Lamento la demora, tarde un poco más de lo que esperaba. Espero que lo disfruten

La mañana estaba empezando de lo más normal en el museo del misterio. Dipper y Mabel estaban sentados en la mesa de la cocina a punto de comer su desayuno, el cual era una pila de panqueques para cada uno, pero no sin antes hacer su rutina de costumbre…

—¿Preparada? —Le dijo Dipper a Mabel mientras tomaba una botella de jarabe de chocolate.

—Preparada —Confirmo Mabel tomando una botella de miel.

—Uno.

—¡Dos!

—¡TRES!

Los dos voltearon sus botellas y empezaron a devorar su desayuno a una gran velocidad; era una costumbre que tenían los dos de ver quien era capaz de terminar su desayuno primero.

Pasado un momento la competencia termino con Mabel como la ganadora (y también con un dolor de estomago). Frustrado por perder en el juego que el mismo invento, Dipper trató de entretenerse leyendo el periódico que el tío Stanford dejo en la mesa.

Mabel, por su parte, sacó su ahora inseparable nuevo diario para seguir informándose aun más sobre los misterios de Gravity Falls.

Dipper seguía hojeando el periódico tratando de encontrar algo que le fuera remotamente interesante, pero hasta ahora solo había visto artículos aburridos como patrocinios de productos absurdos como una pala para recoger búhos, noticias de chismes que en realidad a nadie le interesaba, el patrocinio del espectáculo de una niña que afirmaba ser una vidente, hasta que…

—Mabel, ¡mira esto! —le dijo Dipper mientras prácticamente empujaba el periódico contra la cara de su hermana

—Uhm…la nueva moda de las camisetas ¿Camiseta de puma?, ¿o de pantera?

—La OTRA noticia, boba— la corrigió, frustrado.

"Recientes avistamientos del legendario monstruo conocido como el Yeti en los alrededores de una de las montañas que rodean Gravity Falls, han hecho que muchos camarógrafos aficionados intenten conseguir tomas de esta evasiva criatura, por lo que el Diario Chismorreo ofrece un concurso y una recompensa de mil dólares a quien sea capaz de tomar una buena fotografía de la criatura"

Esta noticia no pudo poner más contenta a Mabel, ya que sería una buena oportunidad para poner en práctica sus conocimientos de lo paranormal.

—¡Genial!, tendremos oportunidad de investigar los misterios de este lugar, ¡ y encima nos pagaran por hacerlo! —expresó Mabel.

—Piensa en lo que podríamos hacer con el dinero…— dijo Dipper, mientras se fantaseaba de vuelta en casa jugando en la nueva consola el Gamestation 4.

—Piensa en lo que podríamos hacer con la fama…—dijo Mabel, fantaseándose a si misma con su cabello amarrado en una trenza, un top blanco unos pantalones marrones y unas botas de explorador parada frente a una jaula con un monstruo y a una multitud sacándole innumerables fotos.

—¡HAGAMOSLO! —expresaron los gemelos chocando sus puños.

—¿Que ocurre, niños? —pregunto el tío Ford mientras entraba a la cocina tomando una taza de café.

—Iremos a cazar a un Pie Grande —le respondió Dipper.

—No, Dipper, es un Yeti—lo corrigió Mabel.

—Que, ¿acaso hay diferencia?

—Pues, si en realidad. Verás, los pie grandes o sasquatches viven usualmente en los bosques para alimentarse de…

—Sí, sí, sí, está bien, ya entendí —la interrumpió Dipper cuando se dio cuenta de que Mabel estaba entrando en su estado habitual en el que empezaba a hablar mucho más de lo que él era capaz de entender

El tío Ford los miró con una expresión muy pensativa. Si bien él no tenia problema admitiendo abiertamente la existencia de las cosas paranormales con los gemelos, eso no significaba que el considerara que algunas de estas pudieran ser demasiado peligrosas.

—Mmm… No lo sé…Los Yetis usualmente se alimentan de bayas y hongos, pero los he visto también cazar algunas criaturas…

—Espera…Tío Ford, ¿has visto un Yeti antes? —le pregunto Mabel incrédula

—Si, claro, de hecho fue de las primeras criaturas que estudie cuando empecé mi investigación.

