~ Big Bang ~
Observó detenidamente como la jeringa se llenaba de esa sustancia brillante, esos datos tan codiciados y que tanto ansiaba quedaron reflejados en su enigmática mirada violeta.
Con una sonrisa de satisfacción, le entregó la muestra a su compañero, que apresuró a guardarla en el maletín. El humano, cuidadosamente depositó el digihuevo en su lugar.
-¿No le habrá hecho daño verdad?- cuestionó Kunemon con preocupación.
-Claro que no.- tranquilizó el muchacho.- sé lo que hago.
El viento sopló trasportando las plumas características del lugar y trayendo consigo un sonido que alertó al joven investigador. Apretó los dientes con rabia al verla, mientras con un movimiento de cabeza se acomodaba ese pelo que todavía seguía llevando al límite de cubrir sus ojos.
-Ya viene Dora la exploradora a tocar las narices.- masculló, mientras recogía a gran velocidad su maletín.
Lo mejor sería la huída, pero antes de que pudiese hacer digievolucionar a su compañero y le otorgase una vía de escape, la moto patrulla de la Digital Guard paró el motor. Ya estaba ahí.
Con las manos a la espalda, le dedicó una forzada sonrisa tratando de disimular.
Del vehículo salió el adorable digimon Lunamon y su uniformada compañera. Al quitarse el caso, el portador del destino pudo ver su mirada. Como siempre combativa e intimidante.
-¿Qué tal defensora de la ley?- cuestionó con sorna.
Con paso firme la pelirroja le encaró, no sin antes hacer un reconocimiento a su alrededor para ver si había algo sospechoso de lo que informar.
-No puedes estar aquí Ichijouji.- anunció la chica.
-Estoy trabajando.- excusó con su adorable sonrisa de ángel, mostrando la tarjeta identificatoria de D2I2.
-¿Tienes un permiso?, no, ¿verdad?, porque en el caso de tenerlo deberías estar custodiado por un agente, lo dice el convenio. Esta zona está protegida, ningún humano puede entrar sin autorización, ni mucho menos para tomar muestras. Las zonas permitidas para esas labores son las recogidas por el convenio, la A2, B1, C4 y C5, D3 y... ¡ay! esta me la preguntaron en el examen.- se llevó las manos a la cabeza la muchacha tratando de hacer memoria.
-E5 y E6.- añadió su compañera.
-¡Eso es!- exclamó con alegría la joven cadete, dándose con el puño en la mano. Seguidamente se volteó al chico.- y esta es la zona A1, lo sabes, por lo que queda requisado todo tu material y…
Calló rabiosa por ver lo que hacía Yoshi mientras ella le estaba deteniendo, es decir, cantar una cancioncilla ridícula moviendo la cabeza para un lado y para otro.
-¡Esto es serio Yoshi!- reprimió la pelirroja, dando un fuerte pisotón y acercando su cara a la de él.
El chico se detuvo.
-Es que me aburres, mocosa.- dijo, al mismo tiempo que la empujaba de la frente con el dedo índice, al igual que cuando tenía cinco años.
Ishida frunció el ceño, gruñó y le atrapó el dedo con la mano, retorciéndoselo levemente.
-Quedas detenido.- anunció sin ningún titubeo.
Sin embargo, Yoshi rió provocando más la furia de la chica, que por otra parte no llegó a mostrarla porque en un acto improvisto el chico le robó un beso.
Pese a su enfado, Ishida no dudó en corresponderlo, eso sí cuando se apartó de ella, sus ojos volvieron a echar chispas contra ese joven.
-Si crees que por esto no te voy a detener…- advirtió, pero sin hacer el menor caso a sus amenazas, el benjamín de los Ichijouji, tras dejar caer su valioso maletín a Kunemon, ya envolvía a esa chica de la cintura.
-Haz lo que quieras mocosa, tú sabrás si quieres visitar a tu novio entre rejas o tenerlo aquí.- concluyó con su sonrisa de seguridad, mientras eliminaba nuevamente la distancia que separaba sus labios.
Tsukino dio un gruñido de inconformidad que murió entre los labios de Yoshi, entre ese beso que empezaba a ganar pasión e intensidad. Lo odiaba, porque era un manipulador y chantajista profesional, y lo peor era que ella, una chica de firmes principios, defensora de la justicia y ahora de la ley, estaba cayendo en sus diabólicas garras.
