Hola de nuevo! hoy capi! probablemente no tarde tanto entre actualización porque los capítulos son cortos, de hecho son 14 en total así que aspiro a terminar de traducir pronto... :) GRACIAAAAS POR LOS FAVS FOLLOWS de veras que alegran la vida!


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Chapter 2: Día Uno: Tarde

Hermione abrió un ojo al sonido de dolorosos siseos para ver a Draco estudiando su brazo herido con una mueca.

— ¿Duele? —preguntó ella, abriendo los dos ojos. Él le lanzó una mirada mordaz.

—No — escupió él con sarcasmo—. Se siente maravilloso.

Hermione frunció los labios. — ¿Qué tan mal?

Draco no respondió y simplemente giró la cabeza lejos de ella.

— ¿Cuán profundo está? —trató ella de nuevo. Draco suspiró y volteó su antebrazo para mirar el corte.

—Profundo —fue todo lo que dijo antes de relajar el brazo y mirar hacia arriba con desánimo.

— ¿Todavía está sangrando? —Hermione preguntó, tratando de estirar su cuello para observar el otro lado de su brazo.

—No —respondió él bruscamente— De hecho apenas sangró. No creo que mucha sangre alcance a llegar hasta tan arriba en el brazo con este ángulo.

— ¿Y todavía duele?

Draco le dirigió una mirada irritada. —Sí, Granger. Mi brazo malditamente duele. Tiene un tajo que llega casi al infierno, está lleno de suciedad ¡y ayudaría si dejaras de preguntar!

Hermione frunció el ceño hacia la extremidad. — ¿Hay sucio dentro?

Draco bufó con fastidio y sacudió su cabeza mientras intentaba ignorarla de nuevo.

—Si está sucio se va a infectar —dijo ella.

—La bruja más brillante de nuestra generación —murmuró Draco con burla— sabe que la suciedad en una herida causa infección. Cuán absolutamente brillante.

Hermione lo fulminó con la mirada. —Solo estoy tratando de ayudar.

— ¿Y cómo se supone que eso ayuda? —Draco ladró de vuelta— ¿Conoces alguna manera de limpiarlo?

—No —admitió ella reacia— No conozco ninguna.

— ¿Entonces no existe razón de insistir en los hechos, no?

Hermione giró su cabeza lejos de él y frunció el ceño a la pared.

—De cualquier manera, no sé por qué te preocupas —oyó a Draco gruñir en voz baja. Ella lo miró de vuelta para observarlo con el ceño fruncido contemplando la nada.

— ¿Por qué me odias? —preguntó ella. Los ojos de Draco se cerraron.

— ¿En este momento…? —dijo él con un tono que claramente transmitía su poca paciencia—. Porque no cierras tu boca. ¿No puedes simplemente dejar que un hombre muera en paz?

—Dudo que haya algo pacífico con respecto a la manera en que muramos aquí —suspiró Hermione. Draco abrió los ojos y arqueó una ceja en su dirección.

— ¿Ninguna estúpida y perseverante noción de esperanza Gryffindor de que vengan en nuestro rescate?

Hermione sacudió su cabeza decaída y contempló con anhelo de vuelta hacia arriba a la luz. —Nada excepto un milagro nos salvará de esto.

Draco la miró por un minuto antes de preguntar —Así que… cuánto… ¿entonces cuánto tiempo crees que tenemos?

—Podríamos estar bien por un poco más de tiempo ya que podemos mover nuestras piernas, si no pudiéramos, nos desmayaríamos alrededor de una hora después debido a la sangre acumulada en nuestros pies y luego moriríamos de hipoxia —respondió ella con naturalidad.

— ¡Qué alegre! —canturreó Draco sardónicamente.

—Sí… asegúrate de mover tus piernas enérgicamente cada diez minutos y así… o si empiezas a sentirte débil.

—Y asumiendo que no nos cansamos demasiado como para seguir haciendo eso… ¿cuánto tiempo tendríamos? —inquirió Draco.

—Bueno —replicó ella— dado que no sufrimos ningún trauma agudo… diría que tenemos una semana máximo. Pero estaremos delirantes por deshidratación mucho antes.

Draco frunció el ceño. —Maravilloso.

