DISCLAIMER: Saint Seiya pertenece a Masami Kurumada, Toei y a quien más corresponda, pero a mí no (ya que si eso pasara sería millonaria, pero no). Sólo hago esto por amor al arte y a este anime/manga.

Los OC's de esta historia son de mi propiedad.

Esta historia es importante para que entiendan ciertos aspectos de mis fanfics. En "Despertares" ya hable de esto.

Les comento que tengo una página en Facebook. Búsquenme como Aquarius-chan Art. Allí subo mis coloreos, ediciones de fotos y mis fanfics. Por favor, me ayudan mucho con su Like :D


Las Consecuencias de Nuestro Objetivo

Por Aquarius-chan

Capítulo 2: "Adiós, papá"

-Vamos cariño, resiste - alentaba el caballero a su esposa durante el trabajo de parto.

-Adelphos...no puedo - lloraba la mujer. Estaba por dar a luz a su segundo hijo.

-Podrás - observaba a la futura madre esforzarse - Aioros nos espera, él quiere conocer a su hermano.

La mujer había sufrido en el último mes de embarazo. No soportaba los dolores, inclusive sufrió de sangrados. No podía dormir ni estar tranquila. Y como si fuera poco, su esposo no era otro mas que el caballero de la elite dorada de Athena.

Adelphos de Sagitario era un hombre respetado y sumamente poderoso. Amaba a su familia, pero le provocaba a su esposa ese temor de que un día, debido a una misión, no regrese a casa. Y, como si fuera poco para ella, su hijo mayor se estaba encaminando al mismo destino. Era un orgullo para la mujer, pero también sentía un constante miedo.

-No tienes que preocuparte - animó el pequeño Saga a Aioros - El señor Adelphos no permitirá que algo le suceda.

-Saga tiene razón - habló Kanon mientras apoyaba su mano en el hombro del menor.

Aioros, de siete años, se encontraba muy inquieto. A pesar de contar con la compañía de sus amigos, los nervios lo invadían. A pesar de que su madre tratase de ocultárselo, sabía lo que ella sufría. Saga y Kanon se miraron entre ellos igual de turbados. El gemelo mayor ya disfrutaba del título de caballero de Athena, lo que le daba cierto conocimiento sobre la situación de la progenitora del futuro caballero, información que compartía con Kanon pero no con su amigo por el motivo que los tenía allí. Ambos hermanos se estaban preperando para lo peor.

De repente, una mujer regordeta salió de la sala de operaciones cabizbaja. En los pocos segundos que tardó en cerrarse la puerta que daba a la sala donde le practicaría el parto a la paciente, los tres niños pudieron ver al de Sagitario arrodillado en el piso, llorando.

-No, no - comenzó a llorar el castaño - Mamá - se levantó y corrió a una velocidad increíble hacia donde estaba ella.

Los gemelos no hicieron acto para detenerlo, cosa que si intentaron los médicos y enfermeros que se hallaban adentro, a pesar de no haber podido detenerlo. Adelphos levantó la mirada y vio como su hijo mayor abrazaba y acariciaba el rostro de su madre, llamándola, diciéndole que aun la necesitaba.

-Aioria - susurró - Le puso... - sollozó - ...le puso Aioria.

El niño buscó con la mirada aguada a ese bebé que, después de escuchar a su padre, supo que estaba llorando. Cuando supo que ella estaba embarazada sintió una felicidad pura dentro suyo. Saga le había comentado muchas veces sobre lo que implicaba ser "el mayor", cosas que, a pesar de jamás dijo, sentía un poco de envidia. Veía a sus amigos como una sola persona que decidió dividirse. Saga vivía para proteger a Kanon y él deseaba hacer lo mismo con un futuro hermano.

Cuando lo encontró, lo miró e inspeccionó. Su cabello era rubio. "Igual al de ella". Y, cuando por fin abrió los ojos, se encontró con un par de esmeralda. "Iguales a los de ella".

