Descuidadamente atrapado

Summary: Lo que menos le hace falta a la chica más popular de la Secundaria Konoha es hacer su trabajo final con el tipo más nerd de la escuela. Definitivamente, Sakura y Sasuke no hacían un buen equipo.

Pareja: Sasuke Uchiha-Sakura Haruno.

Capítulos: Hasta donde de mi imaginación.

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Bella

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La clase ya estaba totalmente llena, para su mala suerte. Ya era desagradable para él escuchar las ironías y comentarios furtivos de algunas chicas y ahora tenia que pasar delante de ellas y escuchar, tal vez, sus risas chillonas y burlonas. Siempre supo que no había ser más malvado y engreído en la tierra que una mujer y si eso era poco, estaba su afán de querer verse perfectas todo el día y a todas horas.

Su madre siempre sintió una especie de temor hacia que el asista a la escuela. Los chicos solían ser crueles y mucho más en los tipos de escuelas a las que sus hijos solían asistir: niños mimados y problemáticos. Itachi era un chico muy sociable y encantador, además de guapo e inteligente. Todos los que le conocían decían que había heredado todo de su madre. Muy distinta era la impresión que se llevaban de él: un chico callado, serio y reservado, inteligente y con el carácter de su padre. El hombre que se haría cargo algún día de todo lo que poseía su familia. Itachi era el favorito de Fugaku Uchiha, pero su hermano mayor no era del tipo de chicos que se quedan en un sillón de oficina llenando y revisando formularios.

Camino hacia el único lugar que estaba vacio. El único lugar que siempre quedaba sin ocupar en esa clase era ese: el último. No era por amor a la materia, sino que, desde ese lado, nadie podía ver a las chicas del medio. A las mujeres por las que todos -sin excepción- se veían envueltos de una u otra manera. Desde allí el solo podía ver la cabellera rubia de Temari Sabaku no. Ese el martirio en todas sus clases de Lengua. En esa clase los asientos prácticamente gritaban tu nombre.

Su mayor problema era que le resultaba muy difícil ver desde aquella distancia. Quizá le haría caso a su madre y visitaría al oculista, aunque eso le molestara, para comprar unos lentes mejores. Nada de lentillas, le resultaban bastante incómodos. Recordaba muy bien cuanta lata le dieron. Los anteojos eran mucho más cómodos y le gustaban, aunque su madre viviera diciéndole que eran horribles. Ella siempre quería cambiar su apariencia. Le fastidiaba con eso cada vez que le iba a visitar al internado o a la casa que tenían en Londres, la cual era usada por él cuando abandonaba la escuela. Mikoto nunca se rendía y seguía comprándole ropa actual cada vez que salía de viaje, así que en su armario tenía ropa de todos lados, desde Abercrombie & Fitch hasta Armani. Pero, aceptaba todo lo que le comprara por que la quería como a nadie en el mundo.

Era tedioso para él escuchar a Iruka-sensei mientras reía con algunos comentarios superficiales de los chicos de la clase. Ese hombre siempre le pareció un idiota. Un profesor que sentía cierta fascinación por las chicas bonitas y menores. Todos sabían que sobre todo, en sus preferencias estaba Ino Yamanaka, a la cual solía aprobar. Siempre.

Odiaba esa clase, no había duda, y gastaba los minutos de esta resolviendo los ejercicios de sus libros o adelantando otras materias, pero en lo esencial, ignorando al resto de sus compañeros.

Había pasado sus dos primeras horas de clase -en su primer día- en la oficina del director, quien se encargo personalmente de introducirlo en sus materias y arreglarle su horario. Sarutobi-sensei era un hombre amable y amigo de su familia, a quien Sasuke había conocido años atrás, cuando estuvo de vacaciones en Konoha, hace 3 años. Él joven sabía que el director hacia eso por pedido explícito de su madre. No podía hacerle un desplante a Mikoto Uchiha, no a la mujer que aportaba dinero a la escuela y ayudaba a todos los aldeanos.

