Cita con Dragón Slayers
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Cupidos al ataque
Pasaron 6 horas. Pasaron como 6 horas de lucha interminable. 6 horas que fueron completamente sofocantes, para algunos más que otros. 6 horas que en la casa de Laxus se derramaron sangre, sudor, y lágrimas. Pero a menos, finalmente, Jellal, Gray y Elfman lograron vestir a Natsu, Gajeel y a Laxus adecuadamente para su... cita.
—No digo que haya salido perfecto — dijo Jellal —, pero es lo único que podemos hacer por ustedes, bestias.
—No hay nada más que hacer — dijo Gray.
—¿Cómo pueden decir que son hombres...? — decía Elfman.
—Ya no se quejen — dijo Natsu.
El pelirosa llevaba unos jeans azules con zapatillas azules, una camisa roja y la bufanda encima.
—Tampoco es que ustedes hayan sido tan considerados — comentó Gajeel irónico.
El pelinegro vestía unos pantalones también negros y una camisa gris con los primeros botones desabrochados y llevaba zapatos negros.
—Ustedes malditos... — Laxus los estaba maldiciendo en silencio.
El rubio llevaba puesto unos pantalones negros, camisa azul y zapatos marrones.
—Ahora ustedes no se quejen — dijeron a la vez los otros tres magos.
Los dragones simplemente les gruñeron de manera infantil sentados sobre el sillón de la sala. Los demás simplemente suspiraron.
—Si bien quiero dinero fácil y también un sirviente personal por lo que me queda del mes — dijo Jellal rascándose la cabeza —, no dejare que ustedes bastardos dejen plantados a las chicas.
Los Slayers volvieron a gruñir.
—Tengo una duda — dijo Gray de repente — ¿Por qué se retractaron en un solo día?
Los demás se miraron entre sí, luego se lo pensaron un momento, para después responder.
—No sabemos — dijeron los dragones al mismo tiempo, haciendo que los magos suspiraran.
—Como sea... — dijo Jellal frotándose la palma de la mano contra la cara, luego miró el reloj, eran las 7:45 de la noche.
Se dio cuenta de que los muchachos tenían 15 minutos. 15 putos minutos para ir a los hogares de sus respectivas citas y llevarlas a... momento...
—Oigan — dijo el Fernández llamando la atención de los Slayers — ¿A dónde carajo se supone que las llevaran?
Gray y Elfman se sobresaltaron, luego miraron a los dragones, los cuales estaban pensativos. Los otros tres presentes los miraron curiosos.
—No tenemos no idea — respondieron los Slayers haciendo que los demás se quedaran en blanco.
—Se puede ver que son bien inútiles — comentó Lily.
—Aye... — dijo Happy pesadamente.
Los Slayers se pusieron de pie, sobresaltando a sus compañeros.
—¿Qué? — preguntó Laxus incrédulo —. Ya debemos irnos.
—Fairy Hills está cerca, pero de todos modos me iré dando prisa — dijo Gajeel.
—Estoy seguro de que Lucy se pondrá furiosa si llego tarde — dijo Natsu para sí.
—¿Tú? Yo tengo que ir por Mira, y si llegó un segundo tarde... — Laxus empezó a quejarse.
—Hable por ustedes — dijo Gajeel cruzándose de brazos —. Yo tendré que pasar por la seguridad de Titania para poder ver a la enana, y ella seguro que no me dejara pasar ni por el pastel de fresas más grande del mundo.
—¿Por dónde debería entrar? — se preguntó Natsu para sí — ¿Por la puerta o por la ventana?
—¡SOLO VAYANSE DE UNA VEZ! — explotó el peliazul conocido como Jellal, sobresaltando a todos.
Los Slayers miraron confundidos al Fernández, después simplemente se retiraron.
Elfman y Jellal suspiraron.
—Estos hombres...
—Sus citas de seguro saldrán del asco — dijo Jellal.
—Sí, sí... — dijeron Lily y Happy.
—No, porque nosotros lo evitaremos — dijo alguien más presente en la habitación.
Los demás se giraron a ver a Gray, y al hacerlo, se quedaron completamente en blanco al mismo tiempo que sus frentes se pintaban de azul. El Fullbuster de seguro había perdido la cabeza. Era lo más lógico y lo más razonable en esos momentos. Debido a la confusión de la cita y a los estragos que provocaron los Dragón Slayers a la hora de arreglarlos, de seguro se dio un golpe en la cabeza. Seguro. Ya que, ahora mismo el ojinegro estaba vestido de arbusto. Se había puesto un traje de arbusto que al parecer apareció de la nada.
