Capítulo II:
Flashback
Entro a su despacho. Exageradamente grande para una persona. Observando detenidamente al chico peli lila, que concentrado revisaba unos papeles. Acababa de firmar una fusión con una compañía farmacéutica que quería usar los laboratorios de C.C, para realizar pruebas con nuevos medicamentos. Trunks había firmado después de pensarlo por un tiempo, no conocía al dueño de la empresa. Por lo que debía tener cuidado de hacer cualquier tipo de trato con él.
En ese momento levanto la vista, encontrándose con esos grandes y profundos ojos tan intensos como la noche misma. Podría perderse en ellos. Pero jamás reconocería esa debilidad.
-Hola pequeña – susurró el peli lila tratando de ocultar un suspiro con su típica sonrisa.
-Hola hombre de negocios- le sonrió ampliamente, sentándose en el mismo lugar que minutos atrás había estado el nuevo socio de la corporación. Se apoyó en el apoyabrazos, levantando sus piernas posicionando una sobre otra.
-¿Qué te trae por aquí?-sonríe- Pensé que nos veríamos a las seis para entrenar- se calla y clava su mirada azul en la más pequeña de los son.
-Es por eso que estoy aquí Trunks- se coloca un mechón de pelo detrás de la oreja- No podremos entrenar hoy- por un momento la sorpresa se asoma en los ojos del mayor
-¿Existe algún motivo?-
Ella se levantó y fue hacia el frente de su escritorio. Haciendo a un lado los papeles para sentarse en la parte superior.
-Tengo una cita- alargando la comisura de sus labios en una sonrisa
-Me dejas tirado para salir con alguien- escupió molesto
-Estás molesto- asegura la azabache, mientras el hombre en frente de ella voltea la cara para no mirarle.
-Debiste haberme preguntado primero no te parece-señala elevando la voz.
La menor boquiabierta, se inclina hacia delante para agarrar los brazos de la silla tirando de él hacia ella- Desde cuando tengo que pedirte permiso Trunks Briefs-respira ofuscada- Te recuerdo que no eres mi padre- le grita mientras se levanta del escritorio para dirigirse a la puerta.
-Nadie está hablando de eso- corta en seco- pero mi tiempo es importante, no para estarlo perdiendo con niñeri…- se detiene automáticamente. El enfado inexplicable que experimentaba hiso que las palabras salieran antes de que pudiera detenerlas
-Termina la frase-eleva la voz dolida.
-Lo siento-susurra, acercándose hacia ella
- Trunks Briefs eres un idiota-avanza para abrir la puerta. Cerrándola tras ella de un portazo.
La azabache mira hacia la secretaria de presidencia. Quien refleja solo sorpresa en el rostro, no solo por los gritos de hace un instante. Sino por no saber de dónde había salido la chica frente a ella.
-Dígale a su jefe que no lo molesto más con mis niñerías- enfatizo la pelinegra antes de que abrieran las puertas del ascensor
Fin del Flashback…
Me sigue en completo silencio, lo que verdaderamente me sorprende, jamás ella ha sido a si… Realmente soy un idiota.
-¿Cómo has estado?- suspiro. Notando como a cambiado durante este mes y medio. Su cabello tan intenso como el color de esos ojos que tanto me gustan está más largo de la última vez que no vivos. Una punzada de culpabilidad me recorre el cuerpo.
Y su cuerpo al igual que su ki a simple vista se notan más fuertes. Pues claro si ahora es tu padre quien la entrena. Dice una vocecita en mi cabeza.
-¿Eso quieres platicar?- me dice con tono arrogante, fijando la mirada en el piso- Bien, ocupada con mis niñerías- frunce los labios
Y ahí estaba esa palabrita que me había perturbado todo este mes y medio. Sabía que estaba dolida y no porque mi hermana me había llamado gritándome por imbécil. Sino que todo su semblante me lo verificaba.
-Lo siento- comento sin siquiera pensarlo
Levanta su cara y sonríe, pero la sonrisa no ilumina su rostro- si eso es lo que quieres decir, no te preocupes lo leí en los mensajes que me dejaste.
Trago saliva. Claro debe estar cansada de los "lo siento" si he tratado de disculparme todo los días desde que me comporte como un idiota celoso.
Si celos…eso era lo que había experimentado ese día. Llegue a la conclusión luego de meditarlo. Jamás había sentido nada igual. Era ira lo que corría por mí cuando dijo que tenía una cita y exploto aun mas cuando me recalco que no era nadie para reclamar nada.
-Te extraño- se me escapa en un susurro. Mientras percibo como se ruboriza y me sostiene la mirada. Se me dispara el corazón
¿Por qué tiene este desconcertante efecto sobre mí?
-También te extraño- comenta por lo bajo agachado la mirada tratando de ocultar algo
Me acerco. Colocando mí mano izquierda en su hombro, mientras que con la otra levanto su mentón para apreciar con mayor claridad eso ojos- ¿amigos de nuevo?- sonrió. Notando que contiene la respiración.
-Amigos- responde dedicándome una sonrisa. Cayendo en la cuenta del peso de esa palabra.
