Notas de la autora: Ahora sí, la vida de Reiya sin Freya. Aquí es donde realmente comienza este fic, pero tenía que poner un prólogo para explicar a los que no habían leído el otro fic. EHEMEHEMYDEPASOGANARALGUNOSLECTORESEHEMEHEM


DESDE OTRA PERSPECTIVA®

Capítulo 1: El despertar de un sueño

Reiya abrió los ojos y se encontró en su propia casa sin recordar cómo había llegado allí. No era la primera vez que le sucedía, pero la verdad estaba comenzando a cansarse de que sucediera con tanta frecuencia. Tenía una extraña sensación de haber perdido algo, pero no sabía qué era.

Al día siguiente continuó su rutina normal. Todo el día estuvo ocupada con sus clases particulares, las clases de piano, de arte, de ballet. Para el fin del día se encontraba exhausta.

De alguna forma se sentía más cansada que de costumbre, como si la energía le faltara. No tenía ánimos de ir a ningún lugar, lo único que quería era ir a su cama y dormir.

Pero en sus sueños había algo que la perturbaba, un extraño sentimiento que la atormentaba y la despertaba a cada instante. Ella tenía miedo, mucho miedo. Sin embargo, había algo que la impulsaba a no querer ir a ver a Loki, algo le decía que no era lo más indicado ir a ver a Loki en ese momento. ¿A quién podía pedirle ayuda?

Al día siguiente, como era sábado, Reiya no tenía clases y decidió ir a visitar a Loki. Él estaba en la casa completamente solo ya que Mayura había salido con su padre y Yamino había salido de compras. Fenrir no se despegaba de la tumba de su madre.

– Hola, Señor Loki –saludó ella con su ternura acostumbrada.

– Ah, hola Reiya¿cómo has estado?

– ¿Qué le sucede, Señor Loki? Lo noto triste. ¿Está enfermo?

Loki no le dirigía la mirada.

– No, no es nada.

– ¿Dónde están todos?

– Fenrir debe estar en el jardín, Mayura no vino hoy y Yamino ha salido de compras.

– ¿Y la otra chica que estaba aquí el otro día?

Loki frunció el ceño con enfado.

– Ella ya no está –fue su respuesta.

Reiya intento entablar una conversación con él pero Loki estaba muy frío. No le habló sobre lo que le pasaba y se marchó rápidamente.

––––0––––

Era lunes y en una de las tiendas locales era día de ofertas.

– Heimdall, acompáñame a hacer las compras. Hoy hay una oferta de ramen instantáneo, cinco porciones por persona, si vamos los dos lograremos comprar diez.

– No quiero ir Freyr, estoy cansado de acompañarte a hacer las compras. A mí no me gusta hacerlo.

– Pero, Heimdall…

– ¡Déjame solo! –gritó Heimdall encerrándose en una de las habitaciones de la enorme casa.

– Bien, tendré que ir solo –murmuró desanimado –¡Gullinbursti, acompáñame! –ordenó enérgicamente.

Entrando y saliendo varias veces, algunas disfrazado, había logrado comprar veinte porciones de ramen instantáneo. Terminó de hacer las compras ya muy tarde, cerca del atardecer.

– ¡Soy muy listo! –iba pensando mientras balanceaba tres bolsas frente a él que a penas le dejaban ver el camino por donde iba –He descubierto una buena manera de hacer las compras. Yo, Freyr, soy el genio de las compras de oferta.

Gullinbursti que iba cargando una bolsa sobre su espalda emitió un gruñido en forma de afirmación.

Pero un segundo más tarde, las tres bolsas salieron despedidas vaciando todo su contenido. Freyr había tropezado con alguien y ahora ambos estaban en el suelo. Rápidamente, él se puso de pie.

– Lo siento, lo siento –se disculpó haciendo reverencias, pero la persona con la que había tropezado ya estaba recogiendo lo que estaba en el suelo.

– Yo lo siento, no iba viendo mi camino.

En ese momento, al escuchar la pequeña voz, se dio cuenta que la persona con la que había tropezado no era otra sino Reiya. Se le quedó viendo fijamente con los ojos algo llorosos.

– ¿Sucede algo? –preguntó la pequeña niña.

– No, no es nada. Es que me recuerdas a alguien muy querido para mí.

– ¿De verdad¿Qué le ocurrió?

– Bueno, ella desapareció. Era mi hermana, mi querida hermana –dijo con un tono dramático.

– Lo lamento mucho –expresó con un tono condoliente, y luego le sonrió –Por cierto, no me he presentado. Mi nombre es Reiya, Reiya Ohshima.

– Mucho gusto –respondió el dios – yo soy Freyr.

– ¿Quieres que te ayude con esto? –ofreció la niña con otra sonrisa –Parece que llevas mucho y así ya no tropezarás con nadie más.