Los gemelos se miraron entre si, y, como llegando a una especie de acuerdo discutido mediante telepatía gemela, dijeron al mismo tiempo:

—¿Nos ayudas a atrapar uno para tener una buena foto?

Ford volvió a tomar esa mirada pensativa tan normal en él. Analizó la situación en su cabeza por un momento. Por un lado, no estaba seguro de llevar a un par de niños a cazar una criatura que, aunque usualmente tranquila, podía resultar peligrosa. Sin embargo, una parte de él estaba contenta de que mas miembros de su familia estuvieran tan interesados como él en este tipo de asuntos.

—Hmph, está bien —dijo Ford medio desinteresado—. Es mejor que estar sentado envejeciendo.

—¡SI! —exclamaron los gemelos mientras chocaban sus manos en el aire.

—Esto es genial — dijo Dipper—. Seremos un equipo que estudia los casos paranormales… Podemos llamarnos "El Trío Misterio" o algo así.

—No nos llames así.

—Muy bien, déjenme ir por algunas cosas al sótano para estar preparados —dijo Ford mientras se levantaba de la mesa para ir por su equipo de cacería.

Una vez que salió de la cocina, Mabel volvió a sacar el diario para ver si lograba encontrar algo relacionado con los Yetis que pudiera ayudarlos.

"Parientes de los Sasquatches, los yetis pasan la mayor parte del año durmiendo o dentro de sus cuevas, solamente salen de estas cuando la temperatura del ambiente desciende hasta cierto punto. Usualmente son criaturas tranquilas que no atacaran a menos que se les provoque"

—Entonces… ¿Pensaste en algo?

—No te preocupes hermano, Mabel tiene un plan —dijo Mabel mientras se guardaba el diario de vuelta su chaqueta y trataba de mostrar confianza—. Mabel tiene un plan…

Salieron de la cocina y subieron un momento a su habitación en el ático para recoger algunas cosas para la expedición. Dipper tomó su nueva arma taser y Mabel sacó una gran cantidad de cámaras desechables que sus padres empacaron para que 'inmortalizaran' sus momentos en Gravity Falls. Luego bajaron a la tienda de regalos a esperar al tío Ford, el cual apareció un par de minutos después, cargando en su espalda una mochila y otras dos un poco mas pequeñas en su mano.

—Muy bien niños ¿están listos? —les preguntó Ford mientras les entregaba una mochila a cada uno.

—Puedes apostarlo —le dijo Dipper levantando un puño en el aire.

—De acuerdo —dijo, mientras tomaba las llaves de su auto —. Ahora, ¿quién quiere ir a alta velocidad en una autopista peligrosamente congelada?

—¡SI! —celebraron los gemelos.

—Espera, ¿qué? —agregó Mabel.


C


Si bien las leyes de tránsito no son diferentes en el invierno que durante el resto del año, es básicamente cuestión de sentido común el NO acelerar demasiado si sabes que es posible que la autopista este cubierta de hielo negro, lo cual parecía faltarle a Stanford, ya que, aunque no estaba excediendo el límite de velocidad, iba mucho más rápido de lo que a cualquiera le gustaría ir con el peligro de patinar.

Dipper estaba sentado en el asiento trasero, con su cinturón de seguridad puesto mientras movía los pies y miraba el paisaje a través de la ventana. Mabel, por su parte, ajustó su cinturón lo más que pudo y se aferró fuertemente con sus brazos al asiento.

—Oye, Ford, no hay prisa ¿de acuerdo? —le dijo, muy nerviosa

—Tonterías —le respondió Ford, volteándose a verla (lo que la puso aun más nerviosa porque quitó los ojos del camino)—. Ya vieron ese anuncio en el periódico. Si no nos apresuramos, algún tonto nos robara una buena foto.

—¿No hubiera sido mucho más seguro usar la moto de nieve?

—Por supuesto, pero ese vago de Robbie no la regresó al garaje ayer, va a tener TANTOS problemas la próxima vez que lo vea…

Mabel y Dipper intercambiaron una nerviosa mirada, ya que ellos sabían perfectamente donde estaba la moto.

