¡Holaa~! Bueno aquí está el lemon, espero que guste y que comenten, aunque sea el último capi, me gusta saber la opinión de los lectores hasta el final, así que aquí lo dejoo~
Por cierto, este es el lemon más largo que he escrito en toda mi vida (¿por qué me siento tan pervertida? okno xDD)
Ante todo, los personajes de K project [K] no me pertenecen, sino a GoRA y a Yui Kuroe.
Saruhiko poco a poco empezó a acariciar al pequeño, que sacaba muchas veces gemiditos ante las caricias que le ocasionaban, tanto las manos como la lengua del azabache.
El mayor acostó a Misaki en la cama, posicionándose arriba de él. Pronto se sintió atraído por el cuello de su pelirrojo, por lo que no tardó en probarlo.
-Mh...- se quejó quedamente el pequeño al sentir como Saruhiko succionaba en la piel de su cuello, sacándole una sonrisa al azabache.
Saruhiko empezó a bajar más, hacia el pecho de Misaki, desabotonando la camisa que le parecía molesta. Pronto la camisa fue a parar al suelo, dejando a Misaki en los pantalones que le había prestad su compañero.
El azabache no quiso perder tiempo, bajando directamente hacia el botón izquierdo del pequeño, jugando con él: succionaba, mordía, lamía... Misaki no paraba de gemir, nunca se imaginó que se sentiría bien al acariciar sus pezones. En una mordida realmente fuerte hizo que Misaki soltará un gemido de sorpresa.
-No sabía que Misaki~ fuera tan sensible aquí- susurró Saruhiko mientras dejaba tranquilo el botón e iba hacia su compañero para jugar con él también. Misaki se sentía sofocado.
-S-Saru...- suspiró el pelirrojo levantando su mano para desabrocharle también la camisa al azabache.
Saruhiko suspiró alegre al oírle gemir su nombre. Nunca pensó que su nombre sonara tan erótico de los labios del pelirrojo, que mayormente, cuando se refría a él le llamaba "mono".
-Misaki~ estás ansioso- rió de nuevo Saruhiko viendo como el mencionado no podía desabrochar algunos botones de los nervios -. Déjame a mí- dijo sonriendo con ternura mientras se deshacía de su propia camisa, dejando al descubierto su pecho y volviendo a posicionarse encima de Misaki.
El pequeño en cuanto vio el pecho pálido de su amigo, no se resistió y llevó allí sus manos: masajeando sus pectorales y parte de abdominales. No estaba muy musculoso pero se podía apreciar a primera vista varios de sus músculos. Saruhiko suspiró al sentir las manos de Misaki en su cuerpo, mientras volvía a atacar a su cuello, empezando a morderlo y marcarlo. No volvería a perderlo.
Entre caricia, mordedura y lamida, Saruhiko empezó a bajar hacia el abdomen del pequeño. Pasando por su ombligo le hizo algunas cosquillas al de abajo, mientras simulaba pequeñas embestidas con su lengua.
-Angh...- gimió de repente Misaki al sentir como una mano del azabache le empezaba a acariciar en la endurecida entrepierna. Saruhiko creyó que moriría de felicidad. ¿Cómo había hecho hasta ahora para poder sobrevivir sin esos sonidos tan apasiónales y eróticos?
La paciencia le sobre pasó a Saruhiko, yendo más abajo y quitando las dos últimas prendas que cubrían el hermoso cuerpo de Misaki. Al tirar a un lado los pantalones, junto con los boxer del pelirrojo, se levantó un poco apreciando el cuerpo de Misaki: él tampoco era musculoso y se le notaban menos los músculos, pero su piel le parecía lo más hermoso y erótico que había visto en toda su vida.
Misaki, por otro lado, al notar la mirada de este, se sonrojó notoriamente más de lo que estaba, juntando un poco las piernas en un intento de ocultarse de la mirada de Saruhiko. Pero el mayor no lo permitió colocando sus manos delicadamente en las rodillas y separándoselas, para luego posicionarse él entre ellas.
Misaki soltó otro suspiro y gemido al sentir la endurecida erección del azabache, todavía cubierta, contra su entrepierna. Nunca hubiera imaginado que esa situación le calentara de sobre manera.
