DULCE VENGANZA

Por Ayumi

Todos los derechos de "Naruto" son propiedad de Masashi Kishimoto

CAPÍTULO 2

- - Diálogos

" " Pensamientos

El ambiente en el departamento de Naruto era tan pesado, que podría cortarse con un cuchillo. El corazón de Sakura latía con fuerza, y sentía crecer la ansiedad dentro de ella porque se limitó a decirle que tenía condiciones ¡pero no se las había explicado!

Parado frente a ella, con la mano en su barbilla y pose pensativa, parecía seguir meditando cuales eran exactamente. En realidad ni siquiera había pasado un minuto, pero en el estado de ansiedad en el que se encontraba, unos segundos ya eran una pesadilla. Desesperada por romper la tensión y saber lo que le pediría dijo

-¿Y bien?

El rubio la miró por unos instantes, desconcertado por el tono casi violento de su amiga, pero de inmediato se acercó a ella y respondió

-Primero que nada quiero dejar claro que eso que tú quieres no pasará ahora

-Pero…

-Será mañana. Tú y yo saldremos a algún lugar por la tarde, pasaremos tiempo juntos y luego…lo haremos

-Como una cita

-Si

-Pero Naruto, ¿no me has entendido? No quiero eso, eso es demasiado personal

-¿Más que pedirme que te haga el amor? Créeme Sakura-chan, no hay nada más personal que estar dentro de otra persona, en el significado físico de ello

-Lo sé pero…

-Además, hacerlo como tú lo sugieres implicaría que me comportara contigo de una manera que no deseo

-Pero haces lo mismo con todas las chicas-no era una crítica, solo un comentario que a ella le parecía evidente, pero Naruto lució primero sorprendido y luego sus ojos relampaguearon con rabia

-Nunca he tratado a una mujer como un objeto para mi placer, Sakura-chan. Si en verdad piensas eso de mi, y me 'escogiste' por ello, entonces no me conoces bien

-Yo…lo lamento, lamento si mi comentario te ofendió. Pero no te juzgo, eres soltero, guapo y todas las chicas caen a tus pies; eres libre de acostarte con ellas si así lo deseas

De nueva cuenta la mirada de Naruto la dejó confundida. Aunque no contestó nuevamente a su comentario, la observaba fijamente, aunque sin revelar sus pensamientos, al final la comisura de sus labios se curvó en una mueca irónica y dijo

-Lo que me estás pidiendo es una aventura de una noche, casi sexo anónimo, algo que no tengo desde los 17 años. Aunque no me lo creas, me gusta pensar que la chica con la que estoy, sea unas semanas o un par de noches, tiene algo especial y hacemos especial aquellos momentos.

La imagen casi frívola que se había hecho de su amigo con el paso del tiempo no encajaba con las opiniones que él aseguraba tener, pero de alguna manera el brillo de sus ojos la convenció de que decía la verdad.

-No te estaba juzgando. Todo mundo habla sobre tu facilidad para conseguir chicas y lo popular que eres entre ellas, casi nunca duras con alguna de ellas y jamás me has presentado a una novia formal ¿Qué esperabas que pensara?

Otra vez aquella mirada enigmática por parte de Nauto, pero en aquella ocasión duró menos tiempo, quitándole la posibilidad de analizarla

-Nada, no esperaba que pensaras nada. Volviendo a lo nuestro, esa será mi condición

-Pero…si hacemos eso ¿no habrá mayores posibilidades de que alguien nos vea y se lo cuente a Sasuke? Si eso pasa no podría mantener en secreto tu identidad

-No necesariamente. Somos amigos, a nadie tendría que parecerle raro que dos amigos paseen juntos.

-Si, bueno…tienes razón.

-Mi principal condición es que esto nunca lo sepa Sasuke-Sakura abrió la boca, pero él no la dejo decir nada porque de inmediato cortó la pausa para completar-y que tú y yo nunca hablemos de ello. Si tu decisión final es usar esto para darle una lección y después ustedes seguirán su vida como si nada, con un muy probable matrimonio, lo mejor es que esto se quede enterrado entre éstas cuatro paredes y jamás mencionemos el asunto. ¿De acuerdo?

Jamás había visto a Naruto con aquella seriedad. Él siempre era alegre y escandaloso, algo que la sacaba de quicio en su infancia pero que la alegraba en la actualidad, pero en aquellos momentos mostraba una seriedad que muy rara vez veía en él. Fue aquella mirada y sus palabras lo que provocaron una mayor duda en ella de lo que estaba a punto de hacer.

Ino tenía razón. Ella no era alguien que se tomara a la ligera el hecho de hacer el amor con otra persona. Aunque Naruto le estaba aligerando la carga diciendo que ese sería un tema vedado para ellos, no significaba que ella pudiera seguirlo viendo a la cara sin recordar lo que hicieran en su habitación.

En su mente se coló la imagen de ambos abrazados, desnudos, recorriendo el cuerpo de Naruto con sus manos mientras el hacía lo propio….

Se sonrojó violentamente y su determinación se tambaleó. Pero casi de inmediato recordó el porque estaba haciendo eso, lo que la motivaba para dejar de lado muchos de sus principios y pudor. Y cualquier duda fue eliminada

-Seguro-su voz no sonó tan firme como le hubiera gustado, pero tampoco revelaba la lucha interior que había sostenido instantes atrás-Entonces ahora…

-Ya te lo dije Sakura-chan, no va a pasar nada entre nosotros el día de hoy. Ve a tu casa, descansa, mañana nos veremos y…ya

-Sé lo que estás intentado Naruto

-¿Ah si?

