CAPITULO 1.


Al parecer los parientes de Potter no querían llevarle a lo largo de sus vacaciones, así que habían dejado al niño al cuidado de la vieja Figg, un petardo ubicado en Privet Drive para la protección del niño. Por desgracia la anciana realmente no podía cuidar del chico, ya que tenía una reunión familiar en el continente, no obstante, había aceptado el cargo de los Dursley, confiando en que Dumbledore enviaría a alguien a velar por el mocoso. De forma que Snape había sido quien termino en la casa llena de gatos a cargo del joven Potter por todo el fin de semana.

Ni que decir que estaba furioso, realmente él no estaba para ser niñera de nadie, ni siquiera del Niño de oro de Dumbledore. Pero sus deudas con el anciano mago le habían hecho imposible rehuir de esa disposición, una de la que realmente no se podía arrepentir en este momento. El mocoso de Potter, había resultado ser una cosa pequeña, preciosa y deliciosa. Su cabello negro alborotado, y unos enormes ojos del verde más espectacular que había visto alguna vez, ni siquiera la madre del niño había tenido unos ojos tan hermosos. La piel de suave melocotón con una apariencia cremosa, la forma delgada y pequeña, con suaves labios rosas, el niño parecía una maldita muñeca de porcelana. Una con la que él era muy feliz de jugar.

Severus siempre había sido un hombre observador, y rápidamente se había dado cuenta de que el pequeño niño siempre hacía lo que decía, era obediente al extremo, siempre con esa mirada de miedo en las profundidades verdes, no se rebelaba ni se quejaba por las órdenes recibidas, sin importar lo disparatadas que parecieran. Ni siquiera daba excusas o pedía cuando Severus tentativamente le había dado algunos castigos por faltas inexistentes. Sí, Severus Snape era un hombre observador dispuesto a tomar ventaja de una buena situación, y este niño extremadamente obediente y asustado era una maldita oportunidad demasiado buena para dejarla pasar, especialmente cuando él era un hombre que no se negaría a un poco de venganza mezquina, no al hijo de su enemigo, y menos cuando podía probar la delicia que Harry Potter era.

Había comenzado con cosas pequeñas, una noche le había ordenado al niño venir hacia él, había observado con deleite como el mocoso se había puesto frente a él, en silencio esperando una orden. Había separado las piernas y jalado al niño para que quedara en medio de ellas. Le ordeno que lo mirara, y mientras observaba esos preciosos ojos aterrorizados le había dado un beso en los labios, había puesto su boca sobre el pequeño botón rosa de Potter, obligándole a separar los suaves labios por los empujes de su lengua, había sido un beso brusco y exigente de su parte, se había separado del niño cuando la búsqueda de aire se le hizo necesaria, dejando ir la pequeña boca mordiendo duramente el labio inferior causándole a sangrar un poco. Después de eso había despedido al niño por el resto de la noche.

Y tal como lo había sospechado el niño no había dicho nada, no se había negado, ni siquiera había protestado. Claro, el pequeño lo veía con desconfianza abierta y temblaba cada vez que le pasaba por el lado, pero Severus tenía su mente ya en un camino, él iba a Potter como su pequeña puta personal.

Así había seguido pidiéndole cosas aleatorias al niño; "Potter quítate esos malditos pantalones y los calzoncillos. Te vas a quedar así, ¿me entiendes?" Esa tarde había disfrutado viendo el perfecto culo pequeño y al niño ir y venir mientras sus pequeñas bolas rebotaban, ni que decir que se había asegurado que el niño siempre tuviese las manos ocupadas para que no se pudiese cubrir.

"Potter párate aquí y sostén la maldita toalla. Y más te vale que mantengas los ojos abiertos por si necito algo, ¿soy claro?" Lo único que el niño había dicho había sido un suave "sí señor", mientras que el resto de la hora se había quedado callado, de pie observando a Severus desnudo bañarse y masturbarse bajo la ducha.

Claro que había obligado algunos besos más del niño, y también había pasado una buena parte de la mañana manoseándolo. Aun recordaba el pánico en esos ojos cuando había entrado en medio del baño del niño, y el delicioso temblor mientras él lo secaba y dejaba a sus manos vagar libremente por la pequeña forma.

