¿Podrían ser celos?
Misty no podía creer lo que estaban presenciando sus ojos. Aquella entrometida, estúpida, y repelente niña se había lanzado a los brazos de Ash, sin que éste hiciera nada por evitarlo. Incluso sonreía… ¿Acaso se alegraba de verla?
-Dawn, ¿qué haces aquí?—le preguntó Ash, contento. Abrazó a su amiga recién llegada e ignoró a Misty—¿Y por qué no me has avisado?
-Quería darte una sorpresa—explicó Dawn, con la misma sonrisa. Los ojos le brillaban de emoción—Llamé a tu madre y me dijo que te encontraría por aquí… ¡Y no se equivocaba!
-¿Pero vienes para quedarte?—quiso saber Ash.
-No, solo para pasar un mes—respondió Dawn, apenada—Mis padres han alquilado una casita rural a las afueras…
Un chasquido de dedos y una tos forzada interrumpió la conversación. Ash reparó entonces en Misty, y se volvió hacia ella.
-Mira, te presento a Dawn—le dijo, poniéndole una mano a ésta sobre la espalda—La conocí hace dos años, cuando mis padres me mandaron al campamento de skate.
-Encantada—dijo Dawn. Era una chica muy guapa, de cabello largo y sedoso, quizá algo más joven que Ash.
-Lo mismo digo—añadió la pelirroja, tratando de guardar la calma. No comprendía por qué estaba tan molesta—Por cierto, soy Misty… Ya que este despistado no ha dicho mi nombre—y lo asesinó con la mirada—¿Regresamos?
-Claro—dijo Ash, sin notar la tensión que se respiraba en el ambiente—Vamos, Dawn, te presentaré a mis amigos.
Misty se tragó las ganas de abofetear a la chica, y se sintió culpable, ya que en el fondo ella no había hecho nada malo. Así que también sintió ganas de abofetearse a sí misma. Por tener malos pensamientos.
Los tres regresaron junto a sus amigos y aún estuvieron un buen rato charlando en el parque. Sobre las nueve, Misty anunció que se marchaba ya a casa. Ash no cesaba de dirigirle sus atenciones a esa desconocida, e incluso presumía de lo bien que se le daba a la chica el skater.
-Vamos, Rudy, les dije a mis hermanas que llegaría pronto a cenar—dijo Misty. El chico se puso en pie, sonriendo, y se despidió del grupo con la mano—¡Hasta mañana, chicos!
Rudy notó el cambio de humor de su amiga desde que esa tal Dawn había aparecido, y tampoco se sintió muy contento. Era obvio que Misty estaba demasiado pendiente de Ash. ¿Qué podría verle? Si era tan delgaducho, bajito, infantil y despistado. No había más que contemplar de refilón a Misty para comprobar que ella era una mujercita en ciernes. Y a él le traía loco.
Así que no pudo evitar pasarle un brazo por el hombro, a modo de consuelo, a lo que ella le miró con los ojos muy abiertos. Parecía incómoda.
Antes de que ella pudiera decir nada, escudaron unos pasos tras ellos, y ambos se giraron.
Se trataba de Ash, que venía corriendo.
-Misty, hoy es viernes—dijo el muchacho, resoplando. La carrera le había cansado—¿Por qué te vas tan pronto?
-Mis hermanas querían conocer bien a Rudy, y le han preparado una cena especial—le explicó ella, aunque no tenía ganas de hablar con Ash—Mañana hablamos, ¿ok?
-Vale, iremos a la piscina, seguramente—dijo Ash.
-Perfecto—dijo Misty, tratando de sonreír—Te veo mañana pues. Buenas noches.
-Buenas noches, Misty—se despidió Ash—Y Rudy… Bienvenido, espero que lo pases bien estos días.
-Gracias, mañana te veo—correspondió Rudy, actuando con la misma falsedad que el moreno—¡Chao!
Ash contempló cómo Misty se alejaba charlando con Rudy, y no le agradó para nada aquella estampa.
Rudy tenía dieciséis años, y él solo catorce. Rudy era alto, vestía a la última y llevaba un peinado moderno. Él era desgarbado, vestía con pantalones cortos y camisetas de deporte, y su cabello era una maraña oscura que cubría con una gorra.