Freyr derramó lágrimas de felicidad.

– Qué linda eres –le dijo y aceptó su compañía.

Al llegar a la casa donde vivía, Heimdall los vio llegar desde la ventana del segundo nivel y bajó de inmediato.

– Freyr¿Qué hace ella aquí? –dijo con una expresión molesta pero el tono de su voz lo contradecía.

– Oh, me tropecé con ella y se ofreció a ayudarme –luego se acercó a Heimdall y le susurró –aunque no recuerde nada de quién es ella sigue siendo mi hermana ¿no?

Heimdall suspiró.

– Está bien.

– Hola, soy Reiya Ohshima.

– Yo soy Kazumi Higashiyama.

– ¿Quieres quedarte a cenar? Sé cocinar muy bien –dijo Freyr.

– Me encantaría pero iba de camino a visitar a un amigo.

– ¿Por casualidad se trata de Loki? –dijo Heimdall.

– ¿Conoces a Loki?

– Algo –dijo Heimdall –¿Por qué vas para allá?

– Es que el otro día que fui lo noté algo extraño y quería saber porqué está así…

– ¿No crees que ya no le agradas? –añadió.

– No, eso no puede ser –dijo Reiya con un tono de tristeza.

– ¡No digas eso! –exclamó Freyr – A quién puede no agradarle esta niña tan linda. Además la estás haciendo sentirse mal.

La mirada de Heimdall se volvió llena de arrepentimiento.

– Bah –exclamó y dándose vuelta desapareció de la habitación.

– Disculpa a mi amigo, es un amargado por naturaleza. Si necesitas algo ya sabes a dónde venir, será un gusto volver a verte –dijo Freyr.

– Muchas gracias –dijo Reiya.

– Déjame acompañarte. Últimamente han estado ocurriendo algunos asaltos por estos lugares.

– Oh, muchas gracias, no me gustaría molestarte.

– No es molestia, me ayudaste a cargar lo que había comprado y por eso tengo que devolverte el favor.

Y así, Freyr acompañó a Reiya hasta muy cerca de la casa de Loki.

– Aquí esta bien, muchas gracias señor Freyr. Déle mis saludos al señor Higashiyama.

– Lo haré. Cuídate mucho «querida hermana».

Freyr se marchó justo en el momento en que Reiya llegaba a la casa de Loki sin escuchar los ladridos de Fenrir.

- ¿Qué pasa, Fenrir¿Por qué me ladras? –preguntó la niña.

Reiya no había avanzado mucho desde la puerta del jardín y Fenrir le ladraba desde la puerta. Podía notar un resentimiento en su ladrido y le dio miedo avanzar.

– ¡Basta! –gritó Yamino saliendo en ese momento –Ella no tuvo nada que ver.

Fenrir le ladró de vuelta haciendo que Yamino retrocediera. Aunque ella no entendió lo que Fenrir le decía a Yamino pudo distinguir un tono distinto en su ladrido.

– Ya basta, Fenrir –dijo Loki con tranquilidad haciendo que el perrito negro dejara de ladrar y luego miró a Reiya. Era la primera vez que la miraba directamente a los ojos desde la muerte de Spica, aunque ella no estuviera enterada de su muerte –pasa adelante, Reiya.

«Sus ojos, me dan miedo, me dan mucho miedo. ¿Por qué el Señor Loki me mira así? No es su mirada dulce y cálida de siempre, no me gusta. Tengo miedo de Loki»

Además, el tono rojizo de la tarde a punto de morir le añadía un aspecto más amenazante a la apariencia de Loki. La mirada en el rostro de Reiya era llena de temor y no podía ocultarla. Después de unos segundos salió corriendo de la casa con lágrimas en sus ojos.

Al regresar a su casa se encerró en su habitación.

«Ya no le agrado a Loki, estoy segura. Me da miedo, no puedo evitar sentir miedo, pero también siento algo más por él y ya no me gusta, no me gusta Loki. Me da miedo, me da mucho miedo»

––––0––––

Reiya no había tenido clases esa tarde y se encontraba muy sola y confundida. Tenía que pensar algo qué hacer para evitar pensar en la mirada de Loki que le causaba tanto miedo. De pronto recordó una dulce mirada que la había tratado con tanto cariño de unos ojos azules, que de cierta forma le hacían sentir un calor familiar, quizá el mismo de su padre, aunque aún no recordaba nada de antes de sufrir el accidente en que murieron sus padres. Y recordó al extraño amigo de cabello púrpura y ojos rojos. ¿Ojos? Sólo había visto uno de ellos ¿por qué mantenía oculto su otro ojo?

