Como habrán notado esto es una especie de intento de dar un pasado a Víctor y concretar su relación con Yuuri, muchos asumen que después de la Copa de China ya eran pareja... No estoy tan segura yo quiero que tarde un poquito más, cree a un personaje incidental para dar celitos owo. Vamos, que Víctor se montó unas películas espectaculares con Chihoko para el regocijo del fandom...
Acá haré para Vitya competencia que no es competencia pero parece... Si el segundo y tercer capítulo tienen aceptación continuaré explotando el pasado de Víctor si no es así planearé mi segunda loquera a la que invito a todos los que deseen leerlas.
Elegí el nombre de Alberto por un OVA donde el seiyuu de Víctor es capitán de un crucero: Ikoku Irokoi Romantan :) la nacionalidad, apellido y apariencia nomás me nació y ya XD
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Una hora y quince minutos tarde según su reloj, Víctor odiaba llegar tarde y lo detestó un poco más ya que hizo esperar a Yuuri y Maccachin, en sus pendientes se tardó más tiempo de lo esperado. Deseaba de todo corazón que Yuuri no se molestara, aunque estaba seguro que lo encontraría con una gran sonrisa en sus labios hermosos... Cuanto extrañaba esos labios que solamente probó una vez en un arranque de locura y emoción.
Yuuri lo había vuelto adicto a él, su sonrisa, su voz en las mañanas cuando lo invitaba a correr, el calor y olor que desprendía, sus pequeños gestos al dormir. Ese encantador muchacho logró en dos meses de domesticidad en su departamento que él quisiera abrirse y contarle toda su vida, algo nunca logrado por nadie más, lo amaba y la certeza de eso lo llenaba de felicidad y desazón al mismo tiempo...
El ruso se debatía entre concederle espacio a su amado Yuuri para que se acostumbrara a su vida juntos o simplemente atacarlo y devorarlo por completo. No había aclarado su situación sentimental con él por temor a asustarle y que subiera en un avión rumbo a Japón por no creerle.
Víctor sabía que debía convencerlo de su amor con pequeños gestos, constantes y solo dirigidos a él, una vez concretado todo le pediría que fuesen una pareja... Lo cual se le hacía difícil ya que Yuuri desconocía lo arrebatadoramente sensual que podía ser sin proponérselo.
Desde el Grand Prix donde el japonés le pidió que fuera su entrenador Víctor no había intimado con nadie, como un monje que deseaba alcanzar la santidad (en palabras de Chris) se había comprometido al muchacho en cuerpo y alma... En un principio ciertamente intentó seducirlo, esperando que la coquetería que se habían dirigido uno al otro en ese baile más sus insinuaciones de dormir juntos fueran suficientes, pero no lo fueron... Su amado sin alcohol encima era un muchacho tímido y dulce, que igualmente provocaba el deseo de saltarle encima y saber como se escuchaba su encantadora voz al hacer el amor.
Yuuri era inconsciente de que cuando caminaba solo en boxers y camiseta por el departamento luego de la ducha deseaba derribarlo sobre la alfombra mientras le desnudaba por completo. El muchacho no sabía que cuando desayunaban juntos deseaba besarle para probar sus labios mezclados con el café. El japonés ignoraba que en medio de la noche y en privado tenía que tocarse a si mismo para evitar despertarlo en medio de caricias indecentes.
Él, Víctor Nikiforov, leyenda viviente del patinaje artístico, estaba frustrado sexualmente... Sin embargo, todo valía la pena por ver seguro, feliz y tranquilo a su Yuuri...
Lo que el ruso no esperó fue que por descuidarlo más de una hora se encontraría con un tipo sonriéndole a su Yuuri, y que él parecía corresponder sus sonrisas de manera franca. Ambos se miraban, conversaban, bebían un café y acariciaban a Maccachin quien pedía mimos en medio de los dos.
Se sorprendió... Yuuri no le sonreía así a la gente desconocida, apresuró el paso y su corazón dio un salto al ver la sonrisa brillante de su amor al verlo llegar, misma que correspondió al instante.
—"¡Víctor! ¡tengo que presentarte a alguien!"—
Por un segundo la sonrisa de Víctor casi desaparece, cosa que no ocurrió... Se esforzó por Yuuri, era obvio que el tipo le agradaba.
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El tal Alberto no era un mal tipo, inclusive parecía medianamente interesante a ojos del pentacampeón. Era un español de 30 años, médico de profesión, se encontraba en una especie de año sabático recorriendo Europa como no había podido hacerlo de joven antes de iniciar la Universidad. Después de la llegada de Víctor decidieron ir a comer los tres a un restaurante y optaron por una mesa externa al local por Maccachin. A propósito del can, parecía encantado con el hombre que le acariciaba... lo que resultó en un enojo bien disimulado de parte del ruso.