No comprendía por qué motivo se comparaba con Rudy una y otra vez. Sacudió la cabeza y regresó con sus amigos.
Poco después, la mayoría decidió regresar a su casa. Llevaban todo el día fuera, y era hora de darles señales de vida a sus padres. Sin embargo, Dawn le sugirió a Ash ir a cenar a una hamburguesería.
El chico aceptó la propuesta, ya que era incapaz de rechazar a una hamburguesa o una pizza. Además, le apetecía pasar tiempo junto a Dawn, ya que hacía mucho tiempo que no veía. Sin embargo, el recuerdo de Misty y Rudy alejándose por el frondoso sendero, cual pareja de enamorados, tintineaba en su mente como un impertinente dolor de cabeza. Tanto, que apenas escuchaba lo que Dawn le estaba relatando.
El chico tan solo comía y asentía con la cabeza de vez en cuando, sumado a algún "Ajá" poco convincente. Cuando Dawn terminaba de hablar, él se reía, y añadía algo que no tenía mucho que ver con el tema, rogando que al menos la última frase de su amiga no fuera una pregunta.
Cuando terminaron de cenar, cada uno pagó su cuenta, y salieron del establecimiento.
-Ash, te encuentro raro—apuntó Dawn, entristecida—¿Me estabas escuchando? ¿O es que tenías otros planes y te he fastidiado?
Ash se sintió muy culpable. No veía a Dawn desde el último campamento de skater, y debería haberle prestado más atención. Ella era una muchacha muy simpática y agradable, y le caía fenomenal… Por eso no comprendía por qué en su interior la estaba ignorando por completo.
-Claro que te he escuchado—mintió él, rascándose la cabeza. Ella hizo una mueca; no se lo creyó—Lo que pasa es que estoy algo cansado hoy… y preocupado… ¿Sabes que hay un concurso de skate dentro de dos semanas?¡Podrías apuntarte!
-Claro, me parece buena idea—dijo ella, sonriendo. Ya parecía más animada—¿Dónde hay que inscribirse?
-En el ayuntamiento, mañana te acompañaré—dijo Ash—Quedamos a las once y vamos, ¿vale?—ella asintió con la cabeza—Y luego nos vamos a la piscina con los chicos, ¿te apetece?
-¡Estupendo!—exclamó ella. Quizá habían sido imaginaciones suyas y Ash no la estaba ignorando—Entonces mañana te paso a buscar sobre esa hora.
-Perfecto, hasta mañana—se despidió Ash.
Entretanto, la casa de Misty era un auténtico alboroto. Sus hermanas mayores, reinas de la popularidad, habían organizado una fiesta en su casa, aprovechando que, una vez más, sus padres estaban trabajando fuera.
Rudy estaba encantado, ya que no esperaba encontrar un ambiente tan divertido. Lo cierto era que los amigos de Misty le resultaban demasiado infantiles. Al fin y al cabo él tenía dos años más que la mayoría de ellos. Y tampoco comprendía por qué su pelirroja favorita se empeñaba en perder el tiempo junto a ellos. Ella había cumplido quince años, y sus rasgos físicos la trasladaban a un estatus mayor… Él debía encargarse de explicarle cómo funcionaban algunas cosas… ¿Montar en bici, ir a la piscina, visitar pantanos? Definitivamente esa chica necesitaba un empujoncito hacia otra etapa de su vida.
Por el contrario, Misty estaba horrorizada. No soportaba que sus padres pasasen tan largos periodos lejos de casa, ya que sus hermanas podrían considerarse de todo excepto responsables. Continuamente traían a sus amigos a casa, y jamás podía estar tranquila…¿Esa era la cena especial que tenían planeada? Tan solo unos canapés, patatas fritas y sanwishes… Misty se desesperó…
Entretanto, Violet se acercó a Rudy y le ofreció un cubata, que éste aceptó sin pensárselo dos veces. Ambos iniciaron una conversación completamente superficial, lo que le dio oportunidad a Misty para tratar de abandonar el salón. Con suerte, tal vez Rudy se quedase entretenido y se olvidase de de ella…
Se dispuso a subir las escaleras, cuando vio que su hermana Lily se estaba besando con un chico… ¡Concretamente con Broc! A Misty casi se le salió el corazón del impacto. Lily y Broc habían sido muy buenos amigos desde la infancia, y para la pelirroja, el joven moreno era como su hermano mayor… ¿Qué estaba pasando?