Pasado unos minutos, los Pines finalmente llegaron al pie de la montaña donde empezaron los avistamientos del Yeti, pero para su sorpresa se encontraron con lo que era básicamente un campamento, en el cual se encontraban la mayoría de los habitantes del pueblo, todos con cámaras alrededor de su cuello.

—Vaya… Esto está mucho más concurrido de lo que esperaba —dijo Mabel, mientras ella y los demás se bajaban del auto.

—Supongo que esto es lo que pasa cuando hacen un concurso en un pueblo tan aburrido como este —comentó Dipper.

—Realmente jamás entenderé a estas personas —dijo Ford mientras veía varios grupos de rostros familiares como a Toby con su cámara (la cual era solo una caja de pañuelos usados) o el varonil Dan y sus tres hijos e hija, la cual se veía que estaba aquí de mala gana—. ¿Por qué se emocionan tanto por el avistamiento de UN yeti? ¡Ellos podrían ver cosas aun más impresionantes a diario si visitaran mi museo!

Dipper y Mabel rodaron los ojos ante la queja de su tío, ya que desde que llegaron a Gravity Falls, este siempre se ha quejado del poco éxito que su museo a tenido en el pueblo, lo cual ya los estaba empezando a fastidiar.

—Relájate tío Ford —trato de apoyarlo Mabel —. Piénsalo de esta forma, si ganas este concurso frente a todos, mas personas se interesaran en ir al museo.

—Además, tenemos una gran ventaja —continuó Dipper —. Tenemos a un investigador de lo paranormal y también tenemos un d…

Mabel le tapó la boca rápidamente y continuó:

—Un DECENTE equipo de cacería, ha…ha…ha…—se rió nerviosamente.

Este comportamiento tan raro (aun para Mabel) no pasó desapercibido por Ford, quien simplemente se limito a reunirse con algunos de los habitantes del pueblo para tratar de recaudar algo de información que les pudiera ser útil, ya que esa era la razón por la que estaban, pero eso solo hizo que Ford estuviera aun mas determinado en hacerle a Mabel cierta pregunta que le quería hacer desde la mañana.

Una vez que se alejo lo suficiente Mabel quitó su mano de la boca de su hermano

—Fiu…estuvo cerca —para cuando se volteo a ver a Dipper era obvio que este no estaba contento por lo que acababa de pasar, así que supo que tendría que disculparse —. Perdón Dipper, pero es que aun no quiero que Ford sepa lo del diario.

—Ya te lo dije, Mabel, él se dará cuenta tarde o temprano, tú sabes que él no es tonto.

—Si ya lo sé— dijo Mabel con un tono regañado—. Pero prefiero que sea tarde.

Mientras esperaban a su tío Ford, los gemelos decidieron ver los alrededores del campamento. Mientras estaban haciéndolo, se toparon con Robbie, quien estaba usando una chaqueta negra y llevaba puesta su capucha (mas que todo para esconderse de Ford).

—Hola, chicos —los saludó—. Oigan, debía preguntarles, ¿alguno de ustedes ha visto a Soos? No lo he visto en todo el día y no vino al concurso.

—Pues…no —dijo Mabel—. De hecho, nosotros estábamos por preguntarte lo mismo… Me pregunto que estará haciendo…


Á


—¿Hola?, ¿señor Pines? ¿Chicos?Decía Soos mientras tocaba la puerta principal del museo —Vamos por favor hace mucho frio aquí.

De pronto se escucharon un par de aullidos que provenían de los alrededores del museo

Ehm…¿Lindos perritos?.


—Estoy seguro que el estará bien—dijo Dipper sonando muy seguro

Por detrás de Robbie, se empezó a acercar un grupo de adolescentes

—Oye Robbie, ¿quienes son ellos? — preguntó una chica alta de pelo rojo.

Robbie se volteo para verlos y presentar a sus pequeños amigos

—Ellos son Dipper y Mabel, son los sobrinos de mi jefe —luego se dirigió a los gemelos—. Chicos, ellos son mis amigos, Nate, Lee, Thompson, Tambry y Wendy.