Caminaba hacia una de las mesas del extremo izquierdo, donde solo había dos chicos más. Reconoció uno de ellos: un chico gordo y grande con quien llevo arte en su segunda hora, luego, no volvió a verle en aritmética. El otro era un tipo alto, con las cejas demasiadas pobladas y un corte gracioso. Sus compañeros de mesa solo le miraron comer en silencio, no buscaron ningún intento de comunicación. Quizá Chouji, como recordó se llamaba el primer chico, había contado a su compañero sobre su intento de hablar con él, ante lo que Sasuke solo respondió con un monosílabo y el alejamiento. Definitivamente, ser sociable no era lo suyo.

La primera vez que las vio fue allí, en la cafetería.

La comida, para él, era un asco. La carne estaba seca y la ensalada sin aceite. Desvió la mirada hacia el reloj, que se encontraba sobre la puerta principal del comedor, la cual estaba entreabierta para facilitar el ingreso de algunos chicos retrasados. Tres mujeres entraron de un momento al otro. Dos de ellas, ambas rubias y bonitas, mantenían una pequeña discusión en silencio. Una de ellas, la más alta y esbelta, tenia el cabello amarrado en una coleta alta y las manos en la cadera. Hacia muecas de vez en cuando y sonreía burlonamente a su acompañante. La otra, un poco más baja y del cabello un tono más oscuro, le respondía con el seño fruncido y la mirada envenenada.

Todo esto pasaba ante la mirada divertida de la castaña del grupo, la cual le pareció mucho más bonita que las otras. Sus ojos chocolates era lo más bonito en ella y su cabello ligeramente ondeado era hermoso. La última chica buscaba a alguien por el comedor, sin quitar la sonrisa divertida del rostro, una muy parecida a la de su amiga, pero menos retorcida. Cuando estuvo cerca de la mesa en donde se habían sentado algunos de los jugadores del equipo de futbol, lo cual supo porque vio una foto de ellos en la oficina del director, llamo a alguien:

-Nee, Shikamaru. ¿No piensas ir?- dijo, para después tomar el asiento del chico que se había puesto de pie.

-Así se hace, Ten-Ten- le felicito el chico rubio de la mesa, en tono demasiado alto, chocando los cinco con la chica.

Las mesas eran amplias, lo suficiente para albergar a 14 personas sin incomodidad. En aquella había en total 8 personas, las tres chicas y cinco hombres: un pelirrojo, un rubio, dos castaños y un pelinegro. Todos empezaron a comer y a hablar, ignorando las miradas de algunos. Entonces, llego alguien más.

La joven tenia el cabello amarrado en una coleta alta, vestía una blusa sin mangas, una falda pequeña y sandalias por ser temporada de calor. Su piel era nívea, sus piernas largas y sus ojos, extrañamente, los más brillantes que hubiera visto jamás; un verde muy raro. Caminaba a paso ligero, pero daba a entender que no quería estar junto a las chicas que venían detrás de ella. En la puerta, una chica de cabellos rojos cerró la misma con un estrepitoso sonido, ante lo cual, la chica de cabellos rosas, sonrió torcidamente y sus ojos brillaron maliciosamente, haciéndole ver extremadamente sexy. Luego, tomo asiento en la mesa de Ten-Ten, junto a un joven de cabellera negra y piel traslucida, mientras sonreía a los presentes y reanudaban la conversación anterior.

No supo en que momento ella decidió mirarle. Una de las rubias le había dicho algo, pero, desde su lugar no logro escucharlo. Le pareció que la pelirosa le había mirado automáticamente, como si no creyera lo que le dijeron. Le miro en silencio y no desvió la mirada ni cuando él le devolvió el gesto. Ella le miro de arriba abajo y tal como lo hizo antes, impredeciblemente, volvió la mirada hacia su grupo.

-Me parece- le dijo el chico de cejas pobladas- ¿o Sakura Haruno estaba mirándote?