-Estoy trabajando.- excusó la portadora de la fraternidad, al separase del joven.
Este ni se inmutó, siguió sembrando apasionados besos en su cara y cuello, al mismo tiempo que sus manos se perdían por el interior de la camiseta.
-Yo también estoy trabajando, por eso nos merecemos un descanso.- balbuceó inmerso en su pasión, apoyando una de sus manos en su cogote, acariciando ese pelo rojizo que se deslizaba entre sus dedos.
-Me pueden despedir.- advirtió la hija menor de Sora y Yamato, dejándose llevar cada vez más por los besos y caricias de ese chico.
Escuchó la burlona risa de su novio.
-Mi jefe es Izumi, a mí no me despedirán.
Fue lo que la hizo despertar.
En vez de reformar a ese idiota era él quien la llevaba a ella por el mal camino y para colmo, como siempre solo pensaba en él. No le importaba nada lo que pudiese sucederle a ella, a pesar de que era conocedor de lo mucho que amaba y le había costado entrar en la DG (Digital Guard).
Sintió como el calor se apoderaba de su cuerpo, pero no por la excitación sino por la cólera que acumulaba y sin más preámbulos apartó al chico con un violento empujón.
-Cuando llevo este uniforme soy la cadete Ishida y puedo considerar delictiva tu acción.- sentenció con gran seriedad, mientras se recolocaba perfectamente su uniforme.
Yoshi dio unos pasos para atrás, entrecerrando los ojos mientras se llevaba las manos a la nuca, expresando una notable apatía por lo que decía.
-Lo ves, ya eres otra vez una aburrida mocosa.
La chica dejó pasar su comentario, dirigiendo su atención y sus pasos a ese sospechoso maletín. Al momento Yoshi fue consciente de cual era su nuevo objetivo y se puso en su camino.
-Tengo que llevármelo.- anunció Tsukino.
Ichijouji negó con la más absoluta seriedad.
-Eso no lo puedo permitir, así que será mejor que cojas tu motito de juguete y tu guerrera mágica.- dijo esto mirando a Lunamon con sorna.- haces como si no me has visto y... bueno, esta noche haces un esfuerzo y te pones guapa para mí.- terminó, dándole una rápida caricia en el mentón.
Tsukino dio un feroz bocado al aire tratando de pillarle ese dedo que a Yoshi no le provocó más que otra carcajada.
-Lo siento pero estos no son esos videojuegos donde tú eres el kaiser.- se burló descaradamente la pelirroja, cosa que por supuesto no sentó nada bien al investigador.- este es el mundo real y aquí yo soy la autoridad.
Y Yoshi resopló, incapaz de aceptar algo como eso.
-¡Yo lo soy la autoridad!- replicó en un tono un poco maníaco.- este es mi mundo, ¡yo soy Digimon Kaiser!
Ishida sabía de sobra cuando su novio estaba de broma y para su desgracia, su enfermizo discurso no lo era.
-Dame eso.- reclamó con autoridad.
Yoshi detuvo su brazo bruscamente.
-Vete.
Mantuvieron un duelo de miradas que podría ser comparable con una explosión estelar, pero es que ninguno iba a ceder en sus propósitos. Era increíble como por una u otra razón esos ojos siempre tenían unos enfrentamientos de nivel astronómico. Tanto en sus duelos por la justicia, como en sus muestras de amor.
Era una relación peligrosamente pasional en la que nunca ninguno estaba dispuesto a darse por vencido.
Finalmente la cadete forcejeó, logrando que el chico la soltase.
-Lunamon.- llamó, sin apartar la mirada de la de Yoshi.
La digimon se puso en guardia, mientras Kunemon se apoderó del maletín.
-No hagas que los digimons resuelvan lo que tenemos que resolver nosotros.- propuso Ichijouji.
Estaba claro que si no accedía quedaría como una cobarde, por eso hizo un gesto con la mano a su compañera para que se detuviese.
-Entonces acepta mi autoridad, dame el maletín, lárgate y se acabarán tus problemas.
El especialista en genética se cruzó de brazos y la miró con altanería.