-Niño, no puedes estar aquí - trató de impedirle seguir allí un médico - Y usted tampoco señor. Llevaremos a su esposa a la morgue. El niño será revisado y permanecerá en el área de neonatología.

-Entiendo - dijo el adulto. Ya había dejado de llorar, pero se notaba el enorme pesar en su voz.

-Señor, lamento mucho su pérdida.

Adelphos no respondió. Solo tomo la mano de su hijo y ambos salieron con la mirada gacha hacia donde se encontraban los gemelos.

-"Siempre tuviste miedo de que yo no regrese a casa" - pensó el caballero - "Pero yo fui quien te perdió".


Ya habían pasado algunos meses de aquel terrible suceso. Con la ayuda de los gemelos, Aioros había logrado superar en gran medida el fallecimiento de su madre. Pero alguien mas lo había ayudado: ese pequeño bebé de ojos esmeraldas y rizos rubios provocaba que toda su atención tenga un destino, por supuesto sin descuidar de sus entrenamientos.

En el Santuario veían al castaño con un futuro prometedor. Físicamente hablando, era idéntico a su padre, incluyendo el verde de sus ojos y el marrón de su cabellos. Había demostrado sus grandes habilidades con el arco y las artes marciales. Veían en él y en el joven caballero de Géminis un futuro enorme para la siguiente generación de caballeros.

-Otra vez les gané - festejó el futuro caballero de Sagitario al ver que había clavado la flecha en el centro del blanco, mientras que sus amigos solo se aproximaron.

Los tres se encontraban en la cabaña donde vivía el menor de los tres junto a su padre y su hermano que se hallaba durmiendo. El lugar se encontraba en los límites de Santuario, en una zona que daba inicio a los bosques.

-Por supuesto Aioros - contestó Kanon - Sigue así y te convertirás en el sucesor de Eros - Saga rió ante el sarcasmo que tanto caracterizaba a su hermano.

-Oye - le golpeó en el brazo - Y tú no te ría - se cruzó de brazos simulando estar ofendido.

-Es inevitable Aioros, lo lamento - el mayor respiraba hondo tratando de tranquilizarse.

-Disculpen la interrupción - un soldado apareció - El Patriarca pide la presencia urgente de Aioros.

-¿Yo? - se sorprendió el aludido - ¿Qué creen que querrá? - los gemelos negaron al no saber que responder - Mi padre no está, ¿pueden cuidar de Aioria?

-Por supuesto - contestó Saga.

-No te preocupes y apresúrate - le sonrió Kanon - Sabes que no es bueno hacer esperar al Patriarca.

Una vez que se despidió de sus amigos, el castaño emprendió su camino a las Doce Casas. Ese lugar siempre le pareció imponente. Pero el pasar por Sagitario le dejó un gusto amargo en la boca.

Desde que había fallecido su madre, Adelphos no había vuelto a ser el mismo y lo sabía. En los últimos seis meses, que coincidía con el tiempo que había pasado. Ese mes Aioria cumplía seis meses y ese mes se cumplían seis meses desde que sintió que su familia se rompió.

Salió de Sagitario un poco apenado, le hacía mal recordar que no veía mucho a su padre desde aquel día. Se iba mas seguido a misiones y no regresaba pasados varios días. Cuando llegaba a casa, pasaba tiempo con sus hijos, pero permanecía encerrado en su cabaña o en Sagitario.

No tardó mucho en llegar al salón del Patriarca. Apenas atravesó la enorme puerta de madera, pudo ver al ex caballero de Aries sentado en su trono, con el rostro cubierto por la máscara de metal y a su padre arrodillado frente a él, sin su armadura puesta. Pudo divisar la vestimenta dorada entre los dos adulto, resguardada en su caja de Pandora, ubicada entre los dos adultos.

-Al fin llegas, Aioros - lo recibió el peli verde.

-Patriarca - se arrodilló en su pierna derecha al lado de su padre - ¿Qué es lo que se le ofrece?