Hermione inclinó su cabeza en su dirección y lo miró. —Oh, sí. Primero habrá dolores de cabeza y después espasmos musculares. Luego nuestra visión se pondrá borrosa y nos sentiremos confundidos… y eso si es que no sufrimos hipotermia o lentamente nos asfixiamos por no ser capaces de aspirar la suficiente cantidad de aire debido a la manera en la que estamos apretados aquí. Y si eso no es suficiente… muy probablemente sucumbirás a la sepsis por eso —añadió ella con un asentimiento hacia su brazo.

Draco se la quedó mirando. — Una sabelotodo empollona hasta el final —dijo él.

—Tú preguntaste —ella se encogió de hombros.

—Pregunté cuánto tiempo teníamos, —dijo él, rodando los ojos — no acerca de las desagradables particularidades sobre las cuales vamos a morir.

Hermione simplemente se encogió de hombros y cerró los ojos mientras descansaba su cabeza contra las rocas. Draco la miró con rabia.

— ¿Qué mierda está mal contigo? —demandó él.

— ¿Hmm? —tarareó ella en interrogación con los ojos aún cerrados.

Draco sacudió la cabeza ligeramente en su dirección. — ¿Puedes hablar y hablar sobre cómo será nuestro terrorífico final y luego solo te encoges de hombros como si no fuera nada? ¿Estás simplemente bien con el hecho de que estaremos muertos en menos de una semana?

—Esta no es exactamente mi primera vez —respondió ella ociosamente.

— ¿Qué? —inquirió Draco con impaciencia.

—La muerte —Hermione dijo finalmente mirándolo— La he enfrentado tantas veces ya… supongo que estoy condicionada al punto de solo aceptarla.

— ¿Así que no te importa que vamos a morir?

—Claro que me importa —frunció el ceño ella— Preferiría no morir ahora… pero no voy a armar un escándalo por el hecho de que es inevitable.

Draco simplemente sacudió su cabeza de nuevo. —Increíble —dijo al tiempo que giraba su atención de vuelta a su brazo y flexionaba su puño varias veces con una mueca en su rostro. Hermione lo contempló haciéndolo y arrugó su frente a su expresión y luego a su Marca Tenebrosa.

—Así que… ¿Por qué?

— ¿Por qué qué? —preguntó él, sus ojos fijos todavía en su mano.

— ¿Por qué me odias?

Draco gimió. —No vas a parar, ¿cierto?

—Probablemente no —sonrió Hermione. Él refunfuñó sufridamente y luego la recorrió con su mirada hasta donde alcanzaba a verla.

—Bueno, entonces… Las razones por las que te odio —dijo él en modo conversacional. —Bueno, para empezar, tu actitud.

— ¿Mi actitud?

Draco asintió. —Sí… eres mandona, cansona y generalmente desagradable. Pones a uno de los nervios, Granger. También estoy seguro de que no soy el primero en decirlo.

Hermione simplemente alzó una ceja en su dirección y él entrecerró los ojos de vuelta.

—Razón número dos —dijo él, fulminando con la mirada su cabellera— Ese maldito nido de ratas.

— ¿Qué es lo que está tan mal con mi cabello? —inquirió ella con calma, aparentemente tranquila por su comentario.

Draco se rio con burla. —Estás de broma, ¿verdad? ¿Siquiera tienes cepillo? Sabes, no necesitas preocuparte por mí muriendo por una infección o por mis piernas llenándose de sangre porque tengo la seguridad de que me sofocaría con esos rizos andrajosos mientras duerma… asumiendo claro que podemos dormir en este agujero olvidado por Dios.

Hermione exhaló con cansancio pero no reaccionó de ninguna manera excepto preguntar. — ¿Algo más?

Draco se encogió de hombros mirando de vuelta la pared. —Tu nombre es como fastidioso.

— ¿Mi nombre es fastidioso?

—Es difícil de pronunciar y suena como alguien que tiene algún tipo de desorden intestinal —dijo él.

Hermione se rio y él la miró de costado. —Me alegra que encuentres este tema divertido —musitó él con ironía.

Ella le sonrió. —Nunca me habían dado esa respuesta antes —dijo ella—. Con los años he oído varias quejas sobre mi nombre pero "desorden intestinal" es definitivamente la primera vez.

Draco simplemente rodó los ojos y regresó a mirar su herida.

Hubo otro lapso de silencio hasta que Hermione dijo en voz baja. —Estoy sorprendida.