Le había dicho que si necesitaba algo no dudara en ir y por supuesto que necesitaba hablar con alguien. Tenía un buen presentimiento acerca de ellos dos y decidió que era el mejor lugar para ir.

Pero no quería ser una molestia para ellos, así que tomó unas galletas y una infusión de té de la cocina de su mansión y los metió en una bolsa para ir hacia ese lugar.

Iba de camino cuando vio a una chica de cabello rosado que iba haciendo gestos que le mostraban una gran confusión. Estando ya cerca la chica dio un ligero grito.

– ¿Mayura?

– ¡Reiya! –le contestó asustada –Hace tiempo que no te veía. ¿Cómo has estado?

– Yo he estado bien. ¿Por qué gritabas?

– Ehh yo… por nada –dijo la chica con una sonrisa nerviosa.

– ¿Vas a casa de Loki? –le preguntó sin muchos ánimos.

– Sí. ¿Vienes también? –le dijo muy animada.

– No –respondió con tristeza – El Señor Loki está muy raro, parece que ya no le agrado.

– ¿Cómo? –preguntó claramente asombrada de lo que ella le estaba diciendo –¿Por qué dices eso?

– Pude verlo en su mirada –confesó –Me dio miedo verlo a los ojos. No sé porqué me siento tan mal de estar frente a él. Ya no puedo verlo. «No quiero verlo»

– ¿Y a dónde vas ahora?

– Quiero hablar con un nuevo amigo que conocí ayer –dijo sonriendo –Quizá él pueda ayudarme.

– Descuida, yo hablaré con Loki para ver qué le sucede.

– Gracias, Mayura.

– Nos vemos, Reiya.

Reiya observó como Mayura seguía su camino antes de continuar ella el suyo.

––––0––––

Caminando por un lugar menos concurrido, Reiya comenzó a sentir que alguien la seguía pero no quiso ser muy obvia. Comenzó a caminar un poco más rápido, pero la sensación se hizo peor. Comenzó a correr pero unos fuertes brazos la jalaron hacia un callejón.

– Niña, haz lo que te decimos y no te lastimaremos –le dijo un hombre de aspecto desagradable. Ella tenía mucho miedo y comenzaba a sentir ganas de llorar.

– Danos todo el dinero que tienes –le dijo el acompañante del primer sujeto.

– N–no t–tra-traigo na–nada.

– ¡No mientas! Ustedes las niñas ricas siempre tienen dinero –dijo el que la sostenía por los hombros golpeándola en la pared.

– ¿Qué creen que están haciendo? –dijo una voz que Reiya sintió familiar. Desde la oscuridad del callejón sólo podía observarse la silueta de un niño de cabello largo.

– Lárgate mocoso o ya verás cómo te dejaremos –amenazó el que no sostenía a Reiya.

– ¿Mocoso? –dijo él con enfado. En ese momento se escuchó el grito de un halcón que bajó en picada hacia donde estaba el que lo amenazaba. Entonces, el otro tomó a Reiya y sacó un cuchillo acercándolo a su garganta.

– No te acerques, o algo le ocurrirá a esta niña.

– ¿Ah sí? –amenazó Heimdall en el momento que su único ojo emitió un ligero resplandor rojizo.

Reiya se quedó admirada por el resplandor pero lo olvidó cuando su atacante la liberaba lentamente y dejaba caer el cuchillo con que la amenazaba.

– Ahora no volverán a atacar a nadie –dijo Heimdall como una orden.

– Sí –dijeron los dos y se marcharon dejando a Reiya temblando del miedo.

Heimdall estaba viendo que los dos se marcharan y luego volteó hacia donde estaba Reiya.

– ¿Estás bien? –preguntó en un tono indiferente.

– ¡Gracias! –respondió ella abrazándolo con fuerza. Heimdall reaccionó como si fuera Loki quien lo estuviera abrazando –Disculpe, señor Higashiyama –dijo ella secándose las lágrimas que se asomaban por los ojos.

– ¿Se… ñor? –repitió Heimdall sin creer lo que había escuchado.

– Muchas gracias –reiteró la niña haciendo una reverencia –Gracias por salvarme.

– ¿Qué estás haciendo por aquí? Freyr te advirtió que era peligroso en estas calles.

– Sí, pero lo olvidé –dijo ella con una terrible pena –Yo sólo quería ir a visitarlos.

Heimdall la veía conmovido con una tierna sonrisa. Reiya lo vio directamente y le sonrió. Él sacudió la cabeza y regresó a su expresión de amargado.

– Vamos, iremos juntos a mi casa –le dijo el dios de la estrategia.

Ella sonrió y aún abrazando la bolsa que llevaba siguió a su nuevo amigo hasta su hermosa casa.

– ¡Preciosa Reiya¡Qué alegría tenerte aquí! A Freyr le hace muy feliz verte. ¡Gracias por traerla, Heimdall!

