Respuestas


Víctor pudo haber pensado varias primeras impresiones cuando se le fue presentado aquel chico asiático que lo observaba con cierto desconcierto en la sala principal, pero definitivamente no se sintió ofendido con su actuar posterior. Luego de que Chris lo presentara, él apenas había escuchado siquiera su nombre y había corrido directamente por donde llegó. Sin embargo, no se lo tomó como un desaire, Víctor sabía que había generado un efecto en Yuuri Katsuki, lo había observado con claro asombro pero a la vez con un brillo curioso en su mirada, junto con percatarse que poseía un leve sonrojo en sus orejas cuando se había dado la vuelta, Yuuri de seguro pensaba que fue lo suficientemente rápido para pasar desapercibido, pero a Víctor ese detalle no se le paso por alto en absoluto. Ni tampoco lo increíblemente redondeado que tenía su trasero.

Además, él también había sido encantado por su belleza y dulzura palpable al primer encuentro.

- Siento mucho su actitud, a veces es un poco retraído.

- Está bien. – Se avergonzó internamente al responder con prisa, por lo que hizo lo posible en pausar su voz. - ¿Dijiste que son colegas?

- Si, pues… Trabajamos hace años en una filmación, desde entonces no lo había visto. No ha cambiado nada.

- Ya veo… ¿Vendrá con nosotros?

- Oh no, claro que no. – Vio a Chris colocarse una chaqueta ligera mientras tomaba unas cuantas pertenencias y guardarlas en sus bolsillos. – Yuuri me pidió si podía quedarse unos minutos para descansar en la habitación, no está acostumbrado a beber, así que lo dejaré acá, además no es bueno con los desconocidos.

- Entiendo…

- ¡Yuuri, ya me voy! – Anuncio mientras dirigía su mirada hacia el interior de la habitación y Víctor se sintió feliz de conseguir escuchar aquella voz acaramelada por última vez antes de salir. -

- ¡D-Disfruten!

.

.

- Por favor, dime que Paul…

- También.

- ¡No puede ser!

Volvió a reír por la cara de asombro que tenía Chris en aquel momento al enterarse que otro de sus amigos en común también había contraído matrimonio hace unas pocas semanas, mientas él se mantenía fuera del país. Durante las últimas seis horas habían terminado conversando en un bar con aires de un club de Jazz digno de Nueva Orleans, el ambiente era discreto y poco iluminado, ideal para descansar luego de una extensa jornada laboral, las cuerdas de un violonchelo junto a un saxofón y unos músicos talentosos resonaban entre las paredes, pero tocaban lo suficientemente bajo para que se pudiese conversar sin levantar la voz. Charlaban sobre su vida, sus empleos y sus amigos más cercanos, que por una u otra razón no solían ver muy a menudo. Reían y se enteraban de la situación que algunos vivían, matrimonio, viajes y planes a futuro, la vida de un adulto era muy diferente a los años de universidad que actualmente recodaban con añoranza. Como si se tratase de una burbuja que el tiempo guardó celosamente en sus memorias y en el cual todas sus ilusiones de juventud parecían tan superficiales como los deseos de un infante, todo lo que eran desde ese entonces se sentía muy lejano. Muchos de sus amigos estaban además formando una familia, y Víctor no pudo evitar pensar lo vacío que se sentía cada vez que lo recordaba. Trataba de evitar el tema lo más que podía, y agradecía a su trabajo ser lo suficientemente absorbente para no permitirle descanso alguno y comenzar a divagar sobre ese hecho. Pero a veces aquellos miedos volvían como una sombra, acechando, atenta a encontrar el momento más vulnerable de la jornada en que Víctor no tenía más que ser absorbido por ello. Claramente Makkachin había ayudado en gran medida sobre aquel sentimiento de soledad en que permanecía. Pero no era lo mismo, solo amortiguaba levemente la sensación. Víctor podía conversar abiertamente con sus amigos y sentirse contento por su felicidad, pero una parte de él, más grande de lo que le gustaría asumir, se sentía celosa de aquella prosperidad.

Sin embargo, aquella noche Víctor no se sentía tan desafortunado. Tal vez porque Chris entendía un poco su sentimiento de desamparo, y la noche se había tornado hacia una sensación de intimidad tan cómoda como hace años atrás, compartiendo y comprendiendo los sentimientos del otro que ni siquiera debían verbalizarlo, y sintió que había hecho bien en responder esa llamada para reencontrarse como buenos amigos. De repente, recordó esos ojos que lo habían hipnotizado por completo durante la mañana, los que consiguieron que su corazón diese un vuelco de emoción como un adolescente en plena pubertad. Quería saber de él, pero no sabía cómo abordar el tema con Chris sin sentir una leve incomodidad en el estómago.

