*************Educando a Bryan*********

Summary: Bryan creyó que su vida era perfecta, más un día un pequeño visitante altera toda su vida, Yuriy tiene un hijo... mas es de su ex amante y ahora ellos deben hacerse cargo de ese pequeño ¿que reacción tendrá Yuriy? ¿Bryan querrá cuidar un hijo que no es suyo?

Disclaimer: este anime no es mio bla bla bla, lo uso para liberar mis desequilibrios mentales, bla bla bla… es un trabajo en conjunto con mi amiga y sempai Nyu oz leonhart espero que les guste.

2. Jo y Co

La denuncia a Miguel Lavalier se había hecho el mismo día en que dejo a Yurandir en su casa. Abandono de un menor y la búsqueda de su paradero era lo primero que venía en el expediente del rubio. Más el pequeño de dos años había regresado con ellos a casa, la opción de un hogar adoptivo había sido desechada por el pelirrojo y no hablaría de ella otra vez.

Bryan odió al niño desde que le pusieron en sus brazos, odiaba la atención que robaba de su esposo, odiaba la manía de dormir con el pelirrojo, odiaba la manera en que le decía "Papá", odiaba su cabello rubio, odiaba su felpudo conejo, odiaba la forma en que había arruinado su vida un par de segundos y por sobre todo odiaba que tuviera la sangre mezclada de su precioso pelirrojo y ese maldito ex amante de su ángel.

Habían tenido que cambiar muchas cosas de sus tranquilas vidas, para empezar el departamento acogedor, que habían escogido entre los dos, era ahora insuficiente en espacio. Se habían mudado a una zona mas residencial donde el apartamento tenía dos habitaciones, dos baños, una amplia sala, una cocina comedor, un estudio y el cuarto de lavado. Quedaba frente a un parque que antes solian cruzar para llegar a casa, estaba cerca del trabajo de Bryan y la guardería a la que asistía la rata amarilla.

Ahora tenían un auto con una sillita de seguridad en el asiento trasero, montones de ropas de niño, juguetes, crayolas. El pelirrojo había tenido que extender su horario y firmas como modelo para poder pagar su nuevo estilo por lo cual era menos el tiempo que le veían en casa.

Lunes por la mañana, las gruesas cortinas de su habitación dejaban fuera la luz del sol. Su pelirrojo estaba dormido aun, acurrucado como siempre hacia la ventana hecho un ovillo con las mantas. Se froto el corto cabello y se levantó, su estomago le decía que era hora del desayuno y de levantarse o llegaría tarde.

Yuu- le llamó aun adormilado para que no se siguiera hasta media mañana, aunque sabia que la alarma sonaría en unos minutos.

La silenciosa sala, la cocina limpia. Abrió el refrigerador y busco algo con que entretenerse en lo que preparaban el desayuno, juntos como cada domingo. El pelirrojo salió del cuarto con dos líneas oscuras bajo sus preciosos ojos, esas líneas atrevidas que ensombrecían ese rostro de ángel. Al aparecer había tenido una mala noche como la suya.

Tuve una horrible pesadilla Yuu- sacó el jugo de naranja industrializado y bebió de la botella.

El pelirrojo se acercó masajeándose los hombros, así que dejo el jugo en la barra de la cocina integral y se rodeo con los brazos para hacerle girar y ser el quien masajeara esos hombros, le desabotonó la parte de arriba para bajar la prenda y ver la piel blanca. Depositó uno beso, luego otro cuando algo más salió del cuarto contiguo. Era un pequeño rubio vestido con pijama azul con estampados de nubes y estrellas que iba arrastrando un conejo de felpa.

¡No!- se quejó el platinado y se apartó del pelirrojo para darse cuenta que aquello no era una pesadilla, era real, muy real.

Yurandir frotándose los ojos se fue hasta Yuriy y le abrazo por las piernas para luego extender los bracitos hacia al cielo y pedir que le cargara. En segundos fue elevado en brazos y llevado a la cocina donde un ruso platinado les miro receloso con la botella de vuelta en las manos

Ya hablamos de eso Bryan- se quejó Yuriy señalando la botella- usa un vaso.

Yuriy… - apretó los dientes- no podrás preparar nada si le llevas en brazos.

