Aladanny Y La Lámpara Maravillosa

Danny Phantom no me pertenece; es obra del Sr Butch Hartman yo solo lo uso como referencia para una historia divertida sin fines de lucro.

Capitulo II.- Aladanny en la cueva de las maravillas

Aladanny estaba sentado en el techo de su vivienda y veía la luna con gran melancolía; recordaba la última vez que estuvo ahí con su padre.

– Mira esa estrella Danny es la que te cumple deseos– dijo un hombre regordete señalando la estrella polar

– Papi; deseo que estés conmigo siempre–

– Eso quisiera hijo mío; pero algún día tendré que irme para no volver pero estaré aquí– toco el pecho de su hijo– por siempre–

El recuerdo se esfumo y él se tocó el pecho mirando a la estrella del norte.

– Deseo… salir airoso de esta aventura para que mi madre se cure– bajo y sin querer se fue caminando por las calles

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Samarti salía de las puertas del palacio con solo su dama de compañía y algunos guardias disfrazados; el reino que pronto gobernaría era muy pequeño pero quería conocer sus carencias y sus dolencias pero la regla principal es que nadie debía ver su rostro.

– Princesa volvamos a palacio antes de que su padre se dé cuenta–

– A pesar de que me voy a casar con ese pomposo príncipe quieres que siga más órdenes de mi padre… pues me niego–

– Alte…–

– No; es mi última palabra. Para eso traigo a los guardias–

Caminaron entre los barrios donde algunas personas estaban echadas en las calles y habia un olor nauseabundo pero solo la princesa alcanzo a derramar una lágrima por estos desdichados. Ella vivía con lujos mientras el pueblo se moría y no quería ni imaginar lo que pasaría en el momento en que el pomposo príncipe tomara las riendas de su reino. Pero ya no se podía parar; una emboscada cayó sobre el grupo y los soldados no fueron nada contra los ladrones.

– Miren lo que tenemos aquí; una niña rica con una escolta… ¿Cuánto nos pagaran por ellos en el mercado de esclavos?– dijo el líder acercándose a revisa el cuerpo de la chica

– ¡Suéltenme o lo lamentaran!–

– ¿Ya oyeron muchachos? ¡Suéltenla o nos matara con esa mirada de furia!– los ladrones comenzaron a reir.

– Ahora veremos si tu rostro me puede dar más de 10000 piezas de oro–

Ya estaba cerca de quitarle la mascada cuando dos de los ladrones cayeron noqueados y enseguida otros dos soltando a los guardias. El líder comenzó a temblar de miedo esta vez y entonces oyó la voz que tanto temía.

– No la oíste Karim–

– ¡El Fantasmaaaaa!– sin mediar otra palabra corrió como alma que lleva el diablo y los demás quedaron tirados por los guardias

– ¿fantasma?–

– Se dice que es el rey de los ladrones en la ciudad ya que nadie puede con su método de esconderse y robar–

– ¿Está bien señorita?– dijo una voz melodiosa al lado de Sam quien se volteó y no vio a nadie

– Tenemos que irnos majestad–

– un minuto– ordeno– prometo no capturarte y llevarte ante mi padre; solo quiero conocer el rostro de mi salvador–

– ¿Alteza? ¿Usted es la princesa?– dijo la voz ahora saliendo de un callejón

– Si ¿cómo haces eso?–

De las sombras salió un joven de cabello negro con la ropa raída y unos espectaculares ojos azules, la princesa se maravilló de ver a ese chico tan apuesto.

– Yo lo llamo rapidez…– se inclinó y volvió a la sombra– ¡Cuídese princesa!–

– Eso fue aterrador– dijo la dama de compañía

– Pero que dices, eso fue lo más maravilloso que me pudo pasar esta noche–

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Los primeros rayos del día llegaban sobre la tierra y dos personas iban sobre un caballo rumbo a los límites del reino, el gran mago y el ladronzuelo, se acercaron hasta una formación rocosa de donde emanaba un gran oasis lleno de palmeras y el agua más cristalina que se hubiera visto.