- Sabes… Quería pedirte disculpas… - Dijo después de un momento de silencio, cosa que a Víctor lo tomó levemente desprevenido. –

- ¿Por qué?

- Sabes… Sobre la última vez que nos vimos.

- …Ah. – La atmosfera se tornó levemente incomoda, pero Víctor quería escuchar lo que su amigo tenía que decir, y sabía perfectamente que Chris lo sacaría en algún momento de la noche. Lo vio revolverse de su asiento de la barra para quedar de frente a él, aun con la cantidad de alcohol consumido, no se veía completamente afectado por este. –

- Sabes… Esa noche… Quería hablarte sobre mi trabajo. Sabes, que yo soy actor.

- Si… Y has tenido bastante reconocimiento en los últimos meses.

- Gracias al cielo y a mi mejor representante. –Bromeo levantando la copa, haciendo que a Víctor se le saliese una leve sonrisa. –Pero… No es lo único a que me dedicaba, o lo primero. Si podría ser más específico, cuando comencé era muy difícil tener un papel que no fuese secundario si no tenías los contactos adecuados. Y pues, en una presentación un productor me golpeo con esa realidad diciéndome que por muy talentoso que fuese, jamás conseguiría nada siendo un donnadie. Y eso me dolió, ¿sabes?

- Lo recuerdo. Estuviste encerrado en la habitación del campus por dos días.

- Exacto. – Prosiguió luego de beber un sorbo de su whisky. –Creo que tampoco me he disculpado por eso. La cosa es que, me estaba desesperando, ya no me alimentaba correctamente y en más de una ocasión terminé liberando mi frustración en quienes no debía. Una compañera preocupada que mi carrera terminase por mi estado y mis impulsos, me dio un contacto y una solución rápida. Una que si soy honesto… Ya había pensado en más de una ocasión, así que ingrese a esos contactos y rápidamente dio frutos. Conseguí los números adecuados para mover hilos detrás de las producciones, aunque no me malentiendas, lo hacía para luchar de la misma manera en que los demás consiguen trabajos importantes. Jamás influencie a nadie para que me considerara si no pensase que no era adecuado para el papel.

- No te estoy juzgando Chris. – Respondió sobando brevemente su hombro, sabía que era difícil hablar ese tema, incluso con él. –

- No… Sé que no lo haces aun. – Dio un último trago del vaso y pidió otra ronda al barman que se mantenía unos pocos metros de donde se habían sentado.- Bueno… La cosa es que me comenzó a ir bastante bien en las filmaciones tradicionales, así que decidí dejar mi trabajo secundario paulatinamente aun cuando me estaban ofreciendo pagas millonarias, pero te digo… Era demasiado pesado, demasiado esfuerzo, tal vez el triple de lo que ejerzo en mis papeles actuales. Pero conseguí incluso buenos amigos allí, ¿sabes? Son bastante amables, aunque las mujeres tienen un serio problema en controlar su ego, pero es la minoría de los que me relacioné. Estaba realmente feliz en lograr cosas por mí mismo pero, sentía que no estaba haciendo bien las cosas, hubo un punto en que necesité asesoría sobre dónde dirigir mi vida, una parte de mí quería seguir trabajando en lo que estaba alcanzando, y otra me incitaba a volver a ese mundo… Fue por eso que esa noche quise hablarte de ello. Pero no sabía cómo y terminé haciendo algo bastante patético. Te pido disculpas, realmente no me gustas.

- Auch. – Rio por esa última declaración, y Chris se veía mucho más aliviado ante sus ojos. – Estuve mucho tiempo pensando que fue lo que había sucedido… Y para ser honesto, me sentí muy culpable.

- No supe como pedirte ayuda, y cuando me di cuenta solo quise alejarme y hacer lo que pensé que me dirías.

- ¿Ah sí, fue un buen consejo? –Chris rio. –

- Si, fue un buen consejo. Acepté un papel en el extranjero, y la motivación que necesitaba para irme la conseguí con el puñetazo en el rostro. – Volvieron a reír, más fuerte de lo que a muchos les hubiese gustado, luego de unos momentos, mientras ambos mantenían la mirada en su respectivo vaso con un suspiro que aliviaba cualquier culpa existente desde hace dos años, Víctor finalmente preguntó –

- ¿Qué clase de mundo era ese?

- Porno. – Devolvió su mirada hacia Chris lentamente, y este lo miraba serio. No estaba bromeando. Una parte dentro de se había sentido extrañamente consternada, sabía que Chris era un hombre realmente abierto para esos temas. Y una más interna, lo había sospechado. Sin embargo, el rostro de Chris era tan serio que solo consiguió romperse a reír efusivamente. – ¡¿Sabes que no estoy bromeando cierto?!