– Yo no la traje, me la encontré en el camino –dijo en tono de molestia.

– La verdad, me salvó de unos asaltantes. ¿Verdad, Señor Higashiyama?

– ¡No me llames así! –dijo él enérgicamente. Era demasiado formal, incluso para él.

– ¿Señor Kazumi? –dijo la niña con pena.

«Demonios, esta niña me va a volver loco. Pero…»

– Sólo Kazumi –dijo él con un tono conforme.

– Bien, Kazumi –repitió ella con timidez.

Heimdall sonrió.

«¡Heimdall sonrie¡Mi querida hermanita está aquí! Esto no podría ser mejor» pensaba Freyr con una sonrisa.

– Oh si, traje esto –dijo ella sacando el contenido de su bolsa y mostrando las galletas y el té.

– ¡Me equivoqué! –dijo Freyr derramando lágrimas de alegría.

Freyr fue el encargado de preparar el té mientras conversaban con Reiya. La niña les contaba sobre sus actividades diarias.

– Está listo –anunció Freyr –Huele delicioso, Reiya.

– Es un té especial que compran en mi casa. Pensé que sería bueno compartirlo con ustedes.

De pronto la mirada de Reiya se volvió melancólica.

– ¿Sucede algo? –preguntó Heimdall disimulando su preocupación.

– No… –dijo ella no muy convincente.

– ¡Si alguien te hizo daño yo te juro que me encargaré de él! –dijo Freyr haciendo todo un drama.

Pero Reiya sólo se puso más triste y comenzó a llorar.

Sin saber que hacer, ambos dioses se miraron entre sí con preocupación.

– ¿Qué pasa, preciosa Reiya? –dijo Freyr.

Ella lloraba limpiando las lágrimas que recorrían sus mejillas con las mangas de su chaquetilla. Heimdall le ofreció un pañuelo.

– Toma –le dijo sin sonreírle pero en su mirada había compasión. Reiya tomó el pañuelo y lo apretó contra su pecho.

– Gracias –y luego limpió sus lágrimas con él.

Después de unos minutos se tranquilizó.

– Lo siento, tenía tanta tristeza en mi interior –dijo con una sonrisa.

– ¿Qué causó tu tristeza? –preguntó Heimdall. Ella se volvió melancólica de nuevo.

– No lo sé. Es como si de pronto me hubiera despertado de un hermoso sueño y enfrentado la realidad.

Ella hizo una pausa para respirar profundamente.

– Ayer fui a ver a Loki y me di cuenta que le tengo miedo. Su mirada era… –cerró los ojos con fuerza – ¡No quiero ver nunca más a Loki, nunca, nunca!

Ella escondió el rostro entre sus manos.

Los dioses volvieron a verse el uno al otro. No podían culpar a Loki por estar molesto, pero…

Ella volvió a secar sus lágrimas con el pañuelo de Heimdall.

– Lo siento, empapé tu pañuelo –dijo dirigiéndose a Heimdall con una dulce sonrisa.

Heimdall la miraba un tanto boquiabierto.

– Eh… no importa. Puedes quedártelo –dijo con voz fría.

Ella lo apretó entre sus manos y volvió a sonreír.

– Gracias… Kazumi.

Reiya observó el reloj de la pared.

– ¡Qué tarde es! Debería volver ya a casa o comenzarán a preocuparse por mí.

– ¡Yo te acompañaré! Seré tu fiel guardián para que no te pase nada y llegues a tu casa sana y salva –dijo Freyr con un dramático tono de superhéroe.

– Muchas gracias –dijo en medio de una risa – Adiós, Kazumi –dijo haciendo una respetuosa reverencia.

– Vuelve pronto – dijo él con amabilidad y ella sonrió emocionada.

– ¡Sí, hasta pronto!

Heimdall sonreía hasta que notó que Freyr lo observaba con un claro signo de interrogación en la cabeza. Entonces gruñó, cruzó los brazós y caminó hacia otra habitación. Freyr levantó los hombros y se limitó a seguir a Reiya hasta su casa.

––––0––––

Heimdall miraba el atardecer desde la ventana mientras esperaba que Freyr regresara de casa de Reiya.

«Reiya y Freya parecen muy distintas, polos totalmente opuestos. Freya siempre fue extrovertida, irritable y Reiya es tímida y muy paciente. Sin embargo, las dos son iguales en su dulzura y su mirada…»

Heimdall suspiró.

«Es una batalla perdida. Creí que al desaparecer Freya todo iba a cambiar, pero estaba equivocado»


N.A: Primer capítulo terminado. Aunque aquí el centro fue Reiya, en el próximo intentaré enfocarme más en Freyr. También descubriremos más sobre los sentimientos de Heimdall.