-¿Quién?- pregunto él.

-Sakura Haruno. Esa, amigo mío, es la chica más linda de toda Konoha- contesto, mientras no dejaba de mirar a la chica, que siempre sonreía coquetamente.

Sasuke volvió a mirarla, pero al parecer ella ya estaba absorta en la conversación que mantenía aquel grupo.

Sakura no volvió a mirarle después de aquel día.


timbre que anunciaba el fin de la cuarta hora en la secundaria Konoha sonó y los movimientos de los chicos en las aulas no se dieron a esperar. De pronto, los pasadizos de la escuela estaban abarrotados de jóvenes que se dirigían a sus siguientes clases, la mayoría en grupos.

Aún faltaba una hora para el almuerzo y la gran mayoría ya quería irse a casa. Lo bueno era que el frio invernal había desaparecido y en su lugar solo estaba la fresca brisa de inicios de primavera que había obligado a Sakura ir por una chaqueta ligera.

-Maldita tipa. Ojala se le caiga todo el bótox de la cara.

-Cálmate, Ino. Si no bajas la voz, todos pensaran que eres una loca.

-Me importa poco lo que piense el resto, Temari. Kurenai-sensei es una desgraciada. ¿Cómo se supone que hare ese trabajo? Dios, tendré que recurrir a esos idiotas.

-La verdad yo le bajaría al novio- dijo Ten-Ten mientras las tres chicas le miraban. No era usual en ella decir esas cosas-¿Qué? Es tipa a mi también me cae de lo peor.

-Te lo buscaste, Ino. ¿Cómo se te ocurre decirle que esta tan amargada por que seguro Iruka le da a alguien más lo que a ella?

-Sakura, tú no entiendes. Esa… esa esta en mi contra.

-¿Y como no si vives mandándole guiños a Iruka frente a ella? ¿Quieres que te ponga en un altar?- inquirió Sakura.

-Ella solo se segura la nota de lengua- dijo Temari.

-Pero valla manera de hacerlo, Ino-chan- rió la castaña del grupo- aunque no se como aguantas las insinuaciones de Iruka-sensei.

-Él no pasara de insinuaciones. Lo sé. ¡Demonios! Un informe completo sobre la revolución rusa como trabajo final de Historia y con las citas requeridas adjuntas. Lo hace para asegurarse que no es de Internet ¡y sin pareja!, eso me hubiera facilitado las cosas. Y aún me falta el trabajo de Geografía. Si desapruebo sociales mi papá no me pagara el viaje que me prometió. Maldita vieja.

Todos en la escuela odiaban a Kurenai-sensei y a sus trabajos de fin de año. La maestra era una mujer muy bonita y también era la novia de Iruka. Sus trabajos eran el dolor de cabeza de muchos ya que era la única nota del 4· Bimestre y por eso tenían dos meses para hacerlo. Un trabajo de mínimo 30 páginas, incluyendo Investigaciones de distintos medios, esquemas, dibujos, conclusiones y encuestas si era necesario.

-solo procura hablar menos en sus clases y consíguete una pareja favorable para el otro trabajo.

-Eso lo dices por que para ti todo es sencillo, Sakura. Como llevas Sociales con puros cerebritos.

-Yo estoy que llevo esto del trabajo final de Sociales de maravilla.

-¿Por qué?- pregunto Temari.

-Trabajare con la misma persona en ambos. Hoy nos dieron la pareja de Geografía hoy y a mi me toco con Hinata Hyuga- contesto, Ten-Ten- y por si fuera poco, el tema son "La revolución de las trece colonias" y "La Hidrografía de África". No podría tener más suerte.

-¿por eso la defendías tanto?

-Por eso y por que me cae bien, Sakura- entonces, desvió la mirada hacia Temari- ¿Y a ti, como te fue?

-Bien. Shika-kun y yo somos pareja.

