DEVORADORES DE ALMAS

"Son mejor cien años en el infierno, que un cuerpo vacio"

Cleo no podía dejar de correr, había estado corriendo por tanto tiempo, intentando que el fuerte viento que soplaba en su cara borrara aquellas escenas.

-"Eres una estúpida Cleo, una estúpida!"-.

Quería llegar a casa, necesitaba llegar a casa, a el calor de su dulce hogar, a los brazos de su cariñosa madre, hacia tanto que no veía a su madre y a su hermana que el pensar en encontrarse con ellas acallaba un poco el dolor que sentía en aquellos momentos. Definitivamente ya no iba a volver con Orphen y con Magic, siempre había estado consciente de que Orphen jamás llegaría a ser para ella y aun así había decidido quedarse a su lado, sin embargo aquella decisión le estaba corroyendo en corazón desde hacia mucho y era preciso detenerlo antes de que sus celos se volvieran algo enfermizo y dañino para ella y para los demás.

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-"Maestro ..que pasa?"-.

-"No la vi..."-.

-"A quien no vio?"-.

-" A Cleo, anoche no la vi...no me di cuenta de que estaba ahí..."-.

-"Maestro no te entiendo nada"-.

La mente de Orphen era una maraña de ideas, su cabeza no dejaba de darle vueltas por mas que el se esforzara, no entendía que era lo que le estaba afectando tan terriblemente; Por que estaba tan preocupado por lo que Cleo hubiese podido pensar, después de todo solo era la chiquilla que le acompañaba en sus viajes, nada mas...

El corazon de Orphen latía fuertemente, su mirada aun buscaba a Cleo en la habitación, y su corazón se llenaba de miedo pensando en que era exactamente lo que Cleo había visto, que era lo que había escuchado, porque estaba tan mortificado, porque sentía ese vació en su estomago?.

-"Maestro, esta usted muy intranquilo, porque no se sienta?"-.

-"No puedo, tenemos que buscar a Cleo! Esa tonta se marcho , no es mas que una niña caprichosa!"-.

-"Maestro seguro no fue a charlar con usted porque le dio sueño y ahorita ha de estar jugándonos una broma de mal gusto, vamos a..."-.

-"No Magic! No entiendes! Cleo entro ayer a mi cuarto, debe de haberlo hecho, pero si estaba en el balcón y yo no la vi, porque yo estaba muy ocupado acostándome con Grethel!"-.

-"Que? Oh Dios mío, pero maestro, que tiene usted en la cabeza, traer a esa mujer aquí a la misma casa donde tiene a Cleo, pero si es usted un...un imprudente, sabe como se pone Cleo, eso la altera la considera una fal...maestro?"-.

Orphen se dejo caer en la cama y lentamente dirigió su mirada llena de pena a Magic

-"Tu crees que de haber sido así, era tanto como para que se marchara?"-.

-"Maestro..."-.

-"Dime la verdad Magic...tu debes de saber mejor nadie"-.

-"Bueno maestro, no hay que ser un genio para saber que Cleo esta enamorada de usted..."-.

-"Rápido, hay que buscarla, no puede andar por ahí sola.."-.

-"Maestro y si mejor la dejamos estar sola un tiempo, ella ha de estar muy lastimada, no considero prudente que le sigamos, mucho menos usted, ella no va a querer ni verlo"-.

-"Majic.."-.

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La noche llego rápidamente, Cleo sentía su cuerpo pesado y su alma aun mas, parecía que había pasado una década desde que había visto aquella escena, sin embargo su mente de vez en cuando la hacia notar que el dolor no se iría tan rápidamente ya que tan solo había pasado esa mañana.

Cleo se sentía inmensamente sola, jamas había andado sola por el bosque, los árboles parecían en demasía gigantes, la luz de la luna no era lo suficientemente fuerte para alcanzar a tocar la tierra, el viento era frió y al pegar en su rostro sentía un millar de navajas cortándola; lo único que le hacia sentirse segura era la compañía de Leki, ya que sabia que si algo malo sucedía tenia a Leki para defenderle.

Comenzó a tender su tienda de campaña y a prepara una fogata, según el mapa no faltaba mucho camino para llegar a casa, así que esperaba estar con su familia la noche del día siguiente.

