Bueno, para que se hagan a la idea de la apariencia de Ritsuka:
Ella no es ni flaca ni gorda. Mide 1,55m. Su tez es blanca. Grandes ojos de color marrón. Su cabello es largo, rizado y, originalmente, castaño; pero por ahora lo tiene pintado de distintos colores. Tiene pequeñas perforaciones (o Piercings) en la nariz, orejas, lengua y ombligo. Además de dos tatuajes, uno en la pelvis y otro en su muñeca derecha. Le gustan los chocolates y odia los insectos.
Disclaimer: NO poseo los personajes, pero si el OC.
Capítulo 1: Primeras impresiones.
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Querido amigo.
En primer lugar, ¡no puedo creer que yo acepte hacer esto! quiero decir…. ¿¡seriamente!?
Kaede (la acosadora de mi hermano) dijo que será de gran ayuda si yo escribo cartas destinadas hacia alguien con el fin de liberar todo mi estrés y "adaptarme". No es que realmente necesite ayuda psiquiátrica ni nada. Que quede claro que no estoy mal de la cabeza o incluso loca. Solo necesito que alguien por ahí me escuche (o en este caso lea) todo lo que valla pasando en mi nueva e injusta vida.
Bueno, honestamente creo que Drake solo accedió a que me regalaran la computadora para hacer esta terapia de mierda porque él no quiere oírme hablar ni quejarme más (lo que hago con mucha frecuencia).
De todas formas.
Estoy ahora viviendo en Japón porque a mi hermano lo trasladaron en su empleo y tendremos que permanecer aquí durante tres largos años. Pero joder, ¡son tres putos años!; en los cuales no veré a mis amigos en Estados Unidos. Claro que me siento feliz por el progreso de mi hermano ya que vamos a obtener más dinero y eso; no soy una bruja desalmada después de todo.
¿La reacción de mis hermanos al enterarse de la notica?
James dijo que sería increíble el cambio de ambiente (aunque estoy segura que solo lo dice porque le parecen atractivas las mujeres japonesas). Por su parte Chase, quien es dos años más joven que yo, estaba muy entusiasmado con la mudanza al extranjero. Y Matt Prácticamente daba saltos de diez metros por todas partes (secretamente deseé que se golpeara contra el techo). Yo simplemente pensaba que todos estaban locos.
Bueno.
Finalmente me di al dolor de que nos hemos movido aquí (creo). Aceptando el hecho que viviremos aquí por una larga temporada (no me queda otra opción, sin embargo).
Aprendí aspectos importantes sobre Japón.
Por ejemplo: los palillos. Los tratan de la misma manera a como tratan la vaca en la India, y no, no es una maldita broma. Debes tratarlos con respeto ya que es arte y se requiere de una amplia formación para mantenerlos. Si tú visitas Japón, asegúrate de tratar los palillos como algo sagrado.
Lo siguiente es: el saludo. Debes inclinarte a cada persona que saludas. Es una señal de respeto. James tuvo pequeños problemas con esto, ya que en realidad no muestra ningún respeto ni interés por la raza humana.
Y obviamente el idioma que es muy complejo de aprender. En realidad debo admitir que tengo miedo. Es más, ¡me cago del jodido miedo el solo pensar que tengo que expresar todas mis ideas en japonés y no en inglés! Cada habitante de Japón debería de andar con subtítulos como lo hacen en el anime.
Ahora llegamos a la verdadera razón por la que decidí hacer esto.
El primer día de la escuela debía ser un día importante y trascendental para mí, pero lo único que hice fue dejar de respirar. De acuerdo, no literalmente. Solo estaba un poco abrumada ya que no todos los días (o por lo menos no en Japón) te encuentras con una chica con un aspecto un poco…. rebelde e intimidante. Por no hablar de la paleta de colores que era mi cabellos ahora mismo.
Y ahí estaba yo. Parada en la preparatoria seirin (que es la primera escuela privada a la que asisto desde que tengo uso de conciencia). Era mi única opción ya que es la única escuela más cercana a mi casa. Por lo que no tengo problemas con el transporte. Por la puerta principal pasaban un sin número de estudiantes. Lo juro, ¡parecía un mar de gente! Todos los miembros que reclutan estudiantes para sus clubes estaban haciendo acto de presencia. ¡El área principal estaba llena! y no es una broma, hacer el camino hacia el edificio no era tarea fácil y menos para una persona de baja estatura como yo.