-Adelante, detenme, quiero ver de lo que eres capaz gatita.- dijo con provocación.
Y la escasa paciencia de Tsukino desapareció, porque si algo no soportaba de Ichijouji era su prepotencia y sus aires de superioridad.
En un rápido movimiento, zancadilleó el pie de su contrincante, haciendo que este se desequilibrase. Segundos después ya estaba boca abajo, con la mejilla pegada en ese suelo de colchonetas y con las manos siendo atadas a su espalda.
Por un momento había olvidado que su novia practicaba artes marciales desde la primaria.
-Esto es abuso de poder.- masculló el pelimorado, entre muecas de molestia.- no me pongas eso, me duele el brazo. Me estás haciendo daño.- trató de manipularla nuevamente, pero esta vez ella no se dejó.
-Yoshi Ichijouji quedas detenido por resistencia y asalto a la autoridad y por violar el perímetro de investigación establecido por el convenio regulador de D2I2 y el Mundo Digital.
-¡Yoshi!- intentó reaccionar Kunemon, pero su compañero negó con la cabeza.
-Salva las muestras.- ordenó.
Pero antes de que su compañero pudiese hacer ningún movimiento y que por supuesto Lunamon se lo impidiese, una nueva llegada captó la atención de los dos jóvenes.
El chico ladeó la cabeza para enfocar al extraño. Era dificultoso debido a que desde hace tiempo necesitaba gafas para ver de lejos, pero se negaba a ponérselas, como mucho solo se ponía sus anteojos oscuros graduados. Forzó la vista y a duras penas logró reconocer la silueta de un Centauromon.
Lo que no se esperaba era que la chica que tenía encima saltase como una liebre, no sin antes soltarle las manos y ayudarle a ponerse en pie.
-¿Qué bipolaridad te está entrando ahora mocosa?- preguntó Yoshi sin entender sus acciones, mientras se sacudía con esmero su perfecta chaqueta gris y se acomodaba el pelo.
-Es mi supervisor.- anunció Tsukino con nerviosismo. Ichijouji siguió con su mueca de confusión. A su juicio, debería estar orgullosa de entregar un delincuente a su jefe.- es que soy cadete…- explicó, señalando el escudo de su uniforme.
-Vivo contigo Robocop, ya sé lo que eres.- replicó el joven con molestia.
Centauromon se acercaba y a cada paso, Ishida estaba más cardiaca.
-Sí, pero lo que no sabes es que los cadetes no podemos detener a gente. Solo podemos pedir identificación y si hay alguna complicación estamos obligados a llamar a nuestro supervisor.- explicó de carrerilla, tratando de disimular los signos de lucha de su alrededor.
Supo que había metido la pata hasta el fondo el ver el rostro de asombro del portador del destino, así como esa sonrisa angelicalmente maliciosa.
-Vaya de lo que me acabo de enterar.
Ishida se había quedado blanca mirando a su novio con temor.
-No serás capaz.
-¿Qué pasaría si lo hago?- indagó haciéndola sufrir hasta el límite.
-¡Pues que me echaran!, ¡que jamás podré graduarme y ser agente de la DG! ¡y mi vida perderá su sentido!.- explicó con desesperación.
Se podría decir que era la primera vez en su vida que se mostraba de esa forma ante su archienemigo Yoshi. Sin seguridad, sin determinación, totalmente vulnerable, rendida a sus pies, porque solo de él dependía su futuro.
El chico se encogió de hombros.
-Bueno mi pequeña mocosa, yo nunca seré kaiser, tú nuca serás agente, la vida es dura, pero menos mal que nos tenemos el uno al otro.- dijo llevándose la mano al corazón, en ese detestable tono burlón.
No hubo tiempo a más replicas porque el trote del digimon ya se había detenido y miraba a ambos jóvenes con severidad.
-Cadete, ¿qué está sucediendo aquí?, esta es una zona altamente protegida, lo sabes.
La joven tragó saliva atemorizada, pero antes de que pudiese dar explicación alguna, Yoshi se adelantó.