-Quieres darme tiempo, piensas que si…me voy y lo pienso detenidamente por una noche, cambiaré de opinión y me olvidaré de todo esto. Pues déjame decirte que estoy muy segura de esto y si lo hiciéramos ahora no me arrepentiría para nada.

-Bien, pero no vamos a comprobarlo porque se hará como yo digo. Acudiste a mi porque soy tu amigo y te sentías segura para llevar a cabo tu loca idea, sabes que si buscas a otra persona correrás muchos riesgos…así que te conviene seguir mis condiciones. No te estoy exigiendo gran cosa ¿o me equivoco?

-No-reconoció de mala la joven. En el fondo agradecía esa pausa porque en aquellos momentos estaba demasiado nerviosa y le vendría bien calmarse un poco y prepararse

-Además, ésta condición mía tiene también un sentido práctico. Debo comprar preservativos

-¿Me estás diciendo que no tiene paquetes guardados?

Naruto pareció molesto y contrariado al mismo tiempo, con paciencia, como si le hablara a un niño pequeño que tuviera problemas para entender, dijo

-Ya te dije que no soy la máquina sexual que te estás imaginando, Sakura-chan. No tengo docenas de cajas almacenadas en mi clóset. Contrario a mi fama y lo que muchos puedan pensar, NO me acuesto con todas las mujeres que salgo ni con la primera que me topo.

-Está bien, está bien-concedió, tratando de ser conciliadora-Entonces nos veremos mañana por la tarde. Hmmm podría pasar por ti y…

-Tal vez lo mejor sería que yo viniera a recogerte

-De acuerdo.

Un incómodo silencio se apoderó del lugar, lo que sembró nuevamente la duda en ella, porque esos silencios nunca habían estado presentes en los momentos que pasaba con Naruto. Le sonrió torpemente y se apresuró a tomar sus cosas que estaban en el sillón.

-Entonces yo…creo que es mejor que me vaya-se dio la vuelta y caminó en dirección a la puerta, pero la voz de Naruto la obligó a detenerse

-Sakura-chan. ¿Entiendes que una vez que lo hagamos…las cosas ya no serán iguales?

-Si-contestó en voz baja y sin girarse, de inmediato abrió la puerta y salió del lugar

Que el cielo la ayudara. Sabía que las cosas cambiarían, pero para ella ya no había marcha atrás.

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Aunque la mayoría de la gente seguía refiriéndose a Konoha como Aldea, esto estaba más provocado por la añoranza que por la realidad. En los últimos años Konoha había logrado un gran crecimiento y desarrollo, que la convertía en la gran capital del País del Fuego.

Sus fuerzas policíacas estaban formadas por dos tipos: los recién egresados de la Academia que se encargaban de las tareas más pesadas, como largos turnos de patrullaje y servicios a la comunidad, conocidos vulgarmente como genin; y los chuunin, quienes les seguían en importancia y se encargaban de investigar, brindar protección a gente especial o importante, así como grupo de apoyo en redadas, retenes y enfrentamientos.

Por otro lado la fuerza militar estaba constituida en dos grupos: los jounin y los ANBU. Éste último grupo era el de mayor elite y al se podía ingresar ya fuera después superando un período en las bases del ejército, los jounin, o directamente de los chuunin, si probaban que sus habilidades los capacitaban para saltarse un grado de preparación.

El ingreso a este grupo era muy estricto, por ende no era muy numeroso pero si muy poderoso. Estaba directamente bajo las órdenes de la Hokage y se encargaba, como principal tarea de su protección; pero la selección y entrenamiento de los reclutas era una tarea que recaía exclusivamente en el Secretario de Defensa, Danzou.

Era a causa de éste individuo que la solicitudes de Naruto eran rechazadas una tras otra y sólo una vez tuvo oportunidad de tener una entrevista directa con él. Para rabia de Naruto, el tipo se había limitado a decirle que su carácter alegre e impulsivo no coincidía con las ideas que él tenía de las características que debía poseer un miembro de ANBU.

Hyuga Hinata era la única persona que sabía de los intentos frustrados de Naurto y siempre trataba de animarlo a que hiciera su mejor esfuerzo en el grupo de los jounin, al que próximamente sería ascendido, y con ello no tendría tantos problemas para convencer al viejo Danzou de su capacidad.

Hinata sabía que Danzou pertenecía al grupo de personas que no soportaban a Naurto, en el cual se encontraban antiguos profesores que padecieron sus bromas e indisciplinas infantiles y compañeros de trabajo que estaban celosos de su cercanía con la Hokage, además de por sus innumerables conquistas. Por ende el grupo de quienes lo estimaban estaba constituido por sus amigos de la Academia y sus múltiples enamoradas…entre las que se contaba ella.