-Adelphos ha decidido que ya es hora en que te conviertas oficialmente en el nuevo caballero de Sagitario - el menor abrió los ojos como plato y miró a su padre de costado - Me alegra anunciar tu nuevo título Aioros de Sagitario.

-Eh, yo... - tartamudeaba mientras observaba como su progenitor sonreía - Es un honor...recibir esta noticia Patriarca.

-Adelphos, siempre tendrás las puertas del Santuario abiertas, sobre todo de las Doce Casas - musitó el superior.

-Muchas gracias Patriarca, aun así permaneceré mas tiempo con Aioria - curvó sus labios - Me parece imperdonable que haya puesto su seguridad en manos de Aioros cuando yo soy quien debía responsabilizarse de todo

-Nunca fue un problema - se apuró en aclarar - Aun así me alegra oír eso - sonrió.

Shion los observaba. El nuevo Sagitario era tan idéntico a su padre. Tal vez aun no tenía la sabiduría que destacaba al castaño mayor, pero sabía que se convertiría en un digno sucesor.

-Aioros, a partir de ahora puedes hacer uso de la armadura de Sagitario. Ella te acompañará en tus batallas, mantendrás con ella tu orgullo tanto las victorias como las derrotas. Lucharás en nombre de Athena y también lo harás por la seguridad de todos.

-Patriarca, juro usar mis manos para la justicia, luchar por Athena y por el mundo - prometió el menor.

Seguido a ellos, se puso de pie y llamó a la armadura con su cosmos. Se sorprendió al ver como la vestimenta dorada se adaptaba a su cuerpo y lo cubría. Sintió como su poder aumentaba. "Increíble" pensó al verse vestido con la armadura que era de su padre.

-Pueden retirarse - sugirió el Patriarca.

Con una reverencia, ambos se retiraron con una sonrisa en el rostro. Ni bien pusieron un pie en la escalera que daba a Piscis, el mayor le acarició la cabellera al niño, provocándole una risa.

-Te lo mereces hijo - le felicitó - Todo tu esfuerzo merecía una recompensa.

-Aun así creo que es muy temprano.

-No Aioros, es el momento justo - se cruzó de brazos - Necesito pasar tiempo con Aioria y, si sigues cuidándolo tú, jamás cumpliría tu objetivo.

-Si tú lo dices - curvó sus labios.

-Ella estaría muy orgullosa de ti - dijo acongojado. Aioros no respondió - Ahora ve y cuéntale a Saga y a Kanon.

Apenas escuchó eso, salió en dirección a la cabaña que, desde ese momento, dejaría de ser su hogar. Los gemelos lo felicitaron por su título de caballero, se sentían feliz por él. Por supuesto se ofrecieron a ayudarle a trasladar las pertenencias suyas a Sagitario.

Aioros no daba de la felicidad que tenía. Una vez que su padre llegó a la casa, los tres niños comenzaron con la mudanza. Extrañaría a Aioria, pero, aun así, podía verlo todos los día.


Ya había pasado un año del nacimiento de Aioria, ya era 16 de agosto. Aioros tenía su día planeado: encontrarse con los gemelos en la entrada del Santuario, ir a Rodorio a comprarle un regalo a su hermanito, convencer a Edward de Piscis* para que le regale el ramo de rosas mas hermoso que pueda armar, visitar la tumba de su madre y saludar a su hermano.

Y ya había hecho casi todo. Al regresar de Piscis con las flores recién cortadas que el doceavo guardián le había otorgado sin protestas ya que sabía de ante mano el destino de dichos capullos, decidió que lo mejor era dejar el precioso conjunto de ropa y juguetes que le había comprado a su hermano menor para después regresar por ello. Decidido, inició su marcha hacia el cementerio del pueblo donde descansaban los restos de su progenitora.

