-Manerita de terminar el baile- susurró Ron a escasos centímetros de los labios de la chica.
-no se me ocurre mejor final- dijo ella, tratando de mantener la mirada fija en aquellos ojitos azules tan hermosos…
-a mi se me están ocurriendo algunos muy buenos- susurró Ron.
-¿ah si? ¿Cuales por ejemplo?
-unos bastante entretenidos… -dijo él, mientras una sonrisa pícara aparecía en sus labios.
-te reto a que los digas.
-no son aptos para el horario, señorita.
-¿y por qué no en vez de decírmelo me lo demuestras?- sugirió Hermione, Ron se fue acercando lentamente a su boca, y cuando ya podían rozarse, desvió hacia su oído.
-si tu quieres… estoy a tus órdenes- musitó, y con sus labios empezó a jugar con el lóbulo de la castaña, dándole pequeños besitos y para rematar una que otra lamidita; hasta que… -¡ay!- gritó Ron, Crockshanks le había saltado encima y lo estaba rasguñando.
- Crockshanks, no, déjalo- gritó Hermione quitándole el famoso gato de la piel- OH, Ron, estas sangrando- Hermione corrió a la cocina toda despeinada y procesando todo lo que acababa de suceder, tomó unos paños y le vendó el brazo a su amigo.
-tu gato me hizo un atentado terrorista- le reclamó Ron.
-sólo pensó que me estabas atacando.
-¿lo estaba haciendo?- preguntó Ron esperando un "no, que va, me dejaste ardiente como nunca"
-no, si me hubieras molestado te habría golpeado- le contestó Hermione.
-auch, no aprietes mucho esa venda, me lastimas.
-lo siento señor quisquilloso- contestó enojada.
-no estaría siendo tan quisquilloso si tu estúpido gato no me hubiera saltado encima no necesariamente para hacerme cariño.
-me defendía, cosa que "otros" deberían hacer también.
-¡que injusta eres, Hermione, peleo todo el año con Malfoy por que te molesta y tu me dices que no te protejo!
-¡y yo paso todo el año protegiéndote de los maestros por que nunca haces las tareas!
-¡claro, como el quidditch, ayudar a Harry y defenderte no fuera poco!- le reclamó
-es poco, por que solo manejas una escobita, y tu no ayudas a Harry, el se la puede solo…
-no puedo creer que tu me digas esto.
-no quiero pelear- finalizó Hermione terminando de vendar el brazo del chico.
-yo no empecé esta pelea- finalizó también Ron, sobándose por encima de las vendas.- voy a entrenar- dijo incorporándose y desapareciendo por el marco de la puerta.
-eres tonta, Hermione, muy tonta- se reprochó en voz baja.
En el jardín de la madriguera Ron golpeaba furioso la quaffle, descargando toda la ira mezclada con libido de esa movida mañana.
-estuviste cerca, tan cerca, muy cerca, demasiado cerca, a milímetros, ella no te corrió y ese maldito gato te salta encima y te hace añicos el brazo… ¡bien, ahora solo falta que pase un ave y me cague!
Hermione en la cocina batía nerviosamente un merengue, reclamándose lo estúpida que había sido al no haber reaccionado a tiempo para silenciarlo con un beso.
-eres tonta, Hermione ¿de que te sirve ser la mejor estudiante de Hogwarts si no puedes plantarle el mejor beso de tu vida al chico mas guapo que existe?... y ¡Dios! él si que sabe tratar a una chica, que besos mas apasionados en el cuello, si estaba que hervía…
En ese minuto se sintió un carraspeó en su espalda, al volverse, todos los Weasley y Harry la estaban mirando sonrientes.
-sorpresa-dijo Ginny- llegamos más temprano.
-¿a-a hace cu-cuanto que están ahí?
-lo suficiente, Hermione querida, para saber que "hierves" por el "chico mas guapo que existe"- le contestó Molly risueña.
-¡o-OH-soltó una risita nerviosa-eso es en la novela, la… ¡la protagonista no besó a Juan Javier de la cascada del río!- trató de mentir Hermione aunque sonaba muy falso.
-aaaaaaaaaaah ¿y "Juan Javier de la cascada del río" también va en Hogwarts?-interrogó George.
-¿di-dije Hogwarts?... eeeeeeeeem… era… ¡Harvard!- siguió Hermione tratando de esquivar la mirada inquisitiva de todas aquellas personas.
-claro, claro… ¿Ginny, por que no vas tu y Hermione a ordenar su cuarto?- sugirió Arthur esperando estar solo para soltar una carcajada contenida.
Cuando la pelirroja y la castaña abandonaron la cocina, Harry fue a ver en qué estaba su amigo y a interrogar cómo había sido esa tarde.
-¡eh, Ron!, ¡baja hombre!
-Harry, al fin llegas, no sabes todo lo que pasó…
-me muero por saberlo, ya, cuéntamelo todo.
-Hermione trató de enseñarme a bailar "salsa" o algo así…
-ya…
-y tropezamos…
-ya…
-y caí encima de ella a escasos milímetros de su boca…
-si no la besaste te tiro la escoba por la cabeza- le interrumpió Harry amenazándolo con el dedo, Ron recogió la escoba del suelo y se la puso en las manos.
-toma, castígame con la escoba de la indiferencia- dijo Ron lamentándose.
-¡Ron, eres un bobo!, la tienes a milímetros de tu boca, estás cómodamente arriba de su cuerpo y no la besas…
-lo sé, pero…
-no hay pero que valga, si no eres tonto eres Gay.
-¿quieres escucharme?
-OK, prosigue tontuelo.
-su gato me saltó encima y comenzó a rasguñarme justo cuando estaba dejándola muerta de ganas de un beso…
-¿y que pasó?
-comenzamos a pelear.
-ustedes nunca cambian, ahora ve, pídele disculpas y se acabó el asunto.
-¡por qué debo pedir disculpas si ella me insultó y su gato me rasguñó!
-¡por que estas enamorado de ella, imbécil!
-¿es cierto eso?- preguntó Hermione que acababa de llegar hasta donde ellos estaban- ¿tu… estás enamorado de… mi?
