Lin escuchó el suave golpe en su puerta.

—¿Lin?

—¿Profesor?

Decir que estaba sorprendido era quedarse corto. Si bien él y el profesor Davis eran viejos conocidos, colegas y hasta cierto punto amigos, si lo necesitaba lo llamaba a su oficina, solo en contadas y raras ocasiones visitaba su oficina.

—¿En qué puedo ayudarlo?

El hombre se rascó el cuello en un conocido gesto de nerviosismo que había aprendido a identificar con los años.

—El nombre Mai Taniyama, ¿te suena conocido?

¿Qué si le sonaba? Mai era una de esas personas imposibles de olvidar… Para su pesar. Escandalosa, si esa palabra la podía definir perfectamente; pero también era amable, directa y molestamente optimista. Siempre se preguntaba como Noll y Mai no se habían matado el uno al otro. Pero curiosamente era Mai quién de a poco había penetrado en el caparazón de Oliver. Mai hacía a Oliver más humano, bueno tan humano como Oliver podría ser. Reaccionaba a ella como no lo hacía con ningún otro con la excepción de Gene, aunque se empeñara en negarlo. Una molesta fierecilla japonesa.

—Sí.

—¿Quién es?

—Era la asistente de Oliver en Japón, ¿por qué?

—Oliver le escribió una carta de recomendación para la beca de parasicología.

Lin miró al profesor como si le acabara de decir que la tierra era cuadrada, no porque Mai fuera estúpida como tantas veces lo repetía Oliver, porque no lo era (bueno quizás al principio), solo que para los estándares de Oliver, nada, ni nadie era lo suficientemente bueno. Mai aprendía a una velocidad increíble, quizás con un esporádico déficit de atención, pero lo compensaba con entusiasmo y dedicación y después de meses trabajando para SPR bajo el ojo vigilante de Oliver, se desenvolvía con impresionante fluidez. Pero, primero, no sabía que Mai estuviese interesada en continuar con esa línea de trabajo y segundo, estaba seguro de que dado el caso de que Mai llegara a necesitar alguna recomendación, Oliver le pediría a Madoka o incluso a él que la escribiera, argumentando que no tenía tiempo para esas tonterías. Además no habían estado en contacto por más de un año. ¿Cómo era posible?

—Ya veo —comentó Martin pensativo.

—¿Eso era todo?

—…

Lin entendió la pregunta no formulada del profesor.

—La señorita Taniyama es una persona excepcionalmente talentosa. Oliver es consciente de eso.

—De acuerdo, Lin, gracias.

Lin solo respondió con un gesto de asentimiento.

—Por cierto, olvidaba mencionarlo —dijo desde el resquicio de la puerta—, esta noche le esperamos para cenar. Madoka también estará con nosotros.

Madoka, un escalofrío le recorrió la espalda. Solo rogaba a quién quisiera que estuviese escuchando que Madoka no se hubiese enterado de la famosa carta de recomendación.