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Orphen no permitió el descanso durante todo el día, buscaba frenéticamente a Cleo, aquel bosque era demasiado peligroso y Cleo demasiado torpe, si algo le pasaba el pequeño Leki no podría hacer la gran cosa, tenia que encontrarla antes de que fuera demasiado tarde. En aquellos momentos todo lo demás se había borrado de su mente, en lo único que pensaba era en Cleo, se sentía tan mal, el estaba perfectamente consciente de los sentimientos que Cleo tenia por el, lo sabia desde hacia ya mucho tiempo, Licoris se lo había advertido aquella noche

Orphen, Cleo te ama, te ama como ninguna mujer te va a amar nunca, si no dime, por que te ha seguido hasta aquí?

Aquella frase no dejaba de darle vueltas, sabia que siendo así lastimaba a Cleo, pero algo en el no le permitía portarse de otra manera, no le permitía aceptar el amor que Cleo le profesaba.

-"Maestro...por que si sabia esto, nunca lo hablo con Cleo, que acaso la ama?"-.

-"No"-.

-"Entonces no hubiera sido mejor que hablara con ella, que le dijera que no esperara nada de usted, que estaba perdiendo su tiempo, es que usted no le dijo nada, ella tal vez inconscientemente estaba esperanzada a que usted algún día le hiciera caso"-.

-"Pues si llego a pensar así fue por tonta, yo no le di ninguna señal"-.

-"Maestro!"-.

Magic corrió rápido a donde estaba su maestro y lo miro a los ojos fijamente.

-"No se excuse con eso! Dígame porque no le dijo nada, en verdad no ama a Cleo?"-.

-"Eres mi alumno Magic, mi vida no te interesa en lo mas mínimo, y la de Cleo tampoco"-.

Orphen se retiro lentamente, aquellas palabras de Magic le habían causado confusión, le había costado demasiado trabajo decir que no amaba a Cleo...por que...?

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La mañana llego después de una larga noche tanto como para Orphen y Magic como para Cleo. Cleo se levanto rápidamente y prosiguió su camino, estaba exhausta y sin alimentos, ya que él haber abandonado tan deprisa la posada no le había permitido tomar nada para alimentarse durante el camino.

La vereda se apreciaba muchísimo mejor con los rayos del sol, los árboles ya no parecían tan grandes, el corazón de Cleo estaba un poco mas tranquilo a pesar de haber soñado toda la noche con Orphen. Pronto comenzó a vislumbrar su gran mansión, se veía tan hermosa como siempre, ansiaba llegar y abrazar a su madre y hermana, Cleo comenzó a correr velozmente hacia la mansión, sin embargo Leki se quedo detenido, como por inercia; conforme Cleo corría comenzaba a notar algo raro en el ambiente, algo pesado, entonces, se detuvo.

-"Leki?"-.

Cleo volteo hacia la colina, ahí estaba Leki, paralizado, por mas que le llamara el no respondía, Cleo continuo el camino hacia su casa, sin embargo esta vez de manera mas sigilosa, ya que sentía que algo estaba mal, había extraño en la casa. Abrió sigilosamente el portón y sin hacer ruido comenzó a subir los peldaños, era extraño no escuchar el escándalo de Volcan y Dorotin, abrió la puerta y de repente un terrible olor a sangre se dejo salir, los ojos de Cleo se abrieron como dos grandes esferas, su tez se torno pálida y todo su cuerpo comenzó a temblar, sin embargo esto no impidió que inmediatamente su cuerpo comenzara a buscar y su boca a gritar en nombre de sus hermana y madre.

-" Mama! Mariabel! Mama!"-

La casa estaba hecha un desastre y había huellas de sangre en la pared, algo terrible había sucedido, Dorotin y Volcan tampoco respondían. Cleo desesperada después de haber recorrido toda la casa volvió al piso inferior para salir en busca de ayuda, sin embargo abajo ya habia alguien que se lo impediría.

Al llegar a la planta inferior había alguien esperándole, un hombre, o eso parecía ser, su rostro estaba cubierto por una mascara y detrás de el tan solo podían contemplarse sombreas en forma de figuras humanas, aquella mascara tenia una simbología extraña y la energía que aquel ser desprendía helaba los huesos.

-"A quien buscas?"-.

-"Donde están? Que les hiciste?"-.

-"Te refieres a las dos débiles mujeres que se encontraban aquí?"-

-"Que les hiciste"?-.

-"Exactamente lo mismo que te pienso hacer a ti"-.

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El corazón de Orphen sintió un fuerte golpe instantáneo, algo había pasado, algo estaba mal, las energías en aquel lugar se estaban volviendo muy densas, algo le decía que Cleo se encontraba en peligro, que a Cleo le estaba sucediendo algo malo.