— ¿Por? —respondió Draco sin mirarla.

—Por el hecho que mi estatus de sangre no estaba en la lista de cosas por las que me odiabas.

Las cejas de Draco se juntaron mientras fulminaba su brazo. —No… no lo es.

Hermione inclinó su cabeza en su dirección. — ¿Así que antes me llamaste sangresucia solo porque sí?

—Estaba enojado—dijo él a la defensiva —. Si recuerdo bien también te llamé zorra y una idiota insufrible… las personas tienden a decir cosas desagradables cuando están enojadas.

— ¿Entonces ya no eres más un supremacista de sangre?

Draco respiró hondo varias veces antes de responder con un corto —No.

— ¿Así que ya no me ves como una inmunda san… -

— ¿¡Qué cojones quieres de mí!? —espetó Draco furioso, volteándola a mirar— ¿Qué carajos quieres que diga? No. No pienso que seas una maldita muggle. No te miro y automáticamente pienso "sangresucia". No. No, joder, no. ¿De acuerdo? ¿Acabamos entonces? ¿Podrías amablemente cerrar la boca ahora?

Hermione parpadeó en su dirección, aparentemente perdida sobre qué decir, así que solo asintió.

—Bien —dijo Draco, posicionando su cabeza dentro de una ranura entre las piedras y cerrando los ojos.

Hermione se lo quedó mirando por unos pocos minutos y luego hizo lo mismo y cerró los ojos. Continuaron en un silencio tranquilo por una hora completa junto con la sacudida ocasional de sus piernas como único movimiento, hasta que Hermione finalmente alzó su cabeza y observó abajo donde estaban presionados juntos.

Tentativamente, intentó mover su torso a su izquierda pero entonces se detuvo cuando Draco dejó salir un bajo e irritado gruñido de su garganta. Lo fulminó con la mirada de vuelta unos segundos antes de inclinar su cabeza tan lejos como podía y tratar de mirar mucho más debajo de sus piernas mientras intentaba sostenerse a ella misma colocando un pie en un saliente rocoso. Con cuidado intentó sacar su brazo derecho pero después suspiró en voz alta derrotada cuando su brazo no cedió.

— ¿Qué es? —gruñó de repente Draco.

—Nada —respondió Hermione con la cabeza todavía inclinada a un costado.

Draco refunfuñó y abrió sus ojos enviándole una mirada sombría. —Obviamente hay algo. Sácalo.

Hermione relajó su cabeza hacia atrás y le ofreció una mueca en disculpa. —No puedo tener mi mano ahí mucho más tiempo.

Draco frunció el ceño. — ¿Qué?

—Mi mano —repitió ella— Está empezando a encalambrarse por agarrar mis shorts. Estaba tratando de ver si podía moverla.

— ¿Y por qué no sueltas tus shorts? —sugirió él y Hermione suspiró de nuevo.

—Porque… si lo hago entonces te tocaría —dijo ella, dejando su mano caer para demostrar cómo quedaría descansando contra su entrepierna. Draco hizo una mueca en respuesta al toque y Hermione alejó su mano. — ¿Ves? —dijo ella en voz baja.

Draco cerró los ojos otra vez y dejó salir un suspiro resignado mientras sacudía su cabeza contra la roca. — Solo… solo ponla ahí —dijo él. Hermione cuidadosamente relajó su muñeca junto con su mano y la descansó contra él una vez más.

—Lo siento —dijo ella.

Él se encogió de hombros. —Tu mano es mi menor preocupación en el momento.

— ¿Lo que significa? —Hermione juntó sus cejas.

— ¿Aparte del hecho que estamos atrapados bajo tierra? —dijo con tristeza— Tengo que mear.

Hermione relajó su expresión. —Oh —respondió ella en voz baja— Quieres… ¿quieres que te ayude a hacerlo?

Draco la miró con los ojos bien abiertos. — ¿Por favor dime que no acabo de oír que sugerías lo que creo que hiciste?

— ¿Qué? —ella frunció el ceño en su dirección—No podemos exactamente usar un retrete aquí, ¿verdad?

—Tú mantendrás tu mano fuera de mis pantalones —le advirtió él.