Aioros apenas tenía ocho años y doce meses antes había dicho una frase muy cierta y que aun recordaba: "Aún te necesito". Sonrió con tristeza mientras leía el nombre y la frase grabados en la piedra "Casandra Thalassinos*2. Gran esposa y madre. Siempre serás recordada" acompañado de una flores y un ángel.

Siempre supo que su madre descansaba en paz, que los jueces del Inframundo se habían apiadado de ella por su alma generosa y pacífica. Jamás se enfadó con él, siempre le daba lo más que podía. Junto a su padre, lo cuidaban con un amor irremplazable.

Ese día, esa fecha, tenía un sabor agridulce. La muerte de su madre y el nacimiento de su hermano. Se quedó allí un buen rato. Estaba vestido de civil, pero con su eterna cinta roja que permanecía atada en su cabeza. Recordaba que ella se la colocó una parecida días antes de su deceso y por ello decidió dejársela y reemplazarla cuando fuera necesario.

Con un suspiro y con un "hasta algún día, mamá", Aioros se despidió. En cuanto salió del cementerio comenzó a correr hacia el Santuario. Quería pasar el mayor tiempo posible con su hermano y su padre, más que seguro él había preparado algo de comer, tal vez se quedaría a dormir allí esa noche.

Pero algo lo sorprendió en gran medida cuando fue a buscar los regalos. Sobre la mesa donde había dejado los obsequios, al lado de ellos, encontró un sobre con su nombre, escrito con la letra de Adelphos. Extrañado, lo abrió y lo primero que vio fue una fotografía en blanco y negro en la que se encontraban él, su progenitor y su hermano. Sonrió mientras guardaba ese recuerdo y sacó el papel que estaba doblado. Solo habían dos cortas oraciones escritas allí:

"Lo siento mucho hijo. Por favor cuida de tu hermano."

Apenas leyó eso se sintió desesperado. Comenzó a preguntar a todos los que se cruzaba en el camino, sompañeros de orden, sirvientas, soldados, sobre el paradero de su padre, pero nadie sabía responderle. Hasta que Benedicto de Cáncer*3 le dio una respuesta concisa:

-Hace un rato bajó, creo que venía de Sagitario.

-Muchas gracias señor Benedicto - y comenzó a correr.

-Aioros espera - el aludido se detuvo y lo miró - ¿Qué sucede? - preguntó preocupado.

-No lo se - contestó - En verdad, no lo sé.

Corrió lo más rápido que podía, que, a pesar de ser una velocidad que una persona ordinaria jamás lograría, no era suficiente para él. Se regañó mentalmente por no haber tomado su armadura. De repente algo en su camino lo hizo caer.

-Auch, eres idiota o qué - le preguntó molesto Kanon.

-Lo siento - respondió agitado.

-¿Qué sucedió? - cuestionó preocupado Saga que había escuchado el golpe y las palabras quejumbrosas de su hermano.

-Saga yo... - se levantó rápido - Tienen que ayudarme. Mi papá me dejó una carta diciendo que cuide de Aioria - se lo notaba cada vez más desesperado - Por favor.

-Vamos - comenzó a correr el gemelo menor. Y terminó siendo alcanzado por los dos caballeros.

No sabían por donde buscar, no había dejado pistas. De repente a Saga se le cruzó algo en la cabeza, algo que le dio escalofríos.

-Aioros - lo llamó - ¿Quién está cuidando de Aioria?

El castaño se volvió a regañar mentalmente. Estaba tan desesperado que olvidó ese pequeño gran detalle. Sin responder, se dirigió hacia la cabaña. Si algo le sucedía a su hermanito, jamás se lo perdonaría.

Cuando llegaron a la casa, lo primero que escucharon era el llanto del bebé como si estuviera pidiendo auxilio.

-AIORIA ESPERA - gritó el menor de los tres - Maldición, está cerrada con llave.

La desesperación lo dominaba, sobre todo cuando notó que las cortinas que daba al lugar estaban cerradas. Luego de una rápida advertencia, Saga destruyó de un golpe el obstáculo de madera, encontrándose con una escena que no esperaba ver.