—Mucho gusto —saludó animadamente Dipper mientras Mabel solo se limito a saludarlos con la mano.

Nate, Lee y Thompson devolvieron el saludo alegremente. Tambry apenas levantó los ojos de su teléfono para saludarlos. Wendy también los saludó, aunque de mala gana.

—Vamos Wendy, no seas así, puede que sean niños, pero son muy geniales y divertidos.

—Si, como sea —dijo Wendy mientras se alejaba del grupo, cosa que puso un poco nervioso a Dipper.

—Ehm… No hicimos nada para ofenderla, ¿verdad?

—No te preocupes hombrecito, así es ella—le dijo Lee

—Sí, le pedimos que hiciera eso porque no nos gusta que fume junto a nosotros— continuó Thompson.

—Esperen… ¿Ella fuma? — preguntó Mabel, incrédula.

—Si… Hemos hecho todo lo posible por que lo deje, pero dice que no puede hacerlo —dijo Tambry apartando totalmente su teléfono.

—¿Tienen alguna idea de porque lo hace?

Todos los adolescentes intercambiaron miradas inseguras .

—Lo siento, niños, pero a ella no le gusta que hablemos de eso.

Antes de que los gemelos pudieran hacer más preguntas, su tio Ford apareció (lo que hizo que Robbie se ocultara entre sus amigos) y se los llevó afirmando que ya tenía una muy buena sospecha de donde podría estar el Yeti.


M


—Muy bien chicos —dijo Mabel mientras se ponía frente a sus familiares —. Antes de que empecemos con esto, piensen, ¿cuál es el principal problema que tienen todos cuando salen de cacería de monstruos?

—¿Qué si eres un hombre de color mueres primero? —preguntó Dipper, levantando la mano

—¿Qué ninguno se molesta en investigar sobre la criatura con anticipación? —preguntó Ford.

—NO, par de tontos —dijo Mabel, frustrada—, las cámaras. Sin cámaras, no tienes evidencia y sin evidencia solo quedas como idiota cuando quieres contarle a los demás de tu descubrimiento.

—Lo dices como si tuvieras experiencia en eso… —le dijo Ford mientras le daba una mirada sospechosa.

—Oh, sí que la tiene— le confirmó Dipper—. Hubo una vez en la que fuimos al supermercado y ella dijo haber encontrado…

—¡Como les decía! —interrumpió Mabel con las mejillas rojas—, pensé en una solución, así que traje esto —abrió su mochila para mostrar un gran número de cámaras desechables.

—¿Esas no son las cámaras que nos dieron mamá y papá?

—Así es, llegó el momento de darles un buen uso —respondió mientras le entregaba cuatro cámaras a cada uno—. Con esta cantidad de cámaras no hay forma en la que ninguno de nosotros pueda tomar al menos una buena foto. Ahora, segundo paso, tío Ford ¿Qué lograste averiguar?

—Si, verán…sobre eso…—dijo Ford mientras se guardaba las cámaras en los bolsillos de su chaqueta, mientras que Dipper ya estaba usando una de las suyas para empezar a sacar fotos —. Todo indica que el Yeti podría estar por aquí, pero por lo que oí de la gente del pueblo no se está comportando como uno.

—¿A que te refieres?

—A que puede ser que estemos lidiando con algo mas que un Yeti, así que no quiero que se alejen de mi, ¿entendido?

Siguiendo las instrucciones de su tío, los gemelos exploraron la zona manteniéndose cerca de él. Habían pasado ya algunas horas y Mabel ya estaba empezando a desesperarse, mientras que Dipper ya había utilizado dos de sus cámaras desechables para tomarse fotos con su hermana, su tío, y el paisaje.

—Vamos Mabel, una mas —insistió Dipper mientras ponía su brazo en los hombros de su hermana.

Mabel sonrió al ver que, aún en estas situaciones, Dipper era capaz de mantener su espíritu tan alegre

—Muy bien, Dipper, pero solo una más, recuerda que necesitamos esas cámaras.