-Verá, es muy sencillo.- empezó, mientras se manoseaba las muñecas donde aún estaban las marcas de las esposas. Cada uno de sus movimientos provocaban que el corazón de Tsukino estuviese más cerca de explotar. Ichijouji la miró atentamente, otorgándole esa sonrisa que derretía a cualquiera pero que podía ser signo de la mayor muestra de bondad como de la mayor maldad indistintamente, y en esos momentos Ishida fue incapaz de leer en ella y darle su significado. Luego se volvió al cuadrúpedo.- aquí, la amable cadete Ishida, cumpliendo perfectamente con su labor me estaba explicando que no puedo estar aquí, que necesito una autorización especial, por lo que ya me iba.
Solo cuando terminó de hablar sintió que sus músculos se relajaban y pudo respirar de alivio, mientras su corazón regresaba a un latir más pausado.
Sin duda había sido el peor momento de su vida y lo peor era que hasta el último segundo había estado dudando de cómo sería la actuación del chico que amaba.
La hizo tremendamente feliz que no la traicionase, reafirmando, que bajo su fachada de aspirante a dictador mundial existía un corazón bondadoso.
Centarumon lo escuchó con atención y tras unos segundos asintió a su explicación conforme. No obstante, la tensión regresó cuando fijó la vista en el dichoso maletín.
-¿Qué muestras llevas ahí?, aquí esta prohibido tomarlas.- manifestó, dispuesto a inspeccionar el maletín.
Ichijouji apretó los dientes, porque sin duda, este sería motivo no solo de su despedida de D2I2, sino de su detención. La pelirroja vio su mirada de apuro siguiendo cada uno de los movimientos de su jefe, por eso supo que era el momento de devolverle el favor.
-¡No es necesario señor!- exclamó, interponiéndose en el camino del digimon.- ya lo he comprobado y son muestras rutinarias de la zona A2. Nada ilegal.
Yoshi sintió lo mismo que Tsukino había sentido hace unos instantes, dejándole, al igual que a ella, una sensación de absoluta felicidad.
El digimon no indagó más en el tema.
-De acuerdo, pero será mejor que lo acompañes cuanto antes fuera de este perímetro, cadete.
-¡A sus ordenes!- asintió la pelirroja haciendo el saludo correspondiente a un superior.
Centauromon por fin se alejó y los dos chicos pudieron mostrar su alivio con notables suspiros.
En un acto repentino, la chica se abrazó a su novio.
-Muchas gracias, sabía que eras bueno, te quiero.- dijo a todo correr, sembrándole miles de besitos por el rostro.
Ichijouji se había quedado sin reaccionar, poniendo una fingida mueca de agobio.
-No seas tan pegajosa, maldita enana.
Tsukino se detuvo, mirándole con una sonrisa que cubría por completo su rostro y que aunque no fuese con su imagen de chico cool, contagió al investigador.
-Eres insoportable.- le dijo de forma amorosa, mientras juntaban sus labios.
Esta vez el beso fue tierno, delicado y pausado. Fue un beso que no mostró su desbordante pasión sino su profundo amor, porque por supuesto, su relación también se componía de eso.
-Me has salvado, nunca lo olvidaré.- dijo Tsukino de una forma tan cursi que si se oyese le entrarían ganas de matarse a sí misma.
En el rostro de Yoshi se apareció esa sonrisa triunfal tan detestada por su novia.
-Lo he hecho porque de esa forma, sabía que tú me la devolverías.- comentó con arrogancia, mientras le acariciaba la naricilla.
Una nueva manipulación y aunque en el fondo Ishida sabía que lo había hecho por que la quería, su estúpido comentario provocó su furia, dándole un merecido empujón.
La pelirroja se cruzó de brazos con enfado, mientras Yoshi se partía de risa por su expresión. Sin reparar más en ella la tomó de la mano y la invitó a sentarse en uno de los cubos.
-Como tú también me has salvado, en agradecimiento, te voy a contar mis planes súper secretos.- empezó con ilusión. Tsukino, todavía ofendida, lo miró desconcertada.-he recogido datos puros del interior de un digihuevo.
Eso hizo que la cadete se levantase alarmada.
-¿Has pinchado un digihuevo?, ¡eso puede ser peligroso!, ¡hay un digimon renaciendo ahí!
El hijo de Ken se exasperó por la reprimenda anticipada de su novia, levantándose con ella.
-¡Mierda mocosa!, ¿quién es el especialista en genética digimon aquí?, yo, ¿verdad?, ¡pues cierra la bocaza!, llevo muchos meses preparando esto y lo que he hecho no supone ningún daño para el digimon.