Sin embargo, sus vacaciones tenían desafortunadamente un final, y en unas pocas horas los Dursley estarían recogiendo a su sobrino, razón por la que Severus estaba en la sala con el chico desnudo, tenía que despedirse de su pequeña zorra, por ahora.

Miro a los hermosos ojos esmeraldas que le devolvían la mirada aterrada, y sintió como una sonrisa sádica se abría paso en su rostro, haciendo estremecer al pequeño de ci...co años frente a él.

Tomo al niño por la cintura haciéndolo sentar sobre uno de sus muslos, a pesar de la tela de sus pantalones, podía sentir el delicioso calor emanando del culo del niño justo donde tocaba su pierna.

"Vas a hacer lo que te digo, Potter, ¿entiendes?, cada cosa que te ordene"- dijo Severus mientras la mano con la que rodeaba al niño sujetándolo acariciaba distraídamente un minúsculo pezón, al tiempo que los largos dedos de su otra mano jugaban con el pequeño pene y las diminutas bolas- "o voy a ser que el infierno parezca un lugar maravilloso, ¿soy claro?"- dijo en la oreja del niño lamiendo lentamente su línea de la mandíbula, pasando su lengua por la mejilla, para terminar llevándose el pequeño lóbulo de la oreja a la boca mientras le chupaba. Punteando sus palabras con un apretón en el pequeño pene.

"Sí señor"- había respondido el niño-que-vivió con la voz trémula, no mayor de un susurro, mientras todo su cuerpo se estremecía por las manos intrusas que le tocaban.

"Perfecto"- dijo Severus con una sonrisa recostándose en el sillón, ya que había afirmado completamente su punto- "Entonces dame un beso"- exigió, amando la confusión en el precioso rostro, sintiendo un nuevo pulso de su pene, mientras el niño pequeño se acercaba a él con timidez y horror, con los ojos fijos en su boca.

Sintió los labios suaves y húmedos contra los suyos, no movió un solo musculo disfrutando de la humillación del niño pequeño mientras se abría paso inexperto en el beso, pronto sintió la pequeña punta de la lengua pidiendo entrada en su boca, separando los labios, disfruto de los intentos de la lengua inocente dentro de su boca, tocando tentativamente su propia lengua, pasando suavemente por sus dientes, apenas rozando sus mejillas. Era como un suave fantasma en su boca, justo cuando el niño se separó de él, lamio sus propios labios como recogiendo el sabor del niño, mientras disfrutaba de su cara, que era una delicia sonrosada.

Pero tan divertido como esto era, Severus no era lo que nadie llamaría agradable, así que poniendo una mano en la nuca del niño le obligo hacia adelante mientras capturaba la boca con la suya, aprovechándose del pequeño grito de sorpresa para introducir su lengua en la húmeda cavidad. Uso su lengua con fuerza, obligando al beso a profundizarse haciendo que el niño pequeño se arqueara mientras Severus ponía más fuerza en los embates de su lengua, cortando el violento beso con una mordida, para bajar por el cuello del niño, dejando un rastro de saliva mientras le lamía, llegando al pecho, enroscando su lengua en un pequeño pezón.

Lo tomo con fuerza succionando y lamiendo, aplicando más fuerte con cada gemido y jadeo que oía del niño pequeño, hasta que dio una mordida lo suficientemente fuerte para hacer que el niño gritará y una marca oscura comenzara a estropear el color coral del pequeño guijarro.

Enderezándose a sí mismo de nuevo, tomo al niño de nuevo y lo puso de pie entre sus piernas. Por unos minutos se deleitó en la vista, el niño a duras penas le llegaba a la cadera mientras estaba sentado, con el hermoso cuerpo crema temblando ligeramente, vio el rastro de saliva de un lado de su cuerpo, la marca purpura de su mordida en el pecho, pequeñas huellas rojizas de donde le había sujetado en la cintura, y los labios rojos e hinchados. Era una deliciosa vista de un pecaminoso niño de cinco años, más cuando sabía que su padre debía estar revolcándose en la tumba.

"Desabrocha mis pantalones"- ordeno Severus sin siquiera molestarse en detener la diversión de su voz, amaba jugar con Potter, ver al salvador del mundo mágico reducido a esto, un niño pequeño que temblaba mientras sus diminutas manos blancas peleaban con el cierre de su pantalón. Una vez abierto, Severus saco su pantalón y ropa interior de forma que cayera hasta sus pies, dejando su erección al aire mientras se acomodaba en el sofá.

