Hola? jkdn scjkd, okei, perdón. Tssh. No tengo excusas la verdad, y las que tengo se las dije a Rows, ya que para ella es el fic y aún así no contarían como excusas... Anyways people, I'm veeeeeery sorry for the late update y últimanente me dio por leer y escribir en inglés. Espero no decepcionar con el capítulo y que no les aburra, odio ser aburrida ): Así que si encuentran que la historia es... "ew, aburrido", díganmelo~~

Disclaimer: Digimon NO me pertenece. Lamentable para mí, all happy-happy mode por ti(?).


Capítulo 2

"Soñando despierta"


Mimi miró expectante a Matt quien estaba frente a ella. Sora, por otro lado, los miraba de lejos. Estaban sentados debajo de un árbol cerca de la Universidad. El trato estaba sobre la mesa, tan sólo faltaba la aprobación del rubio. El chico desvió la mirada de la persistente chica y dudó. ¿Qué tipo de condiciones le estaba imponiendo? ¡Él le iba a hacer "el favor"! ¿Y ella ponía condiciones?

—¿Qué mierda son esas condiciones? —preguntó fríamente. Regularmente no ocupaba palabrotas, pero esa situación la ameritaba. Esas condiciones la ameritaban. Mimi removió sus cabellos como una diva e hizo una especie de puchero, arrugando sus labios.

—Bueno… son condiciones necesarias, ya sabes —contestó tratando de salir de ese incómodo silencio que producía Matt cada vez que ella hablaba. ¿Tanto le costaba procesar sus palabras?

El rubio guardó silencio, tal y como lo esperaba la chica, por dos minutos. Mimi los había contado. Dos eternos minutos para responder.

—No lo haré —dijo finalmente Yamato. La castaña sonrió irónicamente. El chico le arqueó una ceja ante la sonrisa de la muchacha.

—¡¿Qué? —chilló finalmente Mimi. Aclaró su garganta e intentó guardar compostura.

«Espero que Sora me haga un pastel o al menos me lleve a un spa porque le estoy pidiendo a Yamato Ishida, el bastardo más arrogante de la Universidad, este favor todo por su bien. El maldito que trae a todas locas debido a su sexy aspecto. El 'chico-boom!-ovarios-explotando-estás-embarazada'. SOLO POR ELLA»

¡Sólo por el bien de Sora!

—Te recuerdo que habías aceptado —prosiguió Mimi intentando calmar sus pensamientos, que, estaban muy alejados de lo que ella realmente pensaba en la vida cotidiana.

«Luego tendré tiempo de pensar en ponys y arcoíris. Ahora sólo quiero gritarle groserías. Aunque no sepa casi ninguna» Quiso reír ante el pensamiento, sin embargo no lo hizo. Tampoco quería parecer una completa lunática por los cambios inesperados de personalidad que estaba experimentado frente al rubio.

—No, yo no acepté nada. Tan sólo quise oír lo que me querías decir. El dinero mueve al mundo, ¿lo sabías? —contestó él, Mimi rodó los ojos.

Obviamente él no sabía nada del mundo.

—El amor mueve al mundo —respondió ella segura de sí misma. El rubio la miró incrédulo.

«Qué niña más tonta». Negó con la cabeza y suspiró.

—Quita las condiciones y lo haré —propuso él.

—¡Hey! Las condiciones no son tan malas —defendió la castaña.

—¿No mirar a otras chicas? ¿No hablar con ninguna de ellas? ¿Hablar bien de ti a todos y a todas? ¿No tocarte más de lo debido? —mencionó algunas de las tantas condiciones que la chica le había impuesto. No era problema para él no tocar a Mimi Tachikawa, pero vamos, ¿a las demás tampoco? ¿Estaba bromeando? ¡¿No mirar a otras chicas? Después de todo era un hombre.

—¡Pervertido, nosotros sólo estaremos actuando! —condujo Mimi algo alterada. Inconscientemente sus mejillas comenzaron a arder, podía sentir cómo se sonrojaba de a poco.

Bien, algo era seguro: Yamato Ishida estaba como esos que recomendaba el doctor. Guapo, buen físico, mirada seductora… podía deducir que sus manos era suaves… labios apetitosos…

Mimi pestañeó unas cuantas veces tras sentir cómo se le erizaban los pelos.