Se lo quitó y lo dejó en el piso, para hacerle una mueca a Yurandir y que se fuera a la sala o cualquier otro sitio. Más el rubio se quedo en el mismo sitio.

¿Papá?- Yuriy volteó y le volvió a extender los brazos.

Ahora no puedo- le ayudó a sentarse en su silla en el comedor- debo preparar el desayuno y tu puedes mirar el televisor ¿quieres?

Yurandir negó con la cabeza a hizo un puchero a lo que Bryan frunció la boca y giró los ojos.

No hagas esa cara- Se le acercó a dejarle un beso suave en los labios…

¡YURA!- Gritó Bryan.

Pelirrojo y rubio voltearon confundidos. Gruñó por lo bajo al ser diminutivo de ambos nombres y miró al pelirrojo con severidad.

Yuriy te he dicho que no le hagas eso- le tomó de la mano y le jalo a la cocina mientras el rubio prendía el televisor con el botón correcto y buscaba el canal infantil.

No quiero que le dejes besos así, vas a confundirle.

¿Confundirle porque?

Tiene dos años ¡no puedes besarle en los labios!

Solo es un beso de padre a hijo, muchos lo hacen.

Eso decía Boris. No quiero verte hacerlo de nuevo ¿entendido?

Creo que estas exagerando, pero lo hare si así es de importante para ti- sacó el cereal de niños y fruta del refrigerador.

Además- le abrazo por atrás- tus besos son para mi, no quiero que nadie los tenga- le beso tras el cuello y luego los labios para ayudar con los waffles y rebanadas de tocino.

Sirvieron los platos sobre la mesa y empezaron a desayunar a la par que Bryan cambiaba de las caricaturas al noticiero de la mañana para estar informado de lo que le esperaba en el día.

Gorila malo, No malo, tele yula, mi tele- se quejó Yura al ver desaparecer a los protagonistas de la aventura submarina.

Yura, come el cereal o se nos hará tarde otra vez.

Tele.

Es la hora de Bryan así que tú come- habían tenido que separar los horarios del televisor caricaturas al amanecer y noticias mientras desayunaban y se arreglaban, era la solución idónea para que el pelirrojo no tuviera un dolor de cabeza antes de llegar a la agencia.

Desayuno terminado y Bryan se preparaba para salir, se despidió del ruso con un beso en los labios y con un gesto al pequeño. Por otra lado Yuriy vestía con el uniforme a Yurandir y volvía a ponerle en la sala y cambiar de canal para poderse arreglar. Se observo unos minutos en el espejo de cuerpo entero de su recamara y salió tomando el almuerzo de Yura, suéter, café y las llaves del auto.

Apaga ya el televisor- ordenó revisando que las llaves del gas estuvieran cerradas, todo apagado y cerrado, la presentación de su hijo- ¿Y la mochila?

Yurandir salió corriendo a su cuarto y regreso con la mochila en brazos.

Listo- tomó la mano del pelirrojo y salieron de casa.

Las tres en punto estaban a punto de dar, ya era hora de que el almuerzo terminara. Escucho un par de bromas de sus compañeros cuando el celular empezó a sonar. Se apartó de la escandalosa mesa pues era Yuriy quien llamaba.

Hola amor- contestó.

Lo siento Bryan, deberás recoger a Yurandir de la guardería.

¡¿Qué? ¡¿por qué? Sabes que no puede quedarse aquí, es peligroso.

Yo iré a recogerle más tarde. Sólo serán un par de horas.

Hoy tengo guardia y lo sabes- escuchó como del otro lado llamaban a su esposo.

Iré por él en cuanto termine. Te amo.

¡Rayos!

Ya no había nadie cuando llego a la guardería, eran ya las 3:30 y todos los padres y niños habían desaparecido. Entró por la puerta de cristal y esperó ver a alguien, más los pasillos estaban vacios ¿Cuál se suponía que era el salón de Yurandir?

¿Hola?- dijo.

Pasaron apenas unos minutos antes de que apareciera una mujer con un babero de tela que le llegaba a las rodillas.

Busco a Yurandir Ivanov- la mujer le miró de manera detestable, como si ante el estuviera el padre más irresponsable del mundo- No pudieron recogerle a tiempo así que me llamaron- dijo sin saber porque estaba dando una explicación.

¿Su nombre?

