Un nuevo capítulo: D
Mil gracias por sus reviews, sé que ésta parejita no tiene muchos fanáticos así que me emociona muchísimo cada comentario suyo, quise contestar todos, pero no había correo en algunos, pero de verdad gracias. Trataré de publicar minimo cada lunes. Si puedo publicar más en la semana lo haré :D
No sé por qué pero me gustan muchas parejas No Cannon xD
Como le comentaba a MtzesPS, Korra no tendrá una reacción violenta puesto que Iroh II, antes de hacer otra cosa, estaba buscando su opinión y en persona.
No sé a ustedes, a mí me gustan los personajes con muchos defectos, pero el General Iroh es un Caballero en Armadura brillante xD
Cambios.
"El amigo leal se ríe de tus chistes, aunque no sean tan buenos; y se conduela de tus problemas, aunque no sean tan graves".
— Acepto.
La Isla del templo del Aire quedó en silencio ante la respuesta apresurada de la chica de cabello castaño que no mostraba ninguna duda, más, sólo determinación en sus ojos. El General Iroh miraba a su futura esposa un poco consternado por su respuesta tan pronta.
— Avatar Korra, no tiene que darme una respuesta ahora, puedo quedarme unos días y esperar a que lo pien…
— General Iroh. — Interrumpió con toda la autoridad que podía mostrar y recordándole a cada uno de los presentes exactamente quién era. — Mi único deber en éste mundo es ayudar a que la humanidad esté en equilibrio. Sé que usted es una persona en la cual puedo confiar y si me dice que esto es necesario, le creo.
Una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro del General al ver la determinación de la joven frente a él, mientras que en la habitación hubo varias reacciones. Las más pequeñas Maestras Aire miraban a la futura pareja con ojos soñadores, imaginando una historia épica de amor. Tenzin sentía un gran conflicto emocional, como si estuviera entregando a su propia hija… aunque a un buen hombre y por una buena causa. Pema mordió discretamente su labio inferior mostrado preocupación, y finalmente Bumi…
— ¡Que maravillosa noticia! ¡Por fin nuestro querido General dejará chicas para el resto de los soldados! — Gritó un emocionado Comandante de las Fuerzas Unidas levantándose de un salto e intentado hacer su camino hacia la estupefacta pareja.
— ¿Chicas para el resto de los soldados? — Preguntó Tenzin de manera desaprobatoria hacia el General y de paso deteniendo a su hermano por cuello, antes de que llegara a abrazar a los futuros Señores del Fuego.
El General tosió mientras una mano enguantada cubría su boca, sonrojándose ligeramente.
— Parece que algunas chicas…
— ¡¿Algunas?!
Bumi recibió dos castigos por su interrupción; una mirada nada grata de Iroh y que su hermano lo sentara muy descortésmente. Cuando fue evidente que no interrumpiría por ahora, continuó el General.
— Como le decía, al parecer algunas chicas han tomado un interés hacia mi persona, lo que en ningún caso he correspondido.
Tenzin asintió una vez un poco más aliviado, Bumi resopló.
— ¡Es tan aburrido! Una vez desembarcamos en una isla en donde había ocho mujeres por cada hombre, era evidente que la líder quería mucho más que sólo "un interés personal" con él ¿y qué hizo? Él simplemente…
— Comandante Bumi…
— Ya, ya, chico, lo siento. Respeto a tu futura esposa, entiendo. — Y un con un guiño guardó silencio, cruzando los brazos en su pecho.
El pelinegro sujetó su nariz en un intento de tranquilizarse. Que mala impresión estaba dando, afortunadamente no la primera.
Una risa escandalosa lo hizo mirar al frente, desconcertado.
— Por favor General Iroh, relájese. No tiene que quedar bien conmigo, ni hacer puntos, entiendo perfectamente de qué se trata todo esto y será un honor servirles de pantalla de humo. Además, es en cierta forma mi culpa lo que está pasando. — Agregó una sonriente Korra mostrando simpatía por el sonrojado General quien pareció dejar caer los hombros aliviado por su respuesta.