-O si, hubieran visto sus caras cuando se los dijeron- hablo Ino- lastima que no estén en nuestra clase.

-Se me olvidaba. Sakura ¿Quieres que le de tu numero a Seiji?- pregunto la castaña.

-¿Quién es Seiji?

-El chico que conocimos en la cafetería. Vamos, Sakura, el que pago nuestros helados la semana pasada.

-Sigo sin saber quien es Seiji.

-¿El chico castaño de la Todai? ¿El que estaba de vacaciones con sus amigos?- pregunto Ino.

-Ese mismo. Nos encontramos en el centro comercial y me pregunto por Sakura y si podía darle su número, iba a dárselo, pero recordé aquella vez en la que te molestaste por que Ino hizo lo mismo. El chico me agrada.

-Dáselo. Veremos cuan buenos son los universitarios de Tokio.


El año había iniciado sin problemas. El cuarto de secundaria le iba a resultar entretenido. Cierto que los Akatsuki ya no estarían el la escuela para hacer todo más divertido con sus cosas pero aun quedaban muchas presas a las cuales conocer.

Gai-sensei, el profesor encargado de los deportes en la escuela la había mandado a llamar al campo de entrenamiento en la hora del almuerzo. Podría patear a ese hombre solo por perturbarla en su tiempo libre. Sabía por que la había llamado y también tenía una nueva respuesta para ellos, es que pertenecer a las porristas no era lo suyo. Cantar, bailar y gritar como una histérica era algo realmente estúpido. Itachi trato una vez de convencerla, dijo que resultaría divertido verla bailar para él, ya que según él, la prueba mayor de las porristas era pasar por él capitán del equipo de futbol e Itachi fue el capitán hasta que termino la escuela.

Cuando ella rechazó la invitación en 3· año, Karin tomo su lugar. Desde entonces la veía desfilar en cada partido con su horrible vestuario. Ese año volvía a ver vacantes en el equipo, la capitana y dos chicas más habían terminado la escuela el año pasado y Sakura era lo suficientemente inteligente para deducir que Gai-sensei la llamaba para un puesto. Y su respuesta otra vez seria la misma.

-No- les dijo- es simple y sencillo. Búsquense a otra.

Ni siquiera se había tomado la molestia en escuchar los beneficios que le daba la escuela a los deportistas o a las porristas. Su respuesta fue inmediata. Ellos debieron suponerlo, no quiso ser porrista en el pasado y mucho menos, ahora, capitana.

-te crees mucho, ¿cierto?, Haruno- le grito alguien, cuando les había dado la espalda para dirigirse al comedor.

Volvió la mirada al equipo que se encontraba de pie junto a uno de los arcos del campo. Entonces, supo de quien había provenido la voz cuando vio sonreír a Karin y a sus amigas. Las tres habían dado unos pasos adelante, manteniendo una distancia entre el equipo y el profesor.

-Tengo una idea. ¿Por qué no le dan el puesto a Karin? Ella sabe abrir las piernas mejor que nadie. Los chicos de toda la escuela podrían darles buenas recomendaciones sobre ella- dio la vuelta y luego volteo, cuando solo había dado un paso- Y, contestando a tu pregunta. No, no me creo mucho. Soy lo mejor- termino, sin quedarse a mirar la reacción de Karin.

-Perra- oyó que le grito la pelirroja.

-Si, y hasta en eso soy mejor que tú- respondió, sin volver la mirada y continuo caminando hasta llegar a la cafetería, seguida de cerca por el resto del equipo, con una Karin muy molesta atrás.

Idiota…

Nunca entendería el porque tantas chicas querían ser porristas. Hoy habían hecho un casting a 35 chicas, las mayoría de los tres primeros grados. Las animadoras de la escuela tenían la peor reputación, y si Karin tomaba el puesto de capitana, los chismes se incrementarían aun más.