Bryan Kuznetzov.

…- leyó en su lista si era uno de los nombres autorizados para recoger al pequeño y después de asentir con la cabeza regresó por el pasillo.

Estúpido Ivanov, ya me cobrare esta.

Se escucharon las pisadas de la mujer aunadas con pasos pequeños. Yurandir apareció en su campo visual, tenía la cara surcada por lágrimas, las mejillas y ojos rojos de tanto llorar. En cuanto sus azules ojos le vieron corrió a su lado sujetándose de su pierna con una fuerza mayor a la de un niño, lloró con más dolor, clavó su carita en el pantalón del ruso. Bryan no sabía que hacer.

Yura- la mujer se agachó y preguntó- ¿conoces a este hombre?- la respuesta era obvia pues no le soltaba un segundo.

…- asintió- Papá- respondió perfectamente a oídos de la mujer y de Bryan.

Asegúrense de llegar a tiempo mañana.

Eso haremos.

No quiso comer nada, así que dele algo en cuanto lleguen.

Gracias- dijo sin saber porque- Vámonos- le dijo a Yurandir que seguía aferrado a su pierna, dio unos pasos comprobando que podía caminar con un poco de esfuerzo, pero la mirada inquisidora de la mujer le hizo sospechar que no era prudente irle arrastrando todo el camino de vuelta a la estación.

Объятие*- dijo suavemente, Bryan bajo la mirada incrédulo y le vio extenderle las manitas

No tienes porque hacer tanto drama- le cargó con una mano y Yurandir se abrazó a su cuello- Yuriy se atraso en el trabajo, eso es todo.

Salieron a la calle mientras seguía escuchando el sollozo del rubio.

¿Papá no quele a Yula?- dijo entrecortadamente- me dejo- llorando de nuevo.

No te dejo, Yuriy esta trabajando.

Igual… papá Miguel…tabaja- se abrazó más a Bryan.

Y entendió, entendió el dolor de ser abandonado en un lugar con extraños, el no saber que ocurriría mañana. Él había conocido ese dolor demasiados años atrás para recordarlo, por un momento sintió empatía con Yura.

¿Tú me dejalas solo?- le miro con la cara roja e hinchada- ¿tamben tú?-

…- eso es lo que más ansiaba, librarse de esa sanguijuela, pero lo haría en cuanto encontraran al bastardo de Miguel- ¿Te deje hoy?

No

¿Tienes hambre?

Si

¿Hamburguesa?

Helado

Hamburguesa y después helado

Si

Se detuvieron en un local de comida rápida y pidieron una de esas cajitas con comida para niños que incluía un juguete. Regresaron a la estación donde le sentó en un escritorio vacio y le abrió la cajita para que comiera. El estaba bastante atrasado con informe y papeleos que haría esa misma tarde. Bufó antes de internarse en ese trabajo, si tenía suerte lo terminaría antes de su patrullaje nocturno.

Abrieron la puerta de golpe cuando iba ya por la mitad del informe, era el pelirrojo, parecía agitado. Le miró segundos y después se dirigió al escritorio donde su pequeño dormía tranquilamente.

Esta nueva firma me quita demasiado tiempo.

Te he dicho que la dejes, podemos arreglarnos bien con los que ganamos.

Terminará en unos meses y regresaremos a la normalidad ¿Te acuso problemas?

Es una lata, pero me las arregle.

Tengo que compensarte pronto- le beso los labios- contrataremos una niñera- volvió a besarle.

Ahora llévate a esa plaga porque tengo trabajo

Le miró, tenía esa mirada y le conocía bastante bien para saber que había limado algo las asperezas. Tomó en brazos a Yura que apenas se movió cansado de tanto llorar.

Llegaban a casa, Yurandir despertó en cuanto cerraron la puerta del apartamento y se vio en brazos de su padre ángel, ya todo era normal. Hicieron la tarea, se lavaron y cenaron.

Yura arreglaba sus propias cosas, tal y como le había enseñado su orgulloso padre, que se limitaba a observarlo.

Yura, cielo, ¿qué paso hoy con Bryan?

Helado- sonreía y seguía tratando de doblar su ropa consiguiendo una gran bola.