—¡SI! —celebró Dipper, mientras acercaba a su hermana para tomar la foto, pero nuevamente el momento entre hermanos fue interrumpido por Ford quien, sin previo aviso, los tomó de sus chaquetas y los arrojó entre unos arbustos.

—¡¿Pero que…?! —antes de que Mabel terminara su pregunta, Ford le hizo un gesto de que guardara silencio y apuntó con su mano. Siguiendo la dirección que su tío estaba apuntando, los gemelos vieron a lo lejos una sombra muy grande de lo que parecía ser una persona agachada frente a la base de un árbol.

—No puede ser, es él —susurró Dipper—. ¿Ahora qué hacemos? Está demasiado lejos para sacar una foto decente.

—No te preocupes, Dipper, lo tengo cubierto —dijo Ford, mientras sacaba lo que parecía ser un pequeño cañón de su mochila y lo apuntaba a la sombra—. Esta cosa puede disparar redes a más de trescientos metros.

Una vez que Ford aseguró el tiro, disparó el cañón y una red salió volando a toda velocidad. Poco después, se oyó un gruñido y la sombra comenzó a revolcarse en el suelo.

—¡Perfecto!

—¡Rápido! La red no lo detendrá por mucho —les advirtió Ford mientras salía corriendo sacando una de las cámaras. Los gemelos salieron detrás de él también preparando las suyas, dando un grito de guerra mientras se dirigían hacia la criatura.

Sin embargo, una vez que se acercaron lo suficiente (y haber desperdiciado gran parte del rollo por disparar fotos a diestra y siniestra mientras corrían), descubrieron que, en efecto, habían atrapado algo grande… Pero no era EXACTAMENTE un Yeti.

—¡¿QUE SIGNIFICA ESTO?! —preguntó furiosa una voz muy masculina.

Ford ajusto sus lentes para distinguir mejor lo que estaba pasando

—¿Dan? ¿Dan Corduroy?

El varonil Dan dejo de forcejear por un momento para ver de dónde venía la voz, y no estaba exactamente feliz con lo que se encontró

—Ugh… Stanford Pines, debí imaginarlo.

Luego de liberar a un nada contento varonil Dan, los Pines le explicaron la situación y el porqué le dispararon con una red.

—¿Acaso están diciendo que parezco un simio gigante? —preguntó Dan, no estando seguro si sentirse halagado porque lo llamaron fuerte o insultado porque básicamente le dijeron feo.

—Bueno…

—Yo no diría que…

—Más o menos…

No queriendo seguir mas con la conversación, Dan pateó fuertemente el suelo en señal de que se callaran y apuntó con una de sus manos a Ford

—Escúchame bien, Stanford Pines, esta competencia es mía, así que más vale que tú y tus sobrinas…

—Ehm…de hecho yo soy…— trató de aclarar Dipper, pero Dan lo ignoro por completo.

—…se vayan antes de que algo les pase —advirtió Dan mientras recogía su hacha del suelo y se preparaba para irse —. No se acerquen mucho a los arboles, puse trampas para el animal en la mayoría de ellos les advirtió mientras se alejaba.

Luego de que acabara esta decepción, los Pines decidieron seguir investigando los alrededores con la esperanza de encontrar al Yeti, pero nuevamente, pasaron mucho tiempo sin haber encontrado nada. Los gemelos e incluso Ford ya estaban empezando a dudar si realmente había un Yeti en estos lugares para empezar. Mabel estaba sentada sobre una roca haciendo unos dibujos en la nieve con un palito (los cuales eran en su mayoría caras tristes) y Dipper estaba haciendo unos (tristes) ángeles de nieve. Ford estaba haciendo todo lo posible para mantener el optimismo pero incluso a él se le estaban empezando a acabar las ideas de donde buscar a la criatura.

—Chicos, regresaré un momento al campamento a volver a reunir información, traten de no alejarse mucho— dijo Ford, mientras se dirigía nuevamente al campamento al pie de la montaña.

Una vez que se fue, Mabel sacó su diario con la esperanza de poder encontrar algo que los sacara de este problema.

