Say hello'u a mis queridos reviews!

Muchas gracias a todas, me alegro que les gustara el primer episodio. La verdad esta historia fue escrita antes, obviamente por mi pero nunca me había dado el valor de subirla anteriormente. Espero estar actualizando constantemente para que no se pierda, por lo pronto subiré esta primera parte, más tarde subiré la segunda.

¡Disfruten!

'¿Hablar?'.

Esa era la única palabra en el último minuto que Hinata pensaba. Si bien no estaba en sus cinco sentidos, sentir el cuerpo de Naruto apretarse contra el suyo provocaba que sus vellos se erizaran y los pensamientos llegaran a imaginaciones que nunca antes habían pasado por su mente. Naruto simplemente la miraba fija, con su sonrisa ladeada y sus brazos bien formados a cada lado de la cabeza de ella.

-Hinata... te necesito.

Abrió sus rosados labios, atónita ante su mensaje. ¿Necesitarla? ¿En ese momento? ¿Porque ahora? ¿Que necesitaba Naruto de ella para tal comprometedora forma de preguntar? Su respiración se volvió dificultosa de repente y sus manos estaban apresadas en su pecho intentando de alguna forma vaga protegerse de él, pero fue entonces cuando se percató y toda esperanza se esfumó. Hinata conocía perfectamente a Naruto y se dio cuenta de que era eso que necesitaba de ella. Sonrió tristemente, fijando su mirada en un punto ciego y sus nervios se habían ido por completo, solo estaba su inerte cuerpo atrapado en él.

Pero no quiso más, no quería estar de esa forma tan ridícula. Veía como Naruto lamía sus labios teniendo la mirada fija en ella y a pesar de que Hinata se sentía algo entusiasmada por el gesto no quería ser otra más en su lista. Con todas sus fuerzas tumbó el cuerpo de Naruto a un lado de ella para poder escapar y tomar la compostura rápidamente, se levantó de la cama dándole la espalda a Naruto, quien estaba sorprendido por el pequeño acto de valor de Hinata. Naruto simplemente suspiró mientras en su rostro se dibujaba una mueca de disgusto, pensando que tal vez sería mas fácil luego de enterarse por los labios de sakura de que Hinata estaba enamorado de él desde hace bastante tiempo, pero no la tendría tan sencillamente.

Hinata necesitaba actuar como si nada hubiera pasado luego del pequeño incidente. Suspiró y giró hacia el rubio con una amplia sonrisa fingida para ocultar su molestia ante tal acto imprudente.

-Naruto-kun ¿Sucedió algo malo?

-¿Malo?.

Naruto rió ante la extraña pregunta, pensando detenidamente en su respuesta. Tal vez no fue la mejor manera de dar incapié a una nueva relación con Hinata, despues de todo nunca antes había sido de su interés apasional pero saber que ella estaba enloquecida por su ser le daba cierta alegría y satisfacción, su orgullo varonil estaba por las nubes y es que para él tener a la tímida Hinata rendida ante él le causaba mucha exitación, aún cuando sabía que era simplemente un sucio juego por su parte.

-No ha pasado nada malo Hinata, solo quiero estar contigo.

-¿Conmigo? Pero si siempre hemos estado juntos... desde niños.

-No a ese tipo de "cercanía", si no a uno más íntimo.

Hinata frunció el ceño.

-¿Íntimo? ¿Que crees que soy? ¿Acaso sakura, ino o cualquiera de las demás chicas ya se cansaron de ti?

Hinata subió su suave tono de voz, retumbando por toda la habitación. Era poco decir que estaba enfadada, si no realmente enojada y disgustada con Naruto, pero este no mostraba respuesta alguna ante sus palabras, solo se limitaba a suspirar y desviar la mirada para mostrar una mueca de cansancio en su masculino rostro. Él en el fondo podía sentir como se sentía Hinata ante su repentino cambio de personalidad, pero simplemente no podía evitarlo menos ahora que se había dedicado a ver más allá de una simple amiga en su llamativo cuerpo que pedía a gritos ser tomada por sus manos, pero ella simplemente no se daba cuenta de que Naruto la estaba comiendo con la mirada y él necesitaba callarla de alguna forma para poder apaciguar el ambiente.

Pero Hinata simplemente no quería parar.

-Acaso Naruto-kun... ¿Soy tu segunda opción? ¿Plato de segunda mesa? ¿Tu método desesperado? Crees que soy tan simple como para...

-Hinata... te quiero.

Y listo. Hinata se calló, porque esas dos únicas palabras fueron lo suficientemente repentinas para sacarla de su órbita de enfado. Ella pensó que había escuchado mal, tal vez confundió las palabras de Naruto con sus pensamientos y se perdieron en el aire, o la ridícula canción que se escuchaba por toda la casa se mezclaron con las suyas. Quien sabe, solo estaba ahí, impactada y sin poder mover ningún músculo bajo su concentimiento y el repentino sonrojo que odiaba con todas sus fuerzas amenazaba con apararecer en sus mejillas.

Y Naruto estaba sentado, quieto ahí mirando fijamente a Hinata con una sonrisa victoriosa, aunque no podía negarse que decir aquello había sido una verdadera tortura para él, ya que nunca antes había dicho tan comprometedoras palabras pero que importaba, Hinata al fin había cesado su charla sobre la vida y estaba quieta en su lugar, tal como Naruto quería que estuviera. Ella había sido la única que nunca había podido obtener, no porque no quisiera si no porque nunca había la había pensado antes de esa forma ni llamado la atención, pero últimamente una parte de él mismo sabía que en el último tiempo cada vez que Hinata sonreía, hablaba o se sonrojaba hacía que su mente la quisiera, en todos los sentidos.