Hermione se encogió de hombros. —Está bien… si quieres mojarte y estar aún más incómodo…

—Simplemente me aguantaré —gruñó Draco alejando su mirada de ella. Ella rodó los ojos y luego arrugó su cara en concentración mientras movía su mano lejos de él de nuevo para coger sus shorts y empezar a jalarlo por la pernera.

— ¿Qué estás haciendo? — inquirió Draco mientras la veía pelearse aparentemente con ella misma para sostenerse.

—A ti —gruñó Hermione levemente mientras se esforzaba por maniobrar su mano—. Podría ser que no te importe estar húmedo y maloliente, pero a mí sí.

La sangre se drenó de la cara de Draco. — ¿Qué estás haciendo? —repitió él alarmado.

— ¿Qué crees que estoy haciendo? —espetó ella de vuelta cuando hizo el extremo de sus shorts y el borde de sus pantaletas a un lado.

—Tú sí que no vas a mear ahora —dijo él indignado.

—Querrás mover tus pies —fue todo lo que ella dijo en respuesta, inclinando la cabeza. Draco se apresuró en alejar sus pies tan lejos como pudo a sus costados mientras ella procedía, de hecho, a aliviarse a ella misma.

—Mucho mejor —suspiró ella, relajando su mano un momento después y moviéndose un poco para reajustar sus shorts.

—No puedo creer que acabaras de hacer eso —dijo Draco disgustado. Hermione niveló su cara con la de él.

—Los días que vienen serán un infierno, Malfoy —dijo ella, pesadumbre coloreando su normalmente seria voz— Y no intento causarme ninguna cantidad de sufrimiento adicional solo porque tú no quieres reconocer el hecho que tendremos que orinar… mientras tengamos agua extra que expulsar, sea dicho de paso.

Draco parpadeó y luego se mofó. —Será mejor que no cagues aquí.

Hermione dejó salir una risa cansada. —Probablemente no nos tendremos que preocupar por eso —él alzó una ceja en interrogación y ella se explicó. —El cuerpo humano tiende a cerrar el tracto digestivo en tiempos de estrés extremo como una táctica evolucionaria de supervivencia. Posiblemente padeceremos estreñimiento hasta que muramos.

Draco pareció relajarse un poco por la noticia. —Gracias a Merlín por los pequeños favores —murmuró él. Estuvieron en silencio de nuevo hasta que él inclinó la cabeza en la dirección de ella—. ¿En fin, cómo es que sabes todas esas cosas?

—He leído muchos libros —se encogió ella de hombros, dejando sus ojos pasearse alrededor de las áridas y rocosas paredes.

—Claro que lo has hecho —dijo Draco, una pequeña sonrisa burlona en la esquina de su boca—. Entonces dime algo que probablemente no sepa.

Hermione lo contempló de vuelta y arqueó una ceja en respuesta a su repentino cambio de humor. — ¿Qué?

—Cuéntame algo interesante.

— ¿Por qué? —preguntó ella con sospecha y Draco rodó los ojos.

—Estoy malditamente aburrido, ese es el por qué. Así que, a menos que tengas una mejor idea de cómo pasar nuestro tiempo, sigue con el trivial.

Hermione le frunció el ceño por un momento pero después entrecerró sus ojos y miró arriba pensativa. —De acuerdo —ella dijo, volviéndose a mirarlo con una expresión altiva—. ¿Sabías que los hurones solo pueden ver en sombras de rojo y azul?

Draco entrecerró sus ojos en su dirección.

— ¿Y que los hurones albinos son bizcos?

—Eres una zorra —dijo él, Hermione solo sonrió.

—Los hurones hembra mueren si no tienen suficiente sexo —siguió ella. Draco pareció sorprendido por ese hecho a pesar de sí.

— ¿En serio? —preguntó él curioso. Hermione asintió y él echó su cabeza hacia atrás y la miró pensativo. — ¿Qué más sabes acerca de hurones?

—Los hurones bailan cuando se sienten felices o amenazados — dijo ella—. Y están en la misma familia que las comadrejas y las nutrias.

El ceño de Draco se frunció levemente con la última parte. — ¿De verdad nutrias?

Hermione asintió de nuevo y luego inclinó su cabeza hacia atrás cuidadosamente. —Dos animales muy diferentes… que son en muchas cosas iguales.

Draco la contempló por un momento y luego dijo. —Háblame de las nutrias.