Sin quererlo me tropecé con alguien pero cuando yo gire hacia atrás para disculparme debidamente, no había nadie. Me encogí de hombros para seguir hacia delante pero, me había perdido en el mar de gente. No te miento, ¡estaba en la desesperación absoluta!
En frente de mi había un chico de cabello castaño y con aspecto de gato (un poco gracioso si me lo preguntan) repartiendo volantes para el club de baloncesto. Me dije a mi misma que si no preguntaba por donde debía ir no saldría de este lio. Trague saliva y totalmente decidida me dirigí a él.
―Baloncesto, club de baloncesto. ¿Qué te parecería unirte al club de baloncesto? ―me acerqué temerosa. Cuando vi a otro tipo tras él.
―Koganei, no seas tan formal. ―era un tipo de cabello negro y apuesto.
El aludido hizo una mueca. ―¿De qué otra forma se supone que debo decirlo?
―Chicos nuevos, únanse al club de baloncesto. El club de baloncesto realmente necesita ayuda.
―Ya tuve suficiente de tus bromas, Izuki.
―Disculpen. ―intimidada. Perfecta descripción de mi sentimiento cuando ambos voltearon a mirarme, pacientes a escuchar lo que tenía por decirles. ―Yo…uhm…. soy nueva y… bueno… creo que me perdí. ―traté que mi japonés sonara fluido para que ellos me entendieran.
―Entiendo. ―dijo el que tiene aspecto de gato. ―la primera planta del edificio pertenece a los de primer año. Allí es a donde debes ir. ―me incliné ante él en símbolo de agradecimiento, y me percaté de que aún tenían muchos volantes. Así que con mi genial manejo del idioma (sí, soy optimista) ofrecí ayuda.
―Disculpa… yo podría ayudarte a repartir eso. ―señalé los volantes con mi dedo índice. ―es para estar a mano.
―¿Estas segura? ―esta vez habló el tipo de cabello negro. Asentí ante su pregunta. ―Bien, si no es problemas para ti… ―me entregó una pila de volantes. ―Te lo encargo. ―con eso, empecé a repartir también (de todas formas era un buen uso de mi tiempo) cuidando de no alejarme mucho de ellos (demasiado asustada de volverme a perder).
―¡Únete al club de baloncesto y también serás lindo! ―¿En serio? ¿Qué clase de incentivo era eso?
―¿Ustedes están en el club de baloncesto? ―una voz ruda y Profunda habló. Instintivamente me volteé para ver a su propietario. Un tipo alto… corrección, muy alto y con el pelo rojo. Su cara era feroz, salvaje y aterradora (gracias a Dios y tenía este tipo de amigos en Estados Unidos) su rasgo más distintivo, aparte del pelo rojo, eran sus… cejas extrañas. Partidas a la mitad.
El tipo de cabello negro le hizo señas para que lo siguiera y esto fue lo que hizo. Seguido de Koganei (primer nombre japonés que aprendo) a quien agarró por el cuello. Y como era lógico, yo lo seguí. Nos acercamos a una mesa donde había una chica y un chico sentados.
―¿Este es el club de baloncesto? ―el delincuente le preguntó a la chica obviamente sorprendida.
―Si. ―fue su corta respuesta (a decir verdad yo me hubiera quedado pasmada en el terror).
―Quiero unirme. ―se sentó bruscamente en la silla. ―Al club de baloncesto. ―tal vez en su casa no le enseñaron modales. La chica reaccionó poco después para la darle la bienvenida y ofrecerle algo de beber.
―Estoy segura de que lo sabes, pero nuestra escuela comenzó apenas el año pasado. Solo tenemos estudiantes de segundo año para competir. Así que creo que alguien como tu seria…
―No me importa. Me iré después de poner mi nombre. ―mi boca casi cayó ante la brusquedad con que la cortó. Quiero decir, ¡Está tratando con una chica! ¿No debería ser un poco más delicado?
―¿Eh? ¿No tienes una razón para unirte? ―preguntó la chica mirando el formulario.