Saruhiko volvió a atacar el cuello del pequeño, mientras sus manos empezaban a acariciar la piel recién expuesta (muslos, trasero, etc.). Poco a poco, fue bajando por el cuerpo de Misaki, mientras este soltaba suspiros de placer mientras acariciaba la espalda del de arriba.
Saruhiko pasó rápido por el pecho del pequeño, lamiendo a conciencia los dos botones de carne. En el abdomen, dibujó con su lengua pequeñas curvas y besaba cada músculo que veía marcado. En el ombligo, solo besó la zona a conciencia.
Misaki se derretía con los besos del azabache. Saruhiko iba a llegar a la zona deseada, pero decidió jugar un poco más.
El de las gafas esquivó la erección del pelirrojo, haciéndole soltar un gemido de pura frustración. Saruhiko rió, mientras besaba la ingle del pequeño, bajando por el muslo, besándolo con ensoñación.
Cuantísimo tiempo había querido tener a su Misaki debajo de él, gimiendo y pidiendo por más, cosa que le daría, pero poco a poco, primero quería hacerle sufrir un poco al pequeño y si encima le suplicaba, mejor que mejor.
Al final, llegó con su besos y lamidas al final del pie, besándole con devoción. Misaki lo miró suplicante. Le dolía mucho la erección, y por lo que veía en los pantalones de su compañero, él también estaba sufriendo.
-Saruu...-suspiró Misaki mirándole sonrojado. Saruhiko levantó la mirada viéndolo suplicándole con la mirada. No podía negarse a esa mirada.
Con una risita, se volvió a aproximar a los labios del pequeño, volviendo a besar aquellos adictivos labios, mientras sus manos volvían a la carga. Esta vez quitándole un poco de dolor al pequeño.
-Umh- gimió Misaki al sentir una mano del mayor acariciarle tentadoramente su erección necesitada.
El azabache no apartaba la mirada del pelirrojo. Esos suspiros los estaba provocando él. Tan fascinado estaba viéndolo gemir, que no se dio cuenta cuando Misaki llevo una mano a su pantalón con intenciones de quitárselo.
-Hum- soltó un pequeño gemido al sentir la mano traviesa del ojos miel acariciando por encima del pantalón su erección -. Misaki~ si sigues así no me contendré- le decía Saruhiko, mientras retiraba aquella mano y acariciaba con otra suya los testículos del pequeño. Misaki empezó a gemir más alto.
-P-Pero yo ah no quiero q-que t-te contenga-ahhs- gemía intentando hablar.
Saruhiko rió ante las palabras del mayor, mientras dejaba en paz su erección y se levantaba para quitarse las prendas que le quedaban, quedándose como dios lo trajo al mundo.
Volvió a posicionarse en seguida encima del pequeño, besándolo con más pasión. Si Misaki quería más acción, se la daría, ambos cuerpos pedían por ello. Pero tenía que tener cuidado, no quisiera hacerle daño la primera vez a su Misaki.
Con un pequeño gruñido, se levantó de Misaki, separándose y levantándose a la vez de la cama, mirando por los cajones de su habitación. Misaki lo miraba confundido.
-¿Q-Qué...?- suspiraba necesitado Misaki, viendo cómo el azabache daba vueltas por la habitación en busca de algo.
-¿Dónde está?- preguntaba al aire, buscándolo desesperadamente. Ese no era el momento de que se le perdiera.
Con un gruñido se fue hacia la pequeña cocina, buscando allí también, pero nada. ¡¿Dónde demonios estaba el maldito lubricante?! Gritaba en su cabeza. Bueno, habría que improvisar.
Con la mantequilla en mano se dirigió a la habitación sonriente, encontrándose con una maravillosa visión:
-S-Saru, d-deja de tardartee~- gemía Misaki mientras el mismo se masturbaba en la cama, con las piernas separadas, dejándole ver cómo se tocaba con su mano.
Saruhiko se quedó de piedra, a punto de que un hilillo de sangre bajara por su nariz. Pronto dejó su ensoñación, para acercarse con una sonrisa un poco macabra al pequeño.
-Misaki~ nunca podría hacerte eso. Y menos cuando estás así- le susurraba con un aire sensual en la oreja, para luego lamerla. Llevó una mano a la entrepierna del pequeño, en el que seguía haciéndose él mismo el trabajo.
-D-Date p-prisaa~- seguía suspirando Misaki sintiendo los toques de su compañero. Saruhiko, aún con una sonrisa en su cara, untó sus dedos en la mantequilla y bajó hacia el virgen orificio.