-¿Te vas a dormir?—le preguntó Tracey, percatándose de la cara de horror de la muchacha—¿Qué te pasa?
-Tracey, ¿desde cuándo Lily y Broc son novios?—inquirió ella, casi tartamudeando.
El joven se echó a reír y negó con la cabeza.
-No son novios, Misty—dijo, con la mayor naturalidad—Pero se gustan y de vez en cuando acaban así…
-¿Así… besándose?—repitió Misty, escandalizada—Pero qué asco, por favor…
Tracey le revolvió el cabello, en un gesto cariñoso, enternecido por la inocencia de su joven amiga.
En ese momento, apareció Rudy por detrás. Misty resopló… No había podido perderlo de vista…
-Mira, Rudy, te presento a Tracey, mi cuñado—dijo Misty—Es el novio de Daisy…—miró a Tracey y se rió—Vosotros sí que sois novios, ¿no?
Éste se echó a reír ante la ocurrencia.
-Claro que sí—respondió—Ya llevamos tiempo como para considerarnos así…
-Pues eso, mi cuñado—repitió Misty. Luego se dirigió hacia Rudy—Yo ya me voy a ir a dormir, ¿quieres quedarte aquí abajo un rato?
-Bueno, tal vez—dijo Rudy—Pero mientras me lo pienso te acompaño a tu cuarto, ¿vale? Así hablamos un poquito más.
Misty sintió un escalofrío al pensar que Rudy quería acompañarla a su habitación, pero no pudo evitar que el muchacho lo hiciera. Así que ambos avanzaron por el oscuro pasillo, escuchando la música de reggaeton procedente de la fiesta…
Cuando ella estaba a punto de abrir la puerta, Rudy le puso una mano sobre el hombro y le obligó a mirarle.
-¿Por qué eres tan esquiva conmigo?—le preguntó, algo entristecido—¿No estás contenta de que haya venido a verte?
-Claro que estoy contenta—dijo ella—Pero hoy es el primer día de vacaciones, y estoy algo agotada… Mañana iremos a pasar el día a la piscina y ya verás qué bien lo pasamos… Pero quiero dormir bien.
Rudy sonrió enternecido. La chiquilla era bastante simple, pero no por ello le gustaba menos. Su inocencia la volvía todavía más irresistible para él. La recorrió con la mirada, tratando de que ella notase su admiración, pero lo que consiguió fue todo lo contrario. A Misty no le gustó aquella mirada y se sintió muy avergonzada.
-Eres preciosa—le susurró él, acercándose a su oído—Y quiero que sepas que si estoy aquí es porque me gustas mucho.
Misty le miró con los ojos muy abiertos. Debía reconocer que había notado algo… Pero le parecía inconcebible que Rudy estuviera confesándole aquello con tanta naturalidad. ¿No le daba vergüenza? Debía reconocer que el chico tenía mérito.
-¿Yo te gusto?—le preguntó él. Ahora sí que parecía un poco apurado.
Misty no respondió. ¿Por qué le hacía preguntas tan complicadas? Ella nunca se lo había planteado. Rudy le caía muy bien, eran amigos desde hacía años, y se había divertido mucho con él en su infancia. Pero desde que Misty se había trasladado a vivir a Pígalo Town, cuatro años atrás, las cosas entre ellos habían cambiado mucho. Especialmente porque sus aficiones habían variado bastante, y cada vez que se reencontraban, notaba al chico muy extraño… Como si estuviera muy lejos de ella… Quizá aquella confesión podía ser la explicación.
¿Rudy estaba enamorado de ella? Parecía ser que sí. Pero ella no tenía ese tipo de sentimientos hacia él… De hecho, ni siquiera sabía qué significaba estar enamorada… Aunque Rudy tampoco había hablado de amor, solo de que le "gustaba". ¿Del mismo modo que se gustaban Lily y Broc? ¿O cómo Daisy y Tracey?
¡Estaba hecha un lío y notaba que la cabeza le iba a estallar!
Pasados unos segundos, Rudy intervino de nuevo, comprendiendo que la muchacha no se decidía a darle una respuesta.
-Vale, tranquila, si te lo tienes que pensar tanto supongo que es porque no te gusto—dijo Rudy, medio enfadado.