Cleo y Orphen comenzaron a correr lo mas rápido que podían hacia el poblado, después de todo según Mágic no faltaba demasiado, su respiración era cada vez mas agitada y sus ansias por llegar cada vez mas grandes. De repente se encontraron ambos frente a la casa de Cleo, todo el patio estaba hecho cenizas , al igual que la casa, ligeras estructuras se encontraban de pie, aquella hermosa mansión blanca se había tornado gris, el olor a sangre era impresionante y las malas energías que en ella abundaban era terribles, alguien increíblemente poderoso había esta ahí tan solo unos minutos atrás, y algo muy malo le había sucedió a Cleo, de eso podían estar absolutamente seguros.

Entraron lentamente a la casa, los ojos de ambos buscaban desesperadamente una señal de vida; comenzaron a gritar los nombres de los habitantes de aquella familia sin respuesta alguna. Al poco tiempo Orphen encontró la señal que tanto miedo tenia encontrar, Cleo había estado ahí, había estado ahí en el momento en que lo que sea que hubiese sucedido había acabado con aquella mansión y todo el terreno que le rodeaba, la pequeña esmeralda que Cleo cargaba siempre en su vestido se encontraba en el suelo repleta de cenizas, aquello saco completamente de quicio a Orphen.

-"Cleo! Cleo!"-.

-"Maestro tranquilícese, así no la vamos a encontrar, Cleo es muy inteligente, seguro alcanzo a salir antes de tiempo, esa gema no significa nada"-.

-"Tienes razón, hay que seguir buscando, hay que ir arriba, rodear el terreno, recuerdas el hechizo que.."-.

-"Maestro..."-.

-"Sangre..."-.

Ambos quedaron fríos ante aquellas manchas de sangre, los habían matado, a Cleo , a su madre y a su hermana, que era lo que había sucedido.

Orphen estaba dispuesto a subir las escaleras, no pensaba darse por vencido hasta no encontrar un cuerpo, entonces algo de entre los escombros llamo su atención, un sonido le llamaba.

-"Hechicero..."-.

-"Maestro! Son Volcan y Dorotin!"-.

-"Pequeñas ratas salgan de ahí! En donde esta Cleo?"-.

-"Si no te alejas no salimos!"-.

-"Maestro, déjelos, están asustados".-

-"Esta bien, me alejo todo lo que quiera, pero díganme ahora mismo en donde esta la familia Everlasting?"-.

Volcan y Dorotin salieron de un pequeño desván lentamente, sus rostros aun estaban demacrados, parecía que hubiesen visto al mismísimo demonio.

-"Se los llevaron, un grupo de hombres...bueno creo que eran hombres, en si se llevaron a Cleo..."-.

-"Dorotin explícanos bien al maestro y a mi lo que sucedió, no te entendemos"-.

-"Hay hechiceros estúpidos! Lo que Dorotin esta diciendo es que se llevaron a Cleo, hoy por la mañana un grupo de hombre encapuchados completamente entraron a la casa, dijeron que venían por mapa o algo así, algo que el Seños Everlasting había encontrado, mataron a la Señorita Mariabel y a su madre, después llego Cleo.."-.

-"Y que sucedió? Habla pequeña.."-.

-"Maestro, tranquilo!"-.

-"El hombre tuvo una conversación con la Señorita Cleo y entonces algo extraño sucedió, una luz cegadora salió del cuerpo de Cleo y ese hombre se la llevo"-.

Hubo un largo silencio entre los cuatro, se miraban los unos a los otros intentando acomodar palabras que querían decir, sin embargo estas no salían.

-"Volcan, hay alguna descripción que nos puedan dar?"-.

-"Bueno, el que se llevo a la Señorita tenia una mascara con símbolos extraños y le hablaba en un idioma que la verdad jamás había escuchado, los otros se llevaron los cuerpos de Mariabel y su Madre.."-.

-"Se los llevaron?"-.

-"Maestro que cree que sea?"-.

-"No lo se, pero por la descripción que acaban de darnos creo que son devoradores de almas"-.

-"Devoradores de almas?"-.

-"Rápido Magic, tenemos que ir con Lai, el sabe de ellos, puede decirnos donde encontrarlos, primero vamos con Stephani y de ahí con Lai, rápido"-.

-" Y nosotros dos que?"-.

-"Ustedes dos se quedan en el poblado y si llegan a ver algo extraño, buscan la manera de avisarnos"-.

Orphen y Magic salieron rápidamente del poblado, Magic no tenia idea exacta de que era lo que estaba sucediendo, pero por el rostro de su maestro no era nada bueno, recordaba haber leído algo sobre aquellos seres...

"Seres que no logran ver la luz, fueron condenados a vagar por la tierra sin un alma".