Estaba segura de que Gai-sensei la llamaría luego para regañarla. Ella no participaba en deportes y solía faltar siempre a sus clases. Si obtenía buenas calificaciones en esa área era por que ella y sus amigas eran las encargadas de organizar el baile para los fondos del equipo. Algo que siempre resultaba ser un éxito. Además, Gai-sensei le debía un favor. Uno muy grande y ya llegaría la hora de cobrárselo.

La cafetería ya estaba llena cuando llego y localizo a sus amigos en un santiamén. Ellos estaban donde siempre y ya habían empezado a comer. Busco una bandeja y la cocinera le sirvió el almuerzo, no sin antes hacerle una mueca de disgusto.

Ella nunca le perdonara el haberle insultado.

. ¡Genial! La obesa cocinera esta en mi contra…

Camino hasta su usual mesa sin mirar a la gente que le veía pasa y sin mirar atrás, ni siquiera cuando Karin cerró la puerta de una manera estrepitosa. Sí, estaba molesta y eso le divertía. No pudo evitar sonreír.

-Sakura- le dijo Ino, a penas tomo asiento junto a Sai- no sabes quien llego a la escuela.

-Cierto ¿algo bueno?- pregunto.

-aja. Mira hacia la izquierda. Es nada más ni nada menos que Uchiha Sasuke

Ella lo hizo sin esperar una palabra más.

Distinguió al susodicho de inmediato, pero ¿Ino estaba segura de lo que hablaba? Itachi le había dicho una vez que él y su hermano eran muy parecidos, y aquél chicho parecía un ser de circo. Su cabello era largo y desordenado, tenía un flequillo que le cubría casi toda la frente, unos grandes anteojos y sus labios eran muy delgados. El chico le miro y ella no dejo de observarle. Sasuke tenía unos ojos muy oscuros, visibles aun bajo las gruesas monturas de sus anteojos. Su mirada era muy distinta a la de Itachi. No tenía la malicia, la sensualidad, ni el extraño y cautivador brillo de su hermano mayor. Definitivamente, Itachi le había mentido.

Sasuke era un patito feo.


Los horarios eran mayormente dados al asar pero existía una especie de privilegio hacia los chicos con mayor puntaje. Ellos accedían a las clases menos complicadas a las últimas horas y su hora libre era escogida por ellos y llevaban clases de Matemáticas y Sociales juntos.

Uchiha Sasuke había obtenido el promedio más alto el año pasado. Había ordenado su horario de la forma que más le apetecía y pudo ser exonerado de deportes por sus problemas de visión. Todo le resultaba muy sencillo en aquella escuela. No tenia competencia alguna, ni siquiera la tuvo en Inglaterra.

Ahora se dirigía a su clase de Historia, luego tendría una hora de arte y al final, deporte.

Hoy les darían sus temas a investigar y su pareja. El trabajo anterior fue muy sencillo y su pareja fue un chico muy callado, lo cual facilito el proyecto. Kurenai-sensei era una mujer muy inteligente, pero muy estúpida a la vez. Debería haber abandonado a su novio hace mucho. El coqueteaba con las alumnas sin descaro y a ella parecía no importarle. Definitivamente el amor parecía anular el sentido común de las personas y volverlas vulnerares. Él lo sabía muy bien.

-Sasuke- le llamo alguien- ¿puedes prestarme tus apuntes de Biología?

Neji Hyuga era un chico nuevo en la escuela con quien llevaba Biología y Lógica. Los padres de Neji habían sido amigos de los papas de Sasuke, por lo que ellos se conocieron en uno de los cumpleaños de Mikoto Uchiha en Tokio.

A Neji le costo reconocer a Sasuke. No se veían desde hace muchos años, pero cuando lo hicieron el no llevaba anteojos ni su cabello era tan largo. El siempre le había caído mejor que su hermano mayor. Por un momento le pareció que le había conocido en otra vida.

-Están en mi casa. Puedes ir a recogerlos luego.

-Gracias- le dijo, y Sasuke entro al salón de Kurenai-sensei de inmediato.