El niño lloraba mientras trataba de mantenerse de pie en la cuna mientras, a un par de metros de él, Adelphos yacía muerto, colgado con una soga en su cuello. Aioros solo reaccionó a tirarse al piso y llorar en silencio.

-Kanon, ve por Aioros - ordenó el peli azul mayor, quien vio como su gemelo obedecía mientras luchaba por desviar la mirada para no ver el resultado de la última decisión que tomó aquel hombre que lo llegó a cuidar como a un hijo.

Saga comenzó a sentir como el cosmos de su amigo comenzaba a aumentar. Un aura dorada lo rodeaba mientras su llanto se tornaba cada vez más desconsolado.

No podía creer lo que vía, su padre había decidido suicidarse. "¿Por qué?" se preguntaba. En ese tiempo no había visto algo extraño en él, ningún indicio. Había comenzado a sonreír mas, cuidaba de su hermano, le aconsejaba antes de irse a las misiones y siempre lo esperaba con los brazos abiertos. Un día antes había planificado cómo pasarían el cumpleaños de Aioria... Y veía eso.

-¿Por qué? - susurró mientras, debido al aumento de cosmos, hacía que la madera del piso se empiece a resquebrajar - ¿Por qué hiciste esto? - dijo. Saga se vio venir todo, era peligroso para el bebé permanecer allí.

-Kanon llévate a Aioria y da aviso en el Santuario - le gritó. Su gemelo volvió a obedecer y comenzó a correr con el niño a cuestas.

-No permitas que cometa una locura - le pidió por cosmos mientras se alejaba.

-¿POR QUÉ NOS ABANDONASTE? - gritó el castaño haciendo que los vidrios se rompan. Lloraba como jamás lo había hecho.

-Aioros tranquilízate - no obedecía - Aioros por favor - veía como las maderas comenzaban a romperse - Por favor, no me hagas detenerte - sintió como si el lugar les caería encima en cualquier momento - Lo siento - susurró. Seguido a ellos, le dio un fuerte golpe en la nuca, dejándolo inconsciente.


Sentía un fuerte dolor de cabeza, uno que parecía que lo iba a destruir. Lentamente abrió sus ojos y se dio cuenta que estaba en su cuarto. Pero un suave quejido lo hizo sentarse de golpe, haciendo que se maree momentáneamente y vio la cuna en la que dormía su hermano al lado de su cama.

Con movimientos suaves, se levantó y acercó. Se calmó al notar que Aioria estaba bien, que respiraba bien y que no tenía rasguño alguno. Pero esa calma se transformó en tristeza al dase cuenta que lo sucedido no había sido un mal sueño. Derramó algunas lágrimas que cayeron en la mejilla sonrosada del bebé dormido. Suspiró y se dispuso a secarlas, pero ese par esmeralda se abrió con pesadez y lo observó con esa inocencia que caracteriza a niños de su corto tiempo de vida. Seguido a ello siguió algo que lo conmovió: su hermanito le dedicó una sincera sonrisa al terminar de reconocerlo y él le respondió de la misma manera mientras limpiaba sus ojos.

Lo levanto y lo acomodó en sus brazos. En ese momento se juró cumplir el pedido de su padre y lo protegería con su vida.


El entierro había sido muy difícil para él. Optó por mantenerse alejado de todos y observar desde un par de metros atrás.

-Será duro, pero lo lograrás - la voz del caballero de Géminis lo interrumpió.

-Saga, ¿qué haces aquí? Creí que cuidarías a Aioria -cuestionó molesto.

-Y yo creí que irías al baño - le contestó - Además Kanon lo está entreteniendo - sonrió.

El de Sagitario se sintió mas tranquilo. Sabía que el menor de los gemelos lo cuidaría ya que sentía al pequeño rubio como a un hermanito. "Por fin seré el mayor" había dicho cuando les había contado sobre el embarazo de su madre.