―Nada en especial. ―el tipo aplastó el vaso donde había bebido. ―El baloncesto es igual, no importa a que parte de Japón vallas. ―y con eso tiró al cesto de basura el plástico y… ¡valla sorpresa!, encestó. Por algo se va a unir al club de baloncesto, duh.
Bueno, sé que no es mi problema pero… ¡Qué le dé su madre! si por mi fuera, le hubiera dando unos cuantos golpes para ver si así se amansa (si, considéralo un caballo). Mi mirada viajó por obra del destino hacia el papel firmado y, considerando que no era tan difícil, puede leer lo escrito en el.
Kagami Taiga era su nombre. Primer año, igual que yo. Y cursó secundaria en Estados Unidos. Pese a que tenía cara de delincuente, yo estaba muy feliz de que había alguien más que venía de otro país. ¡Y del mismo mío! Podría hablar en inglés, ¡Finalmente! no sabes lo desesperada que estaba de poder comunicarme en inglés nuevamente. Así que, seguí al chico y lo llamé, en inglés.
―Oye.
Se volvió y me miró. En comparación con él, yo realmente era una enana; me sentí como una cucaracha frente a un zapato gigante que la va a aplastar. Eso se me hizo un poco incómodo.
―Jejeje… uhm… realmente eres muy alto. ―me di una bofetada mental. De todas las cosas para decir, ¿tenía que mencionar eso?
―¿Quién eres tú? ―Él frunció el ceño. Y, como ya lo había dicho, es realmente aterrador. En serio.
―Mi nombre es Ritsuka. Acabo de ver todo lo que paso allá con esos chicos y pues me di cuenta que vienes de una escuela secundaria en Estados Unidos. Yo también vengo del extranjero y realmente aun no me adapto al país. Así que cuando vi que venias de América, pensé que podía hablar contigo ya que no soy muy buena en japonés. ―
¿Mencioné que hablo rápido cuando estoy nerviosa? bueno, no soy muy buena con las personas y el que tenga su mirada fija en mi es incómodo (y me refiero a muy incómodo porque sus ojos son igual de rojos a su cabello, lo que lo hace lucir más intimidante).
―Ah, ¿Por lo que estas acosándome? ―dijo con indiferencia.
Una grande roca cayó sobre mí. Me ahogué. No estaba acosándolo. Por lo menos no exactamente (ni porque fuera Duff de los Guns N' Roses).
―¡No te estoy acosando! ―grité. Varios estudiantes miraron en nuestra dirección. Realmente debo aprender a moderar mi voz. Respiré hondo para calmarme. ―Ya te lo dije. Venimos del mismo lugar por lo cual tú debes ayudarme en aires de hermandad.
―Eres una chica. ―no entiendo porque debe señalar lo obvio. A no ser que estuviera siendo sarcástico. No lo sabía exactamente.
―De acuerdo. Me refiero en aires de ayudar a otro persona con tu gran corazón puro y amable. ―si claro. Él no se ve exactamente como puro y amable.
Hubo una larga pausa. Luego se dio la vuelta y comenzó a caminar.
―Entonces. ¿Qué quieres que haga? ―preguntó.
Yo iba detrás. Estaba caminando con pasos largos, por lo que tenía que correr para mantenerme al día con él. Parecía que ya me estaba permitiendo una conversación casual, así que decidí sentirme cómoda.
―Bien. Para empezar, vamos a hablar. ¿No te alegra haber hecho tu primer amigo?
―Realmente no. ―respondió sin interés.
Con su altura y súper cuerpo (no parece un chico de preparatoria) nos abrimos paso al interior del edificio. ¡Genial! y, solo para estar claros; yo no me hice su amiga por eso. Está bien si, tal vez un poco debido a eso pero no es toda la razón.
―De todos modos. ―intenté iniciar una nueva conversación. ―¿En qué clase estas?
―Primer año. Clase B.
―¿¡En serio!? yo también. ¿Sabes cómo llegar allí? ―me miró como si fuera una especie de retrasada o algo así.
―Está aquí en el primer piso, ya que somos estudiantes de primer año. ―algo así me había dicho Koganei. ―Solo hay que buscar el aula. ―él explicó mientras miraba hacia abajo.
Sobre mí.
Con esos ojos.
Que me perturban.
―¿Quieres dejar de mírame así?