Perfecto, ella era la pervertida ahora. Miró a Matt tan sólo por unos segundos, y trató de ocultar su rostro agachando la cabeza; no quería que ese idiota supiera que ella estaba sonrojándose por él. Más bien dicho, por las fantasías que minutos atrás había pensando.

—No te preocupes, lo menos que deseo hacer es tocarte, tenlo por seguro, niña —el rubio dio una estocada fuerte.

Pero el muy idiota era un arrogante. Todos los pensamientos sobre él, de repente pasaron de ser maravillosos a horripilantes.

—¡¿Y qué rayos es esto de llamarte La Princesita del Mar? —de repente, la voz de Matt se quebró mientras seguía leyendo la lista de condiciones. Miró a Mimi algo atemorizado. ¿Esa chica era una alienígena? ¿Qué mujer, en todo este mundo, querría que la llamaran con ese estúpido nombre? Matt dirigió sus ojos una vez a la lista, intuyendo que lo siguiente, exactamente el número 16, era algo relacionado a él… estaba seguro. Leyó con cuidado.

Sus ojos se abrieron a más no poder apenas terminó la línea.

Era suficiente.

—¡Y no dejaré por nada del mundo que me llames Príncipe! —articuló un poco molesto. La castaña lo miró inocentemente y arrugó los labios como una niña pequeña, con su rostro llena de confusión. Algo de repente la angustió, sin embargo trató de remover el sentimiento.

«¿Qué tiene de malo? Son lindos apodos de pareja…» Pensó Mimi, angustiada ante las reacciones exageradas de Yamato.

El rubio dejó cuidadosamente la lista en las piernas de Mimi Tachikawa, tratando de ser lo más cortés posible. Se paró y comenzó a acomodarse la mochila que llevaba con él, en la espalda. Estaba listo para partir, hasta que una mano lo tomó del brazo. Mordió su labio inferior apenas vio que la castaña realmente estaba pidiendo por su ayuda. Sus ojos se lo decían, sus grandes ojos color chocolate le estaban hablando e implorando que por favor la ayudaran.

—¿Por qué yo? —preguntó él. La chica suspiró algo cansada.

—¿Te has mirado? —dijo ella. Sinceramente, estaba harta de la situación. No pensaba rogarle más al chico, estaba cansada de estar 'enojada, indignada 'con él a 'rogar y poner puppy eyes' , como esos del gato con botas; sin embargo su cuerpo se movía sin permiso de ella. Podía sentir la mirada de Sora desde lejos, podía sentir la presión en ella, podía sentir y ver los siguientes días que iban a hacer un infierno para ella. Podía deducirlo— Eres guapo, Yamato. Tienes a las chicas a tus pies, todas te admiran y todas querrían estar contigo.

—¿Eso no te traería problemas con las chicas? —a esta altura de la situación, ambos estaban frente a frente. Mimi mantenía su mano en el brazo de Matt. Lo más extraño de todo era que fuera de sentirse incómodo y casi violado debido a que no tenía su tan preciado metro cuadrado, de alguna forma, se sentía… bien.

—Prefiero tener que lidiar con ellas que con los babosos acosadores. Y siendo sinceros, dudo mucho que ellas se atrevan a hacer eso. Conozco la lógica de las mujeres, Yamato. Si les dices una vez que no se metan conmigo, ellas no se meterán. Pero hey, no te quiero obligar, sinceramente estoy aburrida de la situación. Y ni siquiera sé cómo comenzó —soltó casi en un suspiro. Dejó su mano caer a un costado dejando ir el brazo del rubio.

La situación se había tornado extraña. De repente ya no sentía esas ganas enormes de lograr su plan.

—Puedes irte —terminó por decir Mimi. Agarró su bolso del pasto y lo limpió.

—Aceptaré, pero sin condiciones —aclaró el chico. Los ojos de la castaña se abrieron abruptamente ante las palabras de él… no, no eran las palabras precisamente, era el tono. La suavidad y a la vez la seguridad de las palabras— Y con la misma cantidad de dinero —finalizó Matt.

Mimi sonrió y asintió.

~~o~~

—Creo que le di pena, hablando en serio.