-Aunque así sea, ¿para que demonios quieres eso?.- cuestionó la aspirante a agente con disgusto.
Su novio la tomó de las manos y sonrió con una mezcla de emoción e ilusión.
Justamente como siempre que creía que por fin poseía el plan perfecto para dominar el mundo y precisamente esa mocosa a la que estaba a punto de decírselo se lo desbarataba sin miramientos.
Pero estaba tan feliz por su hallazgo, que deseaba contárselo a pesar de los antecedentes.
Tenía la necesidad de compartir su felicidad con la chica que amaba.
-Creo que puedo aislar el dato que hace que los digimons renazcan y lo reconvertiré en un gen y cuando haga eso…- paró, tomando aire. Estaba demasiado emocionado por su loca investigación.- estoy buscando introducir ese gen en el genoma humano.
La joven revolvió la cabeza confusa.
-¿Qué me estás contando Yoshi?
-Estoy habando de…- no pudo contener su risa nerviosa.- hablo de… de inmortalidad.- dejó salir esperando el asombro y posterior felicitación de su novia.
Pero como de costumbre, nada de eso pasó.
Tuvo que cerrar los ojos por la lluvia de saliva que provocó la intensa carcajada de Tsukino.
Totalmente decepcionado y cada vez más enojado por su comportamiento, se volvió.
Con la ilusión que le había hecho compartir sus planes con su archienemiga.
-Eso es imposible, estás como una cabra.- dijo ella entre risas.
-Tú que sabrás niñata.- bufó con enfado.- nunca me comprendes.
Sabía que se había enfadado, pero no le dio importancia, es más siguió con su juego.
-¿Y para que quieres la inmortalidad?
El rostro del pelimorado continuó pétreo.
-Está claro, para dominar el mundo y destruiros a todos, escoria humana.- dijo con desprecio, lo que provoco mayores risas en la chica.
Si había algo que podía dinamitar la moral de Yoshi era que se riesen de sus innovadoras ideas y sus locos sueños de maníaco dictador.
Ya un poco más calmada, la pelirroja pasó a recoger el maletín del futuro inmortal.
-Es ese caso, no puedo dejar que te quedes con esto.- anunció.
Yoshi abrió los ojos con temor al ver sus meses de trabajo en manos de la detestable justiciera que le volvía loco.
-Dámelo.
-No.- dio unos pasos para atrás.
Ichijouji gruñó.
-¡Kunemon!
Pero antes de que su compañero pudiese actuar, un potente destello en forma de media luna proveniente de Lunamon les deslumbró durante unos segundos.
Cuando desapareció, la moto de la cadete Ishida desaparecía por el horizonte y Yoshi solo pudo enfurecerse viendo como, una vez más, esa chica desbarataba sus planes.
-¡Ishidaaaaaaaa!
Su grito de impotencia se oyó por todo el Digimundo.
...
La pelirroja encendió las velas y echó un último vistazo a la cena.
No solía ser demasiado romántica, pero cuando tiraba por el retrete las aspiraciones de gobernar el mundo de su novio, solía sentirse un poco culpable y tenía la costumbre de compensárselo de alguna forma.
Escuchó las llaves en la puerta y aprovechó esos segundos para acomodarse esa media melena y subirse un poco la falda del ajustado vestido negro que llevaba. El favorito de Yoshi.
El chico entró y Tsukino le dedicó su mejor sonrisa. Yoshi no la correspondió para nada, su ceño fruncido y su mandíbula apretadaza reflejaba lo que estaba pensando en ese momento mejor que las palabras.
Miró con desprecio la mesa romántica que estaba preparada y siguió adelante sin reparar en su sexy novia.
Esta ya se empezó a enfadar, deteniéndole del brazo cuando pasaba a su lado.
-¿Aún sigues enfadado porque he desbaratado tus locos planes de gobernar el mundo?- preguntó en tono infantil.
El chico la enfocó, pero su expresión ni se inmutó.
-Es culpa mía, por confiar en ti, pero tranquila ya he aprendido la lección.
Dicho esto intentó seguir su camino, pero fue imposible porque la chica le volteó hacia la mesa.