―No. esta es la manera en la que yo miro a todo el mundo.
―Ugh. ―rodé los ojos. ―¿Cuánto mides de todos modos?
―1,90m. ―mis ojos casi abandonaron sus cuencas.
―¡Mierda! ¿En serio? ¿No tomas esteroides o algo? ―no me culpes. Soy una persona muy curiosa. Siempre quiero saber que, cuando, donde, cómo y por qué.
―Es grosero que le digas eso a alguien que acabas de conocer. ―dijo con un tono ofendido.
―Lo siento. Es solo la impresión.
Llegamos a nuestra clase. Se puede decir que estaba un poco animada. Mi corazón latía rápido y yo estaba muy nerviosa. Esto no era lo mismo que cambiar de escuela en Los Ángeles (si, lo hacía muy seguido) era una escuela, ¡EN OTRO PAÍS!
Taiga (costumbre de llamar a las personas por su nombre) estaba a punto de abrir la puerta cuando lo detuve.
―¿Qué demonios estás haciendo? ―me preguntó un tanto enfadado.
―Solo dame un minuto para calmarme. ―me refiero a que, él no era quien tenía un cabello arcoíris, tatuajes y perforaciones. Debería entenderme. Solo quería dar una buena impresión (aunque en mi defensa, si hubiera sabido que nos mudaríamos a otro país, nunca hubiera caído en la rebeldía adolescente).
―¿Que eres? ¿Una estudiante de primaria? ―dijo sarcástico.
Rodé mis ojos y lo ignoré. Cuando finamente me calmé, asentí indicándole que ya podía abrir la puerta. Esta era mi nueva vida, nuevo ambiente, nueva gente y nuevas experiencias.
Imagínate una luz blanca brillante que me recibió para el efecto dramático.
Me senté en mi asiento asignado. Que resultó ser enseguida del de Taiga. El maestro llegó minutos después y puesto que somos de primer año, nos obligó a introducirnos a nosotros mismos. Cuando llegó mi turno, estaba helada. Mientras me dirigía hacia el frente, podía escuchar reproducirse la canción "The Final Countdown de Europe" en mi cabeza. Realmente fue una odisea tratando de acomodar las palabras correctas en japonés. Todos me miraron expectantes. Mis ojos le pidieron ayuda silenciosa a Taiga, quien suspiro y se levantó de su asiento hasta llegar a mi lado. Me presente en inglés, y Taiga tradujo todo lo que dije, ¡Jaja! Al parecer, al maestro no le importó. Después llegó el turno de mi "amigo". Su introducción era fuerte, enérgica, que habla del tipo de persona que es.
Durante el almuerzo, unas compañeras de clase hablaron conmigo. Dos chicas. Eran gemelas. Sus nombres eran Susuka y Anuka. Ambas eran bastante lindas. Las diferencié por unas pulseras que llevaban de distinto color.
―¿Tú y Kagami-san se conocen? ―Susuka me preguntó. Estoy muy agradecida de que haya hablado despacio por mi causa.
―Realmente no. Solo lo vi esta mañana.
―¿En serio? parecen cercanos el uno al otro. ―Anuka fue la que habló.
―Si. Se me olvidó. Debería estar llamándolo Kagami-san y no por su nombre.
Ambas se rieron.
―Supongo que está bien. No se ve como que le importe si lo llamas por su nombre. ―dijo Susuka.
―Emm…. ya que es difícil cambiar los hábitos, ¿les importa si las llamo por sus nombres? pueden llamarme solo Ritsuka. Bueno, todo el mundo me llama solo Ritsuka, jajaja.
―Tranquila, no hay problema. ―Anuka me miro pensativa. ―¿No tienes un apellido? ―me sorprendí con la pregunta.
―Sí, pero no lo uso porque es estúpido y no me agrada. ―ellas decidieron no indagar más en el tema. Cosa que yo agradecí. ―Entonces… Anuka, Susuka, es un placer conocerlas.
Las clases eran tan aburridas. De verdad. Tuve que sacar mi mp3 para no dormirme y bueno, como la mala suerte me sigue, el maestro se dio cuenta y me quito mi objeto más preciado. ¡CARAJO, ERA MI MP3! y por discutir tengo detención. ¿Quién es tan estúpido para ganar la detención el primer día de clase? pues sí, yo por lo visto. Así que tengo que llevar unos papeles al gerente del equipo de baloncesto (por lo menos puedo ver a Taiga).