Delante del asiento que había tomado estaba delante de unos chicos que, al ver a Sakura Haruno entrar al aula de Sociales, la única clase a la cual asistía sin ninguna de sus amigas, empezaron a hablar sobre un incidente que había tenido Karin Uhikawa y una chica de 3· año, justo después del almuerzo.

Al parecer la pelirroja había estado celosa de la chica, porque ella salía con uno de sus ex, o algo por el estilo. La chica, Matsuri, como mencionaron luego, se había sentido intimidada por Karin y estaba muy afectada por los insultos de la Uhikawa y estaba por retirarse cuando apareció Kiba, el hombre en disputa. Kiba y sus amigos vieron el asunto e intervinieron, pero no arremetieron contra Karin. Ellos no se olvidaban que era una mujer y les había hecho favores. Mas las chicas del grupo si lo hicieron. Temari y Ten-Ten defendieron a Matsuri, al parecer por pedido de Naruto Uzumaki y Shikamaru Nara. Pero Karin es de las chicas que no se intimidan e insulto a las recién llegadas.

Entonces, Sakura intervino. Los chicos decían que ella no lo hizo por amor a la chica, si no, por que ella y Karin se tenían la guerra declarada desde hacia tiempo. Una riña iniciada por Sakura. Y como siempre, la pelirosa logro sacar de las casillas a Karin y esta termino por irse a clase.

-Ellas dos son mucho más sexys cuando se enfrentan, sobre todo Sakura- comento uno de ellos- Haruno es la única que para a Karin. Esa chica tiene carácter y esta muy buena.

Trato de evitar escuchar lo que decían los hombres de delante y lo logro.

Miro de reojo a Sakura, quien estaba tomando algunos apuntes. Los chicos de la escuela tenían razón: ella era muy linda. Era la chica más popular de la escuela y la más sensual. Muchos solían abrirle puerta para que ella pasara sin dejar de babear. Los chicos frecuentaban tratar de llamar su atención a menudo. Para su cumpleaños solían enviarle regalos a su casa. Era algo muy exagerado y él lo dudo cuando lo escucho por boca de una muchacha de su clase de Matemáticas, mas todo resultaba ser patéticamente cierto. Y al parecer ella no solía aceptar a ninguno. Sakura Haruno era la mujer inalcanzable y ellos en vez de abandonar la lucha, seguían adorándola, dejándose encantar cada día más por ella.


La clase paso rápido. La guerra fría era un tema muy amplio, pero tenían a la maestra que simplificaba todo y no se hacia problemas en dejar una cantidad temible de deberes extra. La mujer de ojos rojos les ordeno permanecer sentados mientras buscaba en su lista la manera de agruparlos, una forma de hacer su tarea mucho más insoportable. Era su manera personal de despedirlos de la escuela.

-No acepto quejas, reclamos, ni sugerencias sobre esto. Yo les doy su tema, su pareja y la fecha de entrega definitiva. No se tomen la molestia de persuadirme porque no lo harán. Empecemos- e inicio con su emparejamiento.

-Haruno Sakura- dijo, cuando ya había mencionado 5 parejas. La mencionada alzó la vista hacia ella y la miro- Uchiha Sasuke- término.

Ambos se miraron por unos segundos, cruzando el negro con jade. Ella alzó una ceja y él quito la mirada de la brillante de Sakura.

Sin duda alguna, Kurenai-sensei buscaba molestar a sus alumnos.


N. de la A.

Hola a todos :D

¿Qué hay? Yo estoy feliz de la vida por sus comentarios y por eso me apure en hacer la continuación. Si, soy muy convenida.

Habrán notado que Sakura es una mierda, perdónenme por la expresión, pero decidí cambiarla un poco en el último momento. Hoy se narro la manera en que se conocieron desde ambos PoV`s y me encanto hacerlo. Cabe decir que algunos personajes tendrán una personalidad un poco distinta a la del anime :)

Gracias y cuídense.