Korra llevaba cuatro días sin salir de la isla, sólo entrenando y en muy pocas ocasiones deteniéndose a comer, descansar o alguna emergencia, así que su imagen y olor seguro no eran nada cercanos a lo óptimo ahora que le pedían matrimonio.
Cuando vio a Tenzin bajar de un barco del Reino del Fuego con una de las expresiones más serias que le hubiera conocido supo que los siguientes minutos serían definitivos en su vida, además, ver al General Iroh acompañándolo era una gran pista del lugar del que se trataba lo que pasaría.
Realmente era sencilla la situación, según le explicó el heredero al trono.
Se casarían para ganar tiempo. Si veían al Avatar ahora estar del lado del Reino Fuego, sus detractores pensarían dos veces antes de intentar algo contra la monarquía.
Aunque serían coronados el mismo día de su boda y aparentarían un matrimonio estable, no ocultarían que sería uno pactado. Eso les daría puntos con el pueblo, al saber el nivel de compromiso que ambos tenían.
Una vez que se conociera y se llegara a un acuerdo con los rebeldes, podían separarse… Si es que Iroh conseguía que cambiaran algunas leyes. Y mientras todo eso sucedía, Korra podía ocuparse de unir a los humanos y espíritus.
Todo era muy sencillo.
Y algo dentro de ella le gritaba que sería un gran enredo al final, pero ¿qué más daba? Sólo cumpliría con su papel como el Avatar, con lo cual días antes se había comprometido profundamente.
— Su novio, Mako, ¿Cree que entenderá la situación? ¿O desea que hable con él?
Bueno… ¡Auch!... Acababa de tocar un punto muy sensible. Korra miró hacia el piso, olvidando su autoconfianza por un momento.
— Él y yo, ya no… No hay necesidad de preocuparse por eso. Terminamos. — Respondió con una evidente sonrisa falsa y mirándolo de nuevo.
El de ojos dorados sostuvo unos segundos la mirada, estudiándola. Ella, definitivamente seguía enamorada del otro Maestro Fuego. Ahora entendía mucho, tal vez parte de eso había sido la razón que aceptara tan rápido su propuesta.
Tomó su barbilla pensando en que debería encontrar alguna manera de ayudarla o retribuirle el favor que les estaba haciendo.
Korra conocía esa mirada y esa pose, era la misma que usaba cuando estaba pensando en alguna estrategia. Movió los brazos frenéticamente.
— Por favor, General Iroh, no me vea como un proyecto a resolver. Estaré bien. Se lo prometo.
El pelinegro bajó levemente una ceja.
Para Korra era como si estuviera viendo sus pensamientos: "Mi abuelo confiaba en el instinto del Avatar, yo también."
Suspiró.
Al menos se casaba con alguien muy considerado.
— ¿Quién es el hurón de fuego más lindo de todo el mundo? Sí, sí, tú lo eres… No, no lo digo para hacerte sentir bien ¡Es cierto! ¡Mira esos colores! ¡Que rojo tan… rojo! ¿Lo ves? Eres tan tierno con tus pequeñas orejit… Pabu, no, las mías no ¡Suelta!
Korra sonrió de manera amplia al mirar a Bolin inmerso en su extraña relación con el pequeño hurón; sabía que lo encontraría allí. No tenía el mejor ángulo para observarlo, ya que se encontraba sentado dándole la espalda junto al lago del parque de la ciudad, pero no hacía falta, conocía muchas de sus expresiones. Bolin definitivamente era una de las personas a las que más iba a extrañar.
Se acercó un poco más, sigilosamente, no queriendo interrumpir el momento ya que el maestro tierra había caído de espaldas riendo a carcajada abierta mientras su cuerpo era sacudido por su manifestación de alegría.
— ¡Pabu! ¡Detente! ¡Por favor! — Gritaba mientras el pequeño hurón le lamía las orejas sin piedad. Evidentemente se lo podía quitar de encima de manera fácil, pero ¿Quién se resiste a una nariz húmeda, cara peluda y una lengua amistosa?