Resultaba que Alberto había ayudado a Yuuri cuando casi le asaltan, que compraron un café y platicaron en el ínter del intento del carterista y su llegada. Supo que Alberto sabía de ambos gracias a que su hermana menor amaba el patinaje artístico, que inclusive habían asistido al Grand Prix de Barcelona y Yuuri era el patinador favorito de su hermanita Sofía. Usualmente Víctor habría participado más de la conversación pero algo en la comodidad de su amado con el tipo le disgustaba, lo analizó detenidamente.
Era apuesto, con facciones regulares, cabello oscuro, ojos verdes, posiblemente tenían la misma estatura, vestido de manera casual pero elegante, se veía en forma y le sonreía a Yuuri de una manera que parecía coqueta... Le agradecía haber ayudado a Yuuri, pero no le simpatizaba.
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La linea de pensamiento del ruso se vio rota al notar que Yuuri le llamaba —Víctor ¿entonces todo se solucionó?— Preguntó un Yuuri curioso, intentando integrar a su entrenador a la conversación.
El ruso no pudo evitar sonreír con ternura —Claro, pero estoy bastante cansado— Aseguró Víctor, intentando hacerle notar a Yuuri que quería volver a casa pronto. —¡Dios mío!¡es muy tarde! ha sido un placer conocerte Alberto, nos veremos mañana, ¡prometo darte un autógrafo para tu hermana cuando paseemos!— Yuuri le sonrió al médico ese... Al pentacampeón se le revolvió el estómago, de verdad, ese tipo no le gustaba nada.
Yuuri y el tipo tenían una cita para pasear el día de mañana, el japonés y el español habían intercambiado números antes de su llegada. Su amor le invitó también a los planes de el día siguiente, claro está que iría usando el pretexto de enseñarles todo, no dejaría solo a Yuuri.
Al momento de despedirse el tal Alberto se dirigió primero a Yuuri en japonés... Víctor se maldijo, pese a pasar varios meses en Japón no aprendió del todo el idioma salvo palabras sueltas, lo que si notó fue el sonrojo de Yuuri, eso lo enfadó.
Lo siguiente que hizo el médico fue dirigirse al ruso con un gran sonrisa —Ha sido un placer conocer al pentacampeón de patinaje artístico, eres un hombre afortunado Víctor Nikiforov, nos vemos mañana— Todo lo dicho fue mirándose a los ojos, con un tono honesto, ese tipo era agradable, pero le molestaba —Nos vemos mañana, espero ser un buen guía para ambos— Víctor se esforzó por sonar honesto y sonreír.
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El regreso al apartamento fue un poco incómodo, se sintió extraño al escuchar a Yuuri decir que extrañaba platicar en su lengua natal y que le resultó agradable Alberto porque parecía amar su cultura y su país. Aparentemente el tipo era fan de Japón, Víctor se prometió tomar clases para sorprender a Yuuri en su próximo cumpleaños.
Víctor intentaba sonreír a todo lo que le decía su amado, parecer calmado y tranquilo. Por primera vez en la vida sentía celos, y eso era extraño hasta para él. El tipo ese era apuesto y parecía agradarle tanto a su Yuuri.
Una vez que llegaron al departamento el japonés pareció notar que a diferencia de lo habitual estaba muy callado más no le dio mayor importancia. Tratando de animarlo sugirió buscar alguna película para ver después, Víctor accedió.
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Víctor no estaba viendo la película, después de alimentar a Maccachin tomaron un baño, él primero y Yuuri después. Hoy se sentía más tentado que de costumbre, no prestando atención a la pantalla miraba de reojo al chico que se concentraba en le filme de terror de su país con subtítulos en inglés. Sus celos hacían que viera con nuevos ojos a Yuuri, sentado en el sofá mientras había un tazón de palomitas sobre sus desnudas y exquisitas piernas. ¿Yuuri siempre había sido tan atractivo?
El Yuuri de sus primeros encuentros...Recordó al competidor que tenía un enorme talento pero que sucumbió a la presión y no mostró todo su potencial. Recordó al muchacho adorablemente borracho que demostró su maestría en baile, que inspiraba a los ojos a perderse en el movimiento de su cuerpo.
El Yuuri por el que dejó todo...Recordó al chico rellenito y adorable al que había intentado seducir mostrando su cuerpo desnudo e incitándolo a dormir con él, habría sido un placer hacerlo suyo en ese cuarto donde sabía que se ocultaban pósters de él después que Hiroko le pidió que firmara al menos uno de los muchos que tenía su hijo. Se imaginó tocando ese cuerpo suave que se formaba cuando no competía... Maldita sea, eso lo excitaba.