Con cariño le apartó la mano de Misaki, no quisiera que se corriera por sí mismo. Misaki apartó ambas manos de su cuerpo dejándole hacer al azabache.
Saruhiko, volvió a mirar a Misaki, que tenía los ojos cerrados esperando la intromisión. Y con esa visión, lo penetró con el primer dedo. Misaki sacó un gemido más alto que todos al sentir la molesta intromisión en su virgen entrada. Dolía al principio, pero poco a poco empezó a acostumbrarse, moviendo las caderas a la vez que el dedo. Saruhiko al ver que ya estaba acostumbrado con uno, metió el segundo, a lo que Misaki soltó un grito más alto, mientras las primeras lágrimas bajaban por su cara.
Aquello enterneció al mayor que, intentando que se distrajera con otra cosa, empezó a lamer el erecto miembro del pequeño. Poco a poco, también se fue acostumbrando con dos, así que metió el siguiente.
Misaki volvió a gritar al sentir otro dedo dentro suyo, pero esta vez, Saruhiko metió todo su miembro a la boca, haciéndole estremecer.
-Sa-aahruu- gemía mientras movía al compás de los dedos sus caderas, buscando más profundidad.
Saruhiko complacido por los gemidos que soltaba el pequeño, decidió que ya era hora de que ambos gozaran. De inmediato quitó sus dedos de su entrada, haciendo que Misaki sacara un suspiro de desaprobación.
-Tranquilo, Misaki~ ahora viene lo mejor- le susurró al oído mientras dirigía con una mano su miembro a la entrada dilatada -. Ahora, quiero que te relajes, no quisiera hacerte más daño del debido, ¿de acuerdo?- le pidió el azabache, sintiendo como el otro solo asentía con la cabeza.
Poco a poco, Saruhiko fue metiendo la punta de su miembro dentro, haciendo que el otro se tensara. Le dolía mucho.
-S-Saru, d-duele mucho...- le susurraba bajito el pequeño, empezando incluso a dejar que unas cuantas lágrimas bajaran por su rostro que el azabache no tardó en quitar con sus labios.
-S-Solo tranquilízate- le volvía a repetir sintiéndose asfixiado en aquella cavidad.
Cerrando los ojos, Saruhiko decidió entrar de un solo golpe, sabiendo que el sonido que hiciera su pequeño no le iba a gustar. Y no le gustó. Misaki soltó un gritito de dolor al sentir que todo el endurecido miembro entraba en él de una sola estocada.
Saruhiko se quedó quieto, controlándose a sí mismo para no empezar a moverse. Lo cual era una muy difícil tarea, ya que el interior de su Misaki era caliente y estrecho. Era el paraíso en la tierra. Y lo mejor de todo es que con ello se encontraba unido a aquella pequeña persona. Sintiéndose la persona más dichosa del mundo.
Al poco tiempo, Misaki movió mínimamente las caderas para que empezara a moverse.
Saruhiko empezó lento intentando que no le doliera demasiado al pelirrojo. Lo cual empezó a surgir efecto cuando, en una estocada más profunda que las anteriores, tocó un punto dentro de Misaki que le hizo estremecerse y soltar un gemido excitado.
-A-Ahí, S-Saruu- suplicaba mientras movía las caderas desesperado para que se moviera hacia ese lugar.
Saru sonrió satisfecho al ver que el dolor ya no se interponía entre ellos dos. Comenzando a acelerar el ritmo e intentando dar siempre en aquel punto.
Misaki no paraba de gemir. Se sentía tan bien sentirse llenado por el miembro del azabache que empezaba a suplicarle porque fuera más profundo en él.
-M-Má-aahs... Saruu...- gemía desesperado el pequeño levantando un poco las piernas para poder rodear la cintura del mayor y que le penetrara más fuerte y profundo.
Por otra parte, Saruhiko se sentía en el cielo y en el infierno a la vez. Oír los gemidos de Misaki llamándole le hacía querer entrar mucho más hondo en él.
En un rápido movimiento, Saruhiko le hizo a Misaki quedarse encima de él, mientras lo seguía penetrando con más rapidez.
Misaki, en cuanto pudo saber lo qué pasaba, empezó a montarlo elevándose y dejándose caer fuertemente encima de su miembro tocando con más intensidad aquel punto.