-No es eso—musitó Misty, avergonzada y confusa—Es que no lo sé… Creo que no me gustas como para tenerte de novio, pero es que tampoco quiero tener un novio ahora… No sé…
-A ver, Misty, no te he pedido que seamos novios—replicó Rudy, molesto y ofendido—Es tan sencillo como saber si te gusto, simplemente eso. Tú me gustas porque me caes bien, me pareces muy guapa y atractiva, y me encantaría darte un beso ahora mismo…
¿Un beso? ¡Ni hablar, eso sí que no! Misty negó con la cabeza.
-Pues es que yo no siento eso—zanjó ella, tajante—Y lo siento, pero de momento no siento así.
-Bueno, pues ya te lo pensarás—dijo Rudy—Mañana por la noche hay una fiesta en la playa, me lo ha dicho tu hermana… Podemos ir y pasarlo bien, ¿te parece?
-Vale, se lo diré a los demás—dijo Misty—A ver qué les parece, porque nosotros no solemos ir a esas fiestas…
-¿Siempre tienes que ir con ellos?—le espetó Rudy, un poco harto.
-¡Claro que sí, son mis amigos!—exclamó Misty, enojada.
-Pero también lo soy yo—se apenó Rudy—Y para unos días que tienes para pasar conmigo, no puedes pasar ni un rato a solas conmigo…
-Bueno, yo les preguntaré—dijo Misty, un poco más relajada. Se sentía culpable por la manera en la que estaba tratando a su amigo—Y te prometo que si ellos no quieren venir, iré sola yo contigo.
-¡Perfecto!—exclamó Rudy. Le robó un beso rápido en la mejilla y se marchó de nuevo al salón.
Misty se puso la mano sobre la mejilla. Ni siquiera aquel beso, tan casto y amistoso, le había producido la mínima satisfacción.
Corrió a encerrarse en su cuarto y se tumbó sobre la cama. Enseguida cogió el teléfono y marcó el número de Duplica.
-¡Qué pasa, Misty!—fue el saludo de esta última.
-Dupli, mañana os sugeriré ir a la fiesta de la playa—le explicó Misty, sin más preámbulos—Y más vale que todos accedáis a venir, al menos tú y May, ¿vale?
-¿A la fiesta de la playa?—se sorprendió Duplica—Pero si nosotros nunca hemos ido a ninguna, hay gente más mayor…
-Bueno, pues mañana iremos—determinó Misty, más autoritaria de lo que pretendía—Así que llama a May y cuéntale el plan. Mañana os lo explicaré con más detenimiento.
Colgó el teléfono y apagó la luz. Confiaba en que sus amigas no le fallarían.
Porque no pensaba acudir a la fiesta sola con Rudy.
muchas gracias a todos por vuestros reviews! Me alegra que esta nueva historia haya tenido buena acogida. Es la primera historia que hago diferente, ya que las otras 3 pertenecen a la misma saga. Por ello había quedado con las ganas de jugar un poco con los personajes de Ash y Misty más adolescentes, con sus personalidades, pero más llevaderos, es decir, mantienen su carácter pero no tienen tantos miedos, tantas inseguridades ni serán tan tan taaaan cabezotas y orgullosos (solo un poco jejeje). Será una lectura más fluida, con episodios cortos, pero actualizaré más a menudo (me he propuesto 1 vez por semana, frente a una vez al mes que es la frecuencia de "Camiinos cruzados", que lleva más elaboración)
Disfrutad!
Contesto a los reviews de uno en uno:
Sakura: no sé si me superaré, solo espero que lo paseis bien leyendo :)
Elphabali: no he tardado en continuarlo no? jeje
Mei Daishi: me alegra que hayas empezado a leer mis fics, lo cierto es que este es mucho más light que los otros, pero me encantaría que me dieras tambien tu opinion al respecto. Si quieres leerte los otros como dices, ármate de paciencia porque son muy largos y ademas todos pertenecen a la misma saga jejeje. Gracias por tu comentario! saludos!
Red20: no te equivocas, me apetecia har un fic sin demasiado dramatismo, sin tantos enfados, celos etc. asi que espero que podáis disfrutar y muchas muchas muchas gracias por tus reviews y por tu apoyo. Creo que deberías hacerte una cuenta y escribir algun fic tú mismo! :)