—Esto no tiene sentido. Según esto, hemos hecho todo lo posible para encontrar al Yeti —murmuró Mabel frustrada mientras hacía lista de todo lo que habían hecho—. Revisamos toda la parte baja de la montaña, las cavernas, los arbustos con bayas, los troncos que tenían hongos comestibles ¡incluso nos quedamos viendo por una hora a un grupo de venados en caso de que quisiera cazar!

—Eso fue muy divertido —comento Dipper mientras se levantaba y se frotaba la nieve—. Pero oye, ¿el tío Ford no dijo que este yeti se comporta fuera de lo normal?

—Si, ¿por qué?

—Pues, si eso es cierto, ¿porque no revisamos la parte más alta de la montaña en vez de la más baja? —pensó Dipper.

Mabel se quedó con la mirada en blanco, sin saber si sorprenderse más de que a ella no se le hubiera ocurrido eso o de que Dipper había sido el que tuvo la idea.


A


Sin perder más tiempo, los gemelos se fueron a la parte más alta de la montaña (ignorando lo que había dicho su tío de no alejarse mucho) y comenzaron de nuevo su búsqueda, la cual parecía por primera vez llevar a alguna parte, ya que notaron marcas de garras en varios árboles y huellas extrañamente humanas pero demasiado grandes.

—Sí…nos estamos acercando —susurró Mabel emocionada y se volteó para ver a Dipper, quien estaba usando su última cámara para seguir tomando fotos del paisaje—. DIPPER, ¡¿qué crees que haces?!

—Ehm… ¿Inmortalizando nuestros recuerdos de vacaciones? —preguntó, inseguro.

—¡Ese es tu ultimo rollo de cámara! —Se acercó para quitarle la cámara a Dipper—. Mejor dámelo, no eres lo suficientemente serio para manejar esta responsabilidad —le dijo Mabel en un tono que se asemejaba mucho al de una madre regañando a su hijo.

—Eh…Mabel.

—Tienes que tomarte más en serio estas cosas, Dipper, es una gran oportunidad para ambos.

—Mabel…

—Además, no es tan difícil, solo tienes que preparar —dijo poniéndose la cámara en la cara—, apuntar y…— se volteó para demostrar su punto pero lo único que vio a través del lente fue pelo, mucho pelo, y se veía demasiado cerca. Levantando la mirada, Mabel vio lo que parecía ser un simio de pelo blanco demasiado alto y con colmillos que sobresalían de su mandíbula inferior.

—Oh…— expresó simplemente antes de que el yeti le rugiera en la cara.

Dipper tomó la mano de Mabel y los dos se pusieron a correr colina abajo lo más rápido que podían mientras el monstruo los perseguía.

Pasado un tiempo de intensa carrera los, gemelos aun no perdían al Yeti quien, a pesar de ser una criatura que supuestamente vivía en las nieves, estaba demostrando no ser tan rápida como ellos se esperaban. Por fortuna (si así se le puede decir) lograron divisar nuevamente al varonil Dan y empezaron a llamar su nombre a gritos.

Dan, reconoció esas chillonas voces y se volteó para advertirles nuevamente que lo dejaran en paz, pero en cuanto se volteó, los niños pasaron corriendo a su lado y, apenas vio al monstruo que los perseguía no muy detrás de ellos, él también empezó a correr alcanzando fácilmente a los niños y recogiéndolos para llevarlos en sus hombros.

Reconociendo la zona por la que estaban corriendo, Mabel le indicó a Dan que corriera hacia un claro y que corriera entre los árboles. Si bien él estaba a punto de reclamar que no recibía ordenes de niñas, Dan también reconoció el espacio y se dirigió a él lo más rápido que pudo mientras el monstruo aun los perseguía y, tal como lo planeo Mabel, en cuanto el monstruo pasó cerca de los arboles, se activó una de las trampas que puso Dan, dejando al monstruo colgando de cabeza

—¡Lo hicimos! —celebró Dipper mientras se acercaba.

—Es nuestra oportunidad —dijo Mabel, mientras tomaba todas las fotos que podía.