Recargada en una pared del pasillo, se alisó por enésima vez el cabello y miró furtivamente a su derecha para saber si Naruto finalmente se acercaba al lugar donde lo esperaba. Era su día libre y por eso había tratado de arreglarse lo mejor posible, su personalidad tímida no le permitía usar la minifalda que su hermana trató de obligarla a usar, pero a cambio accedió a lucir una blusa ajustada con un suave escote que delineaba su busto. Personalmente ella se sentía incómoda por sus medidas, pero su hermana aseguraba que debía sacar provecho de su atractivo. Ojalá su 'atractivo' le fuera de utilidad en aquella ocasión y lograra atraer la atención de Naruto

Su voz le llegó fuerte y clara y se enderezó con presteza. Lo vio aparecer, sonriente y platicador con su compañero Sai, el polo apuesto del rubio por su frialdad de expresiones, el valor se le escapó momentáneamente pero de inmediato dio un paso al frente, para impedirle el paso y dijo

-Na…Naruto-kun

-¿Oh? Hola Hinata-la saludó con una deslumbrante sonrisa que provocó su inminente sonrojo-¿Qué te trae por aquí? Hoy era tu día libre

-Si pero…

-¿Si?

-Amm…Kiba-kun, Shino-kun vamos a salir a comer y pensé que…tal vez…querrías ir con nosotros.-dijo con nerviosismo mientras jugueteaba con sus dedos índice

-Pues…te agradezco la invitación Hinata, pero no podrá ser. Voy a ocupar mi hora de comida para ir a comprar unas cosas y llevarlas a casa

-Oh…comprendo-su desilusión era patente en la voz, lo que provocó una sonrisa nerviosa en Naruto; siempre se ponía nervioso en presencia de Hinata y no sabía muy bien como comportarse con una persona tan tímida que a veces se abstraía.

-Pero…podemos dejarlo para otra ocasión

-Si-respondió con alegría y correspondía la despedida, pues ya se alejaba en dirección a Sai, que lo esperaba unos pasos adelante

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Naruto maldecía innumerables ocasiones entre dientes mientras trataba de abrir su puerta. Tenía prisa y estaba nervioso por su próxima cita con Sakura, lo que no le ayudaba mucho a meter la condenada llave en la cerradura.

Después de un último intento, en el casi deja la mitad de llave dentro de la cerradura, pudo entrar a su departamento.

"Afortunadamente ayer recogí un poco y no tengo que preocuparme de ello ahora" pensó mientras entraba en la sala y rápidamente se llevó una gran impresión al reconocer a la figura sentada en su sofá

-Ero-senin ¿Qué haces aquí?

Su antiguo maestro, y 'figura paterna' como a él le gustaba autoproclamarse, estaba cómodamente tirado en el sofá, dándole un trago a su botella de sake. Viendo su intimidad invadida de aquella manera, al menos debía agradecer que no metió a alguna de sus prostitutas…como ya había hecho en ocasiones anteriores.

El peliblanco dejó su botella en la mesita de centro, lo miró directamente y dijo

-He venido a hacerte una visita ¿y así es como me pagas? Llamándome por ese horrible apodo que me pusiste cuando eras un crío-se quejó de manera lacrimosa y ofendida, pero inmediatamente se recuperó lo suficiente como para tomar la botella de sake y darle un profundo trago.

Sin poder evitarlo, la mirada de Naruto se dirigió a la ancha manga del traje de su sensie, la cual lograba esconder un poco la ausencia del brazo. Jiraiya parecía no darle mucha importancia a la reciente pérdida de su extremidad, pero él aún no podía hacerse a la idea de lo cerca que había estado de la muerte su maestro.

-Dejar de verme tan detenidamente chico. Mi brazo no ha crecido desde la última vez que me viste

Sintiéndose pillado, apartó velozmente la mirada y la enfocó en el rostro de su sensei. Siempre había sido algo corpulento, pero desde que estaba de baja, parecía haber perdido unos cuantos kilos y algo más que no lograba identificar a simple vista.

-Te ves diferente

-¿Diferente cómo?

-Yo que sé. Te ves más delgado, luces…feliz

-Es una de las cosas que te da el sexo diario

Aquello si que desconcertó a Naruto. No la frase, a final de cuentas conocía la afición de Jiraiya de visitar prostíbulos siempre que tenía rato libre, sino la forma en que lo dijo, no parecía estar motivado por la satisfacción sexual, sino por algo más. Le hubiera gustado platicar un poco con Jiraiya, pero había salido de la estación más tarde de lo esperado y tenía una cita mucho más importante.

-Pues me alegro de verte, pero voy a agradecerte que te vayas. Espero una visita

Jiraiya dejó su botella de sake en la mesa y miró directamente a Naruto, con una sonrisa burlona en el rostro

-Ya me di cuenta. Chico, creo que una docena de preservativos en tu mesa de noche es ser muy optimista ¿no lo crees?

Naruto enrojeció al instante. Ese maldito maestro suyo no había perdido su gusto por inmiscuirse en sus asuntos y revolver sus cosas. Tenía suerte de no tener en casa dinero en efectivo o ya habría desaparecido. Con mayor decisión se acercó a su maestro y a empujones lo levantó del sofá para llevarlo hasta la puerta

-Es hora de irte

-¡Ey no empujes! ¿Por qué no puedes tenerme un poco de respeto?

El peliblanco abrió la puerta de mala gana, solo para encontrarse de frente a una sorprendida Sakura, que estaba a punto de tocar la puerta

-Jiraiya-sama-dijo Sakura con una sonrisa temblorosa mientras entraba en el lugar

-Oh, Sakura-chan ¿qué haces aquí?

