Los personajes pertenecen a Tadatoshi Fujimaki yo solo los visualice en otras circunstancias.
Kuroko llego a su casa algo decaído por lo sucedido, hacia algo de tiempo que alguien no llamaba su atención y justo cuando alguien lo hacía resulto estar por completo fuera de sus posibilidades. Lo que ese anillo implicaba a ojos de Kuroko, era que el pelirrojo ni si quiera podría haberse fijado en él aunque no estuviera casado.
— Algo debe estar mal conmigo — decía en voz baja — tengo pésimo gusto, yo simplemente no aprendo — continuo recordando sus múltiples parejas anteriores de las cuales no tenía muy buenos recuerdos. Excepto cuando se lío con Akashi, que es actualmente su mejor amigo gracias al cielo, sabía perfectamente que tenerlo como enemigo no era una buena idea.
— Debí aceptado a Ogiwara cuando tuve la oportunidad. Era tan lindo conmigo, tan amable y duro tantos años pidiéndomelo. ¿Por qué demonios nunca pude enamorarme de él? Si le hubiera hecho caso no estaría en esta situación ahora — seguía diciendo mientras calentaba su cena.
— ¡Ah! — Soltó un largo suspiro y miro a su perro — Nigou, esto solo podría pasarme a mí, ¿habrá algo mal en mi cabeza?
Su precioso can solo lo miraba mientras le hablaba, con sus hermosos ojos idénticos a los de su amo.
— Debo dejar de pensar en ello, mañana le pagare lo de la comida y asunto arreglado. Sera un compañero más de trabajo, uno bastante sexy, pero solo un compañero más a fin de cuentas. Aunque no ni si quiera lo que estará haciendo en la escuela ni si quiera le pregunte.
Mientras Kuroko se trataba de convencer de que sería capaz de ver a Kagami como el compañero que te encanta mirar (por que siendo honesto nunca falta ya sea en la escuela, trabajo o en la casa el vecino que está buenísimo a la vista) Kagami Taiga tenía su propia situación que manejar.
— Ya llegue amor — Saludo apenas entrando a su apartamento.
— Bienvenido, ¿cómo te fue? — salió su esposo de una de las habitaciones con un delantal azul celeste puesto ya que estaba acomodando lo principal en una casa nueva, la habitación. Kagami desvió un poco la mirada, después de su encuentro de hoy le sería difícil ver ese color sin recordar al maestro.
— Muy bien, ya está firmado el contrato mañana conoceré a los maestros y al resto del equipo de construcción tanto supervisores como al personal y si todo sale bien me quedo para los siguientes dos, así como, siendo jefe de mantenimiento en el edificio principal.
— ¡Oh! Eso es estupendo. Bueno vamos a cenar que tengo hambre y todavía hay mucho que desempacar — le dijo su esposo señalando varias pilas de cajas aun cerradas.
— Está bien — le contesto Kagami dándole un sutil beso en los labios, apenas un roce, a su marido.
Su esposo se sorprendió por el toque tan suave y a la vez tan distante, puesto que era raro que le besara de ese modo, Taiga solía ser mucho más apasionado, sobre todo si, como decía le había ido tan bien, aunque Kagami ni se dio por aludido acerca de eso. Quien les viera pensaría que no le mencionó su encuentro con Kuroko por haberlo olvidado, era común para el maestro, pero no. Kagami no le mencionó simplemente porque no quiso hacerlo, el motivo era desconocido hasta para él mismo, ¿por qué tendrías que esconder algo tan simple como el hecho de que mientras comprabas la cena te encontraste con uno de los maestros que laboraba en la escuela donde empezaría a trabajar? No había motivo.
¿Por qué tendría que esconder que dicho maestro tenía problemas y le ayudó comprándole su cena? Nada fuera de lo común. Pero ¿por qué habría que esconder precisamente ese maestro era poseedor de unos hermosos ojos que parecían reflejar el cielo mismo invitándote a perderte en ellos?, si él ni si quiera pensaba eso. Y por supuesto que él no moría de ganas de ir a trabajar al día siguiente para volver a ver a ese chico de belleza divina. Claro que no, ya que él, Kagami Taiga era un hombre felizmente casado desde hace 5 años. Por lo que una vez terminada la cena y desempacado lo que hacía falta de acomodar en su pequeño departamento el NO tomó un baño solo diciéndole a su esposo que quería relajarse cuando se ofreció a entrar con él. Tampoco se fue a dormir temprano alegando que estaba cansado y que al día siguiente tendría que levantarse temprano, claro que no, tampoco fingió estar dormido para que su esposo no intentara tocarlo más de la cuenta, por supuesto que eso no paso. NO, el no hacia eso. Tampoco tenía una sola imagen en la mente que le hacía sentir una inmensa culpa ya que al cerrar los ojos y perderse en el lienzo oscuro detrás de sus párpados el NO tenía en frente suyo un par de pupilas azul celeste que lo miraban fijamente.
No eso no le pasaba a él o por lo menos eso quería creer.
Ok ahora la pregunta general respondo aquí. He escrito 4 capítulos sin nombrar a la pareja de Kagami porque la verdad aun no me decido lo he shipeado hasta con Furihata y aun no tengo el nombre, mis más fuertes y nada originales candidatos son Himuro y Kise aunque si alguien quiere sugerir otra persona (que no sea Aomine, y no es porque no me guste sino porque no se presta para el papel) me agradaría saber.
Para Kyo—chan
Gracias infinitas por tu comentario, aun no se me pasan los nervios de haber publicado algo pero me alegra que guste y el siguiente capítulo ya lo tengo completo solo me falta transcribirlo porque está en un cuaderno aun.
Mil gracias a quienes comentaron y si esto sigue así yo creo en uno o máximo dos días publico lo que sigue.