—Nosotros los seguiremos, y evitaremos que la ciudad salga destruida — dijo Gray como si lo que estuviera haciendo fuera de lo más normal.
Los demás parpadearon, debido a que había dicho "Nosotros".
—¿Eh?
—Sí — dijo el Fullbuster con simpleza —. Aquí también tengo trajes para ustedes.
De la nada aparecieron cuatro trajes más, los cuales estaban en las manos de Gray. En la mano derecha tenía un traje mediano y el otro más grande, y en la otra mano otros dos más pequeños.
—Pónganse esto rápido. Debemos seguir a esos idiotas — volvió a decir Gray como si ponerse unos trajes de arbustos a comienzos de la noche fuera lo más normal del mundo.
Los presentes se miraron.
—No me jodas — dijeron Lily y Elfman al mismo tiempo.
—Yo no me pondré eso — dijo Jellal.
Gray arqueó la ceja.
Diez minutos después...
Los tres hombres y los dos exceeds estaban fuera de la casa de Laxus. Dos los hombres y los dos exceeds con cara de pocos amigos, el hombre que quedaba con un aura de victoria. Todos, vestidos de pies a cabeza con trajes de arbustos.
—No eres un hombre de verdad, Gray — dijo un peliblanco por lo bajo.
—¡Como sea! — exclamó Jellal ya harto —. Este idiota tiene razón — dijo refiriéndose a Gray —. Debemos seguir a esos idiotas y evitar que la ciudad sea destruida por su culpa. Gray, tú junto con Happy sigan a Natsu, yo seguiré a Gajeel junto con Lily — el peliazul miró a Elfman —. Elfman, a ti te ha tocado lo más difícil. Debes seguir a Laxus.
—¿Por qué lo más difícil? — preguntó Gray mientras Elfman asentía.
—Pues, conociendo a Laxus, y sabiendo lo considerado que es, no podemos dejar que haga enfadar a Mira — explicó el Fernández.
—¿Ustedes no están en la misma situación? — preguntó Elfman confuso.
—Es que las citas de Gajeel y Natsu no son conocidas como "La demonio", amigo — dijo Jellal con sorna.
Los demás se quedaron callados un segundo, hasta que después suspiraron pesadamente.
—Bueno, ahora sí — dijo Jellal con decisión —. Les deseo suerte a todos, esta será una larga noche.
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Gajeel caminaba despreocupadamente con las manos en los bolsillos, sin ninguna expresión en la cara, aunque claro, eso solo era apariencia. Ya que por dentro el Redfox estaba sufriendo una crisis mental, como una mezcla de preocupación y nerviosismo.
Si bien hace tiempo que el cabeza de hierro se había dado cuenta de sus sentimientos hacia Levy McGarden, nunca los hubiera aceptado o los hubiera dicho en público. Lily se enteró pues era más que obvio cada vez que el Redfox la devorada con la mirada cada vez que estaban el gremio. Además, el exceed también había escuchado al pelinegro pronunciar el nombre de la peliceleste entre sueños, y no es que fuera lenguaje apto para todo el mundo. Además que Gajeel siempre insistía en ayudar a la enana cada vez que podía, aunque el Redfox lo hacía de la manera más disimulada posible. También se notaban los celos cada vez que los miembros de su equipo empezaban a alabarla. Eso y muchas cosas más hacían evidente los sentimientos de Gajeel hacia Levy.
Y para colmo, ahora debía tener una cita con ella. Una cita de la cual había estado muy seguro al principio, pero ahora esa seguridad se había desvanecido por alguna razón. Se sentía nervioso y algo ansioso. No sabía ni adonde la llevaría ni de qué temas hablarían. Pero claro esos eran temas que se decidían antes de invitar a alguien a salir, pero Gajeel obvio que no pensó en eso. Simplemente la invitó a salir, y era patético que en un simple día se arrepintiera por completo. Pero tenía que hacerlo. No quería ser el esclavo no de Jellal, ni de Gray y mucho menos de Elfman. Así no más debía correr el riesgo de que Levy ya no le volviera a hablar para poder salvar su orgullo, lo cual era algo estúpido. Ya que si Levy no le volvía a hablar, su vida ya no tendría sentido. Caería en la depresión absoluta y moriría, y eso no era algo muy grato de pensar.
Sus pensamientos se desvanecieron cuando llegó a la entrada de Fairy Hills. Miró el arco de la entrada un momento, luego miró alrededor. Como vio que no había nadie que vigilara la entrada, decidió poner un pie en el patio del dormitorio, pero de la nada apareció una presencia mejor conocida como Titania.