-Vengo a…visitar a Naruto

Lo que fuera a decir Jiraiya, murió en el momento en que logró relacionar la llegada de Sakura con las prisas de Naruto y los preservativos al lado de la cama. Solo le bastó una mirada al rubio para darse cuenta que estaba en lo cierto. Aún en shock miraba a uno y al otro, sin saber muy bien como reaccionar, situación que Naruto aprovechó para empujarlo con fuerza fuera del lugar y cerrar con fuerza la puerta en sus narices

-Tenía prisa-dijo con seguridad Naruto para frenar las preguntas que Sakura estaba a punto de hacerle por la presencia del viejo

-Oh-murmuró Sakur5a con nerviosismo.

Lo mejor para ellos es que aquel día ningún conocido suyo los viera juntos, por eso la presencia de Jiraiya la había sorprendido y preocupado en un primer momento. Afortunadamente eso parecía estar solucionado.

-Esto…Sakura-chan, perdón pero perdí la reservación del restaurante al que quería llevarte

-No sabía que el Ichiraku manejara reservaciones

Naruto se rasó la cabeza con nerviosismo y respondió de mala gana

-Había pensado llevarte a un buen lugar para cenar, pero me ganaron las prisas y no tuve tiempo de hacer la llamada de confirmación.

Eso la desconcertó enormemente. Si bien ya le había advertido que quería manejar aquello como una cita, nunca espero que planeara llevar a un lugar lo suficientemente elegante como para pedir que se confirmara con anticipación la reservación. Inmediatamente se arrepintió de la sencilla falda y blusa que eligió porque, aunque le daban un toque elegante, probablemente no hubiera sido el look apropiado para un lugar elegante.

-Oh. Pues…gracias, pero no te preocupes por eso. Aún es temprano y podemos ir a buscar mesa en otro lugar

-Seguro-exclamó con alegría, pero sus palabras fueron silenciadas por el sonoro retumbar de un trueno, seguido por una fuerte lluvia.

No estaban en temporada de lluvia, pero al parecer eso poco le importaba al clima, pues ésta parecía punto de convertirse en una tormenta. Considerando que Jiraiya acababa de salir del edificio, su viejo sensei estaría lanzando pestes contra él.

-¿Que te parece si preparó la cena y nos quedamos aquí?-preguntó Naruto con entusiasmo, tratando de contagiarlo a Sakura y que no lamentara el cambio de planes.

-Claro.

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Dos horas después el ambiente en el departamento era completamente relajado. Un relámpago que cayó en un poste cercano los dejó sin luz, problema que solucionaron encendiendo diversas velas que Naruto guardaba en una caja. El hecho de que las velas tuvieran aroma a canela y vainilla y tuvieran una tarjeta con mensaje sugerente, provocó una sonrisa pícara en la joven e incomodidad en él.

Aquel había sido el único momento en que lo que pasaría entre ambos vibró en el aire. Aunque ambos sabían cual era la finalidad de aquello, pero era un tema que no tocaban y en lugar de ello se dedicaron a conversar sobre sus días en el trabajo, muchas de esas anécdotas arrancaban carcajadas que aligeraban aún más el ambiente.

La cena inició formalmente en el comedor, pero un ambiente tan relajado concordaba mucho más con ambos sentados en el suelo, sin zapatos y recargados en el sillón. Después del tazón de ramen instantáneo comieron un poco de helado, tomando cucharadas directamente del bote.

Entonces el ambiente cambió ligeramente cuando Sakura hizo una simple pregunta

-¿Cómo está Jiraiya-sama? Como ya iba de salida no le pregunté nada, pero no lo había visto desde que lo dieron de alta y me daba curiosidad saber qué tal está

-No le pregunté…y tampoco lo había visto desde aquella vez.

Sakura se irguió de golpe en el sillón, alarmada por lo que acababa de decir Naruto

-¿Se pelearon de nuevo? Pero…si ya se habían reconciliado

-No nos hemos peleado, simplemente no lo he visto. Desde que salió del hospital ha estado viviendo de manera errática, nunca lo encuentro en su casa y los contactos con los que estábamos en comunicación tampoco lo han visto

-¿Crees que esté bien?

-Sinceramente-Sakura asintió vigorosamente y Naruto sonrió conmovido por la preocupación que evidenciaba-creo que se echó una novia

-¿Novia? ¿Jiraiya-sama?-"¿Ese pervertido teniendo una relación formal"

-Lo sé, para mi también suena confuso, a él le van mas los prostíbulos y aventuras de una noche, pero si trae una novia pues genial.

-Entonces no se han peleado

-No

-Me alegra muchísimo escucharlo. La vez que se pelearon estuvieron sin hablarse casi por cinco años, apenas hablaron de algo mas que trabajo cuando estuvo cerca de la muerte

-Si…bueno, ya hablamos y solucionamos todo el problema

-Genial, lo cierto es que nunca entendí el porque de aquella pelea. Tú estabas feliz por irte de entrenamiento con él a otros lugares y un par de años después ¡Paf! Estás de regreso y exigiste que no lo volviéramos a nombrar

La manera en que los nudillos se le pusieron blancos y su boca se convirtió en una fina línea, fueron señal suficiente para indicarle a Sakura que aquel tema era muy delicado para Naruto y lo mejor era dejarlo de lado.