— Apuesto todo mi dinero a que Pabu ganará ésta y todas las batallas futuras contra tus orejas.
— ¡Korra! — Gritó el ojiverde saltando y girando en el aire sólo para después abrazar a la castaña de manera efusiva… y dejando que Pabu cayera estrepitosamente. — Lamento mucho lo de la otra noche, pensé que si nos reuníamos todo iba a ser como antes ¡Pero no recordaba que Mako es un idiota! No pienses que…
— ¡Bolin! ¡Detente! — Interrumpió la de ojos azules separándose un poco del fuerte abrazo del avergonzado chico y sonriéndole de oreja a oreja. — Nada de esto es tu culpa.
La joven Avatar miró la angustia en los ojos de su amigo, él realmente sentía mucho toda esa situación. No mintió cuando se lo dijo en alguna ocasión: Bolin era único en su especie. Estúpido amor que no conoce la palabra "sensatez", todo hubiera sido más fácil si se hubiera enamorado de éste hermano. — Pero estoy de acuerdo, Mako es un idiota.
Ambos rieron separándose.
— Te ves de mucho mejor estado de ánimo hoy ¿Tuviste alguna de esas extrañas aventuras de Avatar que te revelaron lo estúpido e insensible que es mi hermano?
Korra sin nada de recato se sentó sobre el césped siendo imitada por su amigo. Con Bolin era tan fácil ser sólo ella, sabiendo que no importaba lo que dijera o hiciera no sería vista como inferior o menos capaz.
— No si piensas que de repente apareció Aang y pateó mi trasero; creo que ellos ya nunca regresarán. Sólo estuve pensando y además me dieron una noticia. — Miró hacia el lago al cual Pabu había corrido a jugar con su reflejo. Sonrió ligeramente y regresó su vista al de ojos verdes. — Me iré un tiempo. Hay algo importante que debo hacer.
— ¿Huh? ¡Espera! ¡Espera! ¿Qué pensaste? ¿Qué debes hacer? ¿Cuándo nos vamos? — Gritaba Bolin, sacudiendo las manos frente a él.
Korra abrió los ojos asombrada de la energía del Maestro Tierra, y sorprendida con su última pregunta, ¿Cómo decirle?
Mordió su labio inferior.
— Llegué a la conclusión de enfocarme únicamente en mi deber como el Avatar, ya sabes: patear el trasero de los malos, palmaditas en la espalda a los buenos… — Bolin asintió complacido. — Casarme con el General Iroh para evitar que el Reino Fuego caiga, unir humanos y espíritus…
Cuando al de ojos verdes se puso pálido y la miró completamente fuera de sí, supo que había entendido algo de lo que no quería hablar del todo.
— ¿Casarte… con el General Iroh? — Preguntó asegurándose de haber escuchado bien. Korra asintió una vez. — ¿Casarte?
— Sí.
— ¿Y con el General Iroh?
— Así es.
— ¿Ahora?
— Sí, bueno, no "ahora"… En un mes y medio, aproximadamente… Por su puesto, estás invitado.
Bolin utilizó sus brazos como un punto de equilibrio poniéndolos hacia atrás, de repente no se sentía tan bien. Ladeó la cabeza.
— ¿Es broma verdad?
Korra imitó su nueva posición y negó con la cabeza, lentamente.
— Me voy en la noche. Iremos primero a la Tribu Agua del Sur a contarles a mis padres y después nos iremos al Reino fuego… Vine a despedirme.
Ambos quedaron en silencio mirándose únicamente, esperando la reacción del otro para saber cómo actuar. Por supuesto, Bolin esperaba un: "¡Ah! ¡Te la creíste! ¡Era broma!", al cabo de dos minutos y no ver llegar esa reacción, se arrojó hacia la de ojos azules sacudiéndola.
— ¡No puedes casarte Korra! ¿Qué hay de Mako? Es un estúpido, pero te aseguro que es buena persona. Además, ¿cuándo comenzaste a salir con el General?... Espera ¡Eso te haría infiel también!