—Demonios, sabía que no debía dejar mi cámara con esos mocosos…—dijo Dan al recordar que sus hijos eran quienes tenían las cámaras.

Pasado un tiempo de ver forcejear a la criatura y de que Mabel utilizara casi todos los rollos que le quedaban, el tío Ford se apareció, y no se veía nada contento.

—¡AHÍ ESTAN! —Gruñó —. Creí haberles dicho CLARAMENTE que no se alejaran de…

—Regáñanos luego, estamos haciendo historia aquí —lo interrumpió Dipper mientras le tomaba unas fotos al monstruo con Mabel posando al lado de él.

—De acuerdo enana es mi turno —dijo Dan apartando a Mabel mientras se ponía al lado del yeti levantando un pulgar en alto.

Ford se quedó atónito por un momento… ¿Acaso estos niños le ganaron en algo que él había estado practicando por décadas? Si bien un lado de él quería sentirse muy orgulloso de ellos, su lado más lógico (que es el que más usa) le decía que esto de alguna manera no era posible.

—Esperen un momento… —dijo Ford mientras se acercaba lentamente a la criatura mientras esta seguía gruñendo y sacudiéndose. Una vez que la miro con suficiente detalle, se dio cuenta de algo un tanto decepcionante—. No es un Yeti.

—¡¿Qué!?—gritaron los otros, atónitos.

—Tal como lo oyen, de hecho ni siquiera es un simio —dijo Ford mientras le sujetaba la cabeza—. De hecho… esto ni siquiera se siente como pelo real —continuó y tiró un poco de la cabeza de la criatura solo para que esta se separara de sus hombros y en su lugar quedara la cabeza de un hombre de una gran nariz, un largo y sucio cabello marrón y una gorra muy desgastada y sucia que le cubría los ojos.

—¿ Y este quién demonios es? —dijo una nada contenta Mabel al darse cuenta de que había sido engañada.

—Ugh…es el loco McGucket —dijo Dan en un tono muy frustrado—. Muy bien, chiflado, tienes veinte segundos para darme una buena razón por la que no deba romperte la cara ahora mismo.

A pesar de tener los ojos tapados por su gorra y su cabello, se podía notar que el hombre estaba intimidado, y esto empeoró cuando Ford y Dipper se unieron a las amenazas, uno teniendo un cañón en mano y el otro apuntándole con un taser.

Aun asi, Tate McGucket les explicó que planeó todo esto con la esperanza de hacer que su padre, Fiddleford McGucket, se interesara en el tema y finalmente saliera de su laboratorio, cosa que casi no hacía, por lo que los dos no se habían visto en años.

—¿Realmente creíste que un científico como tu padre se molestaría en venir a ver estas cosas personalmente? —lo regañó Ford mientras él y Dan lo bajaban del árbol—. Escucha Tate, conozco muy bien a tu padre, más de lo que quisiera, así que creo que soy el más indicado para decirte que haciendo esto no llamaras su atención.

—Tiene razón, señor Pines…—dijo Tate seriamente para luego sonreír como un lunático—. ¡Debería intentar hacer que todos crean que la biblioteca esta embrujada! O hacer que todos piensen que el alcalde es alienígena, o…

—Vámonos niños —dijo Ford al darse cuenta de que no tenia caso seguirle hablando a Tate. Dan, por su parte, no tomó bien el que lo engañaran, así que dejo prefirió dejarlo atado. Una vez que bajaron, Dan y Ford le explicaron todo a los otros concursantes y luego de un gran berrinche colectivo, se acordó que el concurso seria cancelado por fraude.


R


El sol ya se estaba poniendo para cuando Ford y los gemelos estaban regresando al museo y Mabel estaba mirando tristemente a través de su ventana mientras apoyaba su mejilla en su mano, ya que estaba muy decepcionada de que al final hayan hecho todo esto por nada. Dipper, por su parte, no sabía que decirle, ya que sabía que estaba bastante deprimida por esto, así que busco en su mochila y se encontró con una cámara que aún le quedaba una foto.

—Oye Mabel, mira—dijo Dipper acercándose a ella—. Aun queda una foto, ¿quieres hacer que cuente?