-Sakura-chan, quisiera que cambiáramos de tema

-Oh…claro-se apresuró a contestar, antes de que el ambiente se arruinara por completo.

Pero aquel extraño comportamiento del rubio no hacía otra cosa más que confundirla y aumentar su curiosidad por lo que fuera que hubiera separado a Naruto y Jiraiya.

Cuando era un adolescente, Jiraiya lo había tomado como un pupilo y se había convertido en la figura de autoridad que toda su vida Naruto había carecido.

Jiraiya, una leyenda no sólo en el ámbito policial sino en toda Konoha, había aparecido en la vida de Naruto cuando éste se encontraba recibiendo su formación en la Academia. Konoha se había convertido en una potencia militar y en formación de fuerzas del orden debido a que desde pequeños los niños, principalmente hijos de policía, estudiaban en una escuela que les daba una formación básica al respecto para que cuando entran formalmente en la Academia, tuvieran bases sólidas en los entrenamientos.

Naruto era huérfano, así que no tuvo una figura paterna que lo inscribiera en esa escuela, pero el viejo Sandaime Hokage pensó que una formación de ese estilo le permitiría controlar su impulsivo y revoltoso carácter, además de que le brindaría la oportunidad de hacer amigos. Terminó fallando en sus pronósticos.

Nunca fue muy popular en la escuela por esas mismas características y sus innumerables travesuras terminaron provocando que los adultos les prohibieran a sus hijos juntarse con él. Sus amigos los formó cuando ya era casi un adolescente y había bajado sus barreras lo suficiente como para que algunos de sus compañeros se acercaran a él.

Por esa razón a todos les sorprendió que terminara aceptando irse con Jiraiya, cuando apenas había conseguido forjar lazos afectivos y sus calificaciones en la escuela empezaban a subir.

Después de un tiempo de vivir con él y entrenarlo en Konoha, tomó la decisión de llevárselo para continuar su formación en otros lugares, argumentando que la experiencia de viajar y conocer diversos sitios sería muy enriquecedora. A pesar de que a ella le dolió mucho la partida de su amigo, en el fondo se alegraba por él, porque finalmente tendría una figura masculina para guiarlo…aunque fuera una figura tan torcida.

El plan original era que Naruto estaría con él unos cinco años, ya que regresaría a tiempo de inscribirse en la Academia, por eso todos se sorprendieron tanto cuando regresó intempestivamente un par de años después, decepcionado y callado. El hecho de que pidiera explícitamente que nunca le mencionara el nombre de Jiraiya no hizo sino aumentar la curiosidad.

Durante las ocasionales visitas de Jiraiya a la aldea, Naruto lo evitaba como la peste o lo trataba con frialdad e indiferencia cuando se veía en la necesidad de intercambiar información con él, debido a que Jiraiya trabajaba como agente infiltrado y espía para diversas investigaciones. Fue una de esas misiones lo que lo puso al borde la muerte y ocasionara su reconciliación con el rubio.

El ambiente relajado del que habían estado disfrutando se había esfumado y Sakura se sintió responsable de ello. En un intento de recuperar el ambiente, Sakura se giró hacia él y le sonrió mientras con la mano le indicaba que se acercara a ella. Intrigado por aquel gesto y tras unos momentos de duda, así lo hizo.

Naruto se sentó a su lado, pero Sakura lo tomó por los hombros y lo jaló hasta apoyarlo contra ella. En un primer momento el rubio, tomado por sorpresa, se puso rígido, pero poco a poco se relajó contra ella, permanecieron esa agradable posición

-¿Sabes?-dijo Sakura mientras apoyaba su barbilla en la cabeza de Naruto-Esto ha sido mucho mejor que ir a un caro restaurante. Hemos comido tranquilamente, platicada e incluso la lluvia nos 'obligó' a usar las velas que nos ha dado un ambiente…romántico.

-Si. Si lo hubiera planeado, seguramente no hubieran resultado

-Cierto

Siguiendo un impulso desconocido, la joven se inclinó y besó con suavidad la mejilla derecha del rubio, acción que lo dejó completamente sorprendido, tanto como lo estaba ella misma.

Se quedó congelada por unos instantes, pero casi de inmediato se relajó y se inclinó nuevamente para volver a besarlo en la mejilla, donde mantuvo los labios antes de retirarse. Repitió la acción un par de veces más antes de que Naruto se enderezara y se volteara para quedar frente a frente.

Las miradas de ambos se encontraron provocando que el ambiente se cargara inmediatamente de una tensión sexual que Sakura no hubiera creído posible. Por primera vez en años se dio el lujo de ver a Naruto no como su amigo, sino como el hombre con el que estaba a punto de hacer el amor, y lo que vio le encantó.

Era natural que todas mujeres estuvieran locas por él, con esos azul profundo, en los cuales podías perderte casi sin darte cuenta, su cabello rubio que colgaba desordenado por su frente, incluso las marcas de nacimiento que surcaban sus mejillas, simulando unos bigotes de zorro, le concedían personalidad a su rostro. Era infinitamente arrollador y era suyo…por una noche.

Con lentitud Naruto estiró su brazo y con su mano abarcó toda su mejilla, acariciándola con suavidad al momento y posteriormente deslizó su dedo pulgar por la misma, hasta que el movimiento terminó sobre sus labios entreabiertos. Siguiendo el mismo inexplicable impulso que la había hecho besarlo en la mejilla, besó con suavidad el dedo y a punto estuvo de sucumbir a la tentación de pasar su lengua por el.