– Hemos llegado Aladanny, nuestra siguiente parada la cueva de las maravillas–

– ¿Cueva de las maravillas? ¿Y qué es lo que hacemos aquí? ¡Me dijiste que la cueva estaba en la ciudad!–

– Este lugar sigue siendo el límite de la ciudad chico y la cueva se encuentra en medio de ese oasis, solo hay que abrir la entrada y es aquí donde comienza tu trabajo– el hombre le dio un anillo a Aladanny con una piedra verde engarzada en oro–Este es el anillo de Salomón, él lo uso en su dedo hasta el momento de su muerte ahora póntelo–

–Pero esta enorme; se saldrá de mi dedo–

– ¡Póntelo!–

El chico hizo lo que se le pidió y efectivamente era grande pero al tocar la piel entre los dedos del chico se encogió hasta quedar justo–

– Esto es como magia–

– Es magia chico ahora extiende tu mano y haz que la entrada de la cueva se habrá–

– ¡Abrete!–

Un terremoto hizo que la arena alrededor del oasis comenzara a hacer olas como si fuera un mar, el agua del oasis fue bajando paulatinamente y entonces se descubrió una roca que se partió en dos para dejar al descubierto varias escaleras doradas que llevaban al interior de la tierra, Vlad tomo la mano de Danny y se acercaron hasta que una fuerza detuvo al mago, a la orilla de la entrada.

– Ahora recuerda esto; la lámpara puedes quedarte con lo que encuentres pero la lámpara me pertenece–

– Como digas tío–

El chico bajo las doradas escaleras que hacían una espiral bajo la tierra, al llegar al fondo conto exactamente 56 escalones, camino hacia un lado y allí tomo una antorcha encendiéndola en un tripie con un fuego rojo que solo iluminaba el lugar donde estaba puesto; al ir avanzando la cueva iba perdiendo su semblante para irse haciendo más elegante, las paredes estaban llenas de joyas que él nunca hubiera imaginado ver en su vida además de ver varias alfombras con escenas de batallas contra hombres rojos y algunos tenían aspecto demoniaco.

Se detuvo al ver una gran mesa repleta de manjares que no parecían estar podridos ni nada por el estilo; es más parecía recién puesto, tomo una manzana y la puso en su boca, esta se deshizo en la boca al primer mordisco, era la más jugosa y tersa que habia probado.

Siguió avanzando hasta llegar al fondo de la gruta en una cámara que tenía diamantes, perlas, zafiros, rubíes y una montaña de monedas de oro del tamaño de la mano del chico; era un tesoro tan grande que cualquier rey envidiaría a Aladanny al ver que lo poseía. Pero no podía sacarlo el solo; necesitaría miles de esclavos para llevárselo de ahí. Entonces la cueva vibro ante este pensamiento; rebusco el objeto que venía a traer y bajo el oro encontró un esqueleto que sus huesos también eran de oro y tenía aferrada a sus manos una vieja lámpara de latón.

– ¿Cómo es que quiere una sucia lámpara en vez de este tesoro?– se preguntó; entonces la cueva vibro aún más y entonces un espíritu de aire se formó en medio de la cámara

– MORTAL INFESTO– Dijo con voz de trueno que retumbo en las paredes– Has caído en la corrupción del tesoro y ahora quedaras aquí como una pieza más de la cueva–

A Aladanny se le bajo el color del rostro; tomó la lámpara y corrió a la salida aunque al no llevar la antorcha era más difícil seguir el camino y tropezaba mientras se oía la risa del espíritu en la cueva de las maravillas. Cuando por fin llego a las escaleras vio que las últimas escaleras que llevaban al aire libre se habían caído, subió casi a rastras y entonces vio que no podía llegar a la salida.

– ¡Ayúdame Tío!–

– ¡Lánzame la lámpara y te ayudaré!–

– ¡Ayúdame y te la doy!–

– ¡Vamos haz lo que te digo o si no te quedaras ahí para siempre y tu madre no podrá curarse!–

– ¡No!, sácame de aquí– grito guardando la lámpara y extendiendo su mano

– Pues… ¡Quédate ahí si quieres gusano!; por el Profeta te quedaras ahí hasta que el sol abrace estas tierras– grito el hombre y entonces las piedras que eran la puerta de la cueva se fueron cerrando dejando al chico en la más completa oscuridad.

Notas del autor:

Este es el segundo capítulo de este fic que se me ocurrió; si quieren spoilers lean el cuento de las mil y una noches JEJEJEJE

Siguiente capítulo; Aladanny y los genios.

Se despide de ustedes el no muerto Assamita

Huachi_Sama