Al final de las clases me dirigí a las oficinas a recoger los dichosos papeles que debía entregarle a Takeda-sensei. Cuando me dirigía al gimnasio un gato saltó sobre mí y se llevó en su pequeña boca mi coleta ¡maldito felino! y como se esperaba de mí, yo lo perseguí. El gato termino trepado en el árbol en frente del gimnasio. ¿Mi experiencia trepando arboles? casi nula. Pero quería mi coleta. Así que, como buena aventurera que soy, empecé a trepar el árbol.
―quédate ahí gatito. Yo prometo no hacerte daño. ―y como ya había dicho, mi mala suerte es devastadora. Mi pie piso en falso una maldita rama haciéndome caer desde lo alto del árbol. Solo escuche pasos que se acercaban a mí. Después todo se volvió negro.
Después, me sentía como si estuviera flotando en el jodido espacio. Podía escuchar voces a lo lejos.
―Sigo creyendo que es mejor llevarla a la enfermería. ―esa voz la recordaba de esta mañana. Si, el tipo de cabello negro.
―Tienes razón. Ya va media hora y no reacciona. ―otra voz aun no identificada. Luego sentí una presencia sobre mí. Pero aún estaba demasiado cansada para abrir mis parpados.
―Oi. Reacciona tarada. ―ante la voz mis ojos se abrieron en un instante, solo para ver a Taiga invadiendo un poco mi espacio personal. Eso fue muy incómodo. Me levante de golpe pero mi frente chocó contra la suya y sentí una punzada de dolor. ―¿¡Eres estúpida!? ¡No te levantes así! ―gritó frotándose la frente.
―Bueno, ¿¡Cómo quieres que reaccione al ver tu cara cerca de la mía!? ―yo le devolví el grito haciendo la misma acción que él.
―¿Ya te encuentras mejor? ¿Cómo es que te caíste? ―miré hacia mi lado para ver una persona con cabello y ojos color azul celeste y rostro de póker. Bueno, yo no me habría dado cuenta que estaba allí si no hubiera hablado. Un escalofrió corrió por mi columna.
―¡Ahhhhhh! ―grité, pero esta vez de horror. Mi cuerpo al segundo estaba pegado al cuerpo de Taiga. Literalmente, subida encima de él.
―¡O-oye! ―él dijo sorprendido por mi atrevimiento. Intentó zafarse de mi agarre sin ser demasiado brusco. Allí noté un pequeño detalle (que no me hubiera importado si estuviéramos en otra situación) ¡El tipo estaba sin camisa! es más, ¡TODOS ESTABAN SIN CAMISA! sentí que mi rostro se puso rojo por la vergüenza así que me bajé y con un empujón lo quité de mi lado.
―De todas formas. ¿Qué haces aquí? ―habló la única mujer presente aparte de mi persona. Ella se veía tan bonita.
―Bueno… veras…. ―cerré los ojos y empecé a hablar rápido. ―Me castigaron por escuchar música en clase así que al terminar la escuela debía traer estos papeles a Takeda-sensei y mientras lo hacia una gato salto sombre mí y robo mi coleta el muy mal nacido, entonces pensé que no sería difícil subir el árbol y agarrar al gato pero tuve mala suerte como de costumbre y terminé cayéndome e inconsciente. ―me sorprende que haya podido decir todo eso en japonés. Todos me miraron raro. Como si fuera el nuevo bicho raro del circo.
―Lo importante es que estas bien. ―un tipo con gafas dijo. ―Ahora ve a casa y descansa.
―Espera. ¿Y mi mp3? ―Taiga me miro con unos ojos que decían "¿en serio?". ―¿Qué? realmente no puedo vivir sin el. ―le respondí la pregunta no formulada.
―Solo diles que Aida Riko dijo que te lo podían entregar. ―yo asentí.
―Gracias. ―me levanté y di una inclinación. ―Hasta luego. Nos vemos mañana, Taiga, niño fantasma, gente. ―con eso abandoné el gimnasio.
Y ese fue mi loco primer día.
Con amor.
Claire.