-Cuando mi madre falleció, me decidí a dar mi vida por Kanon...y casi lo hice*4 - recordó su duro pasado - Para mí Kanon es lo más importante que tengo, mas importante que mi propia vida - confesó y divisó a su gemelo jugando con el bebé - Aioros, se que es difícil, pero tienes que ser fuerte por él. Cada vez que lo veas sonreírte sabrás que estabas haciendo bien las cosas. También se enojará y se rebelará - rio - Pero ese es el trabajo de los hermanos menores, hacernos la vida imposible a los mayores - el castaño no contestaba, solo lo miraba - Por Kanon me enfrentaría a todo el ejército de Hades y no dudaría. Él es mi complemento, el que hace que mi vida siga tranquila - sonrió - El día que me falte, ese día morirá una parte de mí - confesó y miró a su amigo que comenzó a liberar lágrimas - Oh por favor, no llores.

-Lo siento, pero tienes razón - se limpió el rostro con el dorso de su mano.

-Míralos - señaló al par que reía - Demasiada coincidencia que los dos estén allí jugando. Esos dos nos harán la vida imposible - pensó - Creo que Kanon ya empezó.

-Creo que es verdad.

-Bien, creo que ya me tardé mucho en el baño - Saga volvió a reír - Mi hermano me matará si tardo demasiado - y comenzó a alejarse.

-Saga espera - el aludido volteó - ¿Puedes deshacerte de esto? - y le entrgó la fotografía que le había dejado su padre.

-Claro - la guardó en el bolsillo y siguió

Aioros veía desde allí la ceremonia, donde se encontraban los caballeros de la orden de Athena y el Patriarca, todos cabizbajo. Todos menos ese pequeño rubio que mantenía su sonrisa. Nuevamente le dio la razón a Saga, por él daría todo.


Saga y Aioros eran conocidos por su grandes capacidades físicas e intelectuales. Todos los admiraban, sobre todo porque el mayor apenas tenía quince años. Eran un equipo constante. Si el Patriarca se enojaba, cosa que muy rara vez pasaba, con uno también se enojaba con el otro. Eran hermanos de alma. Con Kanon la cosa era distinta, con el tiempo se fue alejando, volviéndose seco. Pero aun así lo seguía viendo como ese amigo que tanto lo ayudó de pequeño.

Ese día había sido como cualquier otro: entrenó a Aioria, quien se convertiría en el nuevo caballero de Leo, ocupando ese puesto que hacía años estaba vacío. Pero la actitud de Saga lo preocupó. Lo veía más serio de lo normal buscando a Kanon, como si estuviera nervioso. Cuando le preguntó si sucedía algo, como si desconfiara de él, le contestó con un seco "No te preocupes, no es nada".

Había anochecido y no pudo ver a los gemelos en todo el día. En realidad de Kanon no era algo preocupante, pero de Saga era extraño. Pero se tranquilizó cuando sintió el cosmos del mayor acercándose a las Doce Casas. "Solo" se dijo a sí mismo.

Aioria estaba comiendo mientras él se preparaba para el llamado del Patriarca. Según el soldado que lo buscó era "de suma urgencia". Con paso tranquilo subió los templos vacíos y llegó hasta la enorme puerta de la estancia del ex Aries, sin embargo decidió esperar a su amigo, que no tardó en llegar.

-Luces cansado - le dijo al verlo*5.

-Es que ha sido un día largo - vio como suspiraba y tenía una mirada agotada - ¿Sabes para qué nos ha llamado el Patriarca?

-A decir verdad, no. Oye...

En el momento justo en el que le iba a preguntar por su hermano, Saga comenzó a toser. Parecía ahogado, como alguien que estaba metido en una gran reserva de agua mientras no podía nadar. Pero lo sorprendió las lágrimas que derramaba. Ese Saga que veía como alguien valiente y poderoso, incluso más que él, estaba llorando. Comenzó a preocuparse, no podía hacerlo parar de toser. Luego de una lucha que parecía mas larga de lo que era, se detuvo.