El ritmo era desenfrenado, gimiendo ambos el nombre del otro con descaro, incluso gritándose entre ellos sin importarle en qué lugar se encontraban ni qué hora era.
-¡S-Saru!- gritaba sin parar el pequeño, gritándole al de abajo, mientras se apoyaba en el pecho del mismo para mantenerse en equilibrio.
Saruhiko estaba casi igual que Misaki, solo que él intentaba que los gemidos no sonaran muy altos. Además que no apartaba la vista del que lo cabalgaba, pensando para sí mismo, que si esta fuera la última vez que haría aquello con Misaki, le encantaría grabarlo o al menos sacar una foto de aquello: Misaki seguía moviéndose frenético; con la boca abierta gritaba y dejaba que la saliva saliera recorriendo su cuello, llegando incluso al pecho, haciéndole ver de lo más hermoso y sexy; sus ojos estaban entrecerrados por la lujuria y soltando lagrimillas de puro placer; y todo ello con un hermoso sonrojo que Saruhiko no podía dejar de pensar que ese sería su color favorito a partir de aquel momento.
Poco les faltaba para terminar, ambos lo sabían. Saruhiko incluso llevó una mano al miembro olvidado de Misaki que bailaba junto con su dueño pidiendo atención.
Ambos sintieron un cosquilleo atravesarles el estómago, sabiendo que poco les faltaba.
-¡S-Saru!- le llamó desesperado, aunque aún estaba sumergido en el placer, al menos quería decírselo una vez, aunque luego seguramente lo negara ¿o no? -. ¡Y-Yo ahh... t-te aah...! ¡Dios! ¡Ah!- casi ni podía hablar con las embestidas que tocaban exactamente en su querido punto.
Saruhiko al oír que lo llamaba para decirle algo salió de su ensoñación de placer, prestando atención a las palabras que intentaba juntar su Misaki.
-D-ime, ahh- suspiraba mientras seguía moviendo deprisa las caderas y sujetándo con una mano la cadera del pequeño.
-¡T-Te aahm-mo ohh!- gritó Misaki llegando al clímax y al orgasmo que jamás pensó que tendría y menos con la persona de debajo suya, corriéndose en la mano del azabache.
Saruhiko al oír esas palabras entrecortadas y al sentir como era estrujado por el pequeño se dejó venir dentro de su Misaki, sintiéndose a la vez liberado.
Con un último suspiro al correrse, Misaki se dejó caer jadeando encima del azabache, que gustoso lo esperaba con los brazos abiertos.
Ambos respiraban pesadamente, intentado recuperar la respiración.
Saruhiko sonreía, por una vez en su vida, felizmente y de forma cariñosa, casi a punto de que algunas lágrimas salieran de sus ojos. Cuantísimo había esperado por aquellas palabras de su Misaki, y al final se las había soltado y de qué forma más sexy y romántica a la vez.
Cuando recupero mínimamente la respiración, el azabache acerco su boca al oído del pequeño que empezaba a quedarse dormido y que aún estaba en su interior.
-Yo también, MI Misaki~- le dijo cariñoso, haciendo que Misaki se sonrojara un poco al sentir como el mayor le acariciaba el pelo desordenado.
Al poco tiempo de recuperar completamente el aire, Saruhiko sintió como Misaki se había dormido. Riendo, el mayor retiró con cuidado su miembro del interior del pelirrojo que solo soltó un gemidito al sentirse vació de repente. Y con cuidado acostó a su lado al pequeño, mientras é mismo se tumbaba a su lado y lo abrazaba posesivo por los hombros y cintura.
Se quedó un rato viéndole dormir mientras seguía sonriendo, pensando que a partir de ese momento se quedaría con esa tonta sonrisa en su cara. Pero no le importaba, al fin tenía a SU Misaki con él y además lo había hecho suyo, ¿qué más podía pedir?
Con eso en mente se dejó arrastrar junto con su pequeño amante al mundo de los sueños.
Asdasaadsasa, sigo disculpándome por lo del OOC de ambos personajes, pero lo vuelvo a decir, sino los hago OOC no existiría lemon ni nada (estúpido orgullo ._.)
Espero que alguien comentee~ ;)
¡Byee!
p.d.: subiré epílogo o3o
p.d.: sorry si hay alguna falta de ortografía o algo -_-'' (nobody's perfect DD:)