- Te veías demasiado serio de repente, por dios Chris. Realmente no podría decir que me sorprenda, sin ofender.

- Que va. – Le resto la importancia al asunto con un movimiento de su mano. – Esa es mi historia… - Sonrió mirando un punto de la barra. – Realmente se siente raro decirlo en voz alta.

- Salud por eso. – Acto seguido, se tomaron el licor de un trago. – ¿Qué harás ahora? Siento que has venido a la ciudad por otra razón además de encontrarte conmigo.

- No hablemos del futuro mi amigo, esta noche solo disfrutemos de un buen whisky escocés.

.

.

En algún punto de la madrugada habían vuelto a la habitación en la que Chris se hospedaba actualmente. Para pesar de Víctor, el chico nipón ya no se encontraba en el Hotel, lo que lo llevó a beber más de lo que suponía acostumbrarse, cada vez que volvía a su mente, surgía nuevamente esa desesperante necesidad de conocer más de él, de ver aquellos ojos inundados en misterio y ese hermoso trasero digno de deleitar. Aun no sabía cómo sacar el tema con Chris, quien ahora se encontraba recostado en los pies del sofá mientras balbuceaba su experiencia en el breve tiempo que vivió en Alemania y de lo horriblemente gris que era la ciudad que conoció. De repente, cuando trato de reacomodarse en el sofá recostando sus pies desnudos, sintió algo punzante molestándolo en la espalda. Cuando consiguió sacarlo, pudo ver un hermoso collar con un medallón de plata y las iniciales JFK.

- Ohh, esa mierda es de Yuuri. – Escuchó decir a Chris mientras se reacomodaba. – Es muy extraño que se le olvidase.

- Yuuri. Tu amigo de esta madrugada.

- Ese chico es tan interesante como un erizo de tierra. – Víctor rio por la comparación. –

- ¿Por qué lo dices?

- Porque cada vez que te acercas a ver con atención lo que es Yuuri, se enrosca en su propia coraza y no puedes ver más de lo que te permite. Es casi como tú.

- ¿Te acostaste con él, Chris?- Preguntó al fin, era lo que más necesitaba saber, hasta donde llegaba la relación entre ellos dos. Chris hablaba de él como alguien lejano pero a la vez más importante de lo que le gustaría. – ¿Es solo un amigo?

- Solo es un amigo, aunque sí. Nos acostamos juntos. De hecho íbamos por la tercera ronda cuando tú llegaste.

- Ya veo… - Bufó con algo de decepción, mientras observaba como la cadena se deslizaba entre sus manos, la habitación se encontraba a oscuras, por lo que el brillo del medallón reflejaba la luz de los focos de calle mientras lo movía. – Es por eso que se vio tan consternado al verme en la habitación.

- Si… No sabía dónde meterse, prefirió huir… Eres un buen amigo Víctor. –Se recostó más cómodamente dentro de lo que podía, apenas podía levantarse por el alcohol en su sangre, y comenzó a balbucear palabras sin sentido. – Y Yuuri también lo es, a pesar de que sea un ingrato de mierda. Son buenos amigos, los quiero a los dos. – Víctor lo observó, en cualquier momento se quedaba dormido en donde estaba, sus ojos comenzaron a caer. – Buenos amigos…

- Si… - Dirigió su mirada hacia el celular de Chris encima de una mesa, lo suficientemente cerca para tomarlo con solo extender su mano. Dudó unos momentos sobre lo que haría, pero sabía que no conseguiría sacarle más información en esa situación, ya solo decía incoherencias mientras dormía en una posición bastante mala para la espalda y el cuello. Observó que se desbloqueaba por huella dactilar, así que tomó el índice de Chris y lo desbloqueo con facilidad, consiguiendo inmediatamente lo que necesitaba. Agradecía que Chris solo tuviese un Yuuri en su lista de contactos, una sonrisa zorruna se acomodó en el rostro de Víctor, mientras ideaba el panorama perfecto para devolver el medallón a su dueño. Luego de unos momentos pensando y sintiendo como el frio de la madrugada de California entraba en la habitación, buscó una manta en el interior del dormitorio para él y su inconsciente compañero, por lo menos Chris solo tendría un molesto dolor de espalda, nada de resfríos innecesarios. – Buenos amigos.

...


Aww... Puta que me gusta el YuurixChris

¡Muchas gracias por sus comentarios! Si todo sale bien creo que estaré actualizando los Viernes, es el día que mas me acomoda, pero aun no es seguro, espero que disfruten este capitulo, nos vemos a la próxima!~