—¿Qué haces aquí? — preguntó Erza haciendo que Gajeel se sobresaltara.
—¿E-eh? Ah... eso... es... — por alguna razón Gajeel se puso inevitablemente nervioso.
—Responde — demandó Erza.
Gajeel estaba a punto de balbucear otra cosa, pero alguien lo detuvo.
—Tranquila, Erza — dijo esa persona —, vino a verme a mí.
Gajeel y Erza se giraron para encontrar a Levy en el jardín de Fairy Hills. Erza se sorprendió un poco al ver la apariencia de Levy, pero en cambio, a Gajeel, casi le da un infarto.
Levy estaba allí de pie, vestida en un vestido de color blanco con detalles azules. Llevaba una diadema de color plateado con una flor de adorno. Se había maquillado con un poco de rubor en sus mejillas y se había rizado las pestañas, haciendo que sus ojos parecieran más grandes y adorables.
Gajeel se quedó con cara de idiota un momento, pero una pequeña piedra salida de los arbustos le cayó en la cara, lo que lo volvió a la realidad. A Erza la sorprendió un poco, pero decidió investigar ese arbusto en un rato.
—Eh... — Gajeel decidió hablar de una vez —... sí... ya vámonos...
Levy simplemente asintió feliz. Después se acercó a Gajeel, pasando al lado de Erza. Gajeel la miró, e instintivamente le pasó su brazo. Levy lo miró a él, primero dudó un poco pero después tomó el brazo el brazo del Redfox del cual se aferró fuertemente. Después de eso, ambos dejaron Fairy Hills, bajo la curiosa mirada de Erza.
—¿Eh? — dijo Erza para sí.
Escuchó un sollozo al lado de ella.
—Me siento orgulloso... — decía Lily vestido de arbusto mientras estaba escondido detrás de uno.
—Esto será un desastre y lo sabes — dijo Jellal al lado suyo de brazos cruzados, también de brazos cruzados.
Erza miró a ambos.
—Hey ¿Qué está pasando? — preguntó la Scarlet.
Ambos magos la miraron.
—Todo es culpa de este gato — dijo Jellal señalando a Lily.
—¡¿EHHH?!
—Como sea, te explicó luego — le dijo Jellal a Erza.
Luego volvió a meterse en el arbusto y desapareció, pero antes sacó una mano y se llevó a Lily con él, dejando a una Erza sola y más confundida de lo que ya estaba.
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Laxus se dirigía a la casa de Mira de una manera tranquila, o al menos eso aparentaba. Porque en realidad, estaba nervioso, bastante nervioso. Laxus siempre fue un hombre serio, pero cuando se trataba de ciertos temas podía cambiar su forma de ser de una manera extraordinaria. Y uno de esos temas eran los amorosos. Como Mira por ejemplo.
Estaba por salir con Mirajane. Mirajane Strauss "La demonio". Una de las más poderosas y peligrosas mujeres del mundo mágico. O al menos así era conocida. Todo por culpa de Lily. Estaba a punto de salir con esa mujer por culpa de ese condenado gato. Pero, tampoco es que le disgustara tanto la idea. Desde hace poco tiempo se había interesado cada vez más en Mira, pero no lo aceptaba, todavía. Lo que le disgustaba de la idea de su cita, es que Laxus sabia y reconocía que él podía ser muy, muy desconsiderado, y no sabía controlarse. Sabía que era como pedirle a Natsu que deje de ser tan idiota, y eso era imposible. Por lo que le preocupaba que pudiera decir algo que saque el ya muy conocido malgenio de Mira. Y no, él no quería pagar por las reparaciones que pudiera recibir la ciudad. No, él definitivamente no quería eso.
Sin darse cuenta, el rubio llegó a la casa de la Strauss.
Miró la construcción por un rato. Miró el piso, luego la casa de nuevo. Luego alrededor. Pensó en empezar a correr como un completo marica, pero luego pensó en sus compañeros, que estaban pasando por lo mismo, y seguramente estaban haciendo lo mismo, y él no quería ser uno más del montón. Así que dio media vuelta, se acercó a la puerta y empezó a tocar. No tardaron en contestarle. Y con eso nos referimos a que alguien abrió la puerta. Y cuando eso pasó, Laxus se quedó completamente helado. No helado como Gray, pero sí helado.