— Bolin…
— ¿Por qué nadie puede controlar sus hormonas? ¡Ese es el problema con éste grupo! Además ¡Dime! ¿Lo sabe Tenzin?
— Bo-lin…
— ¡Oh, Dios! ¡Lo va a matar y me agrada! Es decir ¡Vuela con su Fuego control! ¡Mako no tiene oportunidad frente a él!... ¡Oh, no! ¿Estás embarazada cierto? Por eso la prisa en casarse; por favor, no se te ocurra nombrarlo "Mako" sería de muy mal gusto…
— ¡Bolin! — Gritó Korra sonrojada y dándole un efectivo golpe en la cabeza que lo hizo callar. Volvió a sentarse decidida a contarle todo, rápido, para que no la interrumpiera. — Es un matrimonio arreglado, sólo será para ganar tiempo ya que hay un grupo que quiere que caiga la monarquía en el Reino Fuego, usando como excusa que los espíritus están libres. Después de que arreglemos eso nos divorciaremos y todos en paz de nuevo.
— Ah.
El Maestro Tierra comenzó a jugar con pequeñas piedras locales mientras analizaba la nueva información. Notó con extrañeza que Korra miraba para todos lados menos hacia él.
— Él es el heredero al trono ¿Cierto?
— Sí.
— Y si es un matrimonio arreglado, pero fingiendo que están estables… ¿No deberían dormir en la misma cama?
—… Supongo… o alguno podría dormir en un sofá… o en el piso.
— Y si se casan ¿No tendrían que nombrarte Señora del Fuego después?
— Nos nombrarán durante la ceremonia de nuestra boda, al parecer la Señora del Fuego, Ursa, cree que el General Iroh resolverá mejor éste problema.
— ¿Puede haber un divorcio y que te quiten ése título?
— Hmm, no… aún. Pero el General Iroh cambiará eso cuando sea Señor del Fuego.
Bolin asintió. Tomó una gran bocanada de aire y dejó caer las pequeñas piedras.
— ¡¿Estás loca?! ¡No te dejarán ir! No dudo que él lo intente, pero ¿Tú crees que sus Consejeros y toda esa gente lo permitirán?
Korra mordió su labio inferior y miró al de ojos verdes.
— Bolin, no tengo nada que perder. Lo único en lo que debo enfocarme es en ser el Avatar. Esa es mi primera obligación y tengo que hacer lo que sea para que el mundo esté en paz.
El chico torció la boca y se quedaron en silencio algunos minutos, mirando a Pabu jugar.
Era tan extraña toda esa idea. Su amiga, antiguo interés amoroso y ex cuñada, ¿casada con el Príncipe del Fuego?... Espera… ¿El General era un Príncipe?
Regresó su vista hacia ella y notó sus ojos tristes azules.
— Korra ¿Haces esto por lo que pasó con Mako y Asami?
La Avatar hizo un gesto como si le hubieran pinchado en un dedo y negó con la cabeza.
— Estoy cansada de esa situación con Mako, Bolin. Es como si tuviera que estar siempre jalando una cuerda para acercarme a él, no puede ser sano eso. Además, si tan rápido fue tras ella… Bueno, eso debe decirme algo.
Volvieron a guardar silencio durante varios minutos. Hasta que Pabu regresó con una roca completamente liza que había encontrado.
Bolin la sujetó con dos dedos, se puso de pie y le ofreció su mano a Korra para ayudarla a levantarse.
— Eso quiere decir que no tendrás una despedida de soltera como debe de ser, así que tendrás que conformarte con un día conmigo haciendo tonterías.
— Bolin, no puedo. Ya no quiero distraerme. Además me voy en la noche, quedé de verme con el General Iroh en el puerto.
El Maestro Tierra sonrió cariñosamente, si algo sabía de ella es que no había que rogarle tanto para que se divirtieran.
— Vamos Korra, será la última vez. — Le dijo acercándole un poco más la mano.