Las palabras de Mimi hicieron que Sora soltara una carcajada. Se encontraban un día sábado en la mañana en la heladería. La semana había ido bien. Los días que había pasado con Matt no habían sido TAN malos como ella pensaba. Él no era mucho de hablar y ella… bueno, ella hablaba mucho. Sin embargo jamás había estado a solas con él, en ningún momento. Siempre, pero SIEMPRE se habían encontrado acompañados de Sora o de Ken Ichijoji, un amigo del rubio que apenas hablaba y sonreía siempre que Mimi decía alguna estupidez.

A pesar de que su plan había comenzado, los resultados no habían sido tan placenteros el día viernes. Las cartas, los acosos, y las propuestas seguían, con la misma intensidad.

—¿Por qué dices que le diste pena? Vamos Mimi, aceptó por el dinero, no porque le hayas dado pena —respondió la morena.

—Sora, hubo un momento como… como… ¡como inter-espacial! —exageró— Te lo juro, en un momento algo drenó mi energía y ya no quería seguir ahí, rogándole, me sentía mal. Algo pasó —finalizó asintiendo con la cabeza— Me sentí un poco humillada… siendo sinceras.

—Lo siento —musitó Sora, entendiendo que todo era por ella. Aunque tampoco era su culpa que justamente de los dos más populares de la Universidad, uno tenía que ser Taichi Yagami. Su pasado.

—¡Ni lo digas! ¡Me pides nuevamente disculpas y juro que te lanzo el helado! —Mimi arrugó el ceño— Sea mi favorito o no.

La pelirroja rodó los ojos.

—¿Entonces, fue momento de debilidad ante el guapetón de Matt? —dijo alzando una ceja, tratando de aliviar el ambiente.

Mimi se sonrojó abruptamente.

Y no sabía porqué.

—N-no —hiló con dificultad.

«¡RAYOS!» Gritó mentalmente. ¿Qué le estaba pasando? ¡Era imposible que se pusiera nerviosa ante eso! Era… IMPOSIBLE. I-M-P-O-S-I-B-L-E.

«¡Imposible Mimi Tachikawa, quítate eso de la cabeza! ¿Conoces la significación de Imposible, verdad? ¡Pues comienza a usar tu cerebro!» Se golpeó mentalmente.

Luego realizó, algo asustada, que se estaba volviendo más violenta con ella misma desde exactamente una semana y algo más. Se había golpeado mentalmente más de cincuenta veces en un día. No era sano. Ni tampoco era sano que todas esas golpizas mentales eran por un hombre llamado Yamato Ishida.

Tampoco era como si aquella semana pasada había sido un gran trayecto para ambos. Habían hablado poco, apenas sonreían juntos, habían muchos momentos de silencio. Nunca se miraban a los ojos…

—¿Por qué de repente el nerviosismo? —condujo con un deje de ironía Sora.

—¿Por qué de repente se te da la maldita gana de ser un "troll"? —preguntó de vuelta Mimi. Bien, ella sabía que había cambiado una situación de broma a una seria. Lo sabía. Sora arrugó los labios y desvió la mirada de su helado, prestando toda su atención en la castaña. Quien ahora sí, estaba bastante nerviosa.

«Tsk… Mimi, no sólo estás agresiva contigo misma sino que con tu mejor amiga de toda la vida también?» Un sentimiento de culpa se apoderó de la castaña.

—Hey, no hay necesidad de ponerse agresiva o enfadarse—dijo con tranquilidad la pelirroja.

Mimi agradeció que Sora Takenouchi fuese TAN comprensiva. De verdad.

—Lo siento, últimamente hablo sin pensar… —suspiró la chica— Lo siento.

—No, no tienes porqué. Te entiendo Mimi, pero eso no significa que aguantaré todos tus arranques de locura, ¿vale? —sonrió de medio lado Sora, sabiendo a ciencia cierta que soportaría todos los caprichos de Mimi aunque fueran un gran dolor en el trasero.

La aludida tan sólo asintió, degustado de su helado.

~~o~~

Un fuerte estruendo se escuchó en el departamento. Tras eso, pasos agigantados comenzaron a correr de un lado a otro.

Una mujer robusta rodó los ojos, cansada de la situación.

—¿Podrías decirle a tus amigos que comiencen a comportarse como gente normal? —la robusta mujer habló molesta.