Mira salió por la puerta de su casa, y se veía completamente hermosa. Llevaba una blusa blanca con escote, y falda negra con zapatos plateados. Se había desatado la colita que siempre llevaba en la frente y había dejado que sus mechones cayeran sobre su frente. Dos de los mechones que estaban a ambos lados de su cabeza estaban sujetos por atrás de su cabeza, formando una media cola con su blanco cabello. Se había delineado ligeramente los ojos y rizado mejor las pestañas. No se había colocado ningún tipo de rubor que pudiera estropear el tono blanco de su piel. Por alguna razón sus ojos azules resaltaban más que nunca. Se veía tan hermosa –más que de costumbre– por lo que Laxus se había quedado, helado.
—Buenas noches — dijo Mira con una sonrisa.
—B-buenas noches... — dijo Laxus como un completo idiota.
Una roca salida de quien sabe dónde le llegó a la mejilla, devolviéndolo a la realidad. Laxus se sobresaltó y Mira no pareció notarlo, pues no dijo nada.
Ese golpe hiso a Laxus reaccionar.
—Ahh... — dijo al aire — ¿Ya nos vamos?
Eso fue lo más inteligente que se le ocurrió decir.
—Sí — respondió Mira sin molestia alguna.
Bajó las escaleritas de la entrada de su casa para llegar al lado de Laxus, quien le extendió su brazo rápidamente. La Strauus lo miró y sonriente tomo el brazo del rubio, quien se reconfortó un poco con eso. Después ambos salieron del lugar bajo la mirada de una peliblanca que estaba en el primer piso de la casa, mirando a ambos como se iban por la ventana.
—¿Será una buena noche? — le preguntó Lisanna al arbusto cercano a la ventana.
—¿Quién sabe...? — respondió este.
Lisanna sonrió un poco.
—Bueno — dijo la peliblanca —, en ese caso te deseo buena suerte.
El hombre vestido de arbusto presente se puso de pie.
Elfman le mostró una confiada sonrisa a su hermana pequeña, después de eso se fue cautelosamente. Momentos después Lisanna suspiró con algo de pesadez. Sabía que esa iba a ser una larga noche.
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Natsu miró el edificio y pensó, entrar por la puerta, cosa que nunca antes había hecho, o por la ventana, que algunas veces consideraba su pasatiempo favorito.
Después de lo que parecieron horas de pensárselo, que en realidad solo fueron unos miserables minutos, decidió ir por la puerta.
Abrió la puerta de madera que estaba en la entrada del edificio, y asomó la cabeza por el pasillo de la parte de adentro. Vio que no había nadie, por lo que siguió adelante. Subió las escaleras al segundo piso y encontró la puerta del departamento de Lucy. Dio un ligero toque sobre la madera de esta, y esperó a que alguien respondiera.
Como nadie lo hacía, volvió a tocar, pero esta vez decidió seguir tocando la puerta hasta que alguien decidiera responderle, y eso pasó pero minutos después.
—¡Ya voy! ¡Ya voy! — se escuchó la voz de Lucy desde dentro del departamento haciendo que Natsu se sobresalte.
La rubia abrió la puerta deprisa, sorprendiendo notablemente.
Lucy llevaba puesta una falda blanca corta con una blusa escotada de color negro. Tenía el cabello húmedo y suelto, con varios mechones de pelo cubriendo su rostro.
La Heartfilia miró a Natsu sorprendida, debido al atuendo que llevaba, y decido a la hora que había llegado.
—¿Quién lo diria? — dijo Lucy con una media sonrisa —. Llegaste a tiempo.
Natsu simplemente asintió algo sonrojado.
—Pasa — dijo invitando a pasar al Dragneel —, de todas maneras me falta un momento para terminar de arreglarme.
Natsu siguió a Lucy hasta dentro del departamento, y se dispuso a esperarla en la sala, cosa que nunca había hecho, y cosa que también sorprendió a la rubia. También se dio cuenta de que Natsu había entrado por la puerta y no por la ventana como acostumbraba hacer. Lucy sonrió un poco, luego se metió al baño para terminar de arreglarse, sin darse cuenta de que Natsu la estaba viendo desde su asiento en la sala. La perdió de vista cuando entró en el baño.
El Dragneel suspiró, luego pensó en lo que había dicho Lily. Que babeaba por Lucy, lo cual era prácticamente cierto. Y no solo eso. Él soñaba y babeaba por Lucy. Hacía de todo por pensar en Lucy. Simplemente no se la podía sacar de la cabeza. Y era mucho peor si esa persona con la que soñabas en las noches era tu mejor amiga y compañera de equipo, con la cual hacías misiones muy, muy seguidamente. No esa no era una vida fácil para el pelirosa.