Después de algunos segundos de debate consigo misma, mirando a otros lados, mordiéndose los labios y jugando con su cabello, Bolin supo que la conocía perfectamente cuando le regaló una sonrisa luminosa y tomó su mano.
— Eres tan tonto. — Decía entre risas Korra tratando de caminar al embarcadero local un poco rápido. El tiempo se había ido volando y ya llevaba varios minutos de retraso.
— ¡No soy tonto! Sólo no entiendes mi genialidad… Muy pocos lo hacen.
— Seguro…
— ¡Bah! Sólo estás celosa porque yo sí puedo orinar sin tener que agacharme.
— ¿Y crees que eso es muy ventajoso?
— Bueno, ya comprobamos que cuando corres de la policía lo es.
Un nuevo brote de carcajadas los hizo detenerse por varios minutos. Ambos sujetando sus estómagos adoloridos de tanto reír.
Al cabo de un tiempo en que pudieron respirar de nuevo se miraron. Korra no recordaba cuando había reído tanto, definitivamente ése pasaría a la historia como uno de sus días más felices.
Se lanzó a darle un abrazo.
Estaban tan cerca de lugar donde partiría que de repente sintió miedo y nostalgia por dejar a su amigo. Tenía que reparar sus errores con él.
— Bolin, siento tanto lo que pasó entre nosotros. Nunca quise lastimar tus sen…
— Lo sé Korra, no tienes por qué disculparte. — Respondió abrazándola por la cintura y enterrando su nariz en su cuello.
Le había costado un poco de trabajo, pero finalmente había comprendido que entre ellos sólo podía haber una amistad, aunque no cualquiera ¡La más grande!
Sintió algo mojando su playera pero no dijo nada, no hacía falta. Sólo la abrazó con más fuerza y colocó un beso en su cabello. Ella pasaba de una emoción a otra tan fácilmente que siempre lo sorprendía y lo encontraba frecuentemente con la guardia baja, pero eso la hacía especial.
— Podríamos haber sido tan felices juntos, de verdad lo siento tanto.
— ¡Shh! No tiene caso pensar en eso. No es como si nos perdiéramos el uno al otro, siempre vamos a ser amigos y Señora del Fuego o no, iré por ti por más días como estos.
La chica asintió sonriendo ligeramente, pero no deseando aún separarse de él.
No lo diría nunca en voz alta, pero estaba aterrada ¡Se iba a casar! Si los planes fallaban se encontraría atascada en un matrimonio sin amor, con más responsabilidades. Gente esperando a que los gobernara sabiamente y seguro que también contando el tiempo para que les diera un heredero.
— Korra, quiero decirte algo. Por favor, no pongas esas estúpidas barreras emocionales de chicas, no es buena idea; al final pierdes más. Te conozco y sé que terminarás enamo…
— No pierden el tiempo ¿Cierto? No me digan ¿Ahora sí van a salir en serio?
La de ojos azules los abrió enormemente ante esa voz que exudaba despreció. Se separó de Bolin, sin dejar de abrazarlo y con coraje notó que aún seguía llorando mientras Mako, vestido de policía, la miraba enojada.
— ¡Pff! No sabes lo que dices. Ahora no, pero estoy seguro que en unos meses el Señor del Fuego me cazaría por algo así.
La de numerosas vidas anteriores frunció el ceño, se limpió los ojos y le regaló un codazo al chico tierra a su lado… Aunque también una pequeña sonrisa. De verdad, era tan tonto y así era como lo quería descomunalmente.
Carraspeó.
— No soy como tú Mako: Sí… no… mejor con ella… no, con la otra. Bolin es mi mejor amigo y sólo nos estábamos despidiendo, me iré un tiempo.
— ¿El Señor del Fuego? Señora, querrás decir. — Respondió el policía ignorando completamente a la ofendida Avatar quien resopló y cruzó los brazos en el pecho.