Yoshi resopló con agotamiento.
-Mira he hecho la cena para ti, nada de microondas, he usado el horno.- anunció con orgullo.
Ichijouji no abandonó su pose de indiferencia.
-Ya he cenado.
No se lo estaba poniendo fácil, pero Ishida no se detendría. Al fin y al cabo, casi siempre se salía con la suya.
Lo tomó del mentón haciendo que le mirase fijamente.
-También me he puesto guapa para ti.- dijo mordiéndose el labio inferior con sensualidad.
El chico la escaneó de arriba abajo con una expresión de absoluto rechazo.
-Pues no lo has conseguido.
Y por supuesto que la combatida pelirroja se hartó, dio un gruñido y le volteó la cara.
-Si algún día quieres dejar de jugar al conquistador del universo y quieres ser adulto, me llamas.- sentenció.
Ichijouji flipó y Tsukino consiguió lo que Yoshi había intentado evitar a toda costa y era que entrase en su juego.
-¿Qué yo juego al conquistador del universo?, ¡eres tú la que se cree una súper heroína y no eres más que una cadete sin placa!
La pelirroja se indignó.
-Al menos yo tengo un trabajo de verdad, no como tú que te dedicas a hacer experimentos cutres en tu laboratorio de doctor maligno.- reprochó, enfureciendo a Yoshi.
Gruñó, mordiéndose la lengua por no decir alguna barbaridad.
-Algún día…- fue lo único que pudo decir a modo de advertencia.
-¿Qué?.- provocó la chica acercando su cara, dejándole claro que no le había intimidado.- ¿gobernarás el mundo desde tu sala llena de televisores mientras acaricias a un gato?.- dijo con sorna.- ¡eres peor que un dibujo animado!
Resoplando por la nariz como un toro desbocado, Yoshi también se encaró a la muchacha.
Nuevo duelo visual, en donde un Big Bang estalló entre los dos.
-Algún día conquistaré el mundo.- terminó, con su rostro a milímetros de la de Tsukino.
Estaban tan pegados que la pelirroja notó el aliento de su novio entrar en su boca.
-Y yo estaré ahí para detenerte.- advirtió en un serio susurro, rozando ya los labios de su amante.
Y con unos gruñidos disconformes por parte de ambos, se fundieron en un explosivo beso.
Era ardiente y urgente o eso mostraban las descaradas manos de Ishida que se perdían por ese pelo intocable de su chico, o los suspiros de satisfacción cuando este bajaba por su cuello, mientras le acariciaba con desesperación la espalda, con la necesidad de sentir cuanto antes su piel.
-Mierda.- maldijo Yoshi un momento que paró.
-¿Huh?- suspiró Tsukino en su mundo, mientras sus labios buscaban el lóbulo del chico y este le correspondía metiendo las manos por debajo de su falda, sujetándola del trasero y elevándola para conducirla a un lugar donde gozasen de mayor comodidad.
Al notar que se movían la joven cadete se detuvo un segundo y sonrió como una loca enamorada viendo la mágica mirada de Yoshi, una mirada desbordante de amor.
-Eres una maldita mocosa insoportable Tsukino Ishida, pero te quiero más que a mis sueños.
Y ella sonrió orgullosa por sus palabras, correspondiéndole con ese beso tierno, que hizo las delicias del pelimorado, porque por muy diferentes que fuesen en las apariencias, sus corazones eran absolutamente iguales, estaban repletos de amor.
-OWARI-
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N/A: esto en realidad nunca nació con ánimo de convertirse en fic, simplemente era una escena que se me ocurrió y quise escribir para ver si Tsukino y Yoshi tenían futuro como archienemigos y amantes o se quedaban solo en archienemigos. Y sinceramente me gustó demasiado la primera opción, así que, aquí está otra de mis parejas post-futuristas XD.
Sin duda es una de las que más me gusta y más juego me da para escribir.
En fin, que aprovechando que me animé a hacer ese contenedor de historias de los hijos de los digides, he decidido compartir la escena que me convenció del todo por el Tsukoshi, para ver si consigo fans de la pareja más que nada XD.
De todas formas, si lo disfrutasteis ya vale la pena haberlo escrito y publicado.
Nada más de momento, soratolove/sorato4ever
Publicado: 5/09/2012