El Yuuri que sacó el mejor lustre de sus coreografías en la pista... Recordó esa sensualidad de Eros y las reacciones del público al sorprenderse de la belleza de la rutina al presenciarla por primera vez. Recordó la delicadeza, la fuerza y la perfección de Yuri on ice, definitivamente esa pieza y rutina eran el alma de su amado sobre el hielo.
Ahora veía a Yuuri, su Yuuri recargado sobre su hombro, absorto en el televisor olía su aroma y deseaba arrojarse sobre él solo con eso. Veía su boca, esa boca que se abrió para recibir una palomita... De repente llegó de golpe la imagen de ese tipo sonriendole a Yuuri y él correspondiendo, eso lo molestó demasiado.
Tuvo miedo de perder a su Yuuri, él no podía pensar que su amor se fijara en alguien más, en no ser el primero, el último, el único que lo hiciera suyo todos los días del resto de sus vidas... No quería esperar más, el japonés debía saber que le necesitaba y que haría que después de hacerle el amor su adicción se haría mutua.
Sorprendió a Yuuri al tomar el control remoto, apagar la TV y poner las palomitas sobre la mesita a su lado... El chico parpadeó extrañado voltendo a verlo un poco molesto —Víctor, ¿por qué lo apagaste? estaba en la mejor par...— El ruso lo besó y eso fue extraordinario luego de todos esos meses. Lo hizo de forma dulce y tierna, no quería asustar al chico, no tan pronto.
Ese contacto duró poco tiempo, Víctor movió su boca instando al japones a hacerlo. Una vez que se separaron luego de que la falta de aire se hizo palpable, Víctor vio la imagen que le acompañaría hasta el último de sus días... Su Yuuri estaba sonrojado y apetecible como nunca, a centímetros de distancia con un sonrojo que invitaba al pecado por ir de la mano de alguien tan dulce.
—Por Dios Yuuri... deseo devorarte entero, lo deseo desde hace tanto, necesito hacerlo— Recalcó su deseo empujando al japonés contra el sofá acomodándose entre sus piernas y friccionado sus caderas. Sintió una satisfacción enorme ante el pequeño grito de sorpresa y la dureza que notó en Yuuri, justo igual a la suya.
-Víctor ¿por qué tan derrep...— De nueva cuenta fue interrumpido por un beso pero esta vez más sensual y agresivo, Víctor supo que no le dejaría protestar, nunca. Aprovechó para colar su lengua en la deliciosa boca de su Yuuri, el muchacho dejó escapar un jadeo exquisito e intentó enredar su lengua con la propia intentando darle batalla en el beso, maravilloso... Sabía que el japonés era pasional y notarlo lo hacía feliz.
El beso terminó, el pentacampeón observó su labor. Deseo era lo que se leía en las pupilas castañas de Yuuri, eran además un mar de emociones: confusión, incredulidad, pasión y añoranza.
—No es de repente, mi amor— Dijo el ruso, mientras susurraba al oído del muchacho, movía sus caderas sobre las ajenas y notaba el estremecimiento que le causó la frase "mi amor" a Yuuri —Te he deseado desde hace tanto... Y por lo que veo tu también me deseas a mí. Entre mis muchas fantasías está el tomarte en este sofá ¿sabías que aquí te vi realizar mi coreografía?, también deseo doblarte sobre la mesa de la cocina aprovechando esa flexibilidad tuya mientras recorro con la boca tus deliciosas piernas...Otro de mis lugares favoritos para imaginarte gemir mi nombre es la aguas termales en Japón, aunque ese lugar si que es inapropiado... ¿y tú Yuuri? ¿me deseas? ¿tienes algún pensamiento sucio? — Víctor recalcó las palabras "me deseas" y "sucio" mordisqueando el cuello del japonés
—Lo hago, te deseo— Aceptó el japonés para la felicidad del ruso —Pero tengo miedo... de decepcionarte, de que te aburras— El temor y excitación a la par en esos bellos ojos chocolate le recorrió el cuerpo entero como una ola de placer anticipado —No lo haré, no podría, te amo demasiado— Dijo Víctor, mientras paraba toda seducción sobre el cuerpo contrario y le miraba a los ojos para que toda la sinceridad de sus palabras llegaran a su Yuuri.
—Déjame demostrarte con mi cuerpo cuanto te amo y te deseo Yuuri— volvió a besarlo suavemente — Déjame hacerlo mi Yuuri, o explotaré, déjame llevarte al cielo y conceder todas tus fantasías, por favor—
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¿Merece comentario damas y caballeros? estoy oxidada escribiendo pero prometo mejorar, se avecina lo bueno.