Se levantó decidido y dirgió sus pasos con una mirada perturbadora, pero dulce. Notó como la menor no se inmutaba ante su repentino acercamiento o articulaba palabra alguna, solo se veía una respuesta en sus mejillas de carmín. Naruto se sentía satisfecho, pensando en la pureza de la hyuga al creer todo lo que él le dijera y quedara en un trance perdido, momento que aprovechó para llevar su diestra al rostro de Hinata para acariciarlo y ella pudo despertar al sentir el calor de su mano cerca de ella; lo miró y rápidamente dio tres pasos hacia atrás miedosa pero a la vez con deseos de tirarse a sus brazos y poder besarlo como siempre había soñado, pero no podía derrumbar su orgullo tan fácilmente. Quiso huír, por lo que dió media vuelta intentando correr desesperadamente hacia la puerta pero Naruto fue mucho más rápido, por lo que no se dió cuenta cuando la abrazó por la espalda con fuerza, sin querer soltarla de nuevo.

-Hinata, escúchame. -susurró en su pequeño oído mientras su mano se dirigía a la suya-. Lo que te digo es verdad...

-¿Lo es?

Hinata podía sentir la respiración de su predador acariciar su cuello y sus brazos intentaban acercarla más a su bien formado cuerpo. Ella temblaba pero no de miedo como lo había sentido antes, si no por la pasión que recorría cada parte de su ser tan solo con la delicadeza de Naruto.

Naruto rozó lentamente los brazos desnudos hasta dar con sus hombros, posando sus manos en ellos. Hinata se estremeció ante el tacto y suspiró para sus adentros cuando Naruto intentó hacer que ella girara para poder verse cara a cara, perdiéndose en sus azules ojos.

-¿Me has escuchado antes decirle aquello a otra mujer?

Las lágrimas amenazaban con salir de sus perlados ojos. Todo esto parecía un bello cuento de hadas, un sueño que tantas veces había deseado y ahora se volvía realidad. Lo miró dulcemente con las lágrimas correr su rostro y Naruto se asombró ante su reacción, pero lejos de sentirse culpable por lo que estaba haciendo sentía como la alegría y las ganas de sonreír aparecían en su ser. Había caído una mas.

Sus rostros comenzaron a acercarse mientras Hinata cerraba sus ojos, esperando el primer beso de su vida. Naruto pensaba que ya estaba todo hecho, solo necesitaba besarla para cerrar el trato y llevarla a su momento de lujuria. Estaban a escasos centímetros y sus alientos chocaban entre sí, Hinata deseando impacientemente que el beso se fundiera y se volvieran uno solo, porque quería trasmitir en aquel gesto todo el amor que tanto tiempo había guardado para su rubio pero nunca llegaba y ella se preguntaba porqué, no fue hasta el momento en que habrió los ojos y vió a Naruto en el suelo con una gota de sangre emanar de sus labios y a sasuke a su lado, con el puño apretandolo con fuerza.

Sasuke miró a Naruto con odio, lamentando de lo que podría haber pasado si no hubiera reaccionado tras la puerta y darse la fuerza para entrar. Estaba al tanto de lo que pasaba, había escuchado toda la conversación y eso le daba motivos para matar a su tonto amigo en ese preciso instante. Volteó hasta dar con el sorprendido rostro de la hyuga para tomarla del brazo y tenerla a su lado, mientras él estuviera ahí nadie podría tocarla.

Naruto frunció el ceño ante tal acto imprudente de Sasuke. Se levantó del suelo con cierto tambaleo para poder volver a tener a Hinata en sus brazos, pero nuevamente el puño de sasuke impactó al lado contrario que antes antes había golpeado y Naruto no pudo hacer nada, más que afirmarse del estante cercano para no dar contra el piso nuevamente.

-Agh... ¿Porque lo has hecho sasuke? Esto me dejará grave secuelas, ttebayo.

-Me importa una mierda. ¿Que diablos estabas pensando?

-¡Uchiha-san, para! Naruto-kun no ha hecho nada malo.

-¡Te he preguntado por que me has golpeado, idiota!

Naruto gritó con furia, dispuesto a devolverle el golpe a Sasuke con ganas e iba a hacerlo de no ser porque el cuerpo de Hinata se posara delante de él con ambas manos alzadas, sin dejar que su deseo se realizara.

-Por favor, no peleen... -Dijo con su voz rota-. Uchiha-san, ya te dije que Naruto no me ha hecho nada.

Sasuke miró a Hinata con odio en sus ojos, indignado porque le mintiera de esa forma. Él había estado al tanto de la conversación de los dos, después de todo no podía quedarse calmado en la cocina esperando a que Hinata saliera con el corazón hecho trizas, pero aún así a duras penas intentó calmarse por el bienestar de ella. Quería llevarse a Hinata lejos de él para evitar su futuro daño, pero al momento de que intentó tomar su mano ella se apartó de él.

-Uchiha-san, no quiero irme.

Naruto sonrió victorioso.

-Hinata no seas tonta, no sabes como es Naruto.

-No me importa...Quiero estar a su lado.