—No estoy de humor, Dipper…

—Vamos Mabel, sé que estas triste por lo que pasó, pero el día de hoy no fue un total desperdicio —le dijo Dipper. lo que provocó que Mabel se volteara a verlo.

—¿A qué te refieres?

—No pudimos atrapar a un Yeti, ni ganar el concurso… Pero al menos pasamos todo un día los tres, en familia.

—Dipper tiene razón, Mabel —le dijo Ford desde el asiento delantero—. Admito que fue decepcionante lo del fraude pero… me divertí mucho el día de hoy porque pude pasarlo con ustedes.

Esto hizo sentir mucho mejor a Mabel, quien ahora estaba sonriendo y sintiéndose muy feliz.

Una vez que entraron al museo, los gemelos se sentaron a ver televisión mientras que su tío se volvía a encerrar en su estudio y así pasaron hasta casi la hora de dormir, pero para cuando los hermanos estaban a punto de entrar a su habitación, el tío Ford llamó desde su estudio.

—Mabel, ¿podrías pasar un momento, por favor?

—Qué raro… Al tío Ford no le gusta que entremos a su estudio —murmuró Mabel.

—Quizás quiera que lo ayudes con alguna cosa nerd o algo así —le dijo burlonamente Dipper

Mabel estaba a punto de reclamarle a Dipper, pero en cuanto pensó en eso se emociono por la posibilidad de ayudar a su tío con su investigación, así que fue a su estudio y tocó la puerta. Cuando escuchó la respuesta de que pasara, abrió la puerta y en un escritorio con muchos libros y papeles sueltos estaba Ford.

—Por favor, siéntate, Mabel— le dijo Ford señalando la silla que estaba frente a su escritorio.

—¿Necesitas algo tío? —le preguntó mientras tomaba asiento.

—En realidad… quería preguntarte algo —dijo, mientras cerraba el cuaderno en el que estaba escribiendo para mirarla fijamente—. Cuando te pedí que fueras al sótano, de casualidad no encontraste algo…¿extraño?

Oh no

—Ehm… ¿raro para mí o raro para tus estándares? —le preguntó Mabel tratando de forzar una sonrisa.

—Buen punto —dijo Ford, pero su mirada no cambió en lo absoluto—. Entonces te haré otra pregunta: ¿Cómo sabias tanto sobre el comportamiento de un Yeti?

—Ehm…B-bueno, yo…

—¿Acaso leíste sobre él en alguna parte? —el tono de Ford no era para nada molesto, ni siquiera acosador pero su mirada decía que claramente sabia que Mabel le ocultaba algo… y ya sabía que era. —. Sé que tomaste el diario.

Sabiendo que ya no tenia caso ocultarlo Mabel se resigno, saco el diario de su chaqueta y se lo entrego a Ford

—Perdon por no decirte nada, te juro que iba a hacerlo pero lo de Dora, las súcubos los zombis no me dio tiempo de…

—Mabel tranquila— la interrumpió Ford en un tono muy calmado mientras revisaba el diario

—Solo quiero que me des tu opinión sobre este pueblo ahora que leíste este diario—

Mabel guardo silencio por un momento tratando de pensar en una buena respuesta para convencer a su tio.

—Creo…— empezó —que en este pueblo están pasando cosas demasiado raras, demasiado a menudo para ser coincidencias, algo esta pasando y quiero descubrir que es—

Pareciendo satisfecho con su respuesta Ford apoyo el diario en su escritorio y lo deslizo enfrente de ella.

—Entonces creo que será más seguro que te lo quedes en ves de que este ahí abajo llenándose de polvo—

—¿EN SERIO? — chillo Mabel en un tono que hizo que a Ford le silbaran los oídos.

—En serio— le confirmo Ford mientras se frotaba la oreja para volver a sentirla de nuevo.

Mabel tomo el diario y lo abrazo fuertemente contra su pecho como si se tratara de una valiosa reliquia.

—¡Gracias! — le dijo y salió corriendo del estudio a su habitación mientras llamaba a su hermano a gritos para darle la gran noticia.


A


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