¡Malditos truenos!

Fue lo primero que pensó al despertar.

No tenía por qué haber despertado.

Para personas como él que el día anterior habían tomado hasta caerse era pésimo despertarse, él sabía por cual razón y poco después también la empezó a sentir: resaca.

Caminando hacia su cocina noto el periódico en el suelo del corredor. Pero a diferencia de lo que haría una persona normal él no tenía ninguna intención de levantarlo, porque a diferencia de la mayoría de las personas Jace salía en el periódico.

No lo malinterpreten le gustaba salir en el periódico pero...solo cuando ganaba.

Haber perdido la pelea del día anterior le había afectado, después de todo el empeño y esfuerzo que le había puesto al entrenamiento eso no había importado, el contrincante le había terminado arrebatando la victoria. Lo que ya se estaba haciendo costumbre porque contando con esta eran ya 3 veces seguidas que perdía una pelea en el ring.

Después de tan desastrosa derrota la única solución que encontró como consuelo fue ahogarse con alcohol, aunque tampoco se podría decir que pensó mucho sus opciones.

Lo cual también se estaba haciendo algo cotidiano en su vida.

La gota que derramo el vaso fue que ni siquiera fuera del ring podía dejar de perder una pelea.

¿Quién se había creído la cantinerita? En su vida alguna mujer lo había tratado mal, todas las mujeres que conocía desde el primer momento que lo veían con su cabello dorado y cuerpo atlético caían a sus pies. El no era modesto sabia lo atractivo que era.

Aunque había que admitir que para ser ella la primera estaba muy guapa.

Su cabello rojo lo había hipnotizado desde que entro, hasta podría decirse que lo puso en algún tipo de trance, ni siquiera le intereso voltear a ver a cualquier otra, era ella la que tenía su completa atención. Pero como se dice en todos estos casos "era demasiado bueno para ser cierto".

Recuerda que se había acercado a la barra para decirle un comentario galante cuando la vio hablando con un tipo de cabello moreno.

Estando en la barra le escucho decir cosas como " Eres el mejor en no sé qué", "¿Podrás sobrevivir sin mí?", "Lo averiguare" todo en un tono íntimo y meloso era más que obvio para Jace que estaban en una relación.

Después de eso empezó a sentir una sensación muy agria en la garganta, todo lo contrario de lo que sintió cuando la vio por primera vez, no sabiendo ya que decir y con todas esas extrañas sensaciones en su cuerpo su temperamento se fue al drenaje.

Él se lo había buscado, él la había provocado.

Lo que le sorprendió fue verse así de afectado por lo sucedido, ni siquiera había cruzado palabra con ella ¿Por qué le había molestado tanto que tuviera novio? Él para nada era celoso con las chicas con las que salía y menos con las que no conocía.

Pero también siendo honesto tenía que aceptar que jamás había tomado a ninguna chica enserio, todas las chicas con las que salía siempre eran de cosa de una noche.

Pero cuando intentaba cambiar eso y las invitaba a tomar un café siempre se arrepentía. Entablar conversación con ellas era comparable con leer una revista barata de chismes.

¿Sera que la pelirroja del bar era diferente? Algo le decía que si pero no sabía cómo explicarlo, una parte dentro de él que no conocía se lo aseguraba.

Sin duda uno nunca termina de conocerse, siempre llega un momento de tu vida en que piensas que no existe nada que tenga el poder para cambiarte y luego cuanto pequeño sea el detalle "cambias".

Supongo que es eso lo que le da la diversión a la vida se dijo Jace a si mismo mientras se ponía su chaqueta de la suerte y salía a encontrarse con Alec a su restaurante favorito a tomarse una cerveza de mantequilla.