Ahora fue el turno de él de dar el siguiente paso. Cerró la distancia que los separaba y pasó su brazo por la espalda de Sakura para pegarla contra él, con la excitación patente en los cuerpos de ambos, se miraron a los ojos por interminables segundos antes de que Naruto se inclinara y reemplazara su mano por la boca y besara su mejilla con la suavidad de una pluma. A ese beso le siguió otro y otro y otro hasta que, cuando estaba punto de besarla en los labios ella giró el rostro provocando que el nuevo beso terminara de nueva cuenta en la mejilla. Tal vez era una tontería, pero Sakura prefería que evitaran algo tan íntimo y personal como un beso; el instinto le decía que un beso en los labios con Naruto complicaría mucho más las cosas entre ellos.

Si se sintió decepcionado por ello, no lo demostró y prosiguió su camino hacia su oreja, cuyo lóbulo mordisqueó con suavidad.

-¿Estás segura de esto?-le preguntó Naruto con voz ronca al oído, provocándole un escalofrío-Aún podemos dar marcha atrás

-No-pronunció con dificultad, obligándose a si misma a tragar el nudo que se le había formado a causa de los nervios-En verdad lo deseo-Naruto no se movió ni un milímetro, ocasionando que una inquietante idea acudiera a su mente-Sé que quizá…esto sea difícil para ti, probablemente tú no me desees y yo…

De inmediato el rubio se separó de ella y mirándola fijamente le dijo con absoluta seguridad

-Si lo pregunto es por ti Sakura, no por mi. Claro que te deseo, ese el problema

-Oh…bueno…entonces ambos disfrutaremos de esto.

Venciendo por completo la timidez que la había invadido, llevó sus manos hasta los botones de su blusa y los desabrochó uno a uno. Aunque los primeros dos botones pudo soltarlos con facilidad, al percatarse de que los ojos de Naruto estaban fijos en la piel que poco a poco quedaba al descubierto, sus movimientos se volvieron torpes; abrir el último botón se convirtió en una prueba imposible de superar, hasta que Naruto se encargó personalmente de ello y separó por completo los extremos de la blusa.

La respiración de Sakura se volvió pesada al sentir la mirada ardiente que Naruto le dirigía a sus pechos, escasamente cubiertos por un sujetador negro; dicho sujetador era de media copa, pero al tener poco pecho le quedaba muy bien, solo que el movimiento le había alzados los senos hasta casi parecer que estaban a punto de escapar al control de las copas. Sentía los pechos pesados por la excitación y sus pezones incluso podían marcarse con claridad a través de la delgada tela del sujetador.

Naruto llevó su dedo índice bajo el tirante y con lentitud lo retiró, dejando su hombro desnudo que él se apresuró a besar. Sus labios se dirigieron al cuello de la joven, el cual mordisqueó a lo largo del mismo. Cuando separó sus labios de ella, sus dedos se dirigieron al broche delantero del sujetador, abriéndolo por completo y revelando en su totalidad los pechos de la joven.

Sakura esperó sentir vergüenza o timidez por estar casi desnuda delante de su amigo, pero ninguna de esas emociones apareció; por el contrario sentía una fuerte necesidad de saber si su cuerpo le era atractivo, confirmación que llegó con una breve mirada a su entrepierna

-¿Te gusta lo que ves?

-Ya te dije que si

-¿No vas…a tocarme?-su boca se le había secado por el deseo y tuvo que humedecerse los labios con la punta de la lengua

-Estoy fascinado con solo mirarte

El autoestima de Sakura creció hasta el infinito con aquellas palabras, pero pronto su mente y sus sentidos fueron atrapados por algo mucho más importante que una declaración.

Naruto dibujó la aureola del pezón con la yema de su dedo, provocando que se le erizara aún más que antes; con cuidado y ternura empezó a abarcarlo en su mano. A Sakura le encantaba esa simple caricia, pero quería más y así se lo hizo saber arqueándose para adelante, llenando su palma con el seno.

-¡Ah Sakura-chan!-inspiró jadeantemente y se inclinó para tomar el pezón entre sus labios.

Un escalofrío de placer la recorrió por completo en cuanto los labios de su amante entraron en contacto con aquella parte tan sensible. Completamente extasiada dejó caer la cabeza hacia atrás en cuanto sintió como el movimiento de la lengua y la presión que los labios de él ejercían estaba teniendo efecto en el sensible punto de entre las piernas.

Ambos se dejaron caer sobre la mullida alfombra que decoraba la sala del departamento, tan metidos estaban en el momento que ni siquiera rompieron el contacto para hacerlo. Sin ninguna vergüenza, le ofreció el otro pecho y él le dedicó la misma atención que al primero, pero ocupándose de este con su mano.

Cuando ella se retorció contra el piso, la falda se le deslizó hacia arriba. En ese momento sintió la mano de él recorrer sus muslo en una suave caricia, en una clara dirección, aumentando la excitación que la invadía. Sintió la presión del dorso de su mano contra su ya húmeda ropa interior, a lo que respondió con un inconfundible gemido de placer; al que le siguió otro cuando sintió presión en el punto correcto.

-Oh-gimió con abandono, siendo recompensada por un tierno beso en la mejilla.

