadreja ya estarán diciéndole a la pobre chica que somos lo peorcito del colegio. –dijo draco claramente frustrado.

Hada no conocía a ninguno de los Erasmus que iban con ella por lo que se sentó en el primer sitio libre que encontró. Eso sí, quedó bastante sorprendida, puesto que rápidamente acudieron varias personas para presentarse a su alrededor.

- ¡Hola Hada!- dijo un chico de ojos verdes a quien reconoció inmediatamente por la marca de rayo en su frente- Soy Harry Potter y estos son Hermione, Ron, Ginni, Neville y Luna, mis mejores amigos- señalando a los que venían junto a él.

- Hola, encantada de conoceros a todos- dijo Hada con una sonrisa nerviosa quien todavía intentaba que se pasaran los nervios de la presentación.

- Estamos encantados de que vengáis alumnos nuevos este año – dijo la chica castaña cuyo nombre era Hermione con una bonita sonrisa- Espero que podamos ser buenas amigas.

A Hada le gustó el aura de esa chica y se dijo a sí misma que de verdad le gustaría que fuese una buena amiga para ese año. Los demás se sentaron a su alrededor y comenzaron a hablarle amigablemente mientras comenzaba por fin la cena. Se sorprendió de su rápida forma de adaptarse a ese grupo de gente tan simpática, ya que siempre había tenido problemas para relacionarse con la gente porque normalmente las chicas tendían a envidiarla y muchos chicos siempre querían algo más que amistad con ella. Lo único que no le gustó fueron las miradas que le echaban Harry y Ron. Ya las conocía y se sintió apenada de tener que montar guardia desde el primer momento con ellos. Le daba igual que fueran héroes de guerra o lo que fuese, para ella eran igual que el resto.

Cuando acabó la cena se retiraron hacia la sala común universitaria. Todos se sorprendieron de la maravilla que habían creado allí para ellos y cuando buscaron para encontrar sus habitaciones vieron que había una para cada uno sin tener que compartir y que todas tenían baño propio, su cama de matrimonio, su escritorio y su armario. Definitivamente habían hecho un gran trabajo con todos los espacios que habían construido.

Hada se acomodó con el grupo con el que había hablado en la cena aunque se descubrió buscando con la mirada al rubio tan guapo que había visto en el comedor durante la presentación. Le descubrió en una esquina junto con dos chicos apartados del resto, y como en la anterior ocasión, el chico rubio la miraba de una forma que la ponía nerviosa pero que no le desagradaba como las miradas de Harry y Ron.

-¿Hada hacia dónde miras?- le preguntó la chica pelirroja que recordaba que se llamaba Ginni.

- Hacia ningún lado, solo me pareció raro que esos chicos estuviesen tan apartados del resto.- se escusó Hada sabiendo que la habían cazado mirando al rubio de ojos grises.

- Ni te molestes con esos- le dijo rápidamente Harry- Son la mayor gentuza que hay en Howgarts, hijos de mortífagos e incluso Draco Malfoy, el rubio, fue uno de ellos. No están en Azkaban porque supuestamente no cometieron ningún atentado grave y dicen estar arrepentidos, pero yo no me creo nada de eso.

Hada se quedó pensativa mientras analizaba lo que le había dicho Harry. No quería fiarse de lo que nadie le dijera puesto que ella no les conocía y le parecía injusto judgarles, aunque había sido un jarro de agua fría saber que estaban relacionados con Voldemort. Decidió que de alguna manera hablaría con ellos para poder ver ella misma de que iban, e incluso quizás hiciera algo de trampa y empleara algo de legeremancia con ellos. Ella era una experta en leer mentes y aunque procuraba dar privacidad a todo el mundo siempre había ocasiones en las que se saltaba el protocolo. Ese chico rubito, Draco le habían dicho que se llamaba, había despertado su atención y cuando algo así le pasaba era difícil que se lo quitara de la cabeza sin saciar su curiosidad.

Por su parte, Draco ya estaba entramando su plan para poder conocer a Hada. Hasta su nombre es bonito y especial se decía Draco. Ninguna chica había llamado su atención nunca de esa manera aun siendo el mayor ligón de Hogwarts. Les contó a Teo y a Blaise su plan mientras ellos le miraban como si se estuviese convirtiendo en un demente por segundos y él no dejaba de mirarla. Por eso es que notó que ella también le miraba de vez en cuando con curiosidad y así decidió que tenía alguna esperanza de poder hablar con ella como había pensado hacer…