-¡Te encuentras bien? - preguntó nervioso - Tranquilízate y respira despacio, por favor.

-Estoy bien, no te preocupes - sonrió - Sobreviviré.

Luego del susto, ambos ingresaron al salón donde Shion los esperaba. La conversación que tuvieron no fue muy larga, pero el anuncio fue muy importante. Aioros solo vio de reojo como Saga presionaba con fuerza su puño, pero él no podía hacer nada ya. Cuando la reunión terminó, ambos salieron directo a sus respectivos templos.

-Saga - lo llamó - Yo...

-Tú nada Aioros - sonrió - Tienes bien merecido ese puesto.

Seguido a ello, se giró y descendió por las escaleras mientras era observado por su amigo. El castaño conocía el por qué del deseo del peli azul de ese puesto, pero ya quedaba en el pasado. Solo suspiró y siguió su camino.

-¿Qué le sucedió? - escuchó en Capricornio.

-Nada Shura, no tienes por qué preocuparte - le contestó al reciente décimo guardián.

-Si hay algo en lo que pueda ayudar - insistió.

-Por el momento no hay algo que hacer - bajó su mirada - Ve a descansar, quien te dice que el Patriarca te otorgue en cualquier momento una misión - rió. Ambos caballeros se despidieron y siguieron con lo suyo.

Una vez llegó a Sagitario, descansó un poco en el sofá. Estaba agotado y de por sí no había sido un buen día. Le tranquilizaba el saber que Aioria descansaba, pero aun había otros asuntos. Saga, Kanon, el Patriarca... Solo atinó a refregarse los ojos. Se le venían varios problemas encima.

Y lo peor de todo fue que, en ese momento, sintió un cosmos extraño desde el templo de su superior. No era como el de alguno de sus compañeros, era mas poderoso y terrible. Sin dudarlo, tomó la caja de Pandora de su armadura y fue directo a la habitación de su hermano, a quien despertó.

-Aioria - lo sacudió - Aioria, despierta - el niño lo miró adormilado.

-¿Qué sucede hermano? - bostezó.

-Algo extraño está sucediendo. No quiero que hagas algo extraño ni que te quieras hacer el héroe. Quédate aquí y espérame.

El niño lo miró extrañado y asustado, pero sin demostrarlo. Solo asintió y veía como el joven iniciaba su marcha.

-Luego nos vemos Aioros - lo despidió con una sonrisa.

-De acuerdo - le respondió de la misma manera, sin saber que ésas iban a ser la últimas palabras dirigidas hacia el futuro caballero de Leo.


*Edward de Piscis aparece en mi fanfic "Inicios", durante el capítulo 7 "Nunca Más: La Historia de Afrodita". Por supuesto va a aparecer en esta fanfic.

*2 El apellido Thalassinos lo encontré en Google. Podrían tomarlo también como el apellido de Aioros y Aioria

*3 Benedicto de Cáncer aparece en mi fanfic "Inicios" durante el capítulo 3 "Traumas: La Historia de Máscara de Muerte"

*4 Es un resumen del capítulo 2 de "Inicios" titulado "Crimen y Castigo: La Historia de Saga y Kanon"

*5 A partir de ese diálogo, es básicamente la misma escena que una parte de un oneshot mío titulado "El Inicio de la Oscuridad"


Comentarios de la Autora: Segunda historia! Esta fanfic es bastante difícil de escribir para mí. Detallar tantas cosas en un solo cap es difícil, pero me gustó como quedó. Por si no se dieron cuenta, uso varias referencias de "Inicios". No son cosas del otro mundo, igual se los voy a señalar

Aun estoy en duda sobre quien escribir la próxima, si sobre los gemelos o sobre Máscara de Muerte. Me pueden ayudar dejándome a quien prefieren en las reviews? En verdad estoy muy indecisa respecto a eso :/

Sin más que decir, me despido. Saludos y nos leemos luego :)