-Si has cambiado de opinión podemos parar

¿Parar? ¿Estaba loco? Si se detenía era capaz de matarlo

La caricia que le dirigió por encima de la bragueta del pantalón fue una respuesta suficientemente elocuente, que aparte le reporto el delicioso sonido de un gemido estrangulado por parte del rubio. Aquella vez su amigo no llevaba sus típicos pantalones naranja fosforescente que tanto le gustaba usar cuando estaba de descanso, en lugar de ello llevaba un pantalón formal que permitía apreciar con claridad lo excitado que estaba para ese momento. Que a pesar de su estado de excitación le ofreciera la posibilidad de detenerse, la conmovió profundamente.

Cuando Sakura pensó aquel plan, se imaginó a si misma conservando la calma y no participando activamente en el acto, pero sus intenciones iniciales nada tenían que ver con el fuego que la recorría en aquellos momentos.

Su cuerpo se tensó con anticipación al sentir como la mano del rubio se deslizaba por la cinturilla de sus bragas y respingó cuando los dedos de éste se deslizaron por sus húmedos rizos.

-¿Eso es un 'no'?

-Es un 'no te pares o te arrepentirás'-su respuesta le valió una sonrisa y un lento masaje en el punto exacto que casi la vuelve loca.

-Oh Naruto-gimió su nombre con frenesí mientras sentía como estaba a punto de explotar. Jamás se había sentido tan excitada y no estaba segura de poder aguantar durante más tiempo la deliciosa caricia que le estaba prodigando.

-Déjate ir, Sakura-chan. Déjate ir-como no podía dar ese paso por si misma, Naruto se inclinó hasta sus pechos, donde mordisqueó y tiró con suavidad de un pezón, provocándole el estímulo que necesitaba para alcanzar el orgasmo en medio de sonoros jadeos y gemidos.

Aún estaba en medio de las convulsiones del orgasmo, pero Naruto no detuvo ni redujo el ritmo de sus caricias, provocándole casi de inmediato el segundo de la noche.

Cuando los espasmos remitieron se percató no sólo de que había enterrado con fuerza sus uñas en la espalda de Naruto, por que lo soltó de inmediato, sino que él seguía completamente vestido. El hecho de que ella estuviera semidesnuda y hubiera alcanzado dos orgasmos mientras él seguía completamente vestido, era algo extrañamente excitante.

-Guau-pronunció con desmayo cuando pudo recuperar el suficiente aliento como para hablar-Eso ha sido…guau

Naruto le sonrió con satisfacción e inmediatamente la tomó en brazos y empezó a caminar rumbo a la recámara.

-Lo que estamos a punto de hacer, merece que estemos lo más cómodos posible.

Para Sakura, Naruto podía haberla colocado en una cama de clavos y no le hubiera importado para nada mientras continuara acariciándola. La depositó con cuidado en el centro del colchón y él se hincó a su lado, se preparaba para desabrocharse el pantalón cuando los dedos de Sakura se lo impidieron

-¿Qué…?

-Quiero hacerlo yo

Sin darle a tiempo para replicar, le desabrochó y bajó el pantalón hasta sus rodillas, casi de inmediato procedió a acariciarlo por encima del pantalón, arrancándole un nuevo gemido de placer. Quería desvestirlo ya, pero también le apetecía torturarlo un poco, así que se hincó en la cama y procedió a desabrocharle la camisa con lentitud.

Cuando finalmente abrió la camisa, llevó sus labios hasta el torso de su amante y recorrió sus pectorales con los labios e incluso se dio el lujo de pasar su lengua por encima de las tetillas.

-Sakura…-chan

Sonrió ante la súplica que dejaba entrever la voz del rubio, con decisión llevó sus manos hasta la cinturilla de los calzoncillos y los bajó en un solo movimiento.

-¡Santo cielo!-la expresión le salió del alma a la joven en cuanto vio la erección en todo su esplendor.

El ego masculino de Naruto creció mil puntos al escucharla. Parecía ligeramente intimidada y al mismo tiempo curiosa. Al menos no se había llevado una decepción

-¿Sabes? Me alegro que tú hayas comprobado los preservativos, yo nunca le hubiera atinado a la medida-Naruto sintió el impulso de besar los sonrojados labios de su amiga para corresponder el halago, pero se arrepintió a tiempo, sobre todo porque sintió sus manos rodeándolo por completo

-Sa….

-Quiero hacerlo ¿sabes? Así que…por favor déjame

Lo acarició con movimientos lentos y caricias titubeantes, pero que lo pusieron al límite en cuestión de minutos. Cuando las caricias se detuvieron pensó que ella no querría llevarlo más lejos y podrían continuar, pero supo que estaba equivocado en el momento en que la vio inclinarse y sintió sus labios rodeándolo.

Sakura no se reconocía a si misma. Le había dado placer a Naruto con sus manos y en aquellos momentos trataba de hacerlo con su boca; ella, que nunca se había sentido tentada de hacerlo e incluso le parecía un tanto asqueroso, se había sentido tremendamente excitada ante la posibilidad de regresarle de esa manera el placer que le estaba dando. Quizá su atrevimiento tenía que ver con el motivo por el cual estaba haciendo ello, quería disfrutar de aquella única vez, de aquel momento de deliciosa locura, lo más posible. Aunque lo cierto era que, en muchos momentos, se había olvidado por completo de las razones que la habían llevado a esa cama, a ese momento.