— Ah-ah-ahhh, pronto será… — Korra le dio un codazo más fuerte, haciéndolo callar y negándole con la cabeza, diciendo con ese sencillo gesto todo, que en lenguaje Korra quería decir: "Ni una palabra sobre mi matrimonio a Mako o te castro".
Bolin suspiró, seguro que le esperaban días y días evadiendo a su hermano quien trataría de sacarle la verdad.
— ¿Qué haces aquí? — Le preguntó al de más edad tratando de desviar el tema de conversación.
— Recibimos un reporte sobre un chico que orinó desde arriba de la estatua del parque, estamos buscán…
Hubiera seguido con la descripción del sospechoso, pero las apenas contenidas risas de las dos personas frente a él le dijeron todo. Rompió el papel del reporte desesperado. — Me rindo con ustedes, juntos no hay manera de detenerlos.
Mako no pudo evitar sonreír cuando estallaron en carcajadas, era como tan sólo un mes atrás, sólo que Korra estaría a su lado, no del de su hermano.
La miró fijamente, realmente la amaba, pero no eran una buena pareja. Por supuesto no la culpaba de todo lo malo de su relación, él mismo y como ella lo había mencionado, cambiaba su mente tanto que sólo terminaba lastimándola.
¿Quizás en unos años? ¿Cuándo maduraran?
— ¿Te vas, Korra? — Preguntó suavemente, recordando sólo la parte que le convenía. Ya se atormentaría después, a solas. Frunció el ceño cuando la miró observar triste el piso.
— Me iré una larga temporada al Reino Fuego, debo ayudar con unas cosas allá.
— Podría-Podríamos acompañarte.
— ¡No! Esa no es una buena idea ¡Olvídalo! — Se adelantó Bolin tratando de salvar a su amiga y negando con la cabeza a lo que ella le agradeció con una sonrisa.
Mako lo miró extrañado, sus instintos policiacos gritaban que averiguara que pasaba allí antes de que fuera demasiado tarde.
— Debo irme chicos, ya estoy bastante retrasada. Por favor, cuídense. Nos vemos pronto.
Korra le dio un abrazo largo a Bolin y un beso rápido en la mejilla.
— Gracias por el día. Pronto sabrás de mí. — Le dijo reuniendo valor para separase de él.
— Cuídate. — Respondió el Maestro Tierra dándole un beso en la frente.
Cuando la Avatar estuvo frente al Maestro Fuego tuvo el deseo enorme de abrazarlo, más lo suprimió, reemplazándolo con una palmadita en el hombro.
— Adiós Mako.
Y sin darle oportunidad a responder corrió hacia el barco que la estaba esperando para ir a su nueva vida.
El policía la observó desaparecer con las manos en los bolsillos y una punzada en su pecho. Algo no estaba bien.
De repente un fuerte dolor en su brazo lo hizo voltear y mirar a su hermano menor, quien había sido la fuente del golpe.
— ¿Qué demonios te pasa?
Bolin carraspeó.
— Citando a Korra: "Eres tan tonto". — Después para sorpresa del chico más alto, el de ojos verdes lo abrazó con fuerza. — No olvides que estaré contigo, hermano, sin importar lo que pase.
Lo soltó y comenzó caminar rápidamente, no quería ni de chiste tener que explicar lo que estaba ocurriendo. Ya llegaría el momento y estaba seguro que Mako lo necesitaría, probablemente más que nunca.
— ¡Hey, espera! ¿Qué fue todo eso?... Además ¡Tengo que arrestarte!
Ok, vamos con las aclaraciones. Yo supongo que al ser de las Fuerzas Unidas, Iroh II y Bumi tienen cierta camarería o hasta amistad y se han embarcado en varias aventuras juntos. Bumi es uno de los personajes más divertidos de la serie, a mí me encanta; a lo mejor es un poco exagerado, pero ése es su encanto.
Tampoco se sabe mucho de la familia de Iroh y en lo personal desconozco si existirá algún otro heredero al trono, pero para los fines del fic, sí lo será xD
De Bolin sólo diré que es el amigo que tod s quisiéramos tener *.*