¿No te dijo nada más?- después de todo Bryan jamás le diría, pero quizá podría sacar información del niño

Ham-hambu-hambug- haciendo señas de morder…

¿Hamburguesa?- acercándose a la cama para ayudarle a doblar, mientras el otro feliz seguía mordiendo en el aire -¿es todo?

mmm… tetete-

¿Petete?- mirándolo con una ceja levantada.

No, no…no petete…tetete.

La cara del pelirrojo reflejaba claramente que no tenía idea de lo que decía el pequeño.

El otro torció la boca, pensó un momento y comenzó a hacer movimientos con las manos tratando de explicarle

¿A qué juegan?- la voz seria del platinado invadió la habitación- sí es mímica claramente vas perdiendo- acercándose a su marido para besarle.

Tetete- dijo el rubio mirando a los mayores.

¿Qué tiene tu juguete?- interpreto Bryan a la perfección cosa que Yura admiró

¿Papá golila tetete?

Sí, lo dejaste en el trabajo…- gira hacia la puerta…unos pasos después regresa- y deja de llamarme gorila…tu pequeña rata amarilla- subiendo la voz

No lata malila…tu golila co, papa golila co- corriendo por la sala siendo perseguido por el platinado, Yuriy sonreía al ver la persecución, definitivamente había pasado algo, Bryan no se quejó de que le dijera papá e incluso podría decirse que sonreía.

La noche cayo al fin, el rubio se quedo dormido después de tanto jugar, Yuriy lo mecía en sus brazos.

¿No tenías guardia hoy?

Me la cambiaron para mañana, nada importante- caminando a la cocina- nada importante- susurró para si, recordando que en realidad al finalizar los reportes y mientras arreglaba el desastre culinario del pequeño encontró el bendito juguete. Por alguna extraña razón que aun no descubría, cambió su turno para poder regresar a casa a entregarle el estúpido avión de plástico a esa pequeña bola de pelos rubios.

Juró que no pasará de nuevo, te amo- con un beso fugas desapareció dejándolo "solo" en su casa

¿Papá?- se levantó el pequeño al escuchar el ruido de la puerta -¿papá?- volvió a llamar sin respuesta -¿PAPÁ?- gritó angustiado.

Aquí…aquí, ni se te ocurra llorar- decía Bryan saliendo de la cocina –vamos a desayunar, hoy te llevaré a la escuela- respirando lentamente tratando de no enojarse mas de lo que estaba.

¿One ta papi lula?- llegando a la cocina extendiendo los brazos para que lo subieran a su silla.

Ese…p-pelirrojo…se fue a trabajar, lo llamaron para una sesión extra…y por eso te llevare a la escuela.

¿Papi jo?- sentándose mientras Bryan le pasaba un plato con comida variada.

Si…pelirrojo.

Papi jo- decía orgulloso –papá golila co- señalándolo.

No son un maldito gorila Blanco… ¿de dónde demonios sacaste eso?

Tele…golila co- señalando el programa de natural planet que pasaban en ese momento.

No le quedo más que suspirar y tratar de no aventar nada o su marido lo mataría al volver.

Después de una pelea campal para tratar de lavarlo y vestirlo, otra guerra mundial para preparar las cosas y claro después de recibir muchas patadas por no quererse subir a la silla, llegaron a la guardería con 5 minutos de anticipación

Papá del niño Yurandir, no puede dejar a su hijo si no esta peinado y limpio, ¿trae sus calzoncillos de entrenamiento? Les pedimos ayer mil abate lenguas y su bata amarilla, no lo puede dejar si no trae…

¿¡Mil! ¿para que demonios quieren mil abate lenguas? ¿y qué pasa con eso de la bata amarilla? trae la azul.

No papá del niño Yurandir, si no trae la bata- la forma de hablar casi cansada y chillante, daba ganas de matarla.

Entonces me lo llevo- cargándoselo al hombro como un saco de papas, colgándose la mochila y saliendo de ahí con paso firme y enfadado -maldita zorra- susurraba entre otras cosas.

Dita ola- repetía Yura riendo

Una vez de vuelta en el auto, noto que tenía un pequeño problema…

¿Lila co?-

¿Qué haría con él?

* Abrazo

Notas de la autora: ok, esto fue divertido, pero bastante difícil de escribir, y ahora viene la parte interesante, ¡qué es lo que hará Bryan con el pequeño rubio…?