Lo que no tenía de técnica lo suplía con entusiasmo y a juzgar por los gemidos de Naruto, lo estaba haciendo muy bien. Lo sentía a punto de terminar y aunque a ella le hubiera gustado llegar hasta él final, las manos de Naruto la sujetaron por los hombros y la separaron con firmeza

-Es mejor que no, Sakura-chan

Lo que siguió a continuación eran solo imágenes borrosas en la mente de Sakura. Las ropas de ambos quedaron regadas por toda la habitación mientras sus cuerpos desnudos se frotaban entre si, en medio de caricias ardientes por parte de ambos.

Finalmente, tras un orgasmo más de ella y cuando no creía poder resistir más tiempo, él le separó sus piernas con suavidad y la preparó para el momento estelar.

-Viéndote así…-pronunció con voz enronquecida mientras con su dedo delineó el labio inferior de la joven, al que la excitación lo había vuelto más voluptuoso-se me ocurre que me encantaría que fueras tú quien se pusiera encima-las pupilas de Sakura se dilataron aún más y la respiración se le entrecorto, señal de que a ella también le gustó la idea-pero no lo haremos

-¿Ah no? ¿Por qué?

-Porque me sentiría…secundario

-¿Cómo si te utilizara?-la pregunta vibró en el aire, porque ambos sabían que había mucho de eso en su encuentro, si no es que todo.-A mi tampoco me gustaría-dijo desviando la mirada.

Dejando aquel punto de lado, Naruto se preparó para entrar en ella entrelazando los dedos de ambos y mirándola directamente a los ojos. Las miradas de ambos quedaron atrapadas mientras entraba en ella, centímetro a centímetro se volvía uno mismo con ella, pero sus miradas no se separaron ni un instante.

Cuando entró por completo en ella, un sentimiento cálido la embargó por completo, pero trató de desecharlo inmediatamente y prefirió rodear su espalda con sus brazos y enterrar su rostro en el cuello de su amante.

Las embestidas iniciaron lentamente, hasta que el ritmo empezó a aumentar cada vez más.

El orgasmo estaba un paso de sacudirla nuevamente por completo, pero aquella vez la presión era mucho más intensa que las ocasiones anteriores; su espalda se arqueaba, su respiración era entrecortada y sus gemidos se mezclaban con pequeños gritos al tiempo que enterraba de nueva cuenta sus uñas en la espalda del rubio.

Al final, cuando pensó que no podría aguantarlo más, alcanzó el clímax en medio de gritos y jadeos que acalló mordiéndolo en el hombro, lo que desencadenó el propio e interminable orgasmo del rubio.

Cuando finalmente terminó el suyo, Naruto se desplomó a un lado de ella y se giró para poder recostarse, procurando no tocarla para nada. La posición no le duró mucho y de inmediato se sentó en el borde de la cama, dándole la espalda.

Aún con los espasmos del orgasmo recorriéndola por entero, Sakura era incapaz de darse cuenta o hacer otra cosa que no fuera respirar pesadamente

-¿Quieres irte ya?-la pregunta de Naruto, formulada con indiferencia le llegó muy lejano y difícilmente logró atravesar la bruma en que estaba sumida.

¿Irse? ¿Esperaba que se fuera en ESE momento?

La única forma en que podría hacerlo era si la sacaban en camilla, porque no se veía capaz de poner sus temblorosas piernas fuera de la cama. Si tanta prisa tenía porque se fuera, al menos tendría que darle una media hora, el tiempo suficiente para que su cerebro dejara de tener la consistencia de un puré

Cuando pudo hilas más de un pensamiento de manera coherente y su respiración se reguló permitiéndole hablar, dijo

-Mañana por la tarde regreso a la clínica

-Tendré que trabajar temprano-respondió Naruto aún dándole la espalda

-Entonces…creo que tenemos toda la noche para nosotros.

Volteó a verla con una mirada que la joven no pudo descifrar por completo, como si estuviera analizando la conveniencia de aceptar el ofrecimiento. Pero cuando ella abrió los brazos en una muda invitación, él acudió instantáneamente al encuentro.

CONTINUARÁ

Salí inspirada en el lemon porque me acabo de ver "Lust, caution", que a parte de ser una gran película en cuanto a historia, tiene las mejores escenas de sexo que he visto en mi vida. Tras ver eso, la escena salió casi de corrido. Sólo espero que el resultado coincida con lo que planteé y ustedes esperaban.

También logré terminar tan pronto este capítulo porque me sacaron dos muelas de juicio y fui condenada a guardar reposo y no salir. Solo escribir me salvó de morir de aburrimiento

¿Qué les pareció? Ya plantee un poco de éste universo en el que los he situado, pero con el paso de los capítulos seguiré adentrándome en el.

Supongo que tienen dudas respecto a los sentimientos de Naruto hacia Sakura, pero lamento decirles que eso tendrán que deducirlo ustedes con el pasar de los capítulo porque el punto de vista de Naruto escaseará en este fic, salvo unas cuantas escenas que lo requieren.

Si se preguntan la duración del fic, diré que de 8-10 capítulos, nada que ver con mi otro fic que llegará a los 26.

En el próximo capítulo se dará el encuentro entre Sasuke y Sakura, luego de que ésta consumara su 'venganza' ¿qué pasará?

2008-11-09