Hace tiempo que había aceptado sus sentimientos por la Heartfilia, al igual que hace tiempo su inocencia se había ido al carajo, y él lo sabía muy bien, por lo que cuando estaba con sus compañeros fingía una inocencia absoluta, la cual si era creíble porque nadie le había comentado absolutamente nada. Además, él ya había decidido resolver la situación por su cuenta. Pero consideró una gran suerte que lo obligaran a invitar a Lucy, ya que él no estaba haciendo ni mierda…
Escuchó como Lucy salía del baño. La miró, y se sobresaltó un poco y también se sonrojó levemente.
La rubia se había delineado un poco los ojos haciéndolos más grandes y haciendo que la chica se viera un tanto más adorable. Se había recogido el cabello y había dejado dos explosiones a ambos costados de su rostro. Le estaba una mostrando una leve sonrisa a Natsu.
—¿Qué tal? — preguntó Lucy pidiendo la opinión de Natsu.
Este trago duro.
—Ah... Etto... pues — titubeó un poco —... bien... linda como simpre.
Después de decir eso se quedó rojo como tomate, igual que Lucy quien se sobresaltó un poco. Ambos miraron a lados opuestos por un rato, ambos severamente sonrojados.
Pero después de que pasó una eternidad, Lucy fue quien decidió hablar primero.
—Entonces... ¿Ya nos vamos? — preguntó ella apenada.
El pelirosa asintió ligeramente.
Lucy empezó a caminar hacia la puerta, mientras Natsu se levantaba y la seguía. Ambos bajaron las escaleras y salieron a la calle. Después empezaron a caminar a donde supuestamente iba a ser la cita. Todo eso pasó en absoluto silencio. Ninguno de los dos se dispuso a hablar.
Dos arbustos –uno más pequeño que el otro– estaban en frente del departamento de Lucy, y ambos presenciaron como la pareja de magos había salido del gremio. Notaron la actitud penosa de cada uno.
—Rayos — dijo Gray poniéndose de pie con su traje de arbusto — ¿Qué habrá hecho ese idiota para que estén así?
—Conociendo a Natsu... — dijo Happy lamentándose.
Alguien se acercó a la escena.
—¿...G-Gray-sama? — dijo una chica de cabellos azules que casualmente pasaba por allí.
El aludido se sobresaltó, al igual que su compañero, solo que a él no lo recorrió un escalofrío por la espalda.
—¿Gray-sama? — preguntó Juvia acercándose.
El Fullbuster tragó duro y dio media vuleta.
—J-J-Juvia... — dijo temeroso — ¿...Q-que haces por aquí?
—Juvia pasaba por aquí y los encontró a ambos — explicó la Loxar — ¿Por cierto, que hacen vestidos de arbustos?
Gray se quedó medio tieso por alguna razón, por lo que Happy decidió responder.
—Natsu y Lucy tienen una cita, y nosotros estamos vigilando a que no haga alguna locura — explicó el pequeño gato.
Juvia parpadeó.
—Natsu-san... y Lucy-san... ¿En una cita? — preguntó confundida.
Los otros dos asintieron.
Juvia se quedó pensativa un momento, bajo la mirada de los magos. Una lucecita se encendió en la cabeza de la peliazul. Luego miró sonriente a los muchachos.
—En ese caso... — dijo — ¡Juvia les ayudará!
La chica en una abrir y cerrar de ojos se había vestido de arbusto, caso que dejó boquiabierto a Happy, quien se preguntaba de donde rayos había sacado el traje, pero luego suspiró con pesadez.
—Si eso ayuda a que terminemos más rápido esto... — dijo el exceed lamentándose.
—O no, Happy — dijo Gray —, esto recién está comenzando.
Y tenía mucha, mucha razón.
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Soy una rata. Una vil, indeseable, condenada e irresponsable rata. No tengo el derecho absoluto a vivir, eso ya lo sé, como sé que un "Lo siento" no bastará para compensarlos, así que pueden insultarme y decirme lo que quieras a través de un review :l Pero la cosa es que ya les traje el episodio :D
La próxima vez no me demoraré tanto porque estoy de vacaciones, las cuales empezaron hace añoooooos, pero también me mudé de casa, por lo que no tengo internet :C y ahora recién consigo un poco porque estoy en la casa de mi tía ._. La cosa es que no sé si podré actualizar este año. El problema del internet me tiene loca D: así que, solo por si acaso… feliz año nuevo adelantado ewé solo por si acaso, sino lo volveré a decir en el próximo capitulo CX
Dejen sus reviews y si quieren hablar directamente miren mi perfil que allí hay dos cuentas de Facebook por las cuales podrán hablarme libremente. Pero eso sí, avisen para aceptarlos c:
Con eso me despido!
Cuídense!
Layla Redfox fuera~!
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