"Pon tu mano alrededor"- dijo mientras tomaba una de las manos del niño y la obligaba en su base, le dio un tirón y dejo escapar un gemido profundo en la sensación de la cálida mano que lo tocaba. "Ahora lame la punta"- ordeno, disfrutando del shock de esos ojos hade, mientras el niño se acercaba a su polla recta, observo divertido como la pequeña manzana de adán subía y bajaba desesperadamente. No pudo evitar estirar su cuello hacia atrás, mientras la pequeña lengua pasaba una y otra vez por la cabeza de su pene.

"Abre la boca"- dijo con rudeza sin poder contenerse más, su polla estaba adolorida de lo dura que se había puesto. Vio como el niño abrió la boca mirándolo confundido, antes de que él pasara una de sus manos por la fregona oscura obligando al niño hacia adelante mientras metía su pene en la pequeña boca.

"Merlín, ¡Oh sí!, joder tan apretado" gruño mientras metía su pene la mayor cantidad que podía en la pequeña boca, sintiendo la deliciosa contracción de la garganta demasiado pequeña para llevarlo. Saco de nuevo, mirando fascinado la saliva que ahora lo cubría, mientras Potter jadeaba por el aire y gruesas lágrimas caían por la angelical carita.

Pronto estaba metiendo de nuevo su pene, avanzando un poco más cada vez que embestía la boca rosa e inocente, encantado por la forma en que su grueso miembro desaparecía dentro del niño. En unos minutos sus dos manos estaban en la cabeza del niño, obligándolo en el empuje estableciendo un ritmo cada vez más brutal para el pequeño cuerpo. Severus jadeaba pesadamente mientras la jodida garganta tan pequeña, tan apretada, tan cálida se contraía a su alrededor, con un fuerte estremecimiento el vino en la boca del niño, liberando su semilla dentro del chico pequeño.

Dejándose caer contra el sofá una vez más, respiro profundamente para calmarse mientras abría de nuevo los ojos, sonriendo ante la vista frente a él. El niño de cinco años tenía la boca hinchada, los labios suavemente amoratados cubiertos de semen, que caía también en su pecho agitado por las lágrimas. Fue con satisfacción que vio que la pequeña mano crema seguía alrededor de su pene, sí, pensó mientras se relamía los labios el niño iba a hacer una pequeña puta obediente perfecta, si ni siquiera había movido la mano mientras el violaba su perfecta e inocente boquita.

"Ven aquí"- ordeno con la voz llena de malicia, mientras el niño se acercaba a él cauteloso, mordiéndose el labio inferior en un intento de acallar sus lágrimas. Cuando estaba lo suficientemente cerca Severus lo tomo de nuevo por la cintura sentándolo en sus muslos una vez más. Ni siquiera darle un segundo el mago oscuro estaba lamiendo su venir de la boca del niño, pasando su lengua por el mentón, y la garganta. Bajando al pecho, donde lamió más de su venir mientras le daba burlas a los pezones, dándole un chupón fuerte justo sobre la mordida que ya había dejado, logrando hacer graznar de dolor al niño.

Él estaba disfrutando de los gemidos, y gruñidos del niño mientras le lamía, especialmente cuando el llego al pequeño pene. Sabía que no tenía el tiempo suficiente así que se contentó con saborear el pequeño pinchazo y las bolas en la boca, moviéndolas con la lengua y chupándolas. Terminando de nuevo en la boca del chico, obligándolo en otro beso exigente, para bajarlo al piso.

"Vístete, Potter"- dijo con la voz fría. Sonriendo mientras el niño se cubría, tendría que quedarse con su saliva en el cuerpo y el sabor de venir en la boca, por lo menos hasta el día siguiente. "Ven"- ordeno una vez más mientras se colocaba los pantalones, excavando en sus bolsillos por una pequeña poción malva. "Bebé"- dio el comando, sonriendo mientras el niño pasaba el líquido. Esta pequeña poción se aseguraría que todo se quedaba en secreto, que el niño era incapaz de decirle nada a nadie, y lo mejor que nadie se enteraría de ello, pues al fin y al cabo no había tontas varitas agitando alrededor. Todo sería perfectamente normal, hasta la siguiente vez que Figg no pudiese cuidar del muchacho.