Izzy asintió, sonriendo con nerviosismo.

Taichi, Yamato y Takeru arrendaban el apartamento de la Señora Isune, su tía, quien vivía en otro apartamento debajo de los chicos. Izzy se encontraba allí arreglando la computadora de su hijo.

«Creo que me equivoqué en conseguirle apartamento a esas bestias…» Hiló mentalmente el pelirrojo mientras subía las escaleras hacia el hogar de sus amigos. Tocó tres veces una vez llegó allí, pero pudo darse cuenta que era difícil ser escuchado. Una música escandalosa podía percibirse desde la otra esquina de la cuadra.

El pelirrojo suspiró. Tocó nuevamente la puerta, pero estaba vez mucho más fuerte. Un rubio con una sonrisa radiante y sin camisa abrió la puerta.

—¡Izzy! —chilló emocionado el rubio, abrazándolo con fuerzas— ¡Tanto tiempo! —exclamó.

—TK, vine hace una hora —respondió él pasando hacia el apartamento. La música resonó en sus oídos y por un momento se creyó sordo. ¿Quién rayos escuchaba la música tan fuerte?

—¿Oh, de verdad? —el chico cerró la puerta una vez Izzy hubiese ingresado y lo siguió hasta el living— ¿Qué te trae de vuelta, entonces? —Takeru se sentó en el sillón acomodándose.

—¿Puedes bajarle el volumen a eso? —preguntó el pelirrojo tapándose los oídos fastidiado.

—¿Eh?

—¡La música! —chilló el pelirrojo.

—Izzy, no te escucho, ¿por qué hablas tan bajo? —preguntó el rubio, desconcertado. No escuchaba lo que decía su amigo.

—¡La música! —gritó con más fuerzas Izzy. El rubio negó con la cabeza inocentemente. ¿Quería sacarlo de sus casillas? El pequeño pelirrojo caminó hacia el estéreo de sonido y apagó la música, enojado— ¡¿Por qué escuchan la música tan fuerte? —chilló.

—Izzy, no entiendo porqué te alteras… —la voz suave e inocente de Takeru hizo arrugar la nariz del pelirrojo y enfurecerlo aún más. Él no era de los que se enojaba tan fácilemente… pero por todos los santos, ¡TK lo estaba volviendo loco! En el buen sentido de la palabra.

—¿Estás solo? —preguntó tratando de calmarse. El rubio negó con la cabeza— ¡Tai, Matt! —volvió a alzar la voz.

—Izzy no es necesario que grites, molestarás a los vecinos, sabes… —Takeru pestañeó inocentemente hacia el pelirrojo, quien tan sólo se ofuscó y lo ignoró, caminando por el pasillo del lugar y entrando a la habitación de Taichi, donde suponía que estarían los dos allí. Haciendo lo que siempre hacen…

—¡GANÉ! —Taichi festejó una vez venció a Matt en la carrera, en el Play Station. Izzy suspiró y aclaró la garganta para llamar la atención de los chicos.

Matt y Tai dirigieron una mirada al muchacho.

—Oh, Izzy, ¿volviste? —preguntó el moreno.

—¡No, todavía estoy donde mi tía arreglando el pc! ¡Soy un alma! —contestó sarcásticamente. Tai compartió una mirada con Yamato antes de volver a hablar.

—Auch… Tranquilo amigo —condujo con paciencia.

—Chicos, ¿por qué rayos tienen que poner la música a todo volumen? ¿Por qué tienen que ser tan ruidosos? ¡Mi tía ya está harta de ustedes! —Izzy explotó. Una vez dicho eso, relajó los músculos y suspiró. El peso que había en su hombro se había esfumado. Podía gritarles a los dos tontos que estaban frente a él, no así a TK, que aunque lo sacara de sus casillas seguía siendo menor que él. E inocente. O eso al menos pretendía ser.

—Mmm… nos entretiene —habló Matt. Izzy alzó una ceja, rindiéndose y dejándose vencer por la ineptitud de los chicos. Se lanzó a la desordenada cama de Taichi y estiró los brazos, rogándole a Dios que por favor le diera más paciencia.

—Lo sentimos Izzy, no lo podemos evitar, trataremos de ser más cuidadosos la próxima vez —habló el siempre tan feliz Taichi Yagami.

—Eso me dijeron la vez pasada, y la vez ante pasada y la otraaaaa vez —contestó el pelirrojo.

—Oh… ¿lo hicimos? —susurró el moreno hacia Matt.

El rubio alzo los hombros haciéndose el desentendido.

—Oigan, ya basta, ¿sí? Los dos están bastante grandes. No pueden vivir de esta manera —Izzy inhaló y exhaló profundamente. Miró sospechosamente a los chicos quienes, por primea vez, le prestaban atención. Dudó un segundo— ¿Entendieron? —con una mínima fe, el pelirrojo esperó que asintieran.

Matt tan sólo arrugó los labios.

Taichi sonrió estúpidamente.

—No hay caso… Dios, ¿se suponía que ellos debían ser una bendición? —susurró para sí mismo cerrando los ojos.

—Tienes razón.

«¡Bien, por fin algo razonable!» Hiló el pelirrojo.

—Tai, deberíamos comenzar por limpiar el departamento. Prácticamente vivimos en un basurero… Tenemos que empezar a ser responsables.

—Oh, no te importaba hasta hace una semana, Mattie —el moreno pokeó el brazo derecho de Yamato.

—¿Eh? —Izzy articuló, prestándole atención a la conversación de los chicos.

—Izzy, a que no sabes que nuestro Mattie Mattie está saliendo ahora con Mimi Tachikawa —anunció Taichi, mirando suspicazmente al rubio quien no movió ningún músculo de la cara.

—¡Ooooh! —expresó el pelirrojo— ¿La popular Mimi Tachikawa?

—¡Esa misma! —apuntó el moreno.

—No es así, y lo sabes bien, Tai —las palabras serenas y frías de Yamato hicieron que el aludido tan sólo rodara los ojos, ignorándolo.

—¿Cómo terminaste enrollándote con ella, Mattie? —la curiosidad mató al gato, dicen. Pero Izzy estaba seguro que Matt lo mataría apenas emitió aquella pregunta. El rubio suspiró.

—Le estoy haciendo un favor y ella a mí —dijo en cortas y pocas palabras.

—¿Tú? ¿Un favor? Vamos… ¿Crees que nací ayer, amigo? —Izzy temía por su vida. Claro que lo hacía. Pero eso no le quitaba las ganas de saber más del asunto.

—Me está pagando —anunció el rubio.

—Matt… eso la deja como una… ehm… —rió el pelirrojo—Me refiero… es como si se estuviese vendiendo —finalizó. Yamato alzó una ceja.

—¿Crees que es una puta? —el tono frío que Matt dio a aquellas palabras dejaron sin aire al pelirrojo.

—¡Izzy cómo puedes creer eso de Mimi! Yo creo que ella es decente y le conviene a Mattie… —el moreno expresó su opinión. Opinión que fue ignorada, claro. Yamato seguía mirando intensamente a Izzy y éste comenzó a sudar frío.

—Vamos… no quise decir eso, estamos entre bromas, ¿no? —rió nervioso. Y era claro. ¡Él jamás llamaría a una chica bajo ese despectivo nombre! Jamás de los Jamases.

—Claro —el rubio se paró rápidamente— De todas formas no es esa clase de favor, Izzy —aclaró una vez salió de la habitación.

El pelirrojo suspiró y miró a Taichi.

—¿Por qué le dio tanta importancia? —pausó un momento— Tampoco es que lo haya dicho muy en serio, tú sabes que estaba bromeando…

Taichi alzó los brazos. Un grito por parte de Yamato Ishida lo hizo erizar los pelos "¡Taichi no seas un vago y ven a ayudar a limpiar! ¡AHORA!"

—¿Mimi es la mejor amiga de Sora, verdad?

—Sí...

—Crees que... ella... —el pelirrojo pausó. Una mueca se instaló en el rostro del moreno.

—No creo —finalizó.

"¡AHORA Taichi Yagami!"

El moreno caminó perezosamente.

~~o~~

Otra día comenzaba. Otro día de clases.

Otro día de ser acosada.

«Ew» Exclamó Mimi para sus adentros cuando divisó a un chico sudando como cerdo frente a sus ojos y sosteniendo una carta. El chico temblaba.

—M-M-M… —musitó nervioso. La castaña alzó una ceja— ¡¿Q-q-q-quieres s-s-alir conmigo a una cita?

Mimi tan sólo guardó silencio. Bien, él no era como todos esos "Brad Pitt's" (según ellos) que se les habían declarado y le habían llamado "Nena" o algo más. Este chico era un Nerd con todas sus letras y estaba seguramente y realmente enamorado de ella. Lo pudo deducir.

Pero aunque el chico tuviese las mejores intensiones… Mimi no podía. NO PODÍA.

—Uh… —articuló apenas. Sintió cómo la garganta le ardía y un dolor en el corazón se apoderó de ella. El chico se veía… horrible. Sus lentes se estaban cayendo ya que mantenía la vista hacia el suelo, mantenía, aún con las manos tiritando, la carta frente a ella y estaba hecho un manojo de nervios.

La castaña aceptó la carta y sonrió débilmente. Vio cómo el chico-nerd-cuatro-ojos subió la vista y sonrió esperanzadoramente. Tenía que decirle sus verdaderas intenciones y no crearle falsas esperanzas.

—Escucha, yo…

De repente sintió cómo una gran y firme mano sujetó su cintura con mucha fuerza, moviéndola tan sólo centímetros de dónde se encontraba. Sintió su delgado cuerpo pegar junto a uno mucho más robusto, duro y… cálido. Muy cálido.

Como si fuese una película de acción, donde los protagonistas se ven inmersos en una situación peligrosa y se miran unos a otros en tan sólo segundos, declarándose su amor con la mirada y todo a ellos se torna lento. Tal cual aquellas escenas inéditas, todo comenzó a verlo en cámara lenta. Subió la vista debilmente y con el corazón latiendo a mil por horas aún NO sabiendo a ciencia cierta quién rayos era. Pero ¡demonios! Estaba deduciendo quién podía ser... Sintió sus ojos abrirse abruptamente poco a poco comenzaba a realizar quién la estaba sosteniendo de esa manera tan... protectiva. Observó por completo el perfecto rostro de Yamato Ishida y su mirada tajante.

Lo siguiente que Mimi presenció la dejó boquiabierta.

El rubio de repente la miró intensamente, lamió sus labios seductoramente, comenzó a acercar su rostro al de ella. Mimi podía sentir la cálida y calmada respiración del rubio golpear contra su rostro cada vez con más fuerzas. Se sintió perdida en los ojos azules del rubio.

Unos labios pomposos y suaves se posaron en los suyos.

«Mmm...»

Un beso perfecto. Los labios de Matt se movían lentamente y tímidamente ante los suyos.

.

.

.

. . . No realmente.

Mimi despertó de su trance-sueño-fantasía-erótica apenas escuchó hablar al rubio.

—¿Estás pidiendo salir a MÍ novia? —enfatizó el "mí" con un poderoso tono de voz.

La castaña pestañeó reiteradas veces, dándose cuenta que efectivamente Matt mantenía un brazo alrededor de su cintura, pero su rostro estaba muy lejos de ella, y su mirada definitivamente estaba completamente dirigida hacia el pobre Nerd que estaba más nervioso de lo normal.

Su garganta se secó. Sus labios temblaron un poco. Y su corazón seguía latiendo a una velocidad impresionante.

«¿Fue una fantasía? ¿De verdad lo fue? ¡¿Qué rayos acaba de pasar?»

Yamato sintió la mirada confundida de Mimi y la observó. La chica tenía sus mejillas coloradas y se notaba un poco nerviosa. Arqueó una ceja ante ella.

«Oh mierda...»

Fue lo último que pudo articular. Lo sentía por su Madre por tener una hija mal educada.


NO ME ODIEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEN. Totally dramatic. Kkkk~~ Okei, les advertí que sería un capítulo más de... "transición" o algo por el estilo, aunque ya vemos a Mimi algo... KDNVJKÑDFNV xDDDDDDDDDDDDD. Disculpel el OoC~~

Espero poder actualizar NO el siguiente mes xDDD, sino en unos par de días, tssshé, es que se me vienen más cosas a la mente y nunca termino de acomodar bien el capítulo... Aigoo ~~

